El poder de los secuestradores – Eduardo Galeano.

« … Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez … » (Proclama insurreccional de la Junta Tuitiva en la ciudad de La Paz, 16 de julio de 1809). Esta frase la cita Galeano en el libro "Las venas abiertas de América Latina".

Según el diccionario, secuestrar significa «retener indebidamente a una persona para exigir dinero por su rescate». El delito está duramente castigado por todos los códigos penales; pero a nadie se le ocurriría mandar preso al gran capital financiero, que tiene de rehenes a muchos países del mundo y, con alegre impunidad, les va cobrando, día tras día, fabulosos rescates.

En los viejos tiempos, los marines ocupaban las aduanas para cobrar las deudas de los países centroamericanos y de las islas del mar Caribe. La ocupación norteamericana de Haití duró diecinueve años, desde 1915 hasta 1934. Los invasores no se fueron hasta que el Citibank cobró sus préstamos, varias veces multiplicados por la usura. En su lugar, los marines dejaron un ejército nacional fabricado para ejercer la dictadura y para cumplir con la deuda externa. En la actualidad, en tiempos de democracia, los tecnócratas internacionales resultan más eficaces que las expediciones militares. El pueblo haitiano no ha elegido, ni con un voto siquiera, al Fondo Monetario Internacional ni al Banco Mundial, pero son ellos quienes deciden hacia dónde sale cada peso que entra en las arcas públicas. Como en todos los países pobres, más poder que el voto tiene el veto: el voto democrático propone y la dictadura financiera dispone. Seguir leyendo “El poder de los secuestradores – Eduardo Galeano.”

Los niños: los de arriba, los de abajo y los del medio (Eduardo Galeano)

Son incontables los niños pobres que trabajan, en su casa o afuera, para su familia o para quien sea. En su mayoría, trabajan fuera de la ley y fuera de las estadísticas. ¿Y los demás niños pobres? De los demás, son muchos los que sobran. El mercado no los necesita, ni los necesitará jamás. No son rentables, jamás lo serán. Desde el punto de vista del orden establecido, ellos empiezan robando el aire que respiran y después roban todo lo que encuentran. Entre la cuna y la sepultura, el hambre o las balas suelen interrumpirles el viaje. El mismo sistema productivo que desprecia a los viejos, teme a los niños. La vejez es un fracaso, la infancia es un peligro.

Eduardo Galeano.

Primer capítulo de PATAS ARRIBA: la escuela del mundo al revés (1998)

Día tras día, se niega a los niños el derecho de ser niños. Los hechos, que se burlan de ese derecho, imparten sus enseñanzas en la vida cotidiana. El mundo trata a los niños ricos como si fueran dinero, para que se acostumbren a actuar como el dinero actúa. El mundo trata a los niños pobres como si fueran basura, para que se conviertan en basura. Y a los del medio, a los niños que no son ricos ni pobres, los tiene atados a la pata del televisor, para que desde muy temprano acepten, como destino, la vida prisionera. Mucha magia y mucha suerte tienen los niños que consiguen ser niños. Seguir leyendo “Los niños: los de arriba, los de abajo y los del medio (Eduardo Galeano)”

« En tiempos oscuros » Eduardo Galeano

En tiempos oscuros, tengamos el talento suficiente para arriesgarnos a volar en la noche como los murciélagos.

En tiempos oscuros, seamos lo suficientemente sanos como para vomitar las mentiras que nos obligan a tragar cada día.

En tiempos oscuros seamos lo suficientemente valientes como para tener el coraje de estar solos y lo suficientemente valientes como para arriesgarnos a estar juntos.

En tiempos oscuros seamos lo suficientemente maduros como para saber que podemos ser compatriotas y contemporáneos de todos los que tienen voluntad de belleza y voluntad de justicia, porque no creemos en las fronteras de los mapas ni del tiempo.

En tiempos oscuros, seamos lo suficientemente tercos para seguir creyendo contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena.

En tiempos oscuros seamos lo suficientemente locos como para ser llamados locos.

En tiempos oscuros seamos lo suficientemente inteligentes como para ser desobedientes cuando recibimos órdenes contradictorias con nuestra conciencia o contra nuestro sentido común.

