Los territorios de la guerra (Descargar Libro)

Alainet.org

Revista No. 527 – Septiembre 2017

Coedición entre ALAI y OLAG

Fragmento:

Los territorios son el centro estratégico de la competencia mundial y las relaciones de  poder.

“… Poder y dinero van de la mano del patrón energético y disciplinario vigente que garantiza altas tasas de acumulación de capital y gran dinamismo en la esfera de la producción, por lo menos desde una perspectiva técnica, y también controlar la tecnología de guerra y su mercado.  La apropiación de territorios sigue el mismo modelo: se buscan y se disputan los territorios de alta densidad estratégica, donde se colocan los capitales gigantes a manera de pulpos con poderosas mangueras de extracción y donde, generalmente, se van creando situaciones de guerra o donde se instalan decididamente guerras abiertas, ampliando el negocio de las armas.

El mapa mundial ha ido perfilando muy claramente estas tendencias en la última década en la que se reactivan guerras pasadas, se inician nuevas o se estimulan conflictos capaces de colocar los territorios en condiciones de intervención.  La tercera guerra mundial, si es que la escalada bélica actual llega realmente a constituirse en tal, muestra ya indicios de un diseño transversal que atraviesa todo el planeta siguiendo claramente la pista de los yacimientos de hidrocarburos, minerales y tierras raras (ver mapa de la portada).  Es decir, esta guerra tendría lugar en el tercer mundo, fuera del terreno directo de las potencias en pugna, excepto, quizá, Rusia…”

Ana Esther Ceceña

Contenido

  • Los territorios de la guerra, las guerras del territorio – Ana Esther Ceceña
  • Diciplinamiento urbano en el siglo XXI: Tendencias regionales – David Barrios Rodríguez
  • Las guerras encubiertas del siglo XXI  –Sandy E. Ramírez
  • La violencia en los tiempos del cólera – Daniel Inclán
  • La geopolítica de Washington y las Zonas Económicas Especiales – Carlos Fazio
  • Las armas del autoritarismo Raúl Ornelas
  • Guerra de despojo territorial y acaparamiento de tierras  – Polette Rivero Villaverde
  • Entre la violencia y la migración: El plan que no alcanza  – Rodrigo Yedra

 

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La exportación del Plan Colombia al Triángulo Norte y la Triple Frontera

Álvaro Verzi Rangel

Alainet

El llamado Plan Colombia, supuestamente de combate a las drogas, fue diseñado y dirigido por Estados Unidos, pero financiado por los impuestos colombianos: EEUU invirtió 10 mil millones de dólares, y Colombia 120 mil millones de dólares, y hoy amenaza con ser exportado para dirigir operaciones especiales en otras zonas de la región, con bandera sudamericana.

Los planes de la “inteligencia” estadounidense es que las Fuerzas Armadas colombianas suplanten a las de EEUU en el entrenamiento de Fuerzas de Operaciones Especiales, tanto para operar en México (en el marco de la Iniciativa Mérida), como en Paraguay, Honduras, El Salvador, Barhein, Yemen y en Afganistán y la Triple Frontera del Acuífero Guaraní.

Quizá, también, para ir creando una fuerza multinacional latinoamericana lista para intervenir en países que lleven adelante políticas soberanas, enfrentadas a las de Washington y el club de gobernantes neoliberales piloteados desde la Organización de Estados Americanos (OEA).

Sería la unificación de Plan Colombia, la Iniciativa Mérida y la Iniciativa para la Seguridad Regional de Centroamérica, ya mostrado en los documentos del Comando Sur de EEUU “Plan 2018”, y el “Operation Freedom II”. No hay quiebres entre las administraciones de Obama y Trump: por encima de ellos, el poder fáctico lo comparten el Pentágono y el complejo industrial militar, que pueden garantizar a las corporaciones trasnacionales el acceso a los recursos de la región.

¿Qué es realmente?

