Venezuela 14 años después: Un cambio copernicano

Ignacio Ramonet

Rebelión.org 

Decimocuarto aniversario de la primera toma de posesión del Presidente Hugo Chávez

 “… Poco hombres han producido un cambio copernicano tan radical en la historia de su país -y respetando escrupulosamente la democracia- como Hugo Chávez. ‘Copernicano’ viene de Nicolás Copernico, ese sabio polaco que, en el siglo XVI, fue el primero en demostrar que, contrariamente a lo que afirmaba la Iglesia, y contrariamente a la impresión visual que tenemos, el sol no da vueltas alrededor de la Tierra, sino todo lo contrario: es la Tierra la que da vueltas alrededor del sol. Chávez, como Copernico, demostró que este país estaba «patas arriba» – como dice nuestro amigo Eduardo Galeano – y decidió ponerlo sobre sus pies firmes que son los pies del pueblo…” 

En su primer discurso de toma de posesión, el 2 de febrero de 1999, año llamado precisamente y simbolicamente «Año de la Refundación de la República», el Presidente Hugo Chávez ya avisó a aquellos que teniendo oídos no querían oír. Decía el nuevo Presidente: «Este día, no es un día más; esta transmisión de mando presidencial no es una transmisión de mando presidencial más. No, es la primera transmisión de mando de una época nueva, es el abrir la puerta hacia una nueva existencia nacional.» «En Venezuela -añadía Chávez- se respiran vientos de resurrección.» Y proponía retomar el viejo sueño bolivariano de realizar un proyecto de desarrollo integral para Venezuela empezando por lo que él llamó la transición transformadora que, en realidad, ya definía como una verdadera revolución. Y Chávez –es muy importante- puntualizó que él tenía «la certeza de que nosotros le vamos a dar cauce pacífico y cauce democrático a esa revolución.»

Ese día, ese primer día de la era neobolivariana, de lo que hay que llamar la «era Chávez», el nuevo Presidente explicó muy claramente que, aunque él deseaba ardientemente la unión, no estaba dispuesto a pagar cualquier precio por una falsa unión. Y declaró: «¿Unirnos a los que quieren conservar esto tal cual está? ¿Buscar consenso con los que se oponen a los cambios necesarios ? Yo digo hoy, como Bolívar: ¡Es una traición! Y si alguien debe tener claro eso, es éste que está aquí hablándoles a ustedes, porque yo estoy aquí no por mi, yo estoy aquí por un compromiso; yo no soy causa, soy consecuencia.»

Y por si algunos no lo hubiesen entendido volvió a repetir: «Yo prefiero la muerte antes que la traición; así lo declaro ante el mundo y lo declaro ante Venezuela: no hay marcha atrás en la revolución política que tenemos que impulsar y que claman las calles del pueblo de toda esta tierra de Bolívar.».

Desde el primer día pues, el Presidente Chávez lo repitió y lo machacó para que nadie se llamase a engaño: «No hay marcha atrás en la revolución política» que estaba empezando. Insistió una vez más: «Este proceso lleva su ritmo, y su marcha. No podemos frenarlo, mucho menos desviarlo de cauce para que dé vuelta sobre sí mismo y se hunda de nuevo. No lo vamos a permitir. Hasta donde yo pueda, no lo voy a permitir.» Seguir leyendo “Venezuela 14 años después: Un cambio copernicano”

Del Bolívar de Karl Marx al marxismo bolivariano del siglo XXI (Texto Pdf)

Néstor Kohan

Rebelión

revolucion-bolivariana

Les repitió por milésima vez la conduerma de que el golpe mortal contra la integración fue invitar a los Estados Unidos al Congreso de Panamá, como Santander lo hizo por su cuenta y riesgo, cuando se trataba de nada menos que de proclamar la unidad de la América.

