Avance de Cambiemos, derrumbe peronista y muy buena elección del Frente de Izquierda

Fernando Rosso

La Izquierda Diario

Un balance preliminar de las elecciones generales. Victoria del macrismo que no es un cheque en blanco. Crisis y división del peronismo y el kirchnerismo. Un debate sobre qué tipo de fuerza política construir para enfrentar a la derecha fortalecida.

Las elecciones generales, según el escrutinio provisorio, confirmaron el triunfo nacional de Cambiemos e implicaron un sensible avance con respecto a las primarias. La coalición oficial sumó casi cinco puntos y superó el 40 % de los votos en todo el país. Triunfó en la estratégica provincia de Buenos Aires y logró imponerse sobre Cristina Fernández en el tramo a senador por cuatro puntos de diferencia (41,38 % a 37,25). Además, dio vuelta la derrota que había sufrido por unas centésimas en Santa Fe (tercer distrito electoral) en las Paso y ayer se impuso cómodamente por doce puntos de diferencia (37,78 a 25,84 %). También revirtió el resultado en la elección de Salta, donde la coalición peronista respaldada por el gobernador Juan Manuel Urtubey (aspirante a renovador del peronismo) había triunfado en las primarias por más de diez puntos y este domingo Cambiemos se impuso por una distancia de siete puntos porcentuales (30,94 a 23,98%). La coalición oficial triunfó en trece de los veinticuatro distritos electorales del país, incluyendo la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y también sumó Chacó y La Rioja en los que había perdido en las PASO. En otras ocho provincias ganaron distintas variantes del peronismo y en dos (Chubut y Santiago del Estero) se impusieron coaliciones provinciales. Cambiemos venció en los cinco principales distritos del país, superó los diez millones de votos y sumó 21 diputados y 9 senadores. Seguir leyendo “Avance de Cambiemos, derrumbe peronista y muy buena elección del Frente de Izquierda”

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Más límites que hegemonía y más derecha que renovación (Descargar Texto)

Claudio Katz

“…Más incongruente es el uso del término democrático para caracterizar a esa administración. El macrismo se ubica en las antípodas de esa calificación. Su gobierno ilustra cómo el poder real se ejerce fuera del ámbito electoral, mediante el manejo cotidiano de la economía, la justicia y los medios de comunicación. Los gerentes de esos dispositivos no están sujetos a ningún sufragio y son rigurosamente seleccionados entre la elite de los acaudalados…”

Fragmento

Cambiemos es visto por algunos analistas como una derecha renovada y democrática. Sustentan esa mirada en la impronta cultural del macrismo, que ofrece a las clases medias acomodadas un molde más presentable del proyecto reaccionario.

Ese formato incluye retórica new age y preocupaciones por una ciudad verde con bicisendas y comida saludable. Esa ideología aporta un disfraz de neoliberalismo modernizado, que reivindica el disfrute pasajero y ensalza el individualismo.

Pero la asimilación efectiva de ese imaginario choca con las penurias de la clase media para llegar a fin de mes. La penetración real del relato macrista está sobreestimada por la influencia de los comunicadores que controlan las pantallas.

En ese ámbito se verifica un cambio de figuras. El vetusto derechismo eclesiástico (Neustadt, Grondona) ha sido reemplazado por los sermones de ex progresistas, que veneran el status quo con poses de informalidad (Lanata, Fernando Iglesias, Leuco, Birmajer). Con más ingenio y cinismo recrean las mismas banalidades conformistas de sus antecesores.

De todas formas el PRO depende más de la partidocracia tradicional que de esos pintorescos personajes. Los votos se logran con demagogia electoral y gasto público. La modernización cultural que se le atribuye a Cambiemos omite auditar la billetera que maneja Vidal. Se silencia especialmente sus negociaciones con intendentes para organizar cortes de boleta a cambio de obras.

Es cierto que el macrismo logró votos en las zonas empobrecidas, atribuyendo todos los males del país a la corrupción del kirchnerismo. Pero utiliza el mismo argumento esgrimido por todos los gobiernos, para distraer a la población con los robos de sus antecesores.

