La pandemia habilita el debate sobre el Estado y las políticas públicas

¿A cuánto llegará la pobreza o el desempleo en cada país luego de la pandemia? ¿Cómo se modificarán las relaciones laborales, a favor del empleo a domicilio o teletrabajo, el que se generaliza en ámbitos tales como la educación? ¿Cuántos contratos laborales serán reformulados a la baja en ingresos y deterioro de las condiciones laborales?

Interrogantes que imaginamos con respuestas regresivas, no solo por lo que acontece en reducciones de ingresos salariales y populares, sino producto de una ofensiva del capital contra el trabajo. Se trata de medidas con ejecución continua desde la salida de la crisis de los años 70 y que se han denominado “políticas neoliberales”, de apertura y liberalización. La pandemia es de final incierto, incluso y más allá de la aparición de una vacuna, puede involucrar al ciclo del 2020/2021, incluso más allá, por lo que es vital el debate sobre el ¿qué hacer con la economía, la salud y la propia pandemia?

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 Julio C. Gambina

Alainet

La economía está en debate en todo el mundo. Lo que preocupa es la recesión en curso y el paro forzoso de la producción, con un elevado porcentaje de población mundial en aislamiento. Las cuarentenas se mantienen y amplían, con mucha discusión sobre el impacto en la salud y en la economía.

La tormenta negra

Una cuestión que ha creado mucho interés, por lo extraño, es lo que los medios de comunicación han referido como «precio negativo del petróleo» en los EE.UU. Y es que algunos días el precio del barril WTI con entrega el 28 de abril ha cotizado a unos -30 dólares, lo cual quiere decir que uno se lleva el barril y encima le pagan 30 dólares. Toda una aberración, porque resulta incomprensible que alguien esté dispuesto a pagar por que se le lleven su mercancía: incluso si la demanda fuera tan baja que nadie quisiera ese petróleo, lo lógico es que simplemente no se produjera, con lo que aquí se produce una paradoja. Una paradoja que algunos plantean como una curiosidad, pero que en realidad es un signo ominoso de los tiempos. Aclaremos primero qué es lo que ha sucedido. En realidad, el barril no ha llegado a un precio negativo, sino que los futuros (derechos de compra con una fecha de vencimiento fijada) que vencen el 28 de abril se están vendiendo a precio negativo.

Antonio Turiel

The Oil Crash

En el mercado del petróleo existen diferentes tipos de contrato de compraventa: pueden ser «spot» (venta inmediata, te sirven el petróleo en seguida, uno o dos días), a 30 días, a 60 días y a 90 días. Cuando se compra a un cierto plazo, lo que se está haciendo es asegurar un precio que resulta conveniente tanto al comprador como al vendedor: el vendedor se asegura de que aunque baje el precio del petróleo él colocará su mercancía a un cierto precio y el comprador se asegura de que aunque suba el precio del petróleo él podrá comprarlo a un precio razonable. Estos contratos con entrega diferida comportan la obligación del comprador de adquirir la mercancía en el plazo previsto, y aquí es donde han comenzando los problemas. Seguir leyendo “La tormenta negra”

Coronavirus: Del miedo a la esperanza

Hay algo poético en el miedo: nos enseña los límites de la fuerza, el alcance de la audacia, el valor verdadero de nuestros méritos. Como el mar, sabe decirnos dónde hay algo que nos supera. Como la gravedad, nos muestra qué poderes están sobre nosotros. Como la muerte y como el cuerpo mismo, nos dice qué mandatos no podemos violar, qué no está permitido, qué frontera es sagrada. Y no lo hace con admoniciones ni discursos ni amenazas, sino con un lenguaje sin palabras, eficiente y sutil como un oráculo, que obra “sin lástima y sin ira”, como dijo un poeta, y que es luminoso e inflexible, como una llama. Pero si el miedo es una reacción ante las amenazas del mundo, la angustia es una reacción ante las amenazas de la mente y de la imaginación. Hace evidente el misterio del mundo, aviva la memoria y sus fantasmas, revela la eficacia de lo invisible, el poder de lo desconocido.

William Ospina:
El Espectador, 14 de marzo de 2020.

“Parecen cosas que solo ocurren en los cuentos. Tener que quedarse forzosamente en casa, volver a alternar con los hijos, trabajar a distancia, consumir apenas lo indispensable, tratar de tener reservas de las cosas más básicas, querer respirar aire puro, esquivar las aglomeraciones, temer los contactos. Que de pronto se cierren las escuelas, se clausure el comercio, se cancelen los espectáculos, se paralicen las fábricas. Que de un momento a otro las economías se hundan, las monedas colapsen, los transportes se interrumpan, ¿qué nos dice la Tierra con todo esto? Seguir leyendo “Coronavirus: Del miedo a la esperanza”

El virus y la economía (I)

El virus es la pequeña mariposa de la teoría del caos: el suave movimiento que producen sus alas en una esquina del planeta se está empezando a traducir en una tempestad a miles de kilómetros. La gente lo intuye con más sabiduría que los políticos y economistas que siguen creyendo que sólo se trata de tomar medidas sanitarias acompañadas de otras cuantas económicas convencionales, cuando el peligro verdadero está en otro lado, en los fallos estructurales del sistema que el virus puede haber reactivado ya.

