¿Realmente le debemos la modernidad al capitalismo?

Jorge Majfud Página/12

“… Ni el alfabeto fenicio, ni el comercio, ni las repúblicas, ni las democracias surgieron en el periodo capitalista sino decenas de siglos antes. Ni siquiera la imprenta en sus diferentes versiones alemanas o china, un invento más revolucionario que Google, fueron gracias al capitalismo. Ni la pólvora, ni el dinero, ni los cheques, ni la libertad de expresión (…)  El capitalismo sólo se asocia con las democracias y los Derechos Humanos por una narrativa, repetitiva y abrumadora (teorizada por los Friedman y practicada por los Pinochet), pero la historia demuestra que puede convivir perfectamente con una democracia liberal; con las genocidas dictaduras latinoamericanas que precedieron a la excusa de la guerra contra el comunismo; con gobiernos comunistas como China o Vietnam; con sistemas racistas como Sud África; con imperios destructores de democracias y de millones de habitantes en Asia, África y América latina, como en los siglos XIX y XX lo fueron Inglaterra, Bélgica, Estados Unidos, Francia, etc…”

Una de las afirmaciones que los apologistas del capitalismo más repiten y menos se cuestiona es aquella que afirma que este ha sido el sistema que más riqueza y más progreso ha creado en la historia. Le debemos Internet, los aviones, YouTube, las computadoras desde las que escribimos y todo el adelanto médico y las libertades sociales e individuales que podemos encontrar hoy.

El capitalismo no es el peor ni el menos criminal de los sistemas que hayan existido, pero esta interpretación arrogante es, además, un secuestro que la ignorancia le hace a la historia.

En términos absolutos, el capitalismo es el período (no el sistema) que ha producido más riqueza en la historia. Seguir leyendo “¿Realmente le debemos la modernidad al capitalismo?”

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La alegría de lo necesario. Las pasiones en Spinoza y Freud (Descargar Libro)

Topía

‘Únicamente los peces muertos nadan con la corriente.’

Los capítulos de este libro están basados en artículos editoriales que aparecieron en la revista Topía entre los años 1995-2003 con las modificaciones necesarias para ampliar los conceptos desarrollados y preservar la autonomía de este texto.

Introducción de Enrique Carpintero
Acerca de la función de los intelectuales

(Fragmento)

“ …En estos tiempos donde -según Robert Castel- predomina el “individualismo negativo”  se nos ha hecho creer que el semblante del intelectual es anticuado o improductivo. Sin embargo, son los políticos de las clases dominantes quienes han abdicado de los ideales para crear un imaginario de seducción y miedo a partir de hechos que ellos mismos producen. Estos políticos pragmáticos sólo hacen política desde y para afianzar su poder y necesitan intelectuales pragmáticos que se transforman en mensajeros de la gestión del político, convirtiéndose en los nuevos intelectuales del determinismo histórico y el economicismo a ultranza. Es decir, un intelectual del poder que construye significaciones sociales acordes con los valores del mercado neoliberal capitalista: las fundaciones de empresas monopólicas, las grandes editoriales, los medios de comunicación, los centros académicos, los laboratorios, las empresas de medicina, etcétera.

(…) De esta manera, el pensamiento neoliberal es una ideología totalitaria; no da alternativa: “nosotros o el caos”. En realidad plantean que: “o hacen lo que decimos nosotros o transformamos la sociedad en un caos a través de la economía.” Este pensamiento único, ya no es una técnica sino una ideología que domina el mundo. A cualquiera que quiera cuestionar este orden establecido se lo acusa de mesiánico, de delirante, o de querer volver al pasado ¿cómo alguien va a cuestionar una sociedad moderna, madura y libre, en la que cualquier ciudadano puede comprar en un supermercado desde hamburguesas hasta ideas listas para usar?

