Fascismo mainstream. Periodismo, conspiraciones, algoritmos y bots al servicio de la extrema derecha

El fascismo mainstream es una tendencia mundial mediante la cual la extrema derecha ha usado las nuevas posibilidades de las tecnologías digitales de la información para expandirse de forma desconocida, albergando espacios de poder inimaginables hace unos años, gracias a una mayor digestión ciudadana de sus planteamientos extremistas que basan su política en la exclusión de parte de la sociedad. Aceptando, eso sí, que la ideología de extrema derecha se expone fragmentada y nacionalizada, es decir, que cuenta con particularidades muy específicas en función del país en el que se desarrolla. Sin embargo, les une las políticas de odio que favorecen un tipo de análisis social y una respuesta ante dicho examen que señala como enemigo del pueblo a las clases subalternas y a los grupos históricamente marginadas, a favor de una clase dirigente y de un sistema capitalista que nunca es puesto en cuestión.

Enric Llopis

Rebelion

Entrevista al periodista Carles Senso, autor del libro «Fascismo mainstream. Periodismo, conspiraciones, algoritmos y bots al servicio de la extrema derecha»

Proud Boys (Chicos orgullosos) son una organización neofascista, violenta y supremacista estadounidense, surgida en 2016. Seguir leyendo «Fascismo mainstream. Periodismo, conspiraciones, algoritmos y bots al servicio de la extrema derecha»

Brasil y el retorno del Estado hobbesiano

Tal parece que Brasil y una parte de sus ciudadanos todavía no ha tomado plena conciencia sobre los riesgos que representa la inauguración de un ciclo en que los militares asuman el control de la nación. El escenario de miedo e intranquilidad que se ha difundido entre los habitantes bien puede desencadenar un golpe de Estado que imponga definitivamente una tiranía en el país. Ello sin duda constituye un peligroso precedente a ser seguido por otros países de la región, los cuales por medio de un “efecto demostración” vislumbren en un tipo de régimen hobbesiano la salida para superar la situación de crisis y temor que peligrosamente se ha venido apoderando de las personas y las instituciones.

Fernando de la Cuadra

fmdelacuadra.blogspot

Hace casi 370 años que el filósofo inglés Thomas Hobbes publicaba su obra prima titulada Leviatán, en la cual plantea que los hombres no tienen ningún placer en compartir o estar en compañía con otros hombres. Por lo mismo, la tendencia natural o de un “estado de naturaleza” de la humanidad es que, de no existir cualquier poder capaz de mantener a la gente unida, la conducta habitual de las personas sería la de evitar en lo posible la convivencia social. Seguir leyendo «Brasil y el retorno del Estado hobbesiano»

El odio al indio

El odio racial solo puede destruir; no es un horizonte, no es más que una primitiva venganza de una clase histórica y moralmente decadente que demuestra que detrás de cada mediocre liberal se agazapa un consumado golpista.

La pregunta que todos debemos responder es ¿cómo es que esta clase media tradicional pudo incubar tanto odio y resentimiento hacia el pueblo llevándola a abrazar un fascismo racializado centrado en el indio