GOLPEAN LA PUERTA – Eduardo Mancilla

Eduardo Mancilla –  Argentina (1959)

Pregunto quién es. Del otro lado me respondo yo mismo que soy yo mismo. Desde adentro pregunto cómo se si es verdad aunque por la mirilla veo que soy yo. De afuera digo que salí sin que yo mismo me diera cuenta. Desde éste lado respondo que no puede ser, que no me moví de acá, además, de ser yo mismo hubiera salido abrigado. Mi voz me contesta que salí de urgencia por la puerta de atrás para comprar cigarrillos, a lo cual respondo que es una buena excusa y así siguió la conversación sobre cuestiones domésticas, hasta que decidí dejarme hablando solo y seguí hablando solo pero desde adentro para ignorar mi propia insistencia. A veces me pongo pesado y prefiero dejarme afuera aunque haga frío o llueva. La próxima vez que salga sin avisarme voy a tener que llevar un abrigo porque un día de estos voy a pescar un resfrío.

Fuente de la imagen: http://asqueadosresentidos.blogspot.com.ar/

Cuento tomado de: http://eljineteinsomne2.blogspot.com.ar/

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Antonio Gramsci: Introducción al estudio de la filosofía (Descargar Libro)

Antonio Gramsci

Compendio de los apuntes que formaban el cuaderno n. 11 de los Cuadernos de la carcel, que Gramsci escribió durante su condena.

(Fragmento)

Conviene destruir el prejuicio, muy difundido, de que la filosofía es algo muy difícil por el hecho de ser la actividad intelectual propia de una determinada categoría de científicos especializados o de filósofos profesionales y sistemáticos. Conviene, por tanto, demostrar de entrada que todos los hombres son «filósofos», definiendo los límites y los caracteres de esa «filosofía espontánea», propia de «todo el mundo», a saber, de la filosofía contenida: 1) en el lenguaje mismo, que es un conjunto de nociones y de conceptos determinados, y no sólo de palabras gramaticalmente vacías de contenido, 2) en el sentido común y en el buen sentido; 3) en la religión popular y también, por consiguiente, en todo el sistema de creencias, supersticiones, opiniones, maneras de ver y de actuar que asoman en eso que generalmente se llama «folklore».

Una vez demostrado que todos son filósofos, aunque sea a su manera, inconscientemente, por el hecho de que aún era la más elemental manifestación de una actividad intelectual cualquiera, el «lenguaje», está contenida una determinada concepción del mundo, se pasa al segundo momento, el momento de la crítica y de la conciencia, es decir, a la pregunta; ¿es preferible «pensar» sin tener conciencia crítica de ello, de manera dispersa y ocasional, esto es, «participar» de una concepción del mundo «impuesta» mecánicamente por el ambiente externo, o sea, por uno de tantos grupos sociales en los que uno queda automáticamente integrado desde el momento de su entrada en el mundo consciente (y que puede ser el pueblo o la provincia de uno, puede tener su origen en la parroquia o en la «actividad intelectual» del cura o del viejo patriarca cuya «sabiduría» pasa por ley, en la mujer que ha heredado la sabiduría de las brujas o en el intelectualillo avinagrado por su propia estolidez e impotencia para actuar), o es preferible el abordar la propia concepción del mundo de manera consciente y crítica y, por ende, en función de ese esfuerzo del propio cerebro, escoger la propia esfera de actividad, participar activamente en la producción de la historia del mundo, ser guía de uno mismo y no aceptar ya pasiva e inadvertidamente el moldeamiento externo de la propia personalidad?

Imagen tomada de: https://kmarx.files.wordpress.com/2017/07/mural-gramscipro.jpg

Libro: https://docs.google.com/

Antonio Gramsci: Introducción al estudio de la filosofía

Mario Vargas Llosa : La ciudad y los perros (Descargar Libro)

Mario Vargas Llosa

La ciudad y los perros 1962

Gabriel García Márquez, Jorge Edwards, Mario Vargas Llosa, José Donoso y el cineasta Ricardo Muñoz Suay (Barcelona, 1974).

La obra narra las vivencias de los alumnos internos del Colegio Militar Leoncio Prado.

Los  personajes de La ciudad y los perros usan las palabras como instrumentos para ejercer o resistir al poder. El Jaguar es quien «bautiza» al Esclavo como tal. Sin embargo, evita revelar su verdadero nombre. Sabemos los nombres verdaderos del poeta (Alberto Fernández) y del Esclavo (Ricardo Arana), pero el nombre del Jaguar nunca aparece.

La ciudad y los perros se inicia con un ritual cuyas consecuencias se van a prolongar a lo largo de toda la novela. Los dados se han echado a rodar y la primera frase del libro es una sentencia.

«-Cuatro -dijo el Jaguar».