Lo insólito de Cambiemos es el peso que tiene esa acusación entre funcionarios manchados por desfalcos de todo tipo. Muy pocos personajes del PRO pueden justificar sus incalculables fortunas. En dos años de gestión el grueso del gabinete exhibe sorprendentes incrementos de patrimonio, valuaciones truchas de propiedades e inversiones millonarias en el exterior.

Macri encabeza ese listado de irregularidades. Dispensa incontables favores a una familia que se enriqueció esquilmando al estado. Apuntala los negocios de su grupo, propiciando ventajas en múltiples negocios (autopistas, correo, aviación, rutas) y contratos (Odebrecht).

Sólo el descarado apañamiento de la justicia impide el juicio político a un presidente tan involucrado en el lavado de su fortuna (Panamá Papers). Hay que buscar con lupa los ingredientes de renovación en esta típica gestión corrupta de la derecha tradicional.

Más incongruente es el uso del término democrático para caracterizar a esa administración. El macrismo se ubica en las antípodas de esa calificación. Su gobierno ilustra cómo el poder real se ejerce fuera del ámbito electoral, mediante el manejo cotidiano de la economía, la justicia y los medios de comunicación. Los gerentes de esos dispositivos no están sujetos a ningún sufragio y son rigurosamente seleccionados entre la elite de los acaudalados.

Pero Cambiemos avasalla incluso los formalismos institucionales de esa estructura de poder. Al igual que Santos en Colombia y Peña Ñieto en México, Macri preside una plutocracia contrapuesta a la soberanía popular (…)

Texto tomado de la página del autor:  http://katz.lahaine.org/

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Centrismo en Cuba: Otra vuelta de tuerca hacia el capitalismo (Descargar Libro)

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“…El centrismo político en su origen es un concepto de raíz geométrica: el punto equidistante de todos los extremos. Supuestamente sería una posición política que se colocaría entre la izquierda y la derecha, entre el socialismo y el capitalismo, una tercera vía que hace “conciliar las mejores ideas” de los extremos que le dan vida y donde se postula la moderación frente a cualquier tipo de radicalismo… Lenin calificó esta postura de “utopismo traicionero producto del reformismo burgués”. Y es que ciertamente las denominadas terceras vías, o centrismos, nunca han sido una opción revolucionaria, sino estrategias para instaurar, salvar, recomponer, modernizar o restaurar el capitalismo…”

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La tercera vía o centrismo político en Cuba

Elier Ramírez Cañedo

Cubadebate

Desde ya hace algún tiempo se ha estado moviendo, esencialmente en medios digitales, la idea de un “centrismo político” en la Cuba de hoy, como parte de una de las estrategias de Estados Unidos por subvertir el modelo socialista Cubano, ante los rotundos fracasos y el desprestigio de la llamada “contrarrevolución cubana”.

Uno de los cables revelados por Wikileaks en el 2010, mostró como Jonathan Farrar, en ese momento Jefe de la Sección de Intereses de Washington en La Habana informó al Departamento de Estado el 15 de abril de 2009, como esa “oposición” realmente estaba desconectada de la realidad cubana, no tenía ningún poder de influencia en los jóvenes, y estaba más preocupada en el dinero que en llevar sus plataformas a sectores más amplios de la sociedad.

Ese pueblo que en su mayoría ha abrazado a lo largo de la historia la tradición independentista, patriótica, nacional-revolucionaria y antiimperialista; jamás la del autonomismo, el anexionismo o el nacionalismo de derecha. Foto: Escambray.cu.

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El Zeitgeist de Europa hacia la derecha

Daniel Raventós Julie Wark

Fuente: Counterpunch, edición papel, mayo 2017

El concepto de Zeitgeist (espíritu del tiempo) proviene de la pluma de Hegel. Comúnmente es utilizado para señalizar las formas hegemónicas  de pensamiento que priman durante un tiempo en un país, región o incluso, en el mundo.