(Gabriel García Márquez “El general en su laberinto”)

Un bicentenario para repensar sin miedo

Cuando en 1989 se cumplió el bicentenario de la Revolución francesa la cultura política europea rememoró antiguos debates postergados. Las urgencias políticas del momento no dejaron margen a la serenidad. ¡Había que liquidar con premura y caiga quien caiga toda huella de pensamiento crítico! La bochornosa caída del muro de Berlín prometía arrasar con cualquier proyecto de emancipación radical que pretendiera ir más allá del límite histórico alcanzado por la Revolución francesa de1789 (revolución que, dicho sea de paso, no era concebida de manera integral como habían sugerido las investigaciones de Albert Soboul y otros clásicos de la historiografía marxista sino que incluso era reducida a la caricatura del denominado ” terror jacobino” 1 ).

Dos décadas después de aquella celebración europea que pretendía enterrar definitivamente a Karl Marx bajo el polvo y los escombros de esa pared caída en Berlín, las piruetas del calendario remiten ahora a otra fecha histórica, centrada en esta oportunidad en América Latina. En este nuevo bicentenario del año 2010 nos encontramos cara a cara con el inicio en 1810 de la independencia continental frente al colonialismo europeo 2 . Nuevamente afloran numerosos debates políticos e interrogantes teóricos postergados donde la discusión sobre el pasado nos sugiere repensar el horizonte presente y futuro.

Pero nuestro tiempo es notablemente distinto al clima asfixiante de 1989… Dos décadas después de la caída del muro de Berlín, el sistema capitalista atraviesa una nueva crisis aguda, sólo comparable con la de 1929. Nos encontramos bien lejos de la euforia etílica que emborrachó la futurología neoliberal de Francis Fukuyama así como también de la orgía triunfalista de Bush padre y su cómplice germano Helmut Kohl. En todo el orbe crecen hoy las resistencias y la indisciplina, se generalizan las tensiones sociales y las contradicciones antagónicas del capital emergen exacerbadas a flor de piel.

En ese nuevo marco mundial Estados Unidos (y su sistema vigilante de policía mundial disfrazado de “multiculturalismo”) se enfrenta a nuevos disidentes radicales. Retorna a escena la prédica antiimperialista, el viejo sueño de hermandad latinoamericana, los ideales libertarios y proyectos emancipadores todavía incumplidos de Simón Bolívar, José Carlos Mariátegui y Ernesto Che Guevara. Una tradición de pensamiento crítico que este nuevo bicentenario nos invita a repensar, recuperar y actualizar.

Bolívar y el problema (inconcluso) de la nación latinoamericana

Durante los últimos años desde los centros académicos que marcan y condicionan la agenda del debate teórico se decretó el fallecimiento repentino y se labró el acta de defunción “definitiva” del estado-nación. Con la emergencia de la globalización, se nos dijo, dejó de tener sentido la lucha por la liberación nacional en los países dependientes, periféricos, coloniales o semicoloniales ya que supuestamente habría desaparecido el imperialismo y ningún estado-nación ocuparía ese rol tan característico de la dominación del capital que marcó a fuego todo el siglo XX 3 . Seguir leyendo “Del Bolívar de Karl Marx al marxismo bolivariano del siglo XXI (Texto Pdf)”

Bolivia, el “mal ejemplo”

Hernando Calvo Ospina

Rebelión

 

Bolivia, país poco conocido en el contexto mundial. La mayoría de los europeos saben de su existencia, pero no tantos lo ubican en el mapa. Por la poca cultura que tienen, rarísimo es el estadounidense que no lo confunda con una fruta o un tipo de hamburguesa.

Bolivia. La gran prensa internacional enseñó que es sólo un pedazo de tierra llena de indios, coca y dictadores. Aunque dicen que estos últimos nacieron como respuesta a la tentativa del Che Guevara de hacer allá una revolución.

En 2005 Bolivia se convirtió en atracción internacional, y no por coca y dictadores: por los indios.

