El vínculo de la vergüenza

¿Y si fuera la vergüenza por nuestro país y no por nuestro amor por él la marca auténtica de pertenencia? Rasgos distintivos de una emoción política, en el cruce entre la biología y la historia, desde la invocación de Néstor de los campos de batalla de Troya hasta el recuerdo de Primo Levi del Ejército Rojo. ¿Cómo podríamos imaginar las fronteras de una comunidad unida por la vergüenza?

Carlo Ginzburg New Left Review 120

Fragmento:

Comenzamos a partir de una experiencia común: el país al que se pertenece es el país del que uno se avergüenza. Podemos tratar de demostrar el argumento, ya sea reduciendo la escala de referencia (ciudad, familia) o ampliándola. Entonces surge una pregunta: si la vergüenza implica cercanía, ¿cuáles son los límites posibles de una comunidad basada en la vergüenza? Se puede recordar en este contexto el comienzo de La tregua de Primo Levi. La guerra ha terminado; Levi, con un grupo de sobrevivientes de Auschwitz, se encuentra con los libertadores, cuatro soldados del Ejército Rojo a caballo:

No nos saludaban, no sonreían; parecían oprimidos, más aún que por la compasión, por una timidez confusa que les sellaba la boca y les clavaba la mirada sobre aquel espectáculo funesto. Era la misma vergüenza que conocíamos tan bien, la que nos invadía después de las selecciones y cada vez que teníamos que asistir o soportar un ultraje: la vergüenza que los alemanes no conocían, la que siente el justo ante el crimen cometido por otro, que le pesa por su misma existencia, porque ha sido introducido irrevocablemente en el mundo de las cosas que existen, y porque su buena voluntad ha sido nula o insuficiente, y no ha sido capaz de contrarrestarla.

Las víctimas y los libertadores, argumentaba Levi, estaban avergonzados y se sentían culpables de no haber podido evitar la injusticia; los perpetradores y sus cómplices no se avergonzaban. Esas palabras, escritas en 1947, fueron publicadas en 196326. En su último libro, I sommersi e i salvati [Los ahogados y los salvados], publicado en 1986, Levi volvía sobre el mismo tema en un capítulo titulado «Vergüenza». De nuevo mezclaba vergüenza y culpa: «Vergüenza, que es un sentimiento de culpa»; «Un sentimiento de vergüenza o culpa». En páginas de intolerable lucidez, exploraba su sentimiento de culpa y hablaba de los que sólo habían sobrevivido a los campos de exterminio para suicidarse luego; y mencionaba una «vergüenza más vasta, la vergüenza del mundo»: vergüenza por el mal cometido por otra persona, vergüenza nacida del sentimiento de pertenecer, como los asesinos y sus cómplices, a la humanidad. «El mar de dolor, pasado y presente, nos rodeaba, y su nivel aumentaba año tras año hasta casi ahogarnos». Levi se suicidó un año después (…)

Texto original tomado de: https://newleftreview.es/

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Giuseppe Verdi. La ópera italiana

Verdi consiguió manipular y subvertir las convenciones operísticas para lograr una síntesis de tradición e innovación. En La traviata tomó el tema de una conocida novela, La dama de las camelias, de Alexandre Dumas, y en una iniciativa sin precedentes, lo situó en la época de su composición. Sin embargo, los censores italianos consideraron el retrato de una mujer caída en la sociedad moderna demasiado atrevido y la rechazaron, así que la ópera se ambientó en el siglo XVIII para su estreno. Aun así, La traviata era única, ya que se enfrentaba con audacia a la hipocresía de la sociedad respecto a la mujer.

Enfoque: Ópera italiana

Antes:

  • 1829 Rossini sorprende al mundo musical al retirarse de la ópera tras el estreno en París de su obra final, Guillermo Tell.
  • 1848 Muere el compositor Gaetano Donizetti, 13 años después que su compatriotaVincenzo Bellini, dejando a Verdi a la cabeza de la ópera italiana.