Después de 1945 era algo ampliamente asumido que la derrota del fascismo había establecido un punto de referencia normativo. El fascismo era una manzana podrida en el cesto de la historia. Si aún existía, además de los brutales regímenes  franquista y salazarista de la península ibérica, era supuestamente solo en formas aisladas como la Organisation Armée Secrète francesa durante la Guerra de Argelia y la junta militar griega de los primeros años 70. Sin embargo, los símbolos y ortodoxias ultraderechistas se escondían bajo la superficie, esperando a que el neoliberalismo allanara el camino para su renacimiento ideológico como excrecencias de los movimientos de principios del siglo XX o, yendo  más atrás, del dogma contrarrevolucionario post-1789. Los partidos políticos de extrema derecha duchos, en los medios de hoy, visten viejas ideologías y formas de movilización de masas con trajes pseudo-democráticos para imponer sus versiones radicalizadas de los sistemas aceptados. Por lo tanto, pueden incluso cooptar a antiguos adversarios. Por ejemplo, alrededor de un 20% de los gays franceses votaron al Frente Nacional (FN) en las actuales elecciones porque Marine Le Pen afirmó que los gays están en peligro en los países islámicos. Y una nueva encuesta sugirió que el 50% de los partidarios izquierdistas de Mélenchon transferirían su voto a Macron pero que el 20% prefería votar a Le Pen.

Los medios del establishment presentan la política de las élites como lejana y complicada, un asunto que no es para la gente normal. Lemas, memes, astucia que incite las emociones, símbolos y cabezas de turco reemplazan el debate serio y la violencia mimética crea un zumbido explosivo que atrae a los grupos e individuos desafectos. Como argumenta Timothy Snyder en On Tyranny (2017), los políticos usan un lenguaje altamente restringido “para privar al público de los conceptos necesarios para pensar sobre el pasado, el presente y el futuro”, de modo que la auto-decepción se convierte en un estado de ánimo y así “es como las tiranías se propagan”. Los refugiados, los inmigrantes y la UE son culpados por los sentimientos de impotencia y todos los males sociales. Un reciente sondeo del Eurobarómetro muestra que solo el 35% de los europeos ven a la UE como algo positivo. Finalmente, especialmente desde que el Tratado de Maastricht de 1992 anuló la jurisdicción nacional sobre algunos temas importantes, los políticos nacionales son denunciados como elitistas e inútiles Seguir leyendo “El Zeitgeist de Europa hacia la derecha”

Kuczynski, nueva etapa en la debacle del Perú

Luis Arce Borja

Rebelión

pedro-pablo-kuczynski

 

“… Perú, como ningún otro país de configuración bananera, tiene el sistema electoral más corrupto y falso de América Latina. En este sistema es difícil reconocer el candidato honrado y el mafioso. Cada proceso electoral peruano es un desfile de delincuentes, narcos y criminales. Por ejemplo Alan García Pérez llegó por segunda vez a la presidencia, cuando ya se conocía su voluminoso prontuario policial. Se había enriquecido con el dinero del Estado, y fue responsable cientos de asesinatos de prisioneros de guerra. García fue el que ordenó la matanza de 300 prisioneros de guerra en junio de 1986. Alberto Fujimori, antes de ser elegido presidente del Perú en 1990, la prensa había publicado sus fechorías en la venta de casas y terrenos. Alejandro Toledo, mentiroso y borrachín, se sentó en la presidencia del Perú, y junto con su mujer (Eliane Karp) cometieron una serie de delitos. Ello no impidió que intente por segunda vez llegar a la presidencia del Perú. Ollanta Humala fue candidato presidencial y ganó las elecciones después que la prensa había revelado su pasado criminal en el Alto Huallaga, cuando era uno de los oficiales del ejército al servicio del fujimorismo…”

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Argentina: Noventa días de gobierno de Mauricio Macri

Gisela Brito

Alainet

Macri - Basta

“…La última gran ofensiva que cerrará el periodo de noventa días de shock es la aprobación de un nuevo ciclo de endeudamiento externo a partir de la derogación de la Ley Cerrojo y la Ley de Pago Soberano que ya se discute en el Congreso. Con eso habrá “colchón” suficiente para ir tirando los próximos meses: se favoreció ampliamente a todos los sectores concentrados de la economía (grupos mediáticos, grandes productores agrícolas, fondos buitre)…”

 

A tres escasos pero intensos meses del inicio del gobierno de Mauricio Macri en Argentina, se vislumbran cambios en la estrategia política a los que hay que prestar especial atención. Estos pueden dar pistas sobre los mecanismos de amoldamiento de las nuevas derechas a la hora de ejercer el poder y construir legitimidad. El caso argentino puede ser paradigmático en este sentido, ya que desde el inicio del ciclo progresista en América Latina es la primera vez que un proyecto neoconservador se impone en las urnas desbancando a un gobierno nacional-popular.