El Plan Colombia le ha permitido a Estados Unidos arraigar su intervencionismo político, económico y militar en América Latina Seguir leyendo “La exportación del Plan Colombia al Triángulo Norte y la Triple Frontera”

Santos, Peña Nieto y los militaristas de Washington

Carlos Fazio

Rebelión

Si Colombia es el Israel de Estados Unidos como plataforma para desencadenar un conflicto militar subregional en el corazón de Sudamérica −con Venezuela como objetivo principal del rediseño geopolítico de Washington−, México ha sido acondicionado como un gran cuartel del Pentágono para consolidar el flanco sur del imperio de cara a un eventual conflicto bélico con potencias capitalistas que desafíen su hegemonía.

Como antes los ex presidentes Álvaro Uribe y Felipe Calderón, de Colombia y México, respectivamente, los actuales mandatarios Juan Manuel Santos y Enrique Peña Nieto están al frente de sendos regímenes clientelares y cleptocráticos vasallos de Estados Unidos. Ambos gobiernos colaboracionistas sacrificaron la soberanía político-militar de sus países y actúan como cipayos del estado imperial paralelo que opera al margen del gobierno de la Casa Blanca; al servicio de las guerras encubiertas y los golpes de Estado (de “cambio de régimen”) del “Estado profundo” −como lo llama James Petras− gobernado por los “unipolaristas” y “militaristas” que dirigen el aparato permanente de seguridad de EU, con independencia del presidente civil que despacha en la Oficina Oval.

Se trata de un gobierno paralelo al de Donald Trump que al decir de Petras no es una “entidad sin rostro”, ya que tiene una clara identidad de clase, ideológica y económica, y que ha logrado construir una red mundial de avanzadas militares, agentes clandestinos, ejércitos mercenarios, bandas terroristas y paramilitares, alianzas regionales y tropas vasallas que actúan como ejércitos de ocupación en sus propios países Seguir leyendo “Santos, Peña Nieto y los militaristas de Washington”

Curaçao y la independencia sudamericana. Por Atilio Boron

Atilio A. Boron

Rebelión

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La hermosa isla de Curaçao se encuentra localizada en una posición estratégica del Mar Caribe. A escasos 80 kilómetros de la salida del Golfo de Maracaibo, en Venezuela, forma junto con Aruba y Bonaire la tríada de islas que el Reino de Holanda retiene en una condición neocolonial en el Caribe meridional. Aparte de estas Holanda tiene otras posesiones (las Antillas Neerlandesas) más alejadas de esa zona y entre las cuales sobresale la isla de Saint Marteens.

mar-caribe-mapaComo puede observarse en cualquier mapa, Aruba se encuentra todavía más cerca de la desembocadura del lago de Maracaibo, la puerta de salida de las exportaciones del crudo procedente de los viejos campos petroleros venezolanos. Los nuevos, ubicados en el Oriente de ese país, en la Faja del Orinoco, son más lejanos, pero en todo caso la ruta de los buques cisterna conteniendo el crudo que se exporta hacia los mercados asiáticos, así como el norteamericano, deben recorrer la costa venezolana para penetrar en el Mar Caribe buscando sea la salida hacia el Pacífico, vía el Canal de Panamá, sea la ruta hacia el norte para arribar a Houston. Bajo cualquiera de estas dos alternativas, esos navíos transitan bajo la atenta vigilancia de las bases que Estados Unidos tienen en todo el Mar Caribe (por lo menos cuarenta, aunque se sospecha que hay algunas más), y muy especialmente en Aruba y Curaçao, las más próximas a la tierra de Bolívar y Chávez. Estas instalaciones militares, que los norteamericanos no quieren que se las llame “bases” sino que usan el neologismo de “FOLs”  (por “forward operating locations”) para abandonar el término “base” tan desprestigiado por los crímenes y vejámenes que sus tropas hicieron en todo el mundo, no sólo en los países de la periferia sino también en Japón están allí por algo, sobre todo las que vigilan muy de cerca los movimientos del país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, Venezuela Seguir leyendo “Curaçao y la independencia sudamericana. Por Atilio Boron”

¡No al bloqueo!

José A. Buergo Rodríguez

Rebelión

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Lectura relacionada: ¿55 años de bloqueo y 25 veces de condenas a EE.UU. en la ONU no son nada?

