La maza de Silvio Rodríguez

Si no creyera en quien me escucha,
si no creyera en lo que duele,
si no creyera en lo que quede,
si no creyera en lo que lucha.

Si no creyera, en definitiva, en la posible comunión con mi interlocutor, a través de esa palabra compartida como única vía que nos saca de nuestro solipsismo, si no creyera en última instancia en la buena fe de “quien me escucha“, sea quien sea… Si no creyera en el poder revolucionario de “lo que duele“, esa fuente que nos hermana y solidariza… Si no creyera en que a pesar de la contingencia y el acabamiento de todo proyecto humano siempre heredamos “lo que quede” como semilla de futuro… Si no creyera en la rebeldía ante el sinsentido, la injusticia y el mal que se hace “lucha“… Entonces… Seguir leyendo “La maza de Silvio Rodríguez”

La sublevación de los gilets jaunes y los aires prerrevolucionarios de la situación francesa

El tsunami político y social que implica la sublevación espontanea de los Gilets Jaunes (chalecos amarillos) expresa claramente que estamos ante una situación transitoria en la que la se abren brechas por arriba que podrían permitir que la bronca del movimiento de masas entre con fuerza, abriendo una situación pre-revolucionaria en Francia. (…) El movimiento de los Gilets Jaunes está formado mayoritariamente por la clase obrera blanca que se pauperiza producto de la desindustrialización relativa de Francia desde 1980. De la misma manera, está compuesto por emprendedores, de profesiones independientes así como en menor medida pequeños patrones, es decir, sectores que forman, podríamos decir, una clase media empobrecida. La crisis de 2008/9 ha hecho pegar un salto a este proceso, dando lugar a lo que el sociólogo Eric Maurin llamaba en un pequeño libro “El miedo al desclasamiento”, esto es: “Esta angustia sorda, que siente un creciente número de franceses, se basa en la convicción que nadie está asegurado, que todos y cada uno corren el riego de perder su empleo en cualquier momento, su salario, sus prerrogativas, en una palabra, su status. Las crisis, al hacer esta amenaza más tangible, lleva esta ansiedad a su paroxismo”. A esta realidad estructural se agrega la total invisibilización del campo político de las clases populares que implicó la emergencia del bloque burgués que apoya el gobierno, a diferencia de los dos partidos tradiciones de derecha e izquierda que han gobernado Francia en la últimas décadas

Juan Chingo

La Izquierda Diario

Después del 17 de noviembre la situación de Francia ha cambiado abruptamente: la irrupción espontanea de una franja considerable de las masas en escena, como no se ha visto en décadas, ha trastocado no sólo al gobierno, sino a todas las mediaciones políticas y sindicales. Como dice preocupado el director del diario liberal L’Opinion: Seguir leyendo “La sublevación de los gilets jaunes y los aires prerrevolucionarios de la situación francesa”

Algunas reflexiones sobre la revolución en nuestras sociedades capitalistas contemporáneas (Descargar)

Antes de comenzar alguna reflexión que, a modo de ensayo, realizaremos sobre la “actualidad de la Revolución”, cabe preguntarnos qué es lo que se entiende por “Revolución”. Ya que si bien podría decirse que en el uso de mayúsculas dicha palabra tiene una fuerte reminiscencia en lo que va del siglo XX, no está a nuestro parecer clara –o presenta algunas ambivalencias- la asignación de sentido que “Revolución” tiene en el siglo XXI. Entonces, ¿qué es lo que se entiende por Revolución hoy?¿qué se comprendía antes cuando se decía Revolución?¿se trata de una revolución “política” o se trata de una revolución social?¿se trata de una revolución “industrial” o de una revolución “tecnológica”?¿se trata de una revolución en la “vida cotidiana” o se trata de una revolución “cultural”?¿o se tratará finalmente de una “revolución total”? Y por último, ¿hay algún punto en común que podamos encontrar en todos estos “tipos” de revoluciones?