Como en una carrera contra el tiempo, el 10 de diciembre de 2015 el PRO puso en marcha noventa días de shock. Impulsado por el favorable viento de cola de la elección, y los altos índices de aprobación con que todo gobierno asume, Macri implementó un cóctel de medidas impopulares: uso y abuso de los decretos y otras medidas arbitrarias en contra de la institucionalidad vigente, devolución de favores a las grandes corporaciones con la desregulación de la concentración de los medios de comunicación y la quita de retenciones al sector agroexportador y minero, despidos masivos en el sector público, represión de la protesta social, aumentos desmesurados en las tarifas de los servicios públicos y una larga lista de etcéteras. Seguir leyendo “Argentina: Noventa días de gobierno de Mauricio Macri”

La derecha latinoamericana (Descargar Texto)

Silvio  Schachter

Herramienta – Revista

 

“… La UPLA es una organización que agrupa a partidos de la derecha continental, fue creada en noviembre de 1992 y tiene su sede en la zona de Providencia, en Santiago de Chile. La integran 18 partidos, el PRO es el único miembro argentino y se incorporó en el año 2005. La preside Armando Calderón, ex-mandatario de El Salvador y uno de los fundadores del partido ARENA…”

Una serie de resultados electorales favorables a las fuerzas políticas de la derecha latinoamericana, para muchos imprevisible, ha torcido una tendencia que por más de una década se visualizaba equívocamente como una trayectoria lineal ascendente que dejaba atrás el tiempo del neoliberalismo económico y su hegemonía cultural.

No todo lo que se considera post-neoliberal, necesariamente, debe sumarse al universo de lo popular, aunque en sus gobiernos participen elementos progresistas e incluso de izquierda.  Del mismo modo existe una derecha que se tuvo que desprender obligadamente de varias de las recetas que llevaron al colapso de las políticas económicas y sociales de cuño neoliberal. Ante el default era necesario recomponer el mercado para generar recursos y poder afrontar los pagos externos y garantizar la gobernabilidad.

Los golpes institucionales en Honduras (2009) y en Paraguay (2012) fueron las primeras señales que mostraron que las fuerzas derechistas tienen aún mucha capacidad de acción, pues cuentan a su favor con el apoyo decisivo de los centros internacionales del poder político y económico. La respuesta fue defensiva, primó el temor y la incapacidad para radicalizar los procesos en curso, cediendo posiciones y ofreciendo concesiones, sin asumir autocríticamente las debilidades, estructurales y coyunturales, sobre las cuales se construían las políticas de un nuevo consenso reaccionario.

Para lograrlo, las nuevas derechas crean partidos, se suman a los partidos en crisis, cooptan cuadros políticos, forman nuevos dirigentes, conforman alianzas insospechadas cargadas de un oportunismo visceral, se metamorfosean detrás de una constante: olvidar el pasado, mirar hacia adelante. Cambio es la palabra que se repite en los nombres y slogans de sus coaliciones, donde se disimulan las trayectorias de los protagonistas de los peores actos de la historia latinoamericana. Cambiemos es también el nombre y el formato común de la alianza encabezada por el PRO, donde su principal socio es la añeja UCR, un partido mercenario que negocia su aparato al mejor postor. La coalición asume el gobierno con el mensaje de cerrar una etapa, el comienzo de un giro neoconservador, administrado por gerentes corporativos, ante el casi resignado y preanunciado final de ciclo populista del capitalismo con inclusión.

Contenido:

Unión de Partidos Latinoamericanos (UPLA)

La nueva vieja derecha

Anexo  

Quién es quién en la Unión de Partidos Latinoamericanos (UPLA)

Renovación Nacional (RN) y Unión Demócrata Independiente (UDI), Chile

Partido Conservador (PC), Colombia

Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) El Salvador

Partido Nacional Honduras (PNH), Honduras

Partido Conservador (PCN), Nicaragua

Partido Colorado, Paraguay

Demócrata (DEM), Brasil

 

Texto tomado de: http://www.herramienta.com.ar/

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