El Fondo Monetario Internacional, arma absoluta del capital financiero transnacional

Alejandro Teitelbaum Alainet

Un pequeño grupo de países, muy poderosos económicamente, impone al resto del mundo las orientaciones de la política económica. Y en el caso particular de la deuda externa y de las políticas de ajuste sucede lo mismo. De manera que las “recomendaciones” y “principios directores” del FMI no son otra cosa que la coacción ejercida sobre los países que quieren renegociar la deuda u obtener préstamos del sistema financiero internacional, a fin de que adapten su política económica y financiera a los intereses del gran capital transnacional: privatización de los servicios públicos, reducción del gasto social, aumentos de las tarifas de dichos servicios, congelación de los salarios, apertura incondicional de las fronteras a los productos y servicios extranjeros, etc. Son las llamadas “condicionalidades”.

En julio de 1944 la Conferencia Monetaria y Financiera de Bretton Woods acordó la creación del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRD). Este último como parte del grupo del Banco Mundial.

Ya en 1943, cuando comenzaba a vislumbrarse el fin de la Segunda Guerra Mundial, los estadounidenses y los ingleses comenzaron a discutir las bases de la organización de la economía mundial en la posguerra. Seguir leyendo “El Fondo Monetario Internacional, arma absoluta del capital financiero transnacional”

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Nakba, 70 años de limpieza étnica programada

Koldo Alzola Rebelión

Lectura recomendada: Israel-Palestina: Raíces del conflicto (Descargar Texto)

Ayer, 15 de mayo, se cumplieron 70 años de que el movimiento sionista declarara de manera unilateral el estado de Israel sobre el territorio histórico de Palestina. Un proyecto de estado que siete décadas después sigue suponiendo una anormalidad sin precedentes según los estándares internacionales -carece de fronteras reconocidas o de una constitución, y sólo reconoce plenos derechos de ciudadanía a las personas de confesión judía-. La fundación de Israel supuso además el desplazamiento forzoso de gran parte de la población local, alrededor de 800.000 palestinas; en lo que Ilan Pappe, historiador israelí exiliado en Gran Bretaña, calificó como una limpieza étnica programada. Esta fatídica efeméride es conocida en árabe como Nakba, o día del desastre; y a día de hoy sigue siendo una fecha de reivindicación del derecho de la población refugiada palestina -actualmente alrededor de seis millones- al retorno a sus hogares, como les reconoce la resolución 194 de las NNUU.

Hace unas semanas, en una entrevista concedida con motivo de la publicación de su último libro « Nakba. 48 relatos de vida y resistencia en Palestina», el escritor palestino refugiado en Barcelona, Salah Jamal, decía que, en realidad, las europeas damos más importancia a esta efeméride que las propias palestinas, inmersas en una Nakba permanente en la que cada tragedia arrastra a otra tragedia desde hace más de 70 años. Sería incluso más exacto decir que el desastre palestino ni finaliza ni comienza con la Nakba, si tenemos en cuenta que el proyecto que se implementa en 1948 se comienza a gestar en 1917, cuando en la declaración de Balfour el Ministro de Asuntos Exteriores británico rubricaba la cesión del territorio de Palestina al movimiento sionista para la construcción del “hogar nacional judío”. Seguir leyendo “Nakba, 70 años de limpieza étnica programada”

A 103 años del genocidio armenio

Alejandro SchneiderHistoriador (UNLP-UBA)

La Izquierda Diario

Valga observar que el genocidio perpetrado durante todos esos años se hizo en abierta complicidad y con el silencio de la iglesia católica y de las potencias europeas; en particular, del Imperio Alemán, aliado a los Otomanos. Los alemanes no sólo proveyeron de armamentos a los turcos sino también hubo oficiales militares que intervinieron como observadores y participantes; entre otros, Ludwig-Maximilian Erwin Richter y Franz von Papen. Ambos, años más tarde, fueron estrechos colaboradores de Adolfo Hitler. No era casual que este último, semanas antes de invadir a Polonia y ordenar su destrucción, en agosto de 1939, pronunció su célebre alocución a sus subordinados: “¿Quién se acuerda del aniquilamiento de los armenios?”. Tampoco era fortuito que esto sucediera, el líder nazi conocía que no hubo agentes disuasivos que impidiesen la masacre cometida por los turcos; además, que no habían prosperados los juicios por esos hechos. De ese modo el genocidio armenio representó la muestra más acabada de la barbarie del capitalismo la cual prosiguió con otros asesinatos masivos como los cometidos por los nacionalsocialistas, los fascistas y el imperialismo yanqui en diversas partes del mundo.

