Mike Davis: El año 1960 (Descargar)

New Left review 108

Edward P. Thompson caracterizó la década de 1950 como la «década apática», al constatar cómo la gente «buscaba soluciones privadas para las calamidades públicas». «Las ambiciones privadas –escribió– han desplazado las aspiraciones sociales. Y la gente ha llegado a sentir las injusticias que sufre como asuntos personales, entendiendo del mismo modo los daños a otros como algo que sólo concierne a esos otros. Si se establece una conexión entre ambas percepciones, la gente tiende a sentirse –en la apatía reinante– impotente para intentar cualquier cambio»1 . El año 1960 siempre será recordado por el nacimiento de una nueva conciencia social que repudiaba esa cultura de apatía moral alimentada por una resignada impotencia. «Nuestra tarea política –escribió el veterano pacifista A. J. Muste por aquel entonces– consiste precisamente, en la magnífica formulación de Martin Buber, en “hundir el arado del principio normativo en el duro suelo de la realidad política”». El método debía ser la acción directa, no violenta y decidida.

Empujando el arado iban en cabeza los estudiantes negros del Sur, en un movimiento que acabó extendiéndose a un centenar de ciudades y campus universitarios y cuyos dirigentes adoptaron en abril de aquel año el nombre de Student Nonviolent Coordinating Committee (sncc). En Carolina del Norte comenzaron en febrero, como protestas silenciosas, las sentadas en el comedor de Greensboro, que pronto se convirtieron en truenos que anunciaban la llegada de una generación nueva e intransigente a la primera línea de la batalla contra la segregación. La continua erupción de protestas estudiantiles en todo el Sur revitalizó el debilitado movimiento liderado por Martin Luther King y tuvo un pronto eco en el Norte con la creación de piquetes, la organización de boicots y el desarrollo del Congress of Racial Equality (core) 2 . Al mismo tiempo iba creciendo rápidamente la Nación del Islam y la poderosa voz de Malcolm x comenzaba a ser escuchada en todo el país. Por otra parte, a medida que Estados Unidos continuaba instalando misiles balísticos intercontinentales en Europa, la creciente revuelta contra las armas nucleares señaló, como expresó Lawrence Wittner, «el fin del bloqueo de la Guerra Fría para sectores considerables de la población estadounidense. En 1960 el movimiento por la paz se había restablecido como un movimiento social significativo», y lo mismo podía decirse del activismo estudiantil y del profesorado radical en algunas de las principales universidades de la Guerra Fría. Las organizaciones universitarias progresistas, como slate en Berkeley –precursora del Free Speech Movement– y voice en Ann Arbor, rompieron espectacularmente el hielo de la apatía estudiantil, mientras que Studies on the Left (fundada en 1959 en Madison) y New University Thought (1960) dieron voz a lo que todos llamaron pronto la Nueva Izquierda.

Texto tomado de: http://newleftreview.es/

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El 68 en EE.UU. El largo asesinato de Martin Luther King (Descargar Texto)

Paul Street  Sin Permiso

La amenaza que suponen para la memoria oficial burguesa las conferencias de King en CBC -y por lo que King dijo y escribió en los últimos tres años de su vida- no es sólo que demuestran que el pacífico reformador de la iconografia oficial era un demócrata socialista que se oponía al sistema capitalista y su imperio, sino también revelan con claridad cómo King analizaba los obstáculos al progreso de la nación de la injusticia racial y de clase, hasta el punto de impedir cualquier evolución en la década de 1970, como consecuencia de una reacción blanca que ya estaba en marcha a principios y mediados de la década de 1960 (antes del surgimiento de los Panteras Negras, a los que los historiadores liberales consideran culpables de la deriva racista a la derecha de EEUU con Nixon y Reagan) y la guerra de las clases dominantes estadounidenses contra la clase trabajadora que se inició bajo Jimmy Carter y llegó a su cenit con Ronald Reagan.

A medida que se acerca el 50 aniversario de la muerte violenta del Dr. Martin Luther King (el 4 de abril de 1968), es previsible escuchar en los medios de comunicación de EEUU más y más detalles reales y supuestos de su asesinato físico (o tal vez de su ejecución). Pero nada se dirá sobre el asesinato moral, intelectual e ideológico subsiguiente y continuo de King.

