Lawfare*: la vía “justa” al neoliberalismo

Varios autores – CELAG

* El termino anglosajón se divide en law (ley) y warfare (guerra), que hace referencia a una “guerra jurídica”: el uso del sistema judicial para desacreditar a un adversario político  Lawfare refiere, así, a la judicialización de la política.

 

Fragmento

Esta base argumental y la existencia de procesos de guerra jurídica contra exfuncionarios de gobiernos progresistas, dan cuenta de que hay otros intereses más allá de la supuesta batalla “imparcial” contra la corrupción. Uno de los objetivos del Lawfare a corto y mediano plazo es lograr la restauración del neoliberalismo también por la vía judicial. Se recurre a un estado de excepción por medio de herramientas (supuestamente) legales (así definidas por un aparato judicial que se elevó por encima de los demás poderes), que en los hechos, conducen a la omisión de la ley a favor de la imposición violenta de un nuevo orden [14]. Este orden intenta mostrarse como legal, “naturalmente” predispuesto a la rendición de cuentas y a la transparencia (es decir, contrario a prácticas corruptas), por seguir la lógica y el “modo de hacer las cosas” (de forma correcta) del sector privado; por estar resguardado y dirigido por empresarios devenidos en políticos.

El objetivo de propiciar el orden neoliberal, se visualiza con mayor claridad en aquellos casos en los que la estrategia jurídica es utilizada “a la inversa”.Es decir, cuando el aparato judicial se eleva por encima de los demás poderes y las herramientas legales se manipulan para garantizar el statu quo, haciendo mancuerna con la prensa para silenciar ciertos casos y evitar la exposición de determinadas personalidades frente a la opinión pública. Se promueve así una manufacturación de consentimiento “a favor” de estas personalidades o grupos que se han erigido como guardianes del neoliberalismo.

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Neoliberalismo y Violencia

Renán Vega Cantor

Topía

La violencia no es algo circunstancial en el proyecto de imposición del neoliberalismo, sino que es una de sus características distintivas desde el mismo momento de su implantación.

Desaparecidas las dictaduras en términos formales, sus herederos civiles mantuvieron y profundizaron el legado neoliberal que recibieron. Ahora, la violencia estructural del neoliberalismo en lugar de desaparecer se extendió a los diversos ámbitos de la vida social, puesto que se acentuó el proceso de privatizaciones, ataque a los trabajadores organizados, apertura económica a las multinacionales y al capital financiero, y mercantilización de los bienes públicos. El costo humano de la implementación del “libre mercado” ha sido enorme, porque a éste deben achacársele miles o millones de muertos por el cierre de hospitales, privatización de la seguridad social, liquidación de empresas, despidos en masa, supresión de escuelas y centros educativos. Ese proyecto se presentaba como democrático porque decía sustentarse en “elecciones libres” y periódicas, en las que se legitimaba a los gobiernos neoliberales, que impulsaron reformas constitucionales para establecer como principios inviolables los dogmas de la privatización, la entrega de los bienes comunes al capital transnacional, la flexibilización laboral y los derechos de la propiedad.

La implantación del neoliberalismo a nivel mundial en los últimos cuarenta años ha venido acompañado con la expansión de un mito fundador, creado por sus principales ideólogos. Ese mito fundador sostiene que el neoliberalismo se ha impuesto por la superioridad intrínseca del mercado y que, por libre competencia, han sido liquidadas aquellas formas de organización social que trataban de impedir el funcionamiento armónico y automático de los mercados, así como reducida la injerencia de los estados en la actividad económica de los capitalistas y sus empresas. En este mito se resalta que la imposición del neoliberalismo, como una nueva fase en la historia del capitalismo, ha sido pacífico y sin mayores contratiempos.