En este sentido, la conquista de la libertad de pensar y expresarse están amenazadas en todas partes ya no por dictaduras, sino por las fuerzas del mercado. Éstas son las que regulan cuáles libros se encuentran en los estantes de las librerías, quiénes y qué noticias aparecen en los medios de comunicación, o cómo acomodar la ética que plantea el psicoanálisis a las necesidades de las empresas de medicina pre-paga. Es decir, la libertad del mercado capitalista es una falacia que sólo sirve para que las empresas más grandes compren o destruyan a las más chicas, controlando lo que vamos a leer, a consumir, o qué presidente debemos elegir…”

Libro tomado de: https://www.topia.com.ar/

Descargar libro: La alegría de lo necesario. Las pasiones en Spinoza y Freud

Argentina: La pena de muerte librada al criterio de la policía

Nahuel Lag  Página/12

“Lo que está de fondo es la discusión acerca de lo que debe ser la función policial, de las definiciones políticas acerca de cuándo y cómo debe actuar la policía. Cuando la ministra habla de una “nueva doctrina” habla de nuevas reglas del quehacer policial, estén o no formalmente protocolizadas (… ) Infiero que la “nueva doctrina” tiene poco que ver con una policía pensada para la democracia. La policía es el Estado, es la violencia organizada del Estado… Se habilitan los rasgos más autoritarios, se relajan los controles sobre el uso de la fuerza. Es una política de seguridad que promueve abiertamente un uso instrumental de las fuerzas de seguridad en beneficio de sectores de poder. Y es, en consecuencia, una política de (in)seguridad para los que quedan fuera de los estándares éticos-estéticos de la distinción social. Reactiva la lógica de la lucha contra un enemigo como paradigma de la intervención policial y se afirma abiertamente en la reactivación de microfascismos para producir múltiples instancias de microterror”.

La investigadora de la UBA y el Conicet advierte sobre los riesgos del mensaje que Cambiemos les está dando a las fuerzas policiales. “Asociar la función policial al deber de matar a los delincuentes es profundamente antidemocrático”, dice.

“¿Qué significan en términos prácticos los dichos de la ministra (Patricia Bullrich) acerca de que el Estado les da presunción de inocencia a sus fuerzas? Lisa y llanamente, que el Estado no va a promover la investigación judicial de estos casos”, responde la socióloga especializada en políticas de seguridad y fuerzas policiales Alina Ríos, luego de una semana que se abrió el viernes 2 con la difusión del video en el que el policía Luis Chocobar mató por la espalda a Pablo Kukoc, de 18 años, y cerró con la denuncia del caso de Fabián Enrique, de 17, que murió tras recibir dos tiros en la espalda por parte de un integrante del Grupo Halcón de la Policía Bonaerense. Con las diferencias de los casos, ambos policías actuaron fuera de servicio y en respuesta a un robo callejero, accionar que la ministra de Seguridad defendió como parte de una “nueva doctrina”.

La investigadora del Instituto Gino Germani (UBA) y del Conicet advierte que la política instalada por el Gobierno, que implica dar “presunción de inocencia” a las fuerzas de seguridad e “invertir la carga de la prueba” en pos del “cumplimiento del deber”, arrastra el peligro de justificar “la lógica del enfrentamiento amigo-enemigo como paradigma de la intervención policial”, con el objetivo de generar “una policía más activa, más reactiva, y menos reflexiva” y con un mensaje claro desde la conducción política: “Disparen sin dudar, no están solos”. Seguir leyendo “Argentina: La pena de muerte librada al criterio de la policía”

Informe Oxfam 2018. Premiar el trabajo, no la riqueza (Descargar)

Nicolás Oliva y Sergio Martín-Carrillo

CELAG

El pasado 22 de enero, coincidiendo con la cita de los grandes magnates del pensamiento neoliberal en Davos, la fundación Oxfam publicaba su Informe anual sobre la distribución de la riqueza en el mundo. Este año el Informe lleva por nombre “Premiar el trabajo, no la riqueza” y hace hincapié en el empeoramiento paulatino de las condiciones laborales de la mayoría de la población en favor de los grandes propietarios del capital, proceso que determina la cada vez mayor concentración de la riqueza en unas pocas manos y el expolio a las grandes mayorías.

A continuación, presentamos un resumen de los principales datos que aparecen en el Informe y particularmente aquellos que tienen que ver con la región latinoamericana y caribeña.

Un capitalismo que sigue su curso autodestructivo

  • El capitalismo mundial sigue batiendo récords de inequidad: ya existen 2.043 personas que poseen más de 1.000 millones de dólares (super-ricos). En un año, la riqueza de estos super-ricos ha crecido en 762 mil millones de dólares, monto que permitiría erradicar a nivel mundial la pobreza extrema en siete veces.
  • Entre los años 2006 y 2015 la riqueza de estos super-ricos se incrementó en un promedio anual del 13 %, mientras que los salarios de los trabajadores sólo crecieron en promedio un 2 %.
  • Del incremento de la riqueza mundial en el último año, el 82 % de ésta quedó en las manos del 1 % más rico. Mientras que el 50 % de la población más pobre no recibió nada de esa nueva riqueza.