A partir de entonces empieza una secuencia inapelable de la historia. El tres y el uno se ven claros, letales, en el aire húmedo. Las dos sílabas que componen la voz de condena del Jaguar son seguidas y resaltadas por un silencio que recorre los rostros de los demás cadetes. La suerte está echada. Cuando el Jaguar insiste en saber quién ha salido sorteado, el Cava admite tener el número cuatro. Él debe robar el examen de Química. No hay tiempo para protestar o matizar la sentencia de lo real. En ese instante el Jaguar es el dios que da cuenta de una conclusión del azar. Su presencia es tan indiscutible como de los dos números en la oscuridad. La narración nos informa que el Cava se ha echado a temblar. Hay mucho frío a esa hora en las cuadras, pero sabemos que el Cava, viniendo de la sierra, está acostumbrado al frío. En realidad tiembla de miedo. Solo quedan las circunstancias sobre cómo debe cumplirse la sentencia. El Jaguar le da una orden práctica que le recuerda un pacto: «Ya sabes, el segundo de la izquierda».

Fuente original de la imagen  https://blogs.uoregon.edu/lcylp/2016/10/25/jose-donoso-sobre-la-ciudad-y-los-perros/

Libro tomado de: https://aplicacionesbiblioteca.udea.edu.co/

Descargar Libro Mario Vargas Llosa: La ciudad y los perros

¿Realmente le debemos la modernidad al capitalismo?

Jorge Majfud Página/12

“… Ni el alfabeto fenicio, ni el comercio, ni las repúblicas, ni las democracias surgieron en el periodo capitalista sino decenas de siglos antes. Ni siquiera la imprenta en sus diferentes versiones alemanas o china, un invento más revolucionario que Google, fueron gracias al capitalismo. Ni la pólvora, ni el dinero, ni los cheques, ni la libertad de expresión (…)  El capitalismo sólo se asocia con las democracias y los Derechos Humanos por una narrativa, repetitiva y abrumadora (teorizada por los Friedman y practicada por los Pinochet), pero la historia demuestra que puede convivir perfectamente con una democracia liberal; con las genocidas dictaduras latinoamericanas que precedieron a la excusa de la guerra contra el comunismo; con gobiernos comunistas como China o Vietnam; con sistemas racistas como Sud África; con imperios destructores de democracias y de millones de habitantes en Asia, África y América latina, como en los siglos XIX y XX lo fueron Inglaterra, Bélgica, Estados Unidos, Francia, etc…”

Una de las afirmaciones que los apologistas del capitalismo más repiten y menos se cuestiona es aquella que afirma que este ha sido el sistema que más riqueza y más progreso ha creado en la historia. Le debemos Internet, los aviones, YouTube, las computadoras desde las que escribimos y todo el adelanto médico y las libertades sociales e individuales que podemos encontrar hoy.

El capitalismo no es el peor ni el menos criminal de los sistemas que hayan existido, pero esta interpretación arrogante es, además, un secuestro que la ignorancia le hace a la historia.

En términos absolutos, el capitalismo es el período (no el sistema) que ha producido más riqueza en la historia. Seguir leyendo “¿Realmente le debemos la modernidad al capitalismo?”

La alegría de lo necesario. Las pasiones en Spinoza y Freud (Descargar Libro)

Topía

‘Únicamente los peces muertos nadan con la corriente.’

Los capítulos de este libro están basados en artículos editoriales que aparecieron en la revista Topía entre los años 1995-2003 con las modificaciones necesarias para ampliar los conceptos desarrollados y preservar la autonomía de este texto.

Introducción de Enrique Carpintero
Acerca de la función de los intelectuales

(Fragmento)

“ …En estos tiempos donde -según Robert Castel- predomina el “individualismo negativo”  se nos ha hecho creer que el semblante del intelectual es anticuado o improductivo. Sin embargo, son los políticos de las clases dominantes quienes han abdicado de los ideales para crear un imaginario de seducción y miedo a partir de hechos que ellos mismos producen. Estos políticos pragmáticos sólo hacen política desde y para afianzar su poder y necesitan intelectuales pragmáticos que se transforman en mensajeros de la gestión del político, convirtiéndose en los nuevos intelectuales del determinismo histórico y el economicismo a ultranza. Es decir, un intelectual del poder que construye significaciones sociales acordes con los valores del mercado neoliberal capitalista: las fundaciones de empresas monopólicas, las grandes editoriales, los medios de comunicación, los centros académicos, los laboratorios, las empresas de medicina, etcétera.

(…) De esta manera, el pensamiento neoliberal es una ideología totalitaria; no da alternativa: “nosotros o el caos”. En realidad plantean que: “o hacen lo que decimos nosotros o transformamos la sociedad en un caos a través de la economía.” Este pensamiento único, ya no es una técnica sino una ideología que domina el mundo. A cualquiera que quiera cuestionar este orden establecido se lo acusa de mesiánico, de delirante, o de querer volver al pasado ¿cómo alguien va a cuestionar una sociedad moderna, madura y libre, en la que cualquier ciudadano puede comprar en un supermercado desde hamburguesas hasta ideas listas para usar?