Me refiero a la narrativa neomacartista convencional, exculpatoria, sobre Martin Luther King que se repite cada año con ocasión de la fiesta nacional que lleva su nombre. Este retrato aburguesado y difuminado de King como un reformista liberal moderado que quería poco más que unas cuantas reformas básicas de derechos civiles en el sistema supuestamente bueno y decente de EEUU, es decir, como un leal reformador que estaba agradecido a los líderes de la nación por hacer finalmente cambios nobles. Este año tampoco fue la excepción.

Las conmemoraciones oficiales no dicen nada sobre el Dr. King que estudió a Marx con simpatía a una edad temprana y que dijo en sus últimos años que “si queremos alcanzar la igualdad real, los Estados Unidos tendrán que adoptar una forma modificada de socialismo”. Borran al King que escribió que “el verdadero problema que hay que afrontar” más allá de cuestiones “superficiales” es la necesidad de una revolución social radical.

Han eliminado al King que habló en la Canadian Broadcasting Corporation (CBC) a finales de 1967para reflexionar sobre lo poco que había conseguido la lucha por la liberación de los negros más allá de algunos pequeños cambios en el Sur de EEUU. Deploró “el freno del avance limitado del progreso” que los negros y sus aliados habían alcanzado “por la resistencia blanca [que] ha puesto al descubierto el racismo latente que [todavía] está profundamente arraigado en la sociedad estadounidense”.

Texto tomado de: http://www.sinpermiso.info/

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Antología del pensamiento crítico panameño contemporáneo (Descargar Libro)

Marco A. Gandásegui, hijo. Dídimo Castillo Fernández. Azael Carrera Hernández. [Coordinadores] 

Colección Antologías del Pensamiento Social Latinoamericano y Caribeño.
ISBN 978-987-722-314-9 
CLACSO. https://www.clacso.org.ar/

Buenos Aires. Marzo de 2018

La antología Pensamiento social crítico panameño recoge una parte importante de los aportes realizados por destacados intelectuales en la batalla de las ideas contra el pensamiento conservador y (neo)liberal. El punto de partida e hilo conductor es la cuestión nacional —particularmente marcada por los acontecimientos del 9 de enero de 1964—, y los elementos involucrados en ella: la conquista del poder y la democracia; la cuestión social y las contradicciones generadas por el modelo de acumulación capitalista, dadas las características particulares que le asignaron al país la condición transitista; y las contradicciones generadas por la alianza de las clases sociales hegemónicas en sus dimensiones sociales, políticas y culturales durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Seguir leyendo “Antología del pensamiento crítico panameño contemporáneo (Descargar Libro)”

Un millón de razones: Indonesia 1965 (Descargar Texto)

Chema Sánchez Rebelión

En este artículo, vamos a prestar más atención a la tragedia que sobrevino en un país, Indonesia, que fue colonia de otro campeón del Estado del Bienestar: Holanda. Cierto que la tragedia imperial que asolara a Indonesia fue culminada de la forma más bárbara por EEUU, pero fue Holanda quien tuvo que recurrir a la primera potencia mundial para mantener sojuzgada, a costa de lo que fuera, al gran país asiático.

Fragmento

Holanda era conocida durante cuatro siglos como el Imperio Neerlandés. Su “Compañía Holandesa de las Indias Oriéntales” fue pionera en un nuevo tipo de colonialismo: el capitalista empresarial; disciplina que ha contagiado a todos los países del “primer mundo” como ejemplo a seguir en el campo de la política exterior. Un imperio que cae con una revolución y la independencia en uno de sus últimos dominios: Indonesia (potencia regional en combustibles fósiles, gas natural y materia prima). Una historia trágica de cómo someten y rapiñan los imperios a los pueblos, que nos detendremos a contar.

Todo empieza con un “despertar nacional” a principios del siglo XX en aquella región asiática. Dentro de los movimientos nacionalistas que allí se dan, un exiliado socialista holandés e internacionalista -paradójicamente-, Henk Sneevliet (Maring), funda en 1914 la Asociación Socialdemócrata de Indias. Inicialmente fue un foro de debates que culminó convirtiéndose en el Partido Comunista de Indonesia (PKI) en 1924, ilegalizado por el Imperio Neerlandés por estar detrás de varios levantamientos populares en Bantén y Sumatra, y que finalmente pasó a la clandestinidad en 1927. Otro de los partidos a destacar dentro del movimiento por la independencia es el Partido Nacional Indonesio (PNI) en el que destacó la personalidad de Ahmed Sukarno, líder y fundador de este partido en 1927, un burgués de centro izquierda que compartía la línea de los países “no alineados”. Durante la II Guerra Mundial Indonesia es ocupada por el Imperio Japonés y Holanda se ve imposibilitada de “defender” su colonia, ya que se encontraba en el escenario central del conflicto en Europa contra la Alemania Nazi.