Un capitalismo cada vez menos meritocrático y más rentista

  • Las minorías acomodadas a lo largo de la historia han justificado la desigualdad como el resultado del talento: los ricos son ricos porque han sabido ser más “eficientes” y “productivos” en el mercado. Aquel argumento ha perdido ya toda credibilidad. Oxfam asegura que hay cada vez más evidencia que confirma que la alta concentración del ingreso y la riqueza se deben a una posición preferencial en el mercado (monopolios), corrupción con el Estado o simplemente es el resultado del capital heredado.
  • Cerca 2/3 de la riqueza de los 2.043 super-ricos proviene de herencias, monopolios o relaciones de nepotismo y connivencia con el Estado.
  • A su vez, el esfuerzo en el trabajo ya no necesariamente garantiza progreso para las clases trabajadoras. El 43 % de la población joven activa no tiene trabajo o, si trabaja, sigue viviendo en la pobreza. Entre 1995 y 2014, en 91 países de un total de 135, el aumento de la productividad laboral no vino acompañado con incrementos salariales.
  • En definitiva: los ricos observan sentados como su riqueza crece mientras que los trabajadores, a pesar de su esfuerzo, no mejoran su nivel de vida.

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13 tesis a propósito del trumpismo imperialista y América Latina (Descargar Texto)

José Luis Ríos Vera Alainet

El Secretario de Estado del gobierno Trump, Rex Tillerson inició su gira por la región con un discurso en la Universidad de Texas, el primero de febrero, en el cual se vuelven a traslucir los intereses de EU y su proyección imperialista en América Latina, más propiamente, se trata de la proyección de un imperialismo en decadencia. La presión golpista sobre Venezuela y el intervencionismo sobre Cuba y su proceso de “transición de poder” de este año, vuelven a dar muestra de sus intereses imperiales, todo lo contrario a las disparatadas y engañosas voces y medios que repiten sin cesar sobre una supuesta “indiferencia” del gobierno Trump respecto de América Latina .

En el discurso de Texas, se advierte sin ambages de una “dependencia excesiva” de América Latina con China, así como también señala que la economía asiática busca “llevar a la región bajo su órbita”. Sumido pues en una malograda especie de “discurso imperialista de la dependencia”, situado desde el punto de vista de la decadencia del imperio, embistió a sus “rivales” China y Rusia y las relaciones construidas con Latinoamérica. Tillerson también planteó la existencia de “prácticas comerciales injustas” con efectos nocivos en las “manufacturas, empleos y salarios” de los países de la región, ante lo cual, señaló que los gobiernos deben asegurar su “soberanía” de “potenciales depredadores”, toda vez que América Latina no necesita de “nuevos poderes imperiales”. Al mismo tiempo, Rex Tillerson señaló a una Sudamérica “bendecida” por sus riquísimos recursos energéticos, por lo que Estados Unidos está “ansioso” por “ayudar a nuestros socios” en el desarrollo y explotación del gas y del petróleo. Por lo que puso manos a la obra y voló para México, Argentina, Perú, Colombia y Jamaica con una sola agenda: despojo y transferencias de valor hacia su eje vía recursos naturales. Esto implica al menos tres elementos:

  1. Subordinar la economía latinoamericana a una estructura complementaria a fin a sus procesos de valorización (lo que lleva a perpetuar el subdesarrollo)
  1. Asfixiar al pueblo bolivariano (bloqueo petrolero)
  1. Repeler a toda potencia geopolítica presente en la región.

Las siguientes tesis buscan aportar elementos para despejar el lugar de América Latina en la estrategia del imperialismo actual.