Hace más de un siglo el Estado turco llevó a cabo uno de los primeros grandes genocidios del siglo veinte, durante el mismo fueron desaparecidos, exterminados, deportados, o de algún otro modo, eliminados físicamente más de 1.500.000 armenios.

Contexto histórico

La existencia de los armenios en la estratégica región de los mares Caspio, Negro y Mediterráneo se menciona en diversas fuentes desde el siglo VI antes de Cristo. Un milenio más tarde, la mayor parte de los territorios que ocupaban fueron incorporados al Imperio Otomano, siendo incluidos en una sociedad multiétnica y multireligiosa. Si bien podían profesar su religión, su lengua y su cultura, en cambio tenían un estado de inferioridad en numerosas cuestiones.

A raíz de una serie de transformaciones operadas durante el desarrollo capitalista del imperio en el último cuarto del siglo XIX, los armenios comenzaron a cuestionar su lugar dentro del Estado otomano. Como réplica a estas impugnaciones, el sultanato implementó una drástica y sistemática represión sobre distintas comarcas habitadas por armenios en Zeitun y Sasun, entre 1894 y 1896; posteriormente, las persecuciones se extendieron a Van, Urfa y Constantinopla. El saldo de víctimas de estas masacres se estimó entre doscientos mil y trescientas mil personas.

Estos asesinatos no fueron los únicos. Esta situación sobre la población armenia tendió a agravarse en un contexto signado por la revolución encabezada por el Comité para la Unión y el Progreso (conocidos como los “Jóvenes Turcos”) y por los sucesivos fracasos en la participación turca en el conflicto de los Balcanes y en la Primera Guerra Mundial. En ese escenario el movimiento de los Jóvenes Turcos, tras el golpe de Estado de 1913, adoptó un claro sesgo nacionalista. Seguir leyendo “A 103 años del genocidio armenio”

China y EEUU pugnan por el dominio de los mares. La diplomacia de la cañonera y el fantasma del capitán Mahan (Descargar Texto)

Alfred W. McCoy TomDispatch 

Mientras Trump se mueve dando tumbos de una política exterior a otra, sus almirantes, influidos por las sentencias estratégicas de Mahan, son plenamente conscientes de las obligaciones del poder imperial estadounidense y son francos en su determinación de conservarlo. Sin duda, la expansión naval de China junto con los avances de la flota de submarinos de Rusia, han hecho que la Marina de EEUU diera un fundamental giro estratégico de unas operaciones limitadas contra potencias regionales como Irán a una preparación total para “un regreso a la competición de las grandes potencias”. Después de una radical revisión de sus fuerzas, en 2017, el almirante John Richardson, jefe de operaciones navales, informó de que la “cada vez más moderna armada china” estaba acortando la histórica ventaja estadounidense en el Pacífico. “La competición está en marcha”, alertó, “y el ritmo es dominante. En una pugna cada vez más marcada, el ganador se hace con todo. Debemos sacudirnos cualquier vestigio de comodidad o complacencia”.

Fragmento

Rivalidad de grandes potencias en el siglo XXI

Como señala esa retórica, en el Mar de China Meridional ya hay una aceleración de la competición naval. Apenas el mes pasado, después de un prolongado paréntesis en la patrullas ‘libertad de navegación’, la administración Trump envió el superportaaviones Carl Vinson, con su dotación completa de 5.000 marinos y 90 aviones, a que recorriera el Mar de China Meridional para hacer una visita simbólica a Vietnam, que desde hace tiempo tiene una disputa con China sobre los derechos de explotación petrolífera en esas aguas.