Durante los tres años y medio en que se prolonga la ocupación, los japoneses, por razones culturales e intereses propios, estimularon y propagaron más el sentimiento de soberanía en Indonesia. Se crearon nuevas instituciones y organizaciones vecinales. Cuando acaba la gran guerra, inmediatamente el PNI, con Sukarno como dirigente indiscutible, junto a facciones nacionalistas y el PKI declaran la independencia de Indonesia (1945). Los holandeses, que quedaron críticamente tocados después de la II Guerra Mundial, tacharon a la nueva república de cómplices del fascismo japonés y pidieron ayuda económica -cómo no- a EEUU para poder mantener su colonia.

La revolución por la independencia duró 4 años y supuso más de 100.000 víctimas mortales indonesias, incluyendo civiles, frente a unas 6.000 de los imperios Neerlandés, Británico y Japonés. También se vieron obligadas a la migración masiva cientos de miles de personas. Y, en definitiva, Indonesia sufrió un estrangulamiento económico por parte del bando imperial vencido.

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El 68 comenzó en Praga (Descargar Texto)

Robi Morder Petr Uhl
Sinpermiso

Hace cincuenta años, el 5 de enero de 1968, Dubcek reemplazó a Novotny como jefe del Partido Comunista checoslovaco. Más que una revolución de palacio, es el comienzo de la “Primavera de Praga”. Como el sol, 1968 se levanta al Este, con la promesa de un “socialismo con rostro humano”, el de una dinámica de autogestión encarnada por los consejos obreros. La Guerra Fría parecía hundirse en un año en el que todo era posible, desde la Ofensiva del Têt en Vietnam, Mayo del 68 en Francia, el Movimiento contra la Guerra y por los Derechos Civiles en EE UU y el Viejo Topo de la revolución reaparecía en las luchas anticapitalistas, antiburocráticas y antiimperialistas. Sin Permiso comienza con estos artículos la conmemoración del 50º aniversario del 68.

La Primavera de Praga y los consejos obreros (1968/1969)

Los cambios ocurridos a principios de 1968 en el seno del Partido comunista checoslovaco, sustitución de Novotny por Dubcek al frente del Partido comunista en enero, después por Svoboda en la presidencia de la Federación en marzo, no se reducen a una revolución de palacio. La “sociedad civil” puesta en marcha aprovechó la ocasión: abolición de la censura, libertad de expresión y, dentro de las mismas empresas, nacimiento de los “consejos de empresa” o “consejos obreros” que van a multiplicarse y coordinarse principalmente después del 21 de agosto de 1968 hasta el final de 1969.

Contenido

I- La civilización en la encrucijada, Checoslovaquia en el semáforo rojo

  • -Crisis económica y reformas en la década de 1960.
    -El trabajo y los trabajadores en la era de la revolución científica y tecnológica.

II- 1968/1969: luz verde a los consejos obreros

  • -La experiencia del movimiento obrero
    -Primeros aires primaverales en las fábricas
    -El movimiento de los consejos crece después de la intervención soviética
    -De la cogestión a la autogestión.
    -Obstáculos y frenos

BIBLIOGRAFÍA

Texto tomado de: http://www.sinpermiso.info/

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Cómo se llegó a la Constitución de 1978

Juan Ramón Capella – Infolibre

La Constitución de 1978 fue el pacto expreso resultante de un compromiso tácito entre dos impotencias: la impotencia de los franquistas para prolongar la dictadura sin Franco y la impotencia de la oposición verdaderamente democrática para imponer una democracia avanzada. Por eso la Constitución se cerró con luces y sombras. Luces, las libertades democráticas y los derechos; sombras, un régimen político inacabado, hermético a las demandas populares y lleno de opacidades.