En este sentido, la conquista de la libertad de pensar y expresarse están amenazadas en todas partes ya no por dictaduras, sino por las fuerzas del mercado. Éstas son las que regulan cuáles libros se encuentran en los estantes de las librerías, quiénes y qué noticias aparecen en los medios de comunicación, o cómo acomodar la ética que plantea el psicoanálisis a las necesidades de las empresas de medicina pre-paga. Es decir, la libertad del mercado capitalista es una falacia que sólo sirve para que las empresas más grandes compren o destruyan a las más chicas, controlando lo que vamos a leer, a consumir, o qué presidente debemos elegir…”

Libro tomado de: https://www.topia.com.ar/

Descargar libro: La alegría de lo necesario. Las pasiones en Spinoza y Freud

Argentina: La pena de muerte librada al criterio de la policía

Nahuel Lag  Página/12

“Lo que está de fondo es la discusión acerca de lo que debe ser la función policial, de las definiciones políticas acerca de cuándo y cómo debe actuar la policía. Cuando la ministra habla de una “nueva doctrina” habla de nuevas reglas del quehacer policial, estén o no formalmente protocolizadas (… ) Infiero que la “nueva doctrina” tiene poco que ver con una policía pensada para la democracia. La policía es el Estado, es la violencia organizada del Estado… Se habilitan los rasgos más autoritarios, se relajan los controles sobre el uso de la fuerza. Es una política de seguridad que promueve abiertamente un uso instrumental de las fuerzas de seguridad en beneficio de sectores de poder. Y es, en consecuencia, una política de (in)seguridad para los que quedan fuera de los estándares éticos-estéticos de la distinción social. Reactiva la lógica de la lucha contra un enemigo como paradigma de la intervención policial y se afirma abiertamente en la reactivación de microfascismos para producir múltiples instancias de microterror”.

La investigadora de la UBA y el Conicet advierte sobre los riesgos del mensaje que Cambiemos les está dando a las fuerzas policiales. “Asociar la función policial al deber de matar a los delincuentes es profundamente antidemocrático”, dice.

“¿Qué significan en términos prácticos los dichos de la ministra (Patricia Bullrich) acerca de que el Estado les da presunción de inocencia a sus fuerzas? Lisa y llanamente, que el Estado no va a promover la investigación judicial de estos casos”, responde la socióloga especializada en políticas de seguridad y fuerzas policiales Alina Ríos, luego de una semana que se abrió el viernes 2 con la difusión del video en el que el policía Luis Chocobar mató por la espalda a Pablo Kukoc, de 18 años, y cerró con la denuncia del caso de Fabián Enrique, de 17, que murió tras recibir dos tiros en la espalda por parte de un integrante del Grupo Halcón de la Policía Bonaerense. Con las diferencias de los casos, ambos policías actuaron fuera de servicio y en respuesta a un robo callejero, accionar que la ministra de Seguridad defendió como parte de una “nueva doctrina”.

La investigadora del Instituto Gino Germani (UBA) y del Conicet advierte que la política instalada por el Gobierno, que implica dar “presunción de inocencia” a las fuerzas de seguridad e “invertir la carga de la prueba” en pos del “cumplimiento del deber”, arrastra el peligro de justificar “la lógica del enfrentamiento amigo-enemigo como paradigma de la intervención policial”, con el objetivo de generar “una policía más activa, más reactiva, y menos reflexiva” y con un mensaje claro desde la conducción política: “Disparen sin dudar, no están solos”. Seguir leyendo “Argentina: La pena de muerte librada al criterio de la policía”

Julio Cortázar

Julio Florencio Cortázar (Ixelles, Bélgica; 26 de agosto de 1914-París; 12 de febrero de 1984)

Fue un escritor, traductor e intelectual argentino. Optó por la nacionalidad francesa en 1981, en protesta contra el régimen militar argentino.

Es considerado uno de los autores más innovadores y originales de su tiempo, maestro del relato corto, la prosa poética y la narración breve en general, y creador de importantes novelas que inauguraron una nueva forma de hacer literatura en el mundo hispano, rompiendo los moldes clásicos mediante narraciones que escapan de la linealidad temporal. Debido a que los contenidos de su obra transitan en la frontera entre lo real y lo fantástico, suele ser puesto en relación con el realismo mágico e incluso con elsurrealismo.

Vivió tanto la infancia como la adolescencia e incipiente madurez en Argentina y, desde la década de 1950, en Europa. Residió en Italia, España,Suiza y Francia, país donde se estableció en 1951 y en el que ambientó algunas de sus obras.​

Además de escritor, fue también un reconocido traductor, oficio que desempeñó, entre otros, para la Unesco.

“.. Creo que desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha al mismo tiempo fue el no aceptar las cosas como dadas. A mí no me bastaba con que me dijeran que eso era una mesa, o que la palabra “madre” era la palabra “madre” y ahí se acaba todo. Al contrario, en el objeto mesa y en la palabra madre empezaba para mi un itinerario misterioso que a veces llegaba a franquear y en el que a veces me estrellaba.

En suma, desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas.”