Este mito fundador se acompaña de la falacia de sostener que el neoliberalismo (y el capitalismo en general) es sinónimo de democracia y que, en consecuencia, desde su mismo origen ha venido acompañado de la democratización del mundo, incluyendo a América Latina. Ahora, cuando el neoliberalismo está de regreso en países donde se le intentó superar -más no al capitalismo- se vuelve a entonar la cantinela de que es sinónimo de democracia. Una mirada crítica indica todo lo contrario de lo postulado en el mito fundador del neoliberalismo, porque éste se impuso y se ha mantenido mediante una violencia inusitada en diversos planos de la vida social, que corresponde a la lucha de clases librada desde arriba contra los trabajadores y los pobres. Seguir leyendo “Neoliberalismo y Violencia”

Fraude fiscal corporativo (Descargar)

Alainet.  Revista No. 530 – Diciembre 2017

El fraude fiscal corporativo transnacional ha vuelto a poner en el debate la contradicción histórica de la relación asimétrica y de explotación de un Norte rico y un Sur pobre. Esta edición aborda diversos aspectos de esta problemática. 

Contenido:

  • -De los PanamáPapers a los ParaísosPapers: Las caras del fraude fiscal corporativo en la región
  • -Colombia: Impacto de las transacciones comerciales fraudulentas en el fisco
  • -Evasión Fiscal: cómo operan las empresas en Brasil
  • -Honduras:¿Un Paraíso Fiscal?
  • -Costa Rica: Mecanismos del Fraude Fiscal Corporativo
  • -¿Sirven a nuestros países los incentivos fiscales?
  • -La agenda global oficial contra el fraude corporativo
  • -Nuestra agenda como movimiento social

Fragmento

¿Dónde se encuentran estos paraísos o guaridas fiscales? Hay un debate global sobre los criterios para determinar qué país es o no un paraíso fiscal. Diferentes instituciones multilaterales o países específicos tienen sus propias listas, de acuerdo con criterios diversos: bajos niveles de impuestos directos, transparencia institucional, si existe legislación que bloquee el intercambio de información, si los no residentes se benefician de rebajas impositivas sin tener actividad económica real, entre otros.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha venido reduciendo drásticamente su listado de paraísos, hasta llegar a considerar únicamente a dos; la Unión Europea tiene su propio listado (Black List) en el que ni siquiera aparece Suiza como paraíso fiscal. Con estas listas, ambas instituciones tratan de esconder una realidad que hoy ya no se puede ocultar: que son decenas de países o jurisdicciones las que hoy facilitan la existencia de sociedades offshore.

Otra filtración ha reforzado el conocimiento sobre cómo funcionan las sociedades offshore y las guaridas fiscales: los Papeles del Paraíso (Paradise Papers). Ahora ya no son sólo los bufetes de abogados los responsables de este tipo de estrategias, sino también grandes empresas consultoras que asesoran en conjunto con dichos bufetes la realización de una acción global de evasión fiscal.

Salen a relucir en los Paradise Papers el rol activo de las “Big Four” (Deloitte, KPMG, Ernst & Young, Price Waterhouse Coopers) como las grandes asesoras de las transnacionales y de las élites políticas y económicas que han escondido sus ganancias y patrimonios en las guaridas fiscales por medio de sociedades offshore (…)

Los Paradise Papers evidencian el mundo de la agresiva planificación fiscal que es utilizada para eludir las obligaciones fiscales de las transnacionales y de las grandes fortunas patrimoniales.

Descargar: Fraude fiscal corporativo

La OMC aterriza en Latinoamérica

Javier Calderón Castillo

CELAG

Del 10 al 14 de diciembre, se realizará la 11º Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio en la ciudad de Buenos Aires (Argentina), donde se espera la participación de los 164 países miembros[1], para continuar las intensas negociaciones en torno a las medidas neoliberales (arancelarias, patentes, agropecuarias, industriales y de servicios) promovidas desde los países centrales (PC) para ser incorporadas por los países periféricos (PP), mientras los “grandes”, Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Europea, reclaman para sus países mayor protección y desconocimiento de las reglas que ellos mismos proponen, pero que no están dispuestos a cumplir[2].