Fue durante las elecciones presidenciales. La prensa destacaba que un candidato indígena tenía posibilidades de dirigir ese país. ¡Un indio! Sí, un ser que no era como nosotros. Se mostraba el inmenso apoyo que otros indiecitos le daban. Como folclor, las imágenes tendían a mostrar las polleras y sombreros de las indiecitas. Y folclórico resultaba el casco de los mineros que en las manifestaciones también vitoreaban al líder Evo Morales.

El indiecito Evo fue la sensación de la prensa internacional ese año, particularmente en Europa. Al fin Bolivia producía otra noticia.

Claro, no todo en Evo podía ser positivo para la gran prensa, pero sí entendible. Por ejemplo, era un dirigente del movimiento de sembradores de coca. Sí, algo negativo, porque de coca a cocaína es poco lo que falta… pero ante todo era un indiecito. Eso lo disculpaba. En cada discurso Evo hablaba de acabar con el analfabetismo y la pobreza. Lo que la prensa internacional veía muy bien, aunque se notaba que prefería la utilización de la palabra “disminuir”.

Cierto escozor producía en las redacciones porque Evo estaba al frente de algo llamado Movimiento Al Socialismo. Esa palabra “socialismo”… No se entendía cómo un indiecito podía saber de eso. No debía ser algo salido de Evo. Era impensable creer que cuando Marx escribió sobre ello, los indios lo practicaban desde siglos.

Hasta que en esas salas fabricantes de noticias e imágenes “descubrieron” por donde venía la cosa. Se notó que la rasquiña las atacaba porque Evo era amigo del diablito Chávez. Y peor: admiraba al diablo Fidel. Pero bueno, antes que todo Evo era un indiecito. Todo lo demás podía entrar al costal del folclor.

Y Evo Morales ganó las elecciones. Se puede afirmar que no existió un medio de prensa en el mundo que no lo mencionara. Como casi todos retomaban lo que salía desde Estados Unidos o Madrid, la noticia estaba como fotocopia de un cuento de hadas. Hasta la llamada prensa “rosada” y de la “jet-set” hablaron del indiecito.

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La Patria Grande

Argenpress info

Alberto Pinzón Sánchez

 

Corría 1990 y desde los Estados Unidos se decretaba para toda la Humanidad el fin de la Historia. Entre la densa polvareda producida por la caída del Muro de Berlín y el desengaño, algunos Marxistas a la defensiva abandonaron reliquias y principios. El imparable reflujo de masas en todo el Globo impedía pensar con claridad y calma, y el desconcierto fue aprovechado por los ideólogos del Imperialismo para avanzar en medio de una ofensiva impensable, imponiendo por todos los medios a su alcance su neoliberalismo globalizador.

Samuel Huntington anunciaba la ultima oleada universal de la democracia “made in USA”, y en la Patria Grande surgieron por ese ensalmo “democrático de la mano invisible del mercado” como paradigmas neoliberales: el relamido César con sus cuatro infames Carlos: Carlos Salinas en Méjico, Carlos Menen en Argentina, Carlos Andrés Pérez en Venezuela y Cesar (OEA) Gaviria en Colombia; encargados cada uno de aplicar rajatabla el recetario neoliberal y amarrar para siempre con tratados de Libre Comercio, las economías bananeras y enclenques de sus países a la poderosa carroza Imperial. ¡Bien venidos al Futuro! Ha comenzado el sangriento desfile, y los que van a morir de explotación, balas y miseria, oh Cesar, te saludan. 

Al unísono, los pueblos de la Patria Grande fueron no solo despojados por los Santanderistas y vendepatrias de todos los países, de su Historia (falseada) y del nombre que los unía y los identificaba frente al invasor colonial. La América Española del tiempo de la lucha anticolonial de Bolívar o “Colombia” de Francisco Miranda, al agregarle Brasil se convirtió en “Iberoamérica”, y a medida que el impero español iba siendo reemplazado por el Imperio ingles y luego estadounidense, a comienzos del Siglo XX, se llamó Latinoamérica, a la que un poco más tarde agregaron “y el Caribe”. 