Después:

  • 1887 Milán acoge el estreno del Otelo de Verdi, su primera ópera desde Aída (1871).
  • 1890 Estreno en Roma de la obra maestra de Pietro Mascagni Cavalleria rusticana, que introduce en la ópera el verismo, un estilo naturalista y melodramático.

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COVID-19, el virus de la era neoliberal

Mirando hacia el pasado, podríamos pensar en el coronavirus como la  gran pandemia del neoliberalismo, una enfermedad que marca un punto de no retorno –como la peste negra marcó el final del feudalismo–. Pues no hace más que poner en el centro y de manera aguda las contradicciones existentes entre el capital y la propia vida. Immanuel Wallerstein señaló, no mucho antes de dejarnos, que estábamos cruzando el Rubicón del capitalismo histórico. El punto de bifurcación se resolvería à la Marx, con redistribución de la riqueza, igualdad y un sistema mundo más democrático, o à la Hobbes, en un interregno autoritario que daría lugar a un sistema anti–democrático, tiránico y más desigual. Está claro que el Estado de alarma impuesto por la cuarentena no ofrece un panorama halagüeño –tampoco la extrema derecha y los soberanismos reaccionarios–. Pero la gente que protesta en sus balcones, que construye redes de apoyo mutuo y busca crear comunidad más allá de las dificultades, insiste en la esperanza. Esperanza y deseo no de volver a la normalidad –esa normalidad destructiva con el planeta y la sociedad que nos ha traído hasta aquí–, sino de romper con el estado de sitio al que nos ha conducido el capitalismo, haciendo valer el derecho a una vida digna por encima de cualquier variable económica.

Mario Espinoza Pino

lavoragine.net

Toda época es víctima de sus propias pandemias. Enfermedades que irrumpen de manera masiva, reventando los diques de lo previsible y las costuras de la normalidad. Su virulencia es tal, que cuando aparecen nos impiden escondernos, no nos dejan mirar para otro lado ni ponernos del todo a salvo. Como un seísmo que remueve las hechuras de la tierra, lo alteran todo a su paso. Ni siquiera dejan en pie nuestros razonamientos más acostumbrados, aquellos que solían brindarnos cierta estabilidad y familiaridad antes de los primeros contagios. Imaginemos fenómenos epidemiológicos como la peste, la viruela, el cólera, el sida o la gripe a lo largo de la historia. Pensemos ahora en el COVID-19. A pesar de parecer mucho menos agresivo y letal en comparación con otras epidemias, el shock que ha provocado es comparable –y lo que está por venir–. Seguir leyendo “COVID-19, el virus de la era neoliberal”

Coronavirus y crisis sistémica del capitalismo

En la Gran Formación Social Emergente (con potencialidad de estar integrada por diversos países con soberanía nacional recuperada)  han cobrado un claro tinte de “desconexión”, con marcados rasgos antiimperialistas como es el caso de China y Rusia. De cualquier forma, es muy probable que el mundo del capital que hemos conocido hasta ahora, comandado por el Eje Anglosajón desde 1700, con sus sucesivas expansiones globalizadoras unipolares que han abortado cualquier clase de soberanía popular nacional, esté llegando a su fin con esta Gran Depresión. El colapso e implosión de esta última fase de globalización en la actual Gran Depresión afectará también, ya lo está haciendo, la propia existencia de bloques económicos y políticos, basados en el neoliberalismo como la Unión Europea.

Contenido:

  • Introducción
  • La crisis del coronavirus como causa pantalla de la Gran Depresión
  • El enfrentamiento con las Grandes Plataformas de Comunicación
  • Un Gran Cambio de Paradigma
  • Bibliografía

Wim Dierckxsens, Walter Formento

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No hay ninguna evidencia de que el SARS-CoV-2 proceda de un laboratorio

Circulan estos días diferentes teorías basadas en conspiraciones sobre el origen del virus SARS-CoV-2. Si eres complotista de izquierdas, el virus lo habrán llevado a Wuhan unos deportistas del ejército estadounidense que habían estado en un laboratorio de investigación. Si eres de izquierdas anti-china, o de derechas, el virus se ha escapado de un laboratorio de armas biológicas de la zona de Wuhan. Las variantes del bulo pueden ser de lo más descabelladas posibles. La verdad es que son teorías conspirativas que nos alejan de la realidad y, por tanto, de la capacidad de actuar para resolver los problemas reales. 

