Tiempos de estallidos sociales (Descargar)

En los últimos meses, América Latina vive momentos de turbulencia social, donde se destacan las movilizaciones contra las medidas de ajuste impuestas por el FMI, pero también cambios de signo político.  Esta edición examina los antecedentes de estos remezones, su carácter en distintos casos y pistas de las perspectivas.

Contenido

  • -América Latina entre los futuros posibles y el fantasma medieval
  • -El caso de Ecuador: Imperialismo impone dictaduras de nuevo tipo
  • -La crisis de Haití: punto de bifurcación y no retorno
  • -Insurrección en Chile: Asamblea Constituyente libre y soberana
  • -Colombia entre la democratización y el tradicionalismo
  • -Perú en tiempo de plagas y retardos
  • -Derrota electoral de Macri y la impugnación a la ofensiva del capital en Nuestramérica
  • -Uruguay: los pliegues de una excepcionalidad histórica
  • -Bolivia ante el peligro del retroceso histórico y de la restauración neoliberal

¿Qué está en juego en América Latina en este momento?

Desde el punto de vista estratégico, como lo hemos venido sosteniendo en los últimos años, una vez más la disputa global por recursos naturales estratégicos para los ciclos tectológicos e industriales en desarrollo y emergentes en relación a los cuales América Latina tiene las principales reservas: litio (94% de las reservas mundiales, y sólo en Bolivia más de 75%), niobio (96% solo en Brasil), cobre (36% de participación mundial), la primera reserva mundial de petróleo (18% solo en Venezuela y el creciente potencial brasileño con las reservas offshore), casi 30% del agua dulce del planeta, siete de los diez países más megadiversos del mundo están en la región, solo para citar algunos ejemplos. Estados Unidos declara en todos sus documentos estratégicos, sean de seguridad nacional o de otra índole, incluidos los planes de ciencia y tecnología, que el acceso a recursos naturales estratégicos es una cuestión de seguridad nacional. Los datos muestran que en casi todos los casos estos recursos naturales están fuera de su territorio continental y de ultramar, principalmente en América Latina y particularmente en América del Sur. Por otro lado China, desde fines de los años 90 ha venido incrementando la demanda de estos recursos, y después del reflujo de los precios de las materias primas, como consecuencia de la crisis del 2008, observamos una tendencia a la recuperación de los precios de estos recursos y la inminencia de un nuevo super ciclo de precios en la medida en que avance la Nueva Ruta de la Seda: un corredor, proyecto propuesto por China en 2013 y que hoy en día incluye a más de cien países del mundo. La disputa por la hegemonía en el sistema mundial entre una China emergente y Estados Unidos en declive económico está produciendo reorganizaciones geopolíticas de gran envergadura, está reconfigurando los territorios y bloques económicos en un ambiente global de grandes tensiones y amenazas, de gran radicalidad de los proyectos neo conservadores que se resisten a los cambios de época y reaccionan con violencia creciente. Al mismo tiempo, una creciente militarización de los territorios y reposicionamiento de las bases militares de Estados Unidos en la región acompañan este proceso.

Desde el punto de vista económico, se trata de imponer a sangre y fuego el programa económico neoliberal, que algunos analistas han llamado neoliberalismo 2.0, a pesar del fracaso evidente de este proyecto implantado durante las últimas década del siglo XX. En la agenda económica están como principales prioridades: la desregulación de los derechos laborales y de jubilación, la venta de las empresas públicas con el viejo argumento de achicar el Estado, la entrega de recursos naturales por la vía de concesiones que poco o nada dejan a los Estados, la transferencia de recursos públicos al sector financiero y la recontratación de deudas públicas (véase el caso de la deuda externa creada por el gobierno de Macri en Argentina: 107 mil millones de dólares en menos de cuatro años, de la cual 98% ya salió del país), la reducción radical de inversión del Estado en servicios básicos como salud y educación, proponiendo la privatización de estos servicios (el ejemplo del programa “Future-se” del gobierno de Bolsonaro para las universidades públicas en Brasil, elaborado a partir de una consultoría al Banco Mundial, es un buen ejemplo de esta tendencia).

Evidentemente, frente a las consecuencias de este neoliberalismo 2.0, la protesta popular se profundiza en todo el continente, a partir de un estado de ánimo de descontento e indignación creciente de la población, pero también de la pérdida acelerada de conquistas sociales y políticas de aquellos sectores que no están más dispuestos a regresar a la miseria y la indigencia, que no admiten estafas políticas ni golpes de Estado de nuevo tipo (…)

Revista N 546Alainet https://www.alainet.org/

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