¿Qué une a los latinoamericanos y caribeños: El idioma, la religión, la economía, la cultura, la música o un Estado? Nada de eso ya les es común. En el Caribe y las Guayanas se hablan lenguas germánicas (inglés y holandés) junto a lenguas clasificadas como latinas (castellano, portugués, francés y creol) y lenguas indígenas. Coexisten innumerables religiones “oficiales” y diversas costumbres regionales, horizontes culturales muy distintos y economías muy dispares, cuyo único rasgo generalizable es que todas son atrasadas, subdesarrolladas o mejor, dependientes del Imperialismo y sus instituciones financieras Transnacionales. Sin embargo a falta de un mejor término y como si fuera una fatalidad, se aceptó esa FICCIÓN impuesta por las Metrópolis, de la misma manera que los inmigrantes debieron aceptar el odio con que los denominaron inicuamente para separarlo e identificarlos, como “sudacas, spaniks, chicanos o latinos”.

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A tres años y medio del triunfo de Rafael Correa en Ecuador

Jesús Marín Fernández

Revolta Global

 

El 15 de enero de 2007 Rafael Correa Delgado asumió la presidencia de la República del Ecuador tras superar en segunda vuelta electoral al magnate bananero Álvaro Noboa. Correa, economista ecuatoriano que ejerció como ministro de Economía durante el período presidencial de Alfredo Palacio (2005-2007), renunciando a su cargo tras 106 días de gestión, y cuyo trabajo, bien valorado por la población según las encuestas por cuestionar al Fondo Monetario Internacional y por impulsar proyectos que aumentaban el gasto social, supo recoger el desencanto social imperante en el país y catapultarlo en la votación de su proyecto político “La Revolución Ciudadana”. Tal proyecto, elaborado por él y por sus compañeros de partido Alianza País (AP), apostaba por un cambio radical en el sistema político y económico que habían llevado al Ecuador a una de sus mayores crisis económicas y políticas, al aumento masivo de la pobreza y a la dolarización del país, entre otras cosas.

El Ecuador inmediato antes de Correa

La grave crisis económica que sufrió el país a finales de siglo, desatada por la aplicación acelerada de reformas neoliberales (privatizaciones, flexibilizaciones laborales, etc.) a lo que ha de añadirse la fuga de capitales y el pago de la deuda -cuyos responsables, además de los diversos gobiernos y grandes bancos, fueron las organizaciones que los orientaron, como el FMI y el Banco Mundial- y a la que se sumaron otros efectos coyunturales como el fenómeno del Niño, la crisis financiera internacional y la caída del precio del petróleo en 1998, llevó al desastre, en cuanto a condiciones de vida se refiere, a la mayoría de la población ecuatoriana. Según la UNICEF, el país experimentó el empobrecimiento más acelerado de la historia de América Latina, a saber: entre 1995 y el año 2000 el número de pobres pasó de 3,9 a 9,1 millones, y la pobreza extrema de 2,4 a 4,5 millones. Ello provocó una gran emigración de ecuatorianos a países como EEUU, España o Italia, obteniendo como resultado desestructuraciones familiares y pérdida de mano de obra cualificada.

En términos económicos, el país, vendido al capital transnacional y a los bancos, y expuesto a las inclemencias exteriores, sufrió en 1999 el retroceso más fuerte de América Latina. El PIB cayó un 31% entre 1998 y 1999 y el PIB por habitante se redujo un 33% entre 1998 y el año 2000. La política económica en 1999 provocó una devaluación del 216%, una inflación del 52%, una caída del salario real del 23% y una salida de capitales privados de un 15% del PIB. Por otro lado, entre 1982 y el 2000, y por concepto de deuda, el país pagó 75.908,2 millones de dólares; la propia deduda, en el mismo período, pasó de 6.633 a 13.564,5 millones. Además, el fenómeno del Niño, según la CEPAL, ocasionó pérdidas valoradas en 2.869 millones y la caída del precio del crudo en 1998. Al ser el crudo uno de los pilares económicos del Ecuador, tuvo también su correspondiente impacto en la economía. La gota que colmó el vaso fue la dolarización del país el 9 de enero de 2000 por parte del gobierno de Jamil Mahuad (1998-2000), que hizo al Ecuador más vulnerable y menos independiente en el campo monetario y agravó su crisis. Pocos días después, este presidente sería derrocado por indígenas y militares (los cuales, amparados en un vacío legal constituyente, fueron libres de retirarle su apoyo). Fue el segundo, después de Abdalá Bucaram en 1997, obligado a ceder el poder por la fuerte oposición a sus políticas.