Tras el análisis de laboratorios independientes situados en diferentes puntos geográficos, no existe ninguna evidencia de que este virus se haya creado de manera sintética en un laboratorio. De hecho, el 17 de marzo fue  un artículo en Nature Medicine   que explicaría muy bien por qué no puede proceder de un laboratorio y cuáles son las distintas posibilidades.

El SARS-CoV-2 (también conocido como hCoV-19 o coronavirus en alusión a la familia de virus a la que pertenece) es el séptimo virus aislado de la familia de los coronavirus que afecta a humanos, pero el que más muertes ha producido. Desde su descubrimiento, se ha secuenciado muchísimas veces     por grupos de investigación desde todo el mundo. Esto quiere decir que conocemos bien su estructura y su mecanismo infectivo, y se ha llegado al mismo conocimiento desde laboratorios muy diversos haciendo imposible un conflicto de intereses.

Para comprender los dos primeros argumentos tenemos que saber que para que las partículas víricas consigan infectar a un humano deben, por un lado, poder pegarse a la célula humana de manera relativamente específica, y además tienen que evadir el sistema inmune. Los argumentos se enumeran de la siguiente manera: Seguir leyendo “No hay ninguna evidencia de que el SARS-CoV-2 proceda de un laboratorio”

La Guerra de Big Data en 2020

En la actualidad la pugna por el liderazgo en el 5G es una pugna por la dominación en el terreno de Grandes-Datos (Big-Data), estos son los verdaderos motivos que subyacen en la guerra comercial que Washington mantiene con Pekín, dado que la empresa china Huawei ha tomado la delantera en el desarrollo del ´big data´, porque quién controle la red 5G controlará la producción de los Grandes-Datos (Big-Data) y luego, el proceso de la producción social, económico, político e ideológico-cultural.

Wim Dierckxsens, Walter Formento

Alainet

Introducción

Con Trump en el gobierno de EEUU, desde enero de 2017, se manifiesto claramente la crisis mundial estructural e integral, pero también el momento agónico, turbulento y altamente contradictorio que recorre el capitalismo actual. Además, pone en evidencia cada vez más la imposibilidad que tienen las diferentes fracciones del gran capital financiero para encontrarle una salida a esta crisis estructural en los marcos del capitalismo financiero. Tal vez, por causas que guardan relación con la presencia de opciones emergentes alternativas a los unipolarismos financieros. Tal vez por las capacidades de estos multipolarismos, tanto en el terreno de la economía real como también en el terreno cultural-filosófico, por lo inclusivo de un sistema de ideas-valores que integra y convoca a toda la humanidad como actor principal.

Trump procuró desde la asunción misma como presidente en 2017, salir de la “crisis norteamericana” sin importar los costos y por todos los medios. Recorriendo un sendero de conflictos estratégicos y enfrentamientos que lo muestran expresando un nacionalismo industrialista americanista y anti-oligarquía financiera global como contradicción principal. Representados políticamente por el estado profundo del poder financiero-político globalista, dominantes en las cúpulas del Partido Demócrata, de la City Financiera de Nueva York y de la OTAN. Seguir leyendo “La Guerra de Big Data en 2020”

Hay que seguir soñando …

“Tenemos que obligar a la realidad a que responda a nuestros sueños, hay que seguir soñando hasta abolir la falsa frontera entre lo ilusorio y lo tangible, hasta realizarnos y descubrir que el paraíso estaba ahí, a la vuelta de todas las esquinas”  

Julio Cortázar. Entrevista, Alcor 29, 1964.