Solo tres semanas después, en unas imágenes satelitales se podía ver un extraordinario “despliegue de poder naval”, es decir, una flota de unos 40 barcos de guerra chinos –entre ellos el portaavionesLiaoning– navegando en ese mismo mar en una formación que se extendía varias millas. Junto con las maniobras organizadas en esas aguas con las marinas de Camboya y Rusia en 2016, está claro que China –como los imperios del pasado– planea utilizar sus cañoneras y sus futuras bases navales para tejer una red de control imperial de hecho en los mares que rodean Asia.

Quienes rechazan la existencia de un desafío del poderío chino nos recuerdan que su armada solo opera en dos de los metafóricos “siete mares”, vale decir, se trata de una pobre imitación del sólido posicionamiento global de la Marina de Estados Unidos. Aun así, la cada vez mayor presencia de China en los océanos Índico y Pacífico tiene implicaciones geoestratégicas de gran alcance para el orden mundial. En una serie de derivaciones, el futuro dominio chino en importantes partes de esos océanos comprometerá la posición estadounidense en las costas del Pacífico, hará añicos el control que hoy tiene de ese determinante extremo de Eurasia y permitirá que China domine ese vasto continente en el que está el 70 por ciento de la población y los recursos del mundo. Tal como una vez advirtió Brzezinski, el fracaso de Washington en el control de Eurasia podría muy bien significar el final de su hegemonía mundial y el surgimiento de un nuevo imperio global basado en Beijing (…)

Traducción del inglés para Rebelión de Carlos Riba García

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Mike Davis: El año 1960 (Descargar)

New Left review 108

Edward P. Thompson caracterizó la década de 1950 como la «década apática», al constatar cómo la gente «buscaba soluciones privadas para las calamidades públicas». «Las ambiciones privadas –escribió– han desplazado las aspiraciones sociales. Y la gente ha llegado a sentir las injusticias que sufre como asuntos personales, entendiendo del mismo modo los daños a otros como algo que sólo concierne a esos otros. Si se establece una conexión entre ambas percepciones, la gente tiende a sentirse –en la apatía reinante– impotente para intentar cualquier cambio»1 . El año 1960 siempre será recordado por el nacimiento de una nueva conciencia social que repudiaba esa cultura de apatía moral alimentada por una resignada impotencia. «Nuestra tarea política –escribió el veterano pacifista A. J. Muste por aquel entonces– consiste precisamente, en la magnífica formulación de Martin Buber, en “hundir el arado del principio normativo en el duro suelo de la realidad política”». El método debía ser la acción directa, no violenta y decidida.

Empujando el arado iban en cabeza los estudiantes negros del Sur, en un movimiento que acabó extendiéndose a un centenar de ciudades y campus universitarios y cuyos dirigentes adoptaron en abril de aquel año el nombre de Student Nonviolent Coordinating Committee (sncc). En Carolina del Norte comenzaron en febrero, como protestas silenciosas, las sentadas en el comedor de Greensboro, que pronto se convirtieron en truenos que anunciaban la llegada de una generación nueva e intransigente a la primera línea de la batalla contra la segregación. La continua erupción de protestas estudiantiles en todo el Sur revitalizó el debilitado movimiento liderado por Martin Luther King y tuvo un pronto eco en el Norte con la creación de piquetes, la organización de boicots y el desarrollo del Congress of Racial Equality (core) 2 . Al mismo tiempo iba creciendo rápidamente la Nación del Islam y la poderosa voz de Malcolm x comenzaba a ser escuchada en todo el país. Por otra parte, a medida que Estados Unidos continuaba instalando misiles balísticos intercontinentales en Europa, la creciente revuelta contra las armas nucleares señaló, como expresó Lawrence Wittner, «el fin del bloqueo de la Guerra Fría para sectores considerables de la población estadounidense. En 1960 el movimiento por la paz se había restablecido como un movimiento social significativo», y lo mismo podía decirse del activismo estudiantil y del profesorado radical en algunas de las principales universidades de la Guerra Fría. Las organizaciones universitarias progresistas, como slate en Berkeley –precursora del Free Speech Movement– y voice en Ann Arbor, rompieron espectacularmente el hielo de la apatía estudiantil, mientras que Studies on the Left (fundada en 1959 en Madison) y New University Thought (1960) dieron voz a lo que todos llamaron pronto la Nueva Izquierda.