A finales de 2002 Lucio Gutiérrez, militar de clase media y colaborador del derrocamiento contra Mahuad, gana las elecciones con un discurso populista y en coalición con Pachakutik (brazo político de la Confederación Nacional de Indígenas – CONAIE), que acabó gobernando junto con el MPD (Movimiento Popular Democrático, organización política estalinista). En 2005 Lucio sería derrocado por fuertes movilizaciones de toda condición social por llevar a cabo políticas económicas continuistas, por propiciar el retorno desde el exilio a diversos expresidentes como Bucaram y por su represión contra los indígenas y movimientos de izquierda, entre otros. Alfredo Palacio fue nombrado entonces presidente por el Congreso y ejerció como tal hasta que Correa asumió la presidencia en enero de 2007.

Cabe resaltar que el huracán económico y político de finales y principios de siglo no sólo provocó un espectacular aumento de la pobreza y una masiva inmigración a países del norte; fuertes movilizaciones indígenas irrumpieron en el escenario político derrocando a diversos presidentes y plantando cara al neoliberalismo; un gran descontento sobre la clase política y sus políticas económicas envolvió a la sociedad ecuatoriana, la cual acabó volcándose con Correa y su proyecto de cambios a finales de 2006.

Época de cambios

Tras llegar al poder, Correa y Alianza País impulsaron su “Revolución Ciudadana”, proyecto centrado en reformas políticas y económicas, sin base social, con escasez de cuadros y con un personalismo en la figura de Correa exacerbada.

Entre esas reformas se encuentra, y con el objetivo de luchar contra la inequidad, el aumento del gasto en vivienda, educación y salud (los cuales se encontraban entre los menores de América Latina), o el “Bono Desarrollo”, subsidio de 30 $ mensuales destinado al millón de personas más pobres del país. Políticas, en definitiva, populares, pero las cuales no han sido desarrolladas junto a las clases a las que van dirigidas. También ha habido una importante inversión en infraestructura vial por todo el Ecuador, cuya expresión más importante es la conexión Manta-Manaos (corredor comercial entre el Pacífico y el Atlántico que pretende convertir la ciudad costera de Manta en la entrada y salida del comercio entre Asia y Sudamérica). Pero quizás la novedad más ilustrativa del cambio que ha vivido el Ecuador en estos tres años y medio ha sido la redacción de una nueva Constitución. El 15 de abril de 2007, después de sortear diversos obstáculos, como la negativa de un parlamento conservador que rechazaba la idea de una nueva Constitución, la población acudió a las urnas para aprobar o no la formación de una Asamblea Nacional Constituyente. El “Sí” triunfó, por lo que después de elegir a los 130 asambleístas -80 del partido del gobierno- se empezó a redactar la nueva Carta Magna. Entre el 30 de noviembre de 2007 y el 24 de junio de 2008 la Constitución quedó lista para sentencia, la cual encontraría su aprobación por la población el 28 de septiembre del mismo año con el 63, 93% de los votos. Esta nueva Constitución, de 444 artículos, presentó toda una serie de novedades como los derechos de la naturaleza, elaborados para poder defenderla frente a los constantes ataques que sufre en el país (especialmente en el ámbito petrolero y de deforestación), el énfasis en la equidad de género y la soberanía alimentaria, o el fuerte papel del estado en la economía. El 26 de abril de 2009, en virtud de la nueva constitución, se disputaron nuevos comicios electorales que acabaron con el triunfo de Correa, y esta vez en primera vuelta, con el 51,9% de los votos.