Juan Torres López

Lapoliticaonline.es

¿Un simple virus puede poner en solfa al mundo entero? ¿Una economía mundial tan potente y asentada pueda estar en peligro por esa causa? ¿Se pueden venir abajo las bolsas sólo por el efecto de la propagación de un virus? ¿Qué está pasando y qué puede pasar, por qué tanta alarma? Seguir leyendo “El virus y la economía (I)”

El odio al indio

El odio racial solo puede destruir; no es un horizonte, no es más que una primitiva venganza de una clase histórica y moralmente decadente que demuestra que detrás de cada mediocre liberal se agazapa un consumado golpista.

La pregunta que todos debemos responder es ¿cómo es que esta clase media tradicional pudo incubar tanto odio y resentimiento hacia el pueblo llevándola a abrazar un fascismo racializado centrado en el indio como enemigo? ¿Como hizo para irradiar sus frustraciones de clase a la policía y a las Fuerzas Armadas y ser la base social de esta fascistización, de esta regresión estatal y degeneración moral?

Álvaro García Linera

Como una espesa niebla nocturna, el odio recorre vorazmente los barrios de las clases medias urbanas tradicionales de Bolivia. Sus ojos rebalsan de ira. No gritan, escupen; no reclaman, imponen. Sus cánticos no son de esperanza, ni hermandad, son de desprecio y discriminación contra los indios. Se montan en sus motos, se suben a sus camionetas, se agrupan en sus fraternidades carnavaleras y universidades privadas y salen a la caza de indios alzados que se atrevieron a quitarles el poder. Seguir leyendo “El odio al indio”

Tensiones y contradicciones en Nuestramérica

El que no cambia todo no cambia nada dice la setentista canción popular de César Isella y Armando Tejada Gómez, tan genialmente interpretada y matizada por Mercedes Sosa y Alfredo Zitarroza. Es sugerente la letra para pensar nuestro tiempo desde la transición necesaria, para terminar con el neoliberalismo que es la política hegemónica del capitalismo contemporáneo. No alcanza con la impugnación al neoliberalismo y lo que debe impugnarse es el capitalismo. Es cierto que hubo tiempo para el reformismo del orden capitalista, pero fueron tiempos de bipolaridad y confrontación entre capitalismo y socialismo. Fueron tiempos del Estado del bienestar y políticas keynesianas entre 1945 y 1975, los treinta años gloriosos del capitalismo mundial, solo posible por la visibilidad de una propuesta anticapitalista. Por eso, solo es reformable el capitalismo si se opone la potencialidad del orden alternativo, de confrontación anticapitalista. No es una cuestión de consignas, sino de colocar objetivos que reviertan la situación, al estilo de la citada canción “Triunfo agrario”, que dice: “hay que dar vuelta el viento como la taba, el que no cambia todo, no cambia nada”.


Julio C. Gambina

Rebelión

Lula libre ya no es una consigna, sino una realidad. Fue una decisión judicial que responde a una demanda social extendida y que anima las contradicciones de nuestro tiempo en la región. Los inversores actuaron ante la sola mención de la posible liberación de la injusta prisión al líder del PT. El resultado de ese accionar impactó a la baja sobre las cotizaciones de acciones y a la variación de las divisas, afectando vía devaluación monetaria las condiciones de vida de la mayoría empobrecida del Brasil. La algarabía popular es preocupación de los ganadores bajo el gobierno Bolsonaro, antes de Temer, que festejaban en estas horas el alineamiento del Brasil con EEUU e Israel para sostener el bloqueo a Cuba. Brasil condensa en estas horas las tensiones y contradicciones en nuestra región, que nos motiva a pensar en otros procesos y en debates postergados en aras del imaginario de lo posible y lo necesario para transformar la realidad. Seguir leyendo “Tensiones y contradicciones en Nuestramérica”

Chile en el contexto neoliberal

Lectura relacionada: Piñera pide perdón a chilenos y anuncia agenda social

El hartazgo en Chile, cuna del neoliberalismo militarizado, es seña de su descomposición. Corrupción, sueldos de miseria, exclusión social se dan la mano. El levantamiento popular, tras la subida del pasaje del Metro, es la gota que rebasa el vaso. Piñera declara el estado de sitio, mensaje claro: las fuerzas armadas son el baluarte del régimen neoliberal y la Constitución de 1980. Ellos defienden el proyecto. Van quince muertos, cientos de heridos y miles de detenidos.