Texto tomado de: http://newleftreview.es/

Descargar Mike Davis: El año 1960

El 68 en EE.UU. El largo asesinato de Martin Luther King (Descargar Texto)

Paul Street  Sin Permiso

La amenaza que suponen para la memoria oficial burguesa las conferencias de King en CBC -y por lo que King dijo y escribió en los últimos tres años de su vida- no es sólo que demuestran que el pacífico reformador de la iconografia oficial era un demócrata socialista que se oponía al sistema capitalista y su imperio, sino también revelan con claridad cómo King analizaba los obstáculos al progreso de la nación de la injusticia racial y de clase, hasta el punto de impedir cualquier evolución en la década de 1970, como consecuencia de una reacción blanca que ya estaba en marcha a principios y mediados de la década de 1960 (antes del surgimiento de los Panteras Negras, a los que los historiadores liberales consideran culpables de la deriva racista a la derecha de EEUU con Nixon y Reagan) y la guerra de las clases dominantes estadounidenses contra la clase trabajadora que se inició bajo Jimmy Carter y llegó a su cenit con Ronald Reagan.

A medida que se acerca el 50 aniversario de la muerte violenta del Dr. Martin Luther King (el 4 de abril de 1968), es previsible escuchar en los medios de comunicación de EEUU más y más detalles reales y supuestos de su asesinato físico (o tal vez de su ejecución). Pero nada se dirá sobre el asesinato moral, intelectual e ideológico subsiguiente y continuo de King.

Me refiero a la narrativa neomacartista convencional, exculpatoria, sobre Martin Luther King que se repite cada año con ocasión de la fiesta nacional que lleva su nombre. Este retrato aburguesado y difuminado de King como un reformista liberal moderado que quería poco más que unas cuantas reformas básicas de derechos civiles en el sistema supuestamente bueno y decente de EEUU, es decir, como un leal reformador que estaba agradecido a los líderes de la nación por hacer finalmente cambios nobles. Este año tampoco fue la excepción.

Las conmemoraciones oficiales no dicen nada sobre el Dr. King que estudió a Marx con simpatía a una edad temprana y que dijo en sus últimos años que “si queremos alcanzar la igualdad real, los Estados Unidos tendrán que adoptar una forma modificada de socialismo”. Borran al King que escribió que “el verdadero problema que hay que afrontar” más allá de cuestiones “superficiales” es la necesidad de una revolución social radical.

Han eliminado al King que habló en la Canadian Broadcasting Corporation (CBC) a finales de 1967para reflexionar sobre lo poco que había conseguido la lucha por la liberación de los negros más allá de algunos pequeños cambios en el Sur de EEUU. Deploró “el freno del avance limitado del progreso” que los negros y sus aliados habían alcanzado “por la resistencia blanca [que] ha puesto al descubierto el racismo latente que [todavía] está profundamente arraigado en la sociedad estadounidense”.

Texto tomado de: http://www.sinpermiso.info/

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Antología del pensamiento crítico panameño contemporáneo (Descargar Libro)

Marco A. Gandásegui, hijo. Dídimo Castillo Fernández. Azael Carrera Hernández. [Coordinadores] 

Colección Antologías del Pensamiento Social Latinoamericano y Caribeño.
ISBN 978-987-722-314-9 
CLACSO. https://www.clacso.org.ar/

Buenos Aires. Marzo de 2018

La antología Pensamiento social crítico panameño recoge una parte importante de los aportes realizados por destacados intelectuales en la batalla de las ideas contra el pensamiento conservador y (neo)liberal. El punto de partida e hilo conductor es la cuestión nacional —particularmente marcada por los acontecimientos del 9 de enero de 1964—, y los elementos involucrados en ella: la conquista del poder y la democracia; la cuestión social y las contradicciones generadas por el modelo de acumulación capitalista, dadas las características particulares que le asignaron al país la condición transitista; y las contradicciones generadas por la alianza de las clases sociales hegemónicas en sus dimensiones sociales, políticas y culturales durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Seguir leyendo “Antología del pensamiento crítico panameño contemporáneo (Descargar Libro)”