Pero también ha habido cambios en AP, en la oposición a Correa, la estabilidad del país y en la política exterior ecuatoriana. En estos tres años y medio el partido ha ido expulsando a los cuadros situados más a la izquierda y perdiendo a sus referentes de partido más destacados como Alberto Acosta, quien fuera presidente de la Asamblea Constituyente y mano derecha de Correa, por ex izquierdistas y tecnócratas que han derechizado el partido. Además, la oposición política más derechista, viva, pero sin fuerza para rivalizar con Correa, se ha trasladado a los grandes medios, los cuales han acabado desprestigiados por la capacidad del presidente de argumentar contra sus mentiras y tergiversaciones (especialmente desde sus programas sabatinos). Sin embargo, ha existido estabilidad política y social en el país (sobre todo si se tiene en cuenta su pasado más cercano) y en el liderazgo de Correa, mientras que la inestabilidad de su gabinete ha sido la tónica de su mandato; muchos de sus miembros han ido entrando y saliendo después de trabajar durante períodos cortos. Por otro lado, con Correa ha habido un impulso e implicación en cuanto a iniciativas de integración latinoamericana se refiere: el SUCRE (Sistema Único de Compensación Regional), que espera ser la moneda común del futuro; el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), plataforma comercial destinada a combatir contra la pobreza a nivel regional y a la cual se sumó Ecuador el 29 de Junio de 2009; o la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), cuya presidencia pro témpore es ejercida activamente por Rafael Correa desde el 10 de agosto de 2009.

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Correa aboga por un nuevo modelo político en Suramerica

TeleSUR

 

Durante la inauguración de la cumbre de Presidentes y Representantes de los Parlamentos de Unasur, el presidente pro témpore del organismo, Rafael Correa, pidió la instalación de un nuevo modelo político para la región. La reunión que se realiza en Quito, espera encontrar procedimientos adecuados para activar el funcionamiento del Parlamento Suramericano.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, pidió este lunes la creación de un nuevo modelo político para la región, durante la inauguración de la cumbre de Presidentes y Representantes de los Congresos de los 12 países de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

“Hemos perdido dos siglos, estamos funcionando con un modelo de organización política que tiene cerca de 300 años. ¿Por qué no presentar, desde nuestra organización, un modelo eficiente que permita a nuestros pueblos dar una mejor calidad de vida?”, preguntó el mandatario ecuatoriano.

El jefe de Estado realizó la propuesta durante su intervención, en el acto inaugural de la Cumbre de Presidentes de los Parlamentos que integran la Unasur, en Quito.

Correa señaló que la instalación de un nuevo modelo serviría de ejemplo para los países europeos. Del mismo modo, recordó los proyectos que impulsa el organismo suramericano en materia económica.

El Banco del Sur, Fondo Común de Reservas, y Sistema de Pagos, contemplan la nueva arquitectura financiera de la región. “Para contar con una moneda contable regional, como lo hizo la Unión Europea (UE)”, sostuvo.

Esta creación es “un paso fundamental para la optimización de la utilización del ahorro regional, para hacer a Suramérica menos vulnerable (…) y hacerla más soberana y mucho más eficiente en el uso de sus recursos”, insistió el mandatario.

El gobernante explicó que el Banco del Sur y el Fondo Común de Reservas son proyectos fundamentales, pues captarían los recursos que ahora las naciones latinoamericanas mantienen en el extranjero.

Asimismo, consideró que es “absurdo (…) estar financiando a los países más ricos” con las reservas internacionales y aseguró que los nuevos instrumentos financieros también “pondrían fin a la dictadura de burocracias internacionales que, desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), tanto daño” han hecho a los países latinoamericanos.

“Nada impide, que no sea la decisión de nuestros Gobiernos, generalizar” las nuevas ideas financieras, “innovadoras y hasta emancipadoras”, acotó.

