Una conversación con Jean-Paul Sartre. Por Alejo Carpentier. Literatura UNAM (Descargar)

Un día como hoy falleció el filósofo y escritor francés Jean-Paul Sartre. Autor de obras literarias y filosóficas como «La náusea» (1938), «Las moscas» (1943), «El ser y la nada» (1943), «Las manos sucias» (1948) y «Crítica de la razón dialéctica» (1960).

Sartre fue, junto con Boris Pasternak, una de las dos personas que ha rechazado el Premio Nobel de Literatura.

Fue pareja de Simone de Beauvoir, una de las figuras fundacionales del feminismo actual.

Tres años antes de que rechazara en Nobel, en 1961, el escritor cubano Alejo Carpentier lo entrevistó en La Habana.

Literatura UNAM

Alejo Carpentier entrevista al escritor Jean-Paul Sartre en su estancia en La Habana.

Fragmento:

Tuve la suerte, durante uno de esos paseos furtivos, de hablar con él de un tema que mucho me interesaba, y que mucho debe preocupar en estos momentos -creo yo- a más de un escritor de nuestra América. Por la validez que pueda tener, transcribo en este breve artículo un fragmento del diálogo que nos llevó, en aquella oportunidad, a abordar cuestiones relativas al cine (Sartre prepara en estos días una película acerca de la vida de Freud), a la literatura durante la Revolución Francesa, y otras muchas que, por sus infinitas implicaciones, invitaban a la dispersión. Llegamos, de pronto, a un terreno donde la palabra de Jean-Paul Sartre habría de cobrar una singular autoridad:’

-Observo -dije- que desde hace mucho tiempo no escribe usted una novela. ¿Es, acaso, porque considera que el teatro constituye un medio de expresión más directo?

SARTRE’: -En modo alguno. Tengo enormes deseos de escribir una novela, actualmente. Pero debo decir, a la vez, que jamás terminaré Los caminos de la libertad. Todo lo que en ese ciclo me faltaba por narrar ha quedado demasiado lejos de nosotros.

-¿No cree usted, además, que la novela necesita de planteamientos nuevos en cuanto a la forma?

SARTRE; -Tanto lo creo que es acaso la razón por la cual vacilo por. ahora en meterme en el trabajo de escribir otra novela. Es evidente que nuestra visión del hombre actual, en función de sus distintos contextos -en lo social, en lo colectivo, en lo subconsciente; en su voluntad de decir «sí» o decir «no» a cuanto lo circunda … – reclama un nuevo tipo de novela. Todavía seguimos presos en las mallas de la novela psicológica del siglo XIX. Busco otra manera de decir las cosas, pero aún no la he encontrado.

-¿No cree usted que donde es más urgente hallar nuevos mecanismos es en el diálogo? Me parece que el diálogo novelesco, tal como se viene escribiendo corrientemente en nuestra época, es tan falso como el del teatro de Victoriano Sardou, pongamos por caso.

SARTRE: -Estoy totalmente de acuerdo. El diálogo novelesco estereotipado se nos hace intolerable. Sin embargo, el público está tan acostumbrado a sus giros, a los tratamientos convencionales del lenguaje hablado, que cuando el novelista busca caminos nuevos, deja de seguirlos …

– … ¿Ocurriendo, entonces, lo que ocurre con los relatos de un Samuel Beckett?

SARTRE: -Exactamente. Pero esta evidencia, sin embargo, no excluye el problema de la forma. Nadie puede creer que la preocupación por la forma puede desaparecer en el arte, sin que el arte desaparezca al propio tiempo. El arte es forma; es «poner en forma». Dicho esto, hay también el «formalista»: aquel que tiene una forma antes de tener un contenido (…)

Texto original tomado de: https://www.revistadelauniversidad.mx/

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