En el contexto político actual, resulta una conferencia riesgosa para Latinoamérica porque dos importantes países de la región, Brasil y Argentina, a partir del golpe de Temer y el triunfo de Macri, se han mostrado aliados de las posturas hegemónicas de la OMC, contrarias a las políticas orientadas a recuperar o preservar la soberanía sostenidas hasta el 2015. Esta postura se había materializado en reparos y vetos a las condiciones inequitativas y asimétricas sobre las leyes de propiedad intelectual (patentes, copyright), de eliminación de aranceles de los mercados no agrícolas (NAMA), y de salvaguardas agrícolas (de los países centrales). Vale destacar que más allá de una reversión de procesos en este sentido en América latina, todavía hay actores que generan contrapeso en la OMC, como los RICS (Rusia, India, China y Sudáfrica), sumados a la resistencia de algunos países a las imposiciones comerciales.

La situación de la OMC no es homogénea, en los 22 años de funcionamiento se fueron creando bloques de países que comparten intereses políticos y económicos, como forma de sumar fuerzas en las negociaciones internas del organismo multilateral. Esto ha propiciado la conformación de bloques volátiles, no formalizados en la OMC, con intereses disímiles. Unos grupos son constituidos para imponer la globalización neoliberal y para consolidar las ventajas de los países desarrollados (G7, G20). En otros casos, se trata de bloques construidos a golpe de necesidad ante la inminencia de imposiciones (G90).

El bloque llamado “Quad” o cuadrilátero, está compuesto por Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y Canadá (al que se suman Australia y Taiwan) con el objetivo principal de unificar y consolidar una línea opuesta a China y de marcar la agenda de medidas librecambistas en el organismo multilateral[3]. Estos países están organizados para incidir en la OMC a favor de las empresas y en desmedro de los intereses nacionales de los otros 160 países miembros del organismo, se orientan por mantener sendas salvaguardas sobre sus productos agrícolas, industriales y de servicios, al tiempo que garantizan la inequitativa división internacional de la producción, impuesta desde el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio –GATT (por sus siglas en Inglés). De este orden desigual centrado en el rezago industrial-tecnológico de los países periféricos, se desprenden también la lógica de los tratados de libre comercio, que hoy toman más fuerza en Latinoamérica como parte de la ofensiva neoliberal[4]. Seguir leyendo “La OMC aterriza en Latinoamérica”

Alegoría – Luis Fernando Verissimo

Luis Fernando Verissimo.

Brasil (1936)

Había una vez un Rey que quiso cambiar el mundo. Llamó al mago de la Corte, Tecnocratus, y le dijo: “Todo debe cambiar. Quiero que el Sol nazca al Oeste y se ponga al Este. ¡Disponga!”.

El mago Tecnocratus reunió a todos los sabios del reino y transmitió el pedido del Rey. Si no lograban que el Sol naciese al Oeste y se pusiese al Este, ¡todos perderían la cabeza!

Los sabios pensaron en todo: en pociones mágicas… en plegarias… en huir… Pero no hubo caso. Para estudiar mejor el problema, mandaron a un sirviente traer una Rosa de los Vientos. El sirviente la trajo, más, al entrar a la sala, dejó caer la Rosa de los Vientos y, luego, la paró cabeza abajo… ¡Ahí estaba la solución! Los sabios ordenaron que todas las Rosas de los Vientos fuesen repuestas con el Norte al Sur, el Sur al Norte, el Este al Oeste y el Oeste al Este. El Rey quedó contentísimo. Los sabios quedaron con sus cabezas. Tecnocratus quedó con un enorme prestigio. El sirviente fue decapitado para que aprenda a no dejar caer las cosas.

Cuento tomado de Entremeses literarios (CXC): http://eljineteinsomne2.blogspot.com.ar/

Régimen de excepción y superexplotación del trabajo

Emir Sader

El telégrafo

“Los regímenes de excepción, en que el Poder Judicial ya no es garante del Estado de derecho, en que gobiernan los banqueros, en que se impone la tercerización de las relaciones de trabajo, en que se retira las defensas de los sindicatos para defender las conquistas de los trabajadores, en que se impone el Estado mínimo, con la centralidad del mercado, es el mejor escenario político para que la superexplotación de los trabajadores se imponga”

Conforme los trabajadores fueron logrando disminuir la duración de la jornada de trabajo, los grandes empresarios fueron implementando métodos nuevos de explotación de la fuerza de trabajo. Como no podían disponer de los trabajadores por tantas horas, han tenido que implementar la productividad del trabajo, la utilización de la mano de obra de manera más intensa, para mantener e incluso extender la extracción del excedente.