Correa reconoció que “falta muchísimo por hacer y el trabajo es inmenso”, no obstante, instó a los representantes parlamentarios a “presentarle al mundo y a la historia nuevas formas de organización política que permitan enfrentar adecuadamente nuestros problemas y permitan dar a nuestros pueblos mejor calidad de vida”.

El también presidente pro témpore de la Unasur agradeció a los parlamentos que ya han confirmado el Tratado Constitutivo de la Unasur (Bolivia, Ecuador, Guayana, Perú, Venezuela, y Argentina) y exhortó a los Congresos de Brasil, Colombia, Chile, Paraguay, Surinam y Uruguay a que “lo más pronto posible” ratifiquen la propuesta.

La integración tiene que empezar por el Parlamento

El presidente de la Cámara de Diputados de Bolivia, Héctor Arce, que también encabeza el grupo de trabajo, indicó que la Unasur ha dado grandes avances y que toda integración regional debe comenzar con una integración parlamentaria, pues estos organismos constituyen la esencia de la democracia.

“Cuando las naciones suramericanas logremos armonizar un parlamento suramericano verdaderamente representativo, objetivo en sus funciones y atribuciones, elegido directamente por voto popular, los ideales de este maravilloso proceso integracionista estarán cumplidos”, manifestó Arce.

Por otro lado, el presidente de la Asamblea Nacional de Ecuador, Fernando Cordero, señaló que con estas cumbres se da un paso adelante en el proceso de integración.

“Empieza un nuevo capítulo de la integración suramericana, la construcción colectiva de la Patria Grande. Nos sumamos con entusiasmo a la creación de la Unasur”, subrayó.

“Hay que aprovechar nuestras potencialidades y proponerle al mundo un modelo social, político y ambiental diferente, fundamentado en el respeto a la diversidad y la interculturalidad”, enfatizó el titular del Legislativo ecuatoriano.

Con la reunión, que contó con la participación de asambleístas, autoridades militares, judiciales, electorales y civiles, y que culminará este martes, se estima encontrar mecanismos adecuados para activar el funcionamiento del Parlamento Suramericano, con sede en la ciudad boliviana de Cochabamba (centro).

Fuente: http://telesurtv.net/

En Cuba: Un congreso campesino diferente

Jorge Gómez Barata

Progreso Semanal

Con interés seguí los trabajos del Congreso de la Asociación de Agricultores Pequeños (ANAP), también llamado “Congreso Campesino”. El esfuerzo valió la pena porque escuché ideas novedosas y audaces, se ratificaron cosas que sabía y se perfilaron otras que intuía.

Un directivo campesino enfatizó: “…Los campesinos no fueron al Congreso a pedir tierras ni escuelas, no reclamaron médicos ni maestros, no demandaron carreteras ni caminos porque de todo eso tienen. Por su parte, una delegada reflexionó acerca de que: “Una CSC (Cooperativa de Créditos y Servicios) puede tener 15 fincas y cada finca es una empresa.” ¡Al fin alguien lo dijo! El Congreso campesino fue también una reunión de empresarios agrícolas.

Campesino es una categoría sociológica, parte de la estructura social y de clases existente en el campo cubano que, hasta la Revolución, estuvo formada, entre otros estratos por: hacendados, latifundistas, terratenientes, ganaderos, colonos, dueños de centrales azucareros (absentistas) y sus empleados de alto nivel que operaban y administraban las fábricas, trabajadores agrícolas, y en el último peldaño: los campesinos.

Los campesinos que en el pasado conocieron Fidel y Raúl Castro, padres y abuelos de los reunidos en el recién finalizado Congreso, y en beneficio de los cuales se dictó la Reforma Agraria de 1959, eran la última carta de la baraja, una condición miserable más cercana a la indigencia que a la gestión productiva. De ellos, según la encuesta realizada en 1957 por la Asociación Católica Universitaria (ACU) “…Sólo el 11,22% tomaba leche, el 4% comía carne, el 3,36%, consumía pan; el 2,2%, huevos y menos del 1%, pescados y apenas un 8 por ciento tenía acceso a la atención medica proporcionada por el Estado…”

Por un efecto que ha tardado 50 años en revelarse y que se abre paso debido a los reiterados reveces de la gestión agrícola estatal, al podar por arriba la estructura social en el campo, el campesino cooperativista, ascendió consistentemente, ocupando espacios económicos hasta desplazar al Estado del primer lugar por el volumen de la producción, los rendimientos de la tierra y por su capacidad para encajar las adversidades climáticas.

