COVID-19, el virus de la era neoliberal

Mirando hacia el pasado, podríamos pensar en el coronavirus como la  gran pandemia del neoliberalismo, una enfermedad que marca un punto de no retorno –como la peste negra marcó el final del feudalismo–. Pues no hace más que poner en el centro y de manera aguda las contradicciones existentes entre el capital y la propia vida. Immanuel Wallerstein señaló, no mucho antes de dejarnos, que estábamos cruzando el Rubicón del capitalismo histórico. El punto de bifurcación se resolvería à la Marx, con redistribución de la riqueza, igualdad y un sistema mundo más democrático, o à la Hobbes, en un interregno autoritario que daría lugar a un sistema anti–democrático, tiránico y más desigual. Está claro que el Estado de alarma impuesto por la cuarentena no ofrece un panorama halagüeño –tampoco la extrema derecha y los soberanismos reaccionarios–. Pero la gente que protesta en sus balcones, que construye redes de apoyo mutuo y busca crear comunidad más allá de las dificultades, insiste en la esperanza. Esperanza y deseo no de volver a la normalidad –esa normalidad destructiva con el planeta y la sociedad que nos ha traído hasta aquí–, sino de romper con el estado de sitio al que nos ha conducido el capitalismo, haciendo valer el derecho a una vida digna por encima de cualquier variable económica.

Mario Espinoza Pino

lavoragine.net

Toda época es víctima de sus propias pandemias. Enfermedades que irrumpen de manera masiva, reventando los diques de lo previsible y las costuras de la normalidad. Su virulencia es tal, que cuando aparecen nos impiden escondernos, no nos dejan mirar para otro lado ni ponernos del todo a salvo. Como un seísmo que remueve las hechuras de la tierra, lo alteran todo a su paso. Ni siquiera dejan en pie nuestros razonamientos más acostumbrados, aquellos que solían brindarnos cierta estabilidad y familiaridad antes de los primeros contagios. Imaginemos fenómenos epidemiológicos como la peste, la viruela, el cólera, el sida o la gripe a lo largo de la historia. Pensemos ahora en el COVID-19. A pesar de parecer mucho menos agresivo y letal en comparación con otras epidemias, el shock que ha provocado es comparable –y lo que está por venir–. Seguir leyendo “COVID-19, el virus de la era neoliberal”

Coronavirus y crisis sistémica del capitalismo

En la Gran Formación Social Emergente (con potencialidad de estar integrada por diversos países con soberanía nacional recuperada)  han cobrado un claro tinte de “desconexión”, con marcados rasgos antiimperialistas como es el caso de China y Rusia. De cualquier forma, es muy probable que el mundo del capital que hemos conocido hasta ahora, comandado por el Eje Anglosajón desde 1700, con sus sucesivas expansiones globalizadoras unipolares que han abortado cualquier clase de soberanía popular nacional, esté llegando a su fin con esta Gran Depresión. El colapso e implosión de esta última fase de globalización en la actual Gran Depresión afectará también, ya lo está haciendo, la propia existencia de bloques económicos y políticos, basados en el neoliberalismo como la Unión Europea.

Contenido:

  • Introducción
  • La crisis del coronavirus como causa pantalla de la Gran Depresión
  • El enfrentamiento con las Grandes Plataformas de Comunicación
  • Un Gran Cambio de Paradigma
  • Bibliografía

Wim Dierckxsens, Walter Formento

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No hay ninguna evidencia de que el SARS-CoV-2 proceda de un laboratorio

Circulan estos días diferentes teorías basadas en conspiraciones sobre el origen del virus SARS-CoV-2. Si eres complotista de izquierdas, el virus lo habrán llevado a Wuhan unos deportistas del ejército estadounidense que habían estado en un laboratorio de investigación. Si eres de izquierdas anti-china, o de derechas, el virus se ha escapado de un laboratorio de armas biológicas de la zona de Wuhan. Las variantes del bulo pueden ser de lo más descabelladas posibles. La verdad es que son teorías conspirativas que nos alejan de la realidad y, por tanto, de la capacidad de actuar para resolver los problemas reales. 