El 19 de octubre se cumplió un año más del decretado bloqueo contra Cuba… y aquí estamos. Año tras año tantos países en la ONU no pueden estar equivocados. Es una aberración política del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica mantener el embargo económico, comercial y financiero contra Cuba. Es un acto de fuerza de la mayor potencia mundial, bloqueo aun sostenido después de la apertura de embajadas y del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre EE.UU. y Cuba. Es un absurdo.

Si se hiciera un balance minucioso de los daños y perjuicios provocados por ese bloqueo que la administración norteamericana eufemísticamente definen como embargo, sería cientos de veces el producto del ingreso bruto de nuestro país. Si el dolor y lo sufrimientos que han infringido directa o indirectamente a nuestras familias, a nuestro pueblo se pudieran medir luego de tantos años de esa injusta guerra de desgaste, sería comparable a la devastación de un pueblo, de una ciudad entera durante la segunda guerra mundial. Ha sido un dolor infringido a cuenta gotas, una tortura a la esperanza de cualquier ciudadano que esperaba por un medicamento o por una técnica avanzada de diagnóstico. La desesperanza de muchas familias por no ver llegar el día en que se suprima ese canal de muertes innecesarias que se abre entre Miami y Cuba al sostenerse como medida de presión y chantaje la ley de ajuste cubano. ¿Cuánto se ha dejado de avanzar, cuanto de intercambio comercial y de beneficio mutuo para nuestros dos pueblos como consecuencia de esas políticas hostiles? Seguir leyendo “¡No al bloqueo!”

EEUU desembarca en la tierra del fin del mundo

Walter Goobar

Público.es

Lectura recomendada:

Bases militares extranjeras en América Latina y el Caribe

Bases Norteamericanas-

En ese mítico extremo de Suramérica que inspiró a Julio Verne a escribir en 1905 la novela El faro del fin del mundo, Estados Unidos quiere emplazar ahora una base militar camuflada como base logística para apoyar las tareas científicas en la Antártida.

 

Las excusas que han permitido a Washington desplegar más de un centenar de bases militares en Latinoamérica, que se extienden desde Guatemala y el Caribe hasta la Patagonia, son siempre altruistas: ayuda humanitaria, apoyo ante catástrofes, combate al narcotráfico o apoyo al desarrollo y la investigación científica, pero la realidad indica que tanto la base que EEUU pretende emplazar en Tierra del Fuego, la zona más austral de la Argentina; como otra ubicada en la zona limítrofe entre Argentina, Brasil y Paraguay —conocida como la Triple Frontera—, están destinadas a asegurar a Estados Unidos un recurso estratégico cada vez más escaso: el agua potable. Las bases —que el Pentágono eufemísticamente denomina “centros de apoyo para movimientos militares”—, están en proceso de negociación entre Washington y el gobierno de Mauricio Macri.

Acuífero Guaraní

“Estados Unidos mantienen la 4ª Flota navegando en el Atlántico Sur, cerca de las reservas de petróleo que están debajo del “pré-sal”, el conjunto de formaciones rocosas ubicadas en la zona marítima de buena parte del litoral de Suramérica, con un gran potencial de generación y acumulación de petróleo”

Para el politólogo y diplomático brasileño, Alberto Moniz Bandeira, uno de los máximos especialistas en las tormentosas relaciones de Washington con sus vecinos del Sur, no son los piratas ni los náufragos que cautivaron la imaginación de Verne lo que lleva a Washington a apostar tropas del Comando Sur del Pentágono, allí donde se confunden los océanos Atlántico y Pacífico y en la zona de la Triple Frontera, que conforma el límite entre Argentina, Brasil y Paraguay. Moniz Bandeira, autor de La formación del Imperio Americano, afirmó al matutino Página12 que “Estados Unidos mantienen la 4ª Flota navegando en el Atlántico Sur, cerca de las reservas de petróleo que están debajo del “pré-sal”, el conjunto de formaciones rocosas ubicadas en la zona marítima de buena parte del litoral de Suramérica, con un gran potencial de generación y acumulación de petróleo”, al tiempo que subraya que la victoria de Mauricio Macri en Argentina y el desplazamiento del poder de Dilma Rousseff en Brasil aumentó el apetito de inversiones de Estados Unidos en la región. Éste es posiblemente uno de los factores que llevan a Estados Unidos a entablar negociaciones para la implantación de una base militar en la Patagonia, en la zona cercana a la Antártida, donde está emplazado el famoso faro del fin del mundo de Julio Verne.