Descargar Texto: 13 tesis a propósito del trumpismo imperialista de Tillerson y su expedición por A. Latina

 

Feudalismo bancario

Alejandro Nadal  La Jornada

Hoy una parte significativa de la población vive y trabaja para pagar intereses a los bancos: una especie de feudalismo bancario… En este sistema, los bancos son los señores del dinero que crean moneda de la nada y, al igual que en el feudalismo stricto sensu, su actividad tampoco depende de la captación de ahorro. El lugar de los nobles lo ocupan los gobiernos, que también son sujetos de crédito y deben obedecer los dictados de los mercados de capitales. Sus bancos centrales, con toda y su mítica independencia, deben proporcionar reservas a los señores del dinero cuando las circunstancias así lo exigen. Los campesinos somos todos los demás, que debemos recurrir al crédito de manera sistemática. 

Durante los siglos VIII y XV predominó en Europa un sistema político y económico que ha recibido el nombre de feudalismo. Era un sistema organizado alrededor de la propiedad de la tierra, a cambio de esquemas de vasallaje, protección, trabajo y distribución de la producción agrícola. En la clásica descripción de Marc Bloch, el esquema jerárquico giraba alrededor de los tres estamentos de la sociedad: nobleza, clero y productores del campo. Típicamente los señores feudales, firmemente aposentados en sus castillos, prestaban protección a los productores agrícolas a cambio de trabajo directo o de un tributo que era pagado en especie.

Entre los habitantes del campo y los poblados las relaciones económicas se llevaban a cabo por medio de mercados, ferias y otros esquemas para los intercambios. La moneda en circulación era emitida, a veces, por autoridades eclesiásticas y, en ocasiones, por reyes o los mismos señores feudales. El trueque sólo predominó cuando había derrumbes institucionales, como al colapsarse el imperio romano o cuando desapareció el imperio de Carlomagno.

En el feudalismo existía el crédito y algunas dinastías se encargaron de proporcionar préstamos a quienes los necesitaran. Pero esos empréstitos normalmente estuvieron reservados a los poderosos y no eran para el grueso de la población. Una buena parte de los créditos se destinaba a pagar mercenarios y financiar guerras. En esos casos los intereses eran altísimos y podían alcanzar 60 por ciento (como hoy en las tarjetas de crédito). Seguir leyendo “Feudalismo bancario”

Cómo se llegó a la Constitución de 1978

Juan Ramón Capella – Infolibre

La Constitución de 1978 fue el pacto expreso resultante de un compromiso tácito entre dos impotencias: la impotencia de los franquistas para prolongar la dictadura sin Franco y la impotencia de la oposición verdaderamente democrática para imponer una democracia avanzada. Por eso la Constitución se cerró con luces y sombras. Luces, las libertades democráticas y los derechos; sombras, un régimen político inacabado, hermético a las demandas populares y lleno de opacidades.

El proceso de cambio de régimen no fue precisamente idílico, pues se dieron fuertes dosis de violencia política de origen diverso. Entre 1975 y 1983 hubo 591 muertos por violencia política y la policía cargó contra 788 manifestaciones. Hubo 188 muertos por violencia de origen institucional, entre ellos, 8 personas asesinadas en la cárcel o en comisaría, y 30 asesinadas después de haber sido aprobada la Constitución. ETA llevó sus atentados al paroxismo: 344 atentados, seguida por 51 de los GRAPO. Casi todos contra exponentes del régimen saliente. Por si fuera poco, los servicios secretos colaboraron en la creación de un clima de temor que disuadiera de un triunfo de la izquierda en las primeras elecciones democráticas. Lo que sigue ha de leerse sobre este fondo.

El hic rhodus del proceso constituyente era el problema de la legitimidad puramente franquista de un monarca designado saltándose la línea dinástica de la casa de Borbón. Eso no había sido un capricho o una preferencia personal. Franco y sus generales introdujeron con ello, en la cúspide del régimen más o menos democrático que sucedería a la dictadura, su propia legitimidad pretendida, la que presentaba como legítimo el golpe de Estado de 1936, y con ella la intangibilidad de las responsabilidades que se pudieran exigir por ese golpe, por la guerra civil, el genocidio posterior y el trato como a no-personas de los oponentes políticos. Todo eso se daba como legítimo con la instauración, y de ello era manifiestamente consciente Juan Carlos de Borbón al aceptar la sucesión a título de rey en 1969: “Recibo de su Excelencia el Jefe del Estado y Generalísimo Franco la legitimidad política surgida el 18 de julio de 1936, en medio de tantos sufrimientos, tristes pero necesarios, para que nuestra patria encauzara de nuevo su destino”. Seguir leyendo “Cómo se llegó a la Constitución de 1978”