Eduardo Galeano

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Las venas abiertas de Eduardo Galeano

Armado de la conciencia, con el sol en los labios, el poeta rehusa las apariencias. Galeano expresa este estado: “Revelar la realidad no significa copiarla. Copiarla sería traicionarla, sobre todo en países como los nuestros, donde la realidad está enmascarada por un sistema que obliga a mentir para sobrevivir y que cotidianamente prohíbe llamar a las cosas por su nombre”. Liberación y sometimiento: la creación consiste en sacar a la luz la parte más secreta de nosotros mismos y, simultáneamente, someter la naturaleza a un orden que le es extraño. 

Román Cortázar Aranda

Revista de la Universidad de México 126

La poesía mueve hacia lo desconocido porque entabla un diálogo con el mundo. El íntimo deslumbramiento lleva a la revelación y a la comunión. En realidad, parece que esto lo supo Galeano siempre. En 1976, cuando su nombre fue incluido en la lista del escuadrón de la muerte y se exilió en España, su palabra cobró plena significación; o más exactamente: para vivir de veras la vida debió afirmar el nosotros. Ante la bancarrota de la libertad, en Defensa de la palabra, Galeano anotó: “Uno escribe a partir de una necesidad de comunicación y de comunión con los demás, para denunciar lo que duele y compartir lo que da alegría. Uno escribe contra la propia soledad y la soledad de los otros. Uno supone que la literatura transmite conocimiento y actúa sobre el lenguaje y la conducta de quien la recibe; que nos ayuda a conocernos mejor para salvarnos juntos”. Antonio Machado se dio cuenta de que el poeta moderno se canta a sí mismo porque no encuentra temas de comunión. Pero la obra de Galeano ofrece una vía: desemboca en la historia. Seguir leyendo “Las venas abiertas de Eduardo Galeano”

Eduardo Galeano: Fútbol, ¿el opio de los pueblos?

 

Eduardo Galeano: El fútbol a sol y sombra (Descargar Libro)

 

Fragmento

¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales.

En 1880, en Londres, Rudyard Kipling se burló del fútbol y de “las almas pequeñas que pueden ser saciadas por los embarrados idiotas que lo juegan”. Un siglo después, en Buenos Aires, Jorge Luis Borges fue más que sutil: dictó una conferencias sobre el tema de la inmortalidad el mismo día, y a la misma hora, en que la selección argentina estaba disputando su primer partido en el Mundial del ’78.

El desprecio de muchos intelectuales conservadores se funda en la certeza de que la idolatría de la pelota es la superstición que el pueblo merece. Poseída por el fútbol, la plebe piensa con los pies, que es lo suyo, y en ese goce subalterno se realiza. El instinto animal se impone a la razón humana, la ignorancia aplasta a la Cultura, y así la chusma tiene lo que quiere.

En cambio, muchos intelectuales de izquierda descalifican al fútbol porque castra a las masas y desvía su energía revolucionaria. Pan y circo, circo sin pan: hipnotizados por la pelota, que ejerce una perversa fascinación, los obreros atrofian su conciencia y se dejan llevar como un rebaño por sus enemigos de clase. Seguir leyendo “Eduardo Galeano: Fútbol, ¿el opio de los pueblos?”

Eduardo Galeano: Curso básico de racismo y machismo*

saudaderadio.com

*Fragmento  Eduardo GaleanoPatas arriba: la escuela del mundo al revés.

Por algo fueron mujeres las víctimas de las cacerías de brujas, y no sólo en los tiempos de la Inquisición. Endemoniadas: espasmos y aullidos, quizá orgasmos, y para colmo de escándalo, orgasmos múltiples. Sólo la posesión de Satán podía explicar tanto fuego prohibido, que por el fuego era castigado. Mandaba Dios que fueran quemadas vivas las pecadoras que ardían. La envidia y el pánico ante el placer femenino no tenían nada de nuevo. Uno de los mitos más antiguos y universales, común a muchas culturas de muchos tiempos y de diversos lugares, es el mito de la vulva dentada, el sexo de la hembra como boca llena de dientes, insaciable boca de piraña que se alimenta de carne de machos. Y en este mundo de hoy, en este fin de siglo, hay ciento veinte millones de mujeres mutiladas del clítoris.