Marcos Roitman Rosenmann

La Jornada

Son muchos los síntomas para no ver la dirección que toman los acontecimientos. Con excepción de Cuba, Venezuela y Bolivia, los países de América Latina (AL) y el Caribe han puesto en marcha reformas neoliberales. Tras el Consenso de Washington, el proceso de acumulación de capital se reajustó adecuándolo a la economía de mercado. Fue la primera transformación neoliberal. Reforma del Estado, flexibilidad laboral, desregulación, preeminencia del capital privado en la asignación de recursos y apertura financiera y comercial. Lo dicho se unió a un ataque a las organizaciones populares y de clase. Había que desarticular el movimiento popular. Las protestas se acallaron con represión y muerte. Seguir leyendo “Chile en el contexto neoliberal”

Chile: La Rebelión estudiantil y el quiebre de los consensos

No es por los $30 pesos en el alza del pasaje de metro. Es por 46 años de dictadura, es por la apropiación de nuestras energías en trabajos esclavos, es por la negación de atención en salud, es por la mercantilización de la Educación, es por el derecho a una vivienda, a una vida digna, a una vejez sin sobresaltos económicos, es por la protección de nuestros recursos naturales, es por la represión al pueblo mapuche, es por el derecho a tener derechos, es por la vida.

Sandra Trafilaf

Alainet

Después de 7 días de protesta en Chile, que se convirtió rápidamente en un estallido social nacional imparable sin conducción de los partidos políticos tradicionales, con demandas más allá de las alzas en el pasaje del transporte público, y contra todo pronóstico de los analistas más avezados, lo que se avecina es la instalación de las ya conocidas “mesas de unidad” para negociar caminos de solución ante la crisis de las instituciones y la cultura republicana que repudia la violencia del pueblo y que se antepone a su violencia institucional cotidiana. Seguir leyendo “Chile: La Rebelión estudiantil y el quiebre de los consensos”

El retorno de la lucha de clases (Descargar Texto)

Un fantasma recorre el mundo. No es aún el del comunismo pero sí el de la lucha de clases con mayúsculas

Un párrafo aparte merece la dinámica que están tomando los acontecimientos en América del Sur donde las burguesías autóctonas y el imperialismo norteamericano comandado por Trump se habían apresurado a celebrar la llegada de las derechas regionales al poder, tras el agotamiento del ciclo de los gobiernos “populistas”. Macri en Argentina, Piñera en Chile, Duque en Colombia, y el ultraderechista Bolsonaro en Brasil parecían confirmar que el péndulo se había corrido por un periodo hacia la derecha. Se preparaban para aplicar nuevos ataques neoliberales, privatizaciones y planes de ajuste del FMI. Incluso intentaron un golpe en Venezuela para que sea la derecha rancia y proimperialista de Guaidó la que capitalice el descontento con el gobierno autoritario de Maduro. Pero desde muy temprano empezaron a mostrar sus límites para llevar adelante este programa reaccionario. Hoy sin duda los procesos más avanzados de la lucha de clases del continente son las “jornadas revolucionarias” de Ecuador y Chile, que por su magnitud, radicalidad y violencia recuerdan los levantamientos que pusieron fin a los gobiernos de la derecha neoliberal entre fines de la década de 1990 y comienzos de los 2000.

Claudia Cinatti

Ideas de Izquierda

Un fantasma recorre el mundo. No es aún el del comunismo pero sí el de la lucha de clases con mayúsculas. La irrupción de los “chalecos amarillos” en Francia, que por primera vez en muchos años despertó el miedo a la revuelta en las clases dominantes en un país imperialista, dio inicio a esta nueva oleada de protestas que desde entonces no cesa de extenderse.

Cientos de miles, quizás millones, se levantaron en Argelia y Sudán contra las dictaduras eternas que sirven a sus amos imperiales, dándole una segunda vida a la “primavera árabe”. En Irak, el país devastado por 15 años de guerra y la ocupación norteamericana, estallaron protestas masivas contra el desempleo y las condiciones de vida paupérrimas, que se prolongaron por días a pesar de que la represión dejó más de 100 muertos. Imágenes parecidas se ven en el Líbano, donde una multitud enardecida pide que se vaya el gobierno de Hariri.

En el otro extremo del mundo, desde hace meses miles protestan en Hong Kong, ese paraíso de los negocios capitalistas donde la desigualdad social ha alcanzado niveles intolerables para la gran mayoría de la población.

En Cataluña se ha reactivado la lucha independentista. Está en curso una verdadera rebelión contra el reaccionario régimen monárquico español que pretende castigar con más de diez años de prisión a los dirigentes del “procés”.

Esta ola de protestas llegó a América Latina y está cambiando el signo de la situación política. En Puerto Rico un levantamiento popular tiró al gobierno y puso en cuestión el dominio colonial norteamericano. En Haití, el país más pobre de la región, desde hace meses hay una revuelta intermitente contra el gobierno de Jovenel Moïse.

No se trata de hacer una enumeración, o mejor dicho, la enumeración está al servicio de poner de manifiesto que los de arriba cada vez pueden menos y los de abajo están cada vez más hartos. En todos los casos los gobiernos capitalistas responden con una represión recargada. Mientras los medios corporativos y los intelectuales al servicio de los explotadores demonizan a los que se rebelan, los acusan de violentos y “golpistas”. Esta reacción de las clases dominantes, de sus estados y sus aparatos ideológicos, confirma desde otro ángulo que se trata de protestas que tienen el potencial de abrir una dinámica revolucionaria, y que la única forma de cerrarlas es dar palos primero y luego ver qué concesiones hacer (…)

Fuente original del texto: https://www.laizquierdadiario.com/

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