Desde el Gobierno argentino aseguraron: “Queremos que la ciudad de Ushuaia se convierta en una base logística para apoyar las tareas científicas en la Antártida”. El discurso de los funcionarios de Cambiemos es el mismo que ha permitido que Washington genere una red de bases que rondan el centenar.

El mayor manantial de agua dulce del mundo

La otra base estaría emplazada en la Triple Frontera, donde está parte del Acuífero Guaraní, el mayor manantial subterráneo de agua dulce del mundo, con un total de 1.200.000 km². Es un manantial transfronterizo, que abarca a Brasil (840.000 Km²), Paraguay (72.500 km²), Uruguay (58.500 km²) y Argentina (225.000 km²).

En la jerga del Pentágono, las bases tienen una tipología común. Se llaman “quasi-bases”, módulos que puedan servir en caso de emergencia. Seguir leyendo “EEUU desembarca en la tierra del fin del mundo”

Las bases estadounidenses de la guerra en Oriente Medio (Descargar texto)

David Vine

TomDispatch.com

De Carter al Estado Islámico, 35 años construyendo bases y sembrando desastres

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Contenido:

Inmensas reservas de petróleo

Acumulando bases

Una infraestructura para la guerra

Dictadores, muerte y desastre

Desde 1980, con el lanzamiento de una nueva guerra contra el Estado Islámico (EI) en Iraq y Siria, EEUU se ha embarcado ya en acciones militares agresivas al menos en trece países del Gran Oriente Medio. A partir de ese año, cada uno de los presidentes estadounidenses ha invadido, ocupado, bombardeado o emprendido la guerra en al menos un país de la región. La cifra total de invasiones, ocupaciones, operaciones de bombardeo, campañas de asesinatos con aviones no tripulados y ataques con misiles de crucero llega a varias docenas.

Al igual que en las anteriores operaciones militares en el Gran Oriente Medio, las fuerzas estadounidenses que combaten al EI han contado con la ayuda que supone poder acceder y utilizar toda una colección sin precedentes de bases militares. Ocupan una región que se asienta sobre la mayor concentración del mundo de reservas de petróleo y gas natural, desde hace mucho tiempo considerada como el lugar más importante del planeta a nivel geopolítico. En efecto, desde 1980, el ejército de EEUU ha ido acuartelando gradualmente el Gran Oriente Medio de forma tal que sólo podría encontrarse rival en el acuartelamiento de Europa Occidental exhibido durante la Guerra Fría o, en términos de concentración, en las bases levantadas para emprender las pasadas guerras de Corea y Vietnam.

Sólo en el Golfo Pérsico, EEUU tiene bases importantes en todos y cada uno de los países, excepto en Irán. Hay una base cada vez más importante y más grande en Yibuti, a pocos kilómetros de la Península Arábiga, atravesando el Mar Rojo. Hay bases en Pakistán, en una punta de la región, y en los Balcanes, en la otra; así como en las islas de Diego García y Seychelles, de configuración estratégica. En Afganistán e Iraq, llegó a haber en otro tiempo hasta 800 y 505 bases, respectivamente. Hace poco, la administración Obama firmó un acuerdo con el nuevo Presidente afgano Ashraf Ghani para mantener alrededor de 10.000 soldados en al menos nueve bases importantes en su país más allá de la fecha final de las operaciones de combate de finales de año. Las fuerzas de EEUU, que nunca se fueron totalmente de Iraq después de 2011, están ahora volviendo allí a cada vez más bases y en cifras incluso aún mayores (…)

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