  No hay mujer que no resulte sospechosa de mala conducta. Según los boleros, son todas ingratas; según los tangos, son todas putas (menos mamá). En los países del sur del mundo, una de cada tres mujeres casadas recibe palizas, como parte de la rutina conyugal, en castigo por lo que ha hecho o por lo que podría hacer:

  —Estamos dormidas— dice una obrera del barrio Casavalle de Montevideo. —Algún príncipe te besa y te duerme. Cuando te despertás, el príncipe te aporrea.

  Y otra:

  —Yo tengo el miedo de mi madre, y mi madre tuvo el miedo de mi abuela.

  Confirmaciones del derecho de propiedad: el macho propietario comprueba a golpes su derecho de propiedad sobre la hembra, como el macho y la hembra comprueban a golpes su derecho de propiedad sobre los hijos.

  Y las violaciones, ¿no son, acaso, ritos que por la violencia celebran ese derecho? El violador no busca, ni encuentra, placer: necesita someter. La violación graba a fuego una marca de propiedad en el anca de la víctima, y es la expresión más brutal del carácter fálico del poder, desde siempre expresado por la flecha, la espada, el fusil, el cañón, el misil y otras erecciones.

Fuente: http://www.saudaderadio.com/2017/08/eduardo-galeano-curso-basico-de-racismo.html

Fuente de ilustración: Esta tira pertenece a “Mafalda” de Quino.

10 frases de Eduardo Galeano para que América Latina corra por tus venas

Paola Vázquez

Cultura Colectiva   enero 12, 2016

 

América Latina; región que se extiende desde la helada Tierra del Fuego, penetra en la amazonia Brasileña, atraviesa la apretujada cintura calurosa de Centroamérica y recorre el sinuoso río Bravo. ¿Quiénes somos los latinoamericanos? ¿Qué rasgos compartimos? En un mundo globalizado, en donde surgen nuevas identidades, también se pierde la memoria de lo que fuimos y somos.

Entre la cumbia de Colombia y la samba de Brasil, entre unas arepas de Venezuela, las empanadas argentinas y unos tacos mexicanos, encontramos un signo que nos une: nuestra historia, nacimiento y origen que marcan tradiciones y costumbres que compartimos. Algunos filósofos y pensadores han pensado este fenómeno de encuentro entre culturas como hibridación, (García Canclini), identidad barroca (Bolívar Echeverría), y otros prefieren hablar de mestizaje. Pensar a América Latina desde nuestra condición de latinoamericanos, no se trata de una búsqueda celosa de una identidad cerrada o aislada del mundo, sino de conocer los rasgos que nos dan raíz e historia y que por ello nos unen.

Eduardo Galeano es un pensador clave para entender nuestra condición de latinoamericanos. Dos obras clave son “Las venas abiertas de América Latina” (1971) y “Memorias de Fuego”, una trilogía (1982-86) que se compone de relatos que abordan las historias no contadas, hechos históricos, mitos y leyendas que conforman memoria y tradiciones de nuestros pueblos latinoamericanos.

En “Las venas abiertas de América Latina” el autor busca en la historia, abordando desde diversos ángulos y temáticas, el proceso de Conquista hasta la época Contemporánea. Alguna vez Eduardo Galeano declaró que no volvería a leer su libro “Las venas abiertas”, debido a que cuando lo escribió confiesa que no tenía los conocimientos profundos sobre economía y política. Sin embargo, en este libro podemos hallar una profunda búsqueda de desvelar la historia de explotación y dominación; es y seguirá siendo clave tanto en una crítica al mito del progreso y el desarrollo, como desde el punto de vista de la cultura y la identidad “nuestroamericana”, rememorando a José Martí.

Las historias de Eduardo Galeano son ventanas para ver y para vernos. Historias a través de las que miramos y recorremos el continente, desde las minas de La Plata en Perú, hasta las plantaciones de azúcar en el Caribe; América Latina y su riqueza, su tierra, sus frutos, minerales, sus hombres, que han sido saqueadas.

Adentrémonos en nuestras venas abiertas, cabalguemos con Galeano por las pampas, masquemos coca con los mineros del Perú, subamos a Machu Picchu a rescatar nuestra herencia, abracemos nuestras tierras. Nuestra historia aún no está contada, somos contemporáneos de un mundo conflictivo, pero en donde aún nos queda la utopía para soñar y asaltar el cielo Seguir leyendo “10 frases de Eduardo Galeano para que América Latina corra por tus venas”