Tras el análisis de laboratorios independientes situados en diferentes puntos geográficos, no existe ninguna evidencia de que este virus se haya creado de manera sintética en un laboratorio. De hecho, el 17 de marzo fue  un artículo en Nature Medicine   que explicaría muy bien por qué no puede proceder de un laboratorio y cuáles son las distintas posibilidades.

El SARS-CoV-2 (también conocido como hCoV-19 o coronavirus en alusión a la familia de virus a la que pertenece) es el séptimo virus aislado de la familia de los coronavirus que afecta a humanos, pero el que más muertes ha producido. Desde su descubrimiento, se ha secuenciado muchísimas veces     por grupos de investigación desde todo el mundo. Esto quiere decir que conocemos bien su estructura y su mecanismo infectivo, y se ha llegado al mismo conocimiento desde laboratorios muy diversos haciendo imposible un conflicto de intereses.

Para comprender los dos primeros argumentos tenemos que saber que para que las partículas víricas consigan infectar a un humano deben, por un lado, poder pegarse a la célula humana de manera relativamente específica, y además tienen que evadir el sistema inmune. Los argumentos se enumeran de la siguiente manera: Seguir leyendo “No hay ninguna evidencia de que el SARS-CoV-2 proceda de un laboratorio”

La Guerra de Big Data en 2020

En la actualidad la pugna por el liderazgo en el 5G es una pugna por la dominación en el terreno de Grandes-Datos (Big-Data), estos son los verdaderos motivos que subyacen en la guerra comercial que Washington mantiene con Pekín, dado que la empresa china Huawei ha tomado la delantera en el desarrollo del ´big data´, porque quién controle la red 5G controlará la producción de los Grandes-Datos (Big-Data) y luego, el proceso de la producción social, económico, político e ideológico-cultural.

Wim Dierckxsens, Walter Formento

Alainet

Introducción

Con Trump en el gobierno de EEUU, desde enero de 2017, se manifiesto claramente la crisis mundial estructural e integral, pero también el momento agónico, turbulento y altamente contradictorio que recorre el capitalismo actual. Además, pone en evidencia cada vez más la imposibilidad que tienen las diferentes fracciones del gran capital financiero para encontrarle una salida a esta crisis estructural en los marcos del capitalismo financiero. Tal vez, por causas que guardan relación con la presencia de opciones emergentes alternativas a los unipolarismos financieros. Tal vez por las capacidades de estos multipolarismos, tanto en el terreno de la economía real como también en el terreno cultural-filosófico, por lo inclusivo de un sistema de ideas-valores que integra y convoca a toda la humanidad como actor principal.

Trump procuró desde la asunción misma como presidente en 2017, salir de la “crisis norteamericana” sin importar los costos y por todos los medios. Recorriendo un sendero de conflictos estratégicos y enfrentamientos que lo muestran expresando un nacionalismo industrialista americanista y anti-oligarquía financiera global como contradicción principal. Representados políticamente por el estado profundo del poder financiero-político globalista, dominantes en las cúpulas del Partido Demócrata, de la City Financiera de Nueva York y de la OTAN. Seguir leyendo “La Guerra de Big Data en 2020”

Coronavirus: Del miedo a la esperanza

Hay algo poético en el miedo: nos enseña los límites de la fuerza, el alcance de la audacia, el valor verdadero de nuestros méritos. Como el mar, sabe decirnos dónde hay algo que nos supera. Como la gravedad, nos muestra qué poderes están sobre nosotros. Como la muerte y como el cuerpo mismo, nos dice qué mandatos no podemos violar, qué no está permitido, qué frontera es sagrada. Y no lo hace con admoniciones ni discursos ni amenazas, sino con un lenguaje sin palabras, eficiente y sutil como un oráculo, que obra “sin lástima y sin ira”, como dijo un poeta, y que es luminoso e inflexible, como una llama. Pero si el miedo es una reacción ante las amenazas del mundo, la angustia es una reacción ante las amenazas de la mente y de la imaginación. Hace evidente el misterio del mundo, aviva la memoria y sus fantasmas, revela la eficacia de lo invisible, el poder de lo desconocido.