Fragmento:

(…) Luego del itinerario planteado donde nos preguntamos qué podría significar la palabra “Revolución” por un lado y cuál era el significado que habían tenido algunos hechos que los historiadores califican de revolucionarios, tanto para el caso de países europeos, para el de los Estados Unidos y para –en un sentido general- de América Latina, nos encontramos de nuevo en el punto de partida (casi en un sentido dialéctico) luego de semejante –aunque sin dudas parcial- “rodeo”. Seguir leyendo “Algunas reflexiones sobre la revolución en nuestras sociedades capitalistas contemporáneas (Descargar)”

La universidad se pinta de pueblo. Educación superior, democracia y derechos humanos (Descargar Libro)

Fragmento:

“…El 28 de diciembre de 1959, el “Che” recibió, no a nombre propio sino en nombre del pueblo, el doctorado honoris causa de la Facultad de Pedagogía de la Universidad Central de Las Villas. No era la primera vez que analizaba los contornos de la universidad en la Revolución, puesto que el 15 de octubre de aquel año, en la Universidad de Oriente, había pronunciado un discurso en el que rechazaba las aproximaciones excesivamente liberales de la autonomía universitaria (Guevara, 2004a). En la intervención de la Universidad de Las Villas, el “Che” se preguntaba cuál debería ser la función de la universidad, y como artículo primero ponía de relieve: “que se pinte de negro, que se pinte de mulato, no sólo entre los alumnos, sino también entre los profesores; que se pinte de obrero y de campesino, que se pinte de pueblo, porque la Universidad no es el patrimonio de nadie y pertenece al pueblo” (Guevara, 2004b: 148). Seguir leyendo “La universidad se pinta de pueblo. Educación superior, democracia y derechos humanos (Descargar Libro)”

Yevgueni Zamiatin: Nosotros (Descargar Libro)

Nosotros novela rusa escrita por Yevgueni Zamiatin en 1921 

Nosotros es la primera distopía pura de la historia de la literatura, tal y como explica Fernando Ángel Moreno, especialista en ciencia-ficción y profesor de Teoría del Lenguaje Literario en la Universidad Complutense de Madrid. El buen dominio del inglés de Zamiátin le permitió traducir a H. G. Wells al ruso; su imperecedera La máquina del tiempo fue una influencia decisiva para la obra que nos ocupa. Sin embargo, ni la novela de Wells, ni El talón de hierro de Jack London, u otras novelas anteriores de Jules Verne se ocupan tanto por explicar a fondo un sistema socio-político complejo como lo hace Nosotros. En ella, el argumento gira alrededor de unas condiciones sociales, legales y políticas contra las que el protagonista se rebela, igual que ocurrirá algunas décadas más tarde en Un mundo feliz, de Aldous Huxley, en 1984 de George Orwell, o en Fahrenheit 451 de Ray Bradbury. La ventaja de Huxley, Bradbury y Orwell -quien publicó esta reseña sobre la obra y posteriormente reconoció la influencia de Zamiátin en 1984– es que ellos sí tuvieron los espejos del nazismo, el fascismo y el estalinismo frente a los que colocar a sus personajes cuando escribieron sus distopías.   Javier Sauras. Fabulantes.com

En la ciudad de cristal y acero del Estado Único, separada por un muro del mundo salvaje, la vida transcurre sometida a la inflexible autoridad del Bienhechor: los hombres-número trabajan con horarios fijos, siempre a la vista de todos, sin vida privada: el «yo» ha dejado lugar al «nosotros». El narrador de este diario íntimo, D-503, es el constructor de una nave interestelar que deberá llevar al universo «el bienaventurado yugo de la razón». Pero se enamora: el amor equivale a la rebelión, y el instinto sexual al deseo de libertad. Aunque, tras extirparle a D-503 el «ganglio craniano de la fantasía», el Estado sedentario, entrópico, salga victorioso de la conspiración, siguen los hombres nómadas, llenos de energía, que generarán nuevos insurrectos: no existe, ni jamás existirá, la última revolución.

Libro tomado de: http://ciudadanoaustral.org/

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La Revolución haitiana. Toussaint L’Ouverture

No cierres los ojos

Grupo Akal

«Supimos cómo enfrentar el peligro para ganar nuestra libertad; sabremos cómo enfrentar a la muerte para mantenerla.» Toussaint L’Ouverture.

En 1804, Haití se convirtió en la primera república negra de la única revolución de esclavos llevada a cabo con éxito en el mundo. El líder indiscutible que trazó el rumbo de este acontecimiento histórico fue un esclavo cuyo nombre constituye hoy un símbolo intemporal de la libertad: Toussaint L’Ouverture. Los escritos que dejó, sus memorias y cartas, y la Constitución que redactó permiten comprender su legado político, teológico y económico.