En el centro del capitalismo ese mecanismo ha permitido un gran ciclo de desarrollo económico, que ha combinado expansión e integración de amplios sectores de la clase trabajadora. Mientras que, en la periferia, los mecanismos han sido otros. Llegando retrasada al mercado internacional, las burguesías periféricas han intensificado la explotación de la clase obrera para lograr condiciones competitivas en el plan internacional, que les permitiera encontrar espacios en ese mercado. De ahí que los mecanismos de superexplotación se hayan desarrollado tan ampliamente en la periferia Seguir leyendo “Régimen de excepción y superexplotación del trabajo”

Planeta de ciudades miseria (Descargar Libro)

Mike Davis

En el Tercer Mundo la elección de la vivienda supone un complicado cálculo de variables poco claras.  Los pobres urbanos tienen que resolver una complicada ecuación para intentar optimizar los costes de la vivienda, la seguridad de la propiedad, la calidad del refugio, el desplazamiento al trabajo y algunas veces la seguridad personal. Para algunos, incluyendo muchos de los que viven en la calle, la localización cercana al trabajo, a un centro de producción o una estación de tren, es más importante que el propio techo.

Fragmento

Probablemente hay más de 200.000 áreas hiperdegradadas sobre el planeta, con una población que oscila entre unos centenares y más de un millón de personas. Las cinco grandes metrópolis del sur de Asia (Karachi, Bombay, Delhi, Calcuta y Dacca) cuentan ellas solas con unas 15.000 comunidades diferentes de este tipo, cuya población total es superior a los 20 millones de habitantes. Cuando las barriadas de chabolas y los asentamientos ocupados se desarrollan en cinturones continuos de pobreza y vivienda informal, asistimos a la formación de megaáreas urbanas hiperdegradadas. Un ejemplo de esta evolución es Ciudad de México, donde en 1992 se podía encontrar a 6,6 millones de personas con rentas bajas, viviendo en un espacio continuo de 348 kilómetros cuadrados de vivienda informal. Lo mismo sucede en Lima, donde la mayoría de la población sin recursos se concentra en tres grandes conos periféricos que parten del propio centro. Estas grandes concentraciones de pobreza urbana son también frecuentes en África y Oriente Próximo. En el sur de Asia, la pobreza urbana tiende a repartirse entre un número más elevado de áreas, diseminadas por todo el tejido urbano y dotadas de una complejidad digna de los fractales. En Calcuta existen miles de thika bustees (aglomeraciones de cinco barracones de 45 metros cuadrados cada uno con una ocupación media de 13,4 personas por barracón) mezcladas con otras formas de vivienda y de uso de la tierra. En Dacca tiene más sentido considerar las zonas no degradadas como enclaves en medio de un panorama de pobreza abrumadora.

Aunque algunas de estas zonas tienen una larga historia a sus espaldas –la primera favela de Río de Janeiro (Morro de Providencia) se remonta a la década de 1880–, la mayor parte de las megaáreas urbanas hiperdegradas se han desarrollado a partir de la década de 1960. Ciudad Nezahualcóyotl, por ejemplo, apenas tenía 10.000 residentes en 1957; en la actualidad esta empobrecida área de Ciudad de México tiene 3 millones de habitantes. El floreciente Manshiet Nasr a las afueras de El Cairo nació en la década de 1960 a partir de un campamento para los trabajadores que levantaban el barrio de Nasr City; mientras que Orange/Baldia, la extensa área urbana hiperdegradada que se extiende sobre la colina en Karachi se fundó en 1965 con una población mixta de refugiados musulmanes de India y pastunes de Afganistán. Una de las mayores barriadas de Lima, Villa El Salvador, se creó en 1971 con el mecenazgo del gobierno militar y pocos años después alcanzaba una población de más de 300.000 personas (…)

Libro tomado de: http://redpaemigra.weebly.com/

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