William Ospina:
El Espectador, 14 de marzo de 2020.

“Parecen cosas que solo ocurren en los cuentos. Tener que quedarse forzosamente en casa, volver a alternar con los hijos, trabajar a distancia, consumir apenas lo indispensable, tratar de tener reservas de las cosas más básicas, querer respirar aire puro, esquivar las aglomeraciones, temer los contactos. Que de pronto se cierren las escuelas, se clausure el comercio, se cancelen los espectáculos, se paralicen las fábricas. Que de un momento a otro las economías se hundan, las monedas colapsen, los transportes se interrumpan, ¿qué nos dice la Tierra con todo esto? Seguir leyendo “Coronavirus: Del miedo a la esperanza”

La dura derrota de EEUU en Siria y el ambiguo papel de Turquía

Estados Unidos que comenzó queriendo destruir al gobierno sirio, sufrió una humillante derrota y tuvo que retirar la mayor parte de sus ejércitos, aunque con su apoyo durante un tiempo a los Kurdos, que sobre el terreno cargaron una parte importante de la responsabilidad de la guerra contra el Estado Islámico, pudo lograr apoderarse de una buena parte del petróleo sirio, en diciembre de 2019,  Trump afirmó “tenemos el control total sobre el petróleo que pretendía el Estado Islámico en Siria y podemos hacer con él lo que queramos”. Sin embargo ya no tiene la iniciativa y habiendo perdido siria, lucha por mantener la alianza con Turquía, ofreciéndole la venta de los misiles Patriot que Obama no quiso venderle.

Enrique Daza

Alainet

La guerra en Siria comenzó en 2011, simultáneamente con numerosas revueltas en el Medio Oriente, en lo que se denominó la Primavera Árabe. La diferencia en el caso de Siria es que las potencias occidentales, encabezadas por Estados Unidos, intervinieron y se propusieron desde el comienzo derrocar a Bashar el Assad, presidente constitucional de uno de los países más desarrollados, laicos y civilistas de esa región.

Coronavirus: conoce al enemigo.

Coronavirus aviar bajo el microscopio electrónico.

Los virus de la familia Coronaviridae son virus ARN, y por lo tanto su genoma está en forma de ácido ribonucleico. Estos virus, cuando son observados bajo el microscopio electrónico, se muestran como partículas esféricas rodeadas por unas proyecciones que recuerdan a la corona solar y, de ahí, su nombre.

Desde la década de 1960 se conoce la existencia de los coronavirus, pues al estudiar una bronquitis aviar y también unos virus de las cavidades nasales humanas se detectaron por primera vez estos virus.

¿Por qué los virus son tan malos?

Los virus son agentes infecciosos que utilizan la maquinaria celular para poder replicarse. Esto es, los virus son tan simples que no pueden replicar su material genético por sí mismos y utilizan las células de los seres vivos para poder hacerlo. Obviamente, utilizar la maquinaria celular de un ser vivo requiere una especificidad muy alta. Por ejemplo, si una persona quiere conducir un coche necesita un entrenamiento concreto que no le será útil si quiere pilotar un avión. Lo mismo ocurre con los virus; estos deben estar altamente especializados en un tipo celular para poder infectarlo y usar su metabolismo. Por esta razón, hay virus que infectan plantas, virus que infectan animales, virus que infectan bacterias…

Como los virus dependen tanto del organismo al que infectan, no suelen matarlo, porque en el momento en el que todos esos organismos mueran, el virus desaparece también. De hecho, esto sucede también. Con el tiempo, ocurre lo que en Ecología se conoce como coevolución entre virus y ser vivo. Seguir leyendo “Coronavirus: conoce al enemigo.”