El proceso de cambio de régimen no fue precisamente idílico, pues se dieron fuertes dosis de violencia política de origen diverso. Entre 1975 y 1983 hubo 591 muertos por violencia política y la policía cargó contra 788 manifestaciones. Hubo 188 muertos por violencia de origen institucional, entre ellos, 8 personas asesinadas en la cárcel o en comisaría, y 30 asesinadas después de haber sido aprobada la Constitución. ETA llevó sus atentados al paroxismo: 344 atentados, seguida por 51 de los GRAPO. Casi todos contra exponentes del régimen saliente. Por si fuera poco, los servicios secretos colaboraron en la creación de un clima de temor que disuadiera de un triunfo de la izquierda en las primeras elecciones democráticas. Lo que sigue ha de leerse sobre este fondo.

El hic rhodus del proceso constituyente era el problema de la legitimidad puramente franquista de un monarca designado saltándose la línea dinástica de la casa de Borbón. Eso no había sido un capricho o una preferencia personal. Franco y sus generales introdujeron con ello, en la cúspide del régimen más o menos democrático que sucedería a la dictadura, su propia legitimidad pretendida, la que presentaba como legítimo el golpe de Estado de 1936, y con ella la intangibilidad de las responsabilidades que se pudieran exigir por ese golpe, por la guerra civil, el genocidio posterior y el trato como a no-personas de los oponentes políticos. Todo eso se daba como legítimo con la instauración, y de ello era manifiestamente consciente Juan Carlos de Borbón al aceptar la sucesión a título de rey en 1969: “Recibo de su Excelencia el Jefe del Estado y Generalísimo Franco la legitimidad política surgida el 18 de julio de 1936, en medio de tantos sufrimientos, tristes pero necesarios, para que nuestra patria encauzara de nuevo su destino”. Seguir leyendo “Cómo se llegó a la Constitución de 1978”

Neoliberalismo y Violencia

Renán Vega Cantor

Topía

La violencia no es algo circunstancial en el proyecto de imposición del neoliberalismo, sino que es una de sus características distintivas desde el mismo momento de su implantación.

Desaparecidas las dictaduras en términos formales, sus herederos civiles mantuvieron y profundizaron el legado neoliberal que recibieron. Ahora, la violencia estructural del neoliberalismo en lugar de desaparecer se extendió a los diversos ámbitos de la vida social, puesto que se acentuó el proceso de privatizaciones, ataque a los trabajadores organizados, apertura económica a las multinacionales y al capital financiero, y mercantilización de los bienes públicos. El costo humano de la implementación del “libre mercado” ha sido enorme, porque a éste deben achacársele miles o millones de muertos por el cierre de hospitales, privatización de la seguridad social, liquidación de empresas, despidos en masa, supresión de escuelas y centros educativos. Ese proyecto se presentaba como democrático porque decía sustentarse en “elecciones libres” y periódicas, en las que se legitimaba a los gobiernos neoliberales, que impulsaron reformas constitucionales para establecer como principios inviolables los dogmas de la privatización, la entrega de los bienes comunes al capital transnacional, la flexibilización laboral y los derechos de la propiedad.

La implantación del neoliberalismo a nivel mundial en los últimos cuarenta años ha venido acompañado con la expansión de un mito fundador, creado por sus principales ideólogos. Ese mito fundador sostiene que el neoliberalismo se ha impuesto por la superioridad intrínseca del mercado y que, por libre competencia, han sido liquidadas aquellas formas de organización social que trataban de impedir el funcionamiento armónico y automático de los mercados, así como reducida la injerencia de los estados en la actividad económica de los capitalistas y sus empresas. En este mito se resalta que la imposición del neoliberalismo, como una nueva fase en la historia del capitalismo, ha sido pacífico y sin mayores contratiempos.

Este mito fundador se acompaña de la falacia de sostener que el neoliberalismo (y el capitalismo en general) es sinónimo de democracia y que, en consecuencia, desde su mismo origen ha venido acompañado de la democratización del mundo, incluyendo a América Latina. Ahora, cuando el neoliberalismo está de regreso en países donde se le intentó superar -más no al capitalismo- se vuelve a entonar la cantinela de que es sinónimo de democracia. Una mirada crítica indica todo lo contrario de lo postulado en el mito fundador del neoliberalismo, porque éste se impuso y se ha mantenido mediante una violencia inusitada en diversos planos de la vida social, que corresponde a la lucha de clases librada desde arriba contra los trabajadores y los pobres. Seguir leyendo “Neoliberalismo y Violencia”