El sueño de Toussaint era una moneda de dos caras: en una la libertad política, en la otra la libertad económica. A lo largo de los últimos 200 años, muy poco se ha dicho sobre la determinación de Toussaint de erradicar la pobreza, que estaba, y sigue estando, inextricablemente ligada a la esclavitud.

François Dominique Toussaint L’Ouverture era hijo de GaouGuinou, un príncipe de Arada nacido en el actual Benín, África, y llevado en barco a Haití como esclavo. La incertidumbre en torno a la fecha de nacimiento de Toussaint refleja hasta qué punto los esclavos fueron reducidos a objetos a los ojos de los colonizadores.

El momento decisivo para Toussaint se produjo entre 1790 y 1791, tal vez bajo el fulgor de la ceremonia celebrada el 14 de agosto de 1791 en Bois Caïman. Toussaint ya era libre; sin embargo, optó por permanecer con las masas, aquellos que habían sido reducidos a propiedad de sus amos. Toussaint no podía disfrutar plenamente de su propia libertad: compartía el sufrimiento de aquellos que seguían siendo víctimas de la esclavitud. Para que él fuera plenamente libre –y se sintiera plenamente libre–, todas las personas esclavizadas habían de ser libres.

La rebelión de esclavos que hizo erupción en el norte de Haití tras la ceremonia de la ceremonia de Bois Caïman en agosto de 1791 ocurrió en una región que «era la más poblada y la principal en cuanto a producción azucarera, en gran medida debido a que su llanura agrícola era propicia al cultivo del azúcar regado por la lluvia… La región septentrional aportaba aproximadamente dos quintos del azúcar haitiano al comienzo de la revolución, un tonelaje un poco inferior pero de igual valor que el de la región occidental». Esta rebelión fue la chispa que prendió la llama de una insurrección que era una clara y profunda expresión de un llamamiento colectivo a la libertad. Aunque no fue un instigador de la rebelión, Toussaint se puso al servicio de la voluntad y los intereses de los esclavos, y a finales de 1791, justo un año después de rehusar alinearse con Ogé, Toussaint piso las tablas públicas para responder al histórico llamamiento de los esclavos. La insurrección necesitaba de su liderazgo, y él creó una ouverture (abertura) hacia la libertad. Seguir leyendo “La Revolución haitiana. Toussaint L’Ouverture”

En el centenario de la Revolución de Octubre. Diez días que estremecieron al mundo (Descargar Texto)

Jozef Mampuys y Marc Vandepitte

Rebelión

John Reed: Diez días que estremecieron al mundo (Descargar Libro)

El peso de la historia

Toda gran revolución va muy por delante de su tiempo. Las grandes revoluciones hacen avanzar unos principios que significan un progreso respecto a las fases históricas precedentes. Por eso logran despertar mucho entusiasmo y apasionar a grandes grupos de personas incluso mucho tiempo después. Pero en general la realización de los objetivos de estas revoluciones no es cosa fácil. El peso de la historia es más pesado que el plomo.

Así, la Revolución francesa convirtió en un logro definitivo los derechos políticos y el principio de igualdad. Sin embargo, la propia Revolución llevó al Terror y a la introducción de la guillotina, a la prohibición de toda posibilidad de sindicatos o de huelga, así como a las guerras imperialistas de conquista llevadas a cabo por Napoleón y que costaron tres millones y medio de vidas (14). Eso no quita que la Revolución francesa siga siendo a justo título un hito importante de la historia mundial. A esa luz es a la que hay que ver y juzgar la Revolución de Octubre.

Lenin, el artífice de la Revolución de Octubre, era perfectamente consciente del hecho de que la realización de los ideales revolucionarios no sería fácil, pero al mismo tiempo, de que la Revolución constituía un paso importante en la historia: “Esta primera victoria no es aún la victoria definitiva y nuestra Revolución de Octubre la ha conseguido con dolores y dificultades sin precedentes, con inauditos sufrimientos, con una serie de graves desaciertos y errores nuestros. […] Nosotros hemos empezado la obra. Poco importa saber cuándo, en qué plazo y en qué nación culminarán los proletarios esta obra. Lo esencial es que se ha roto el hielo, que se ha abierto el camino, que se ha indicado la dirección” (…)

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