Con el cuarenta por ciento de la tierra, los propietarios cooperativistas crean el 70 por ciento de los valores. No conozco los datos acerca de con qué porcentaje de la maquinaria, el combustible, los fertilizantes y pesticidas, agua, transportes e ingenieros agrónomos y veterinarios lo hacen, aunque se puede suponer que son considerablemente menores de los que emplea el sector estatal.

Por los efectos combinados de las fallidas políticas agrarias de los ministerios de la Agricultura y del Azúcar, las adversidades climáticas, la crisis derivada de la caída del campo socialista, que resultó devastadora para la agricultura estatal cubana, no así para los campesinos, ha tenido lugar una mutación de la estructura social del campo que se matiza con la introducción de los llamados “usufructuarios”, muchos de ellos citadinos a los cuales se ha previsto entregar varios millones de hectáreas de tierras estatales ociosas, y que reforzaran el perfil empresarial en la campiña cubana.

Según las actuales tendencias, en poco tiempo, el Estado puede ser desplazado no sólo como primer productor en el campo sino como tenedor de tierras mayoritario y es difícil adelantar el impacto de un fenómeno así, de cara al llamado “Proceso de actualización del modelo económico cubano”.

De los trabajos del Congreso formaron parte temas relacionados con la comercialización de la producción de los campesinos, cosa que ellos saben hacer muy bien pero que monopoliza el Estado que es quien por poseer los transportes, el combustible y los centros de beneficio es quien contrata, compra y vende en la red minorista, gestión que, según se afirma realiza deficientemente.

Junto con la gestión comercial, los campesinos privilegiaron asuntos relacionados con las contrataciones, los precios, la disponibilidad de insumos, semillas, fertilizantes, pesticidas, agua, pies de cría y otros asuntos propios de una actividad definidamente empresarial que, por su perfil técnico lo mismo que en La Habana pudo haberse efectuado en cualquier otro lugar.

Por su parte el Ministro de Economía, sin asumir un tono crítico, reveló que estos “campesinos” emplean mano de obra asalariada en una cifra que llega a unos 100 000 trabajadores, a los cuales, según se comenta remuneran mejor que el Estado y por cuyo empleo los empresarios rurales de nuevo tipo, no pagan impuestos ni contraen obligaciones en materia de seguridad social.

Por sus temas y por sus resultados el Congreso de la Asociación de Agricultores Pequeños parece un magnifico ejercicio y una demostración de que el hecho de que la Revolución haya contado con una institución como la ANAP, sólidamente establecida y comprometida con su proyecto, ha permitido a la dirección política, monitorear y conducir eficazmente esos procesos.

El hecho de que estos “campesinos” trabajen directamente la tierra y suden la camisa, no desmiente su condición; eso mismo hace en todo el mundo millones de micro, pequeños y medianos empresarios. No obstante se puede asegurar que esas faenas serán menores en la medida en que se eleven sus lucros y dediquen más tiempo a la administración y el planeamiento y, junto a sus familias, disfruten más de su prosperidad.

Tal vez el Congreso de los campesinos (empresarios agrícolas cubanos) pueda ser asumido como una especie de ensayo general para, por vía del perfeccionamiento de la sociedad y de sus estructuras básicas, avanzar hacia una versión mejorada del socialismo en la cual la gestión mercantil y la iniciativa económica ciudadana, una variante optima de la participación, conviva con las grandes metas de justicia social y el colectivismo que entraña el ideal socialista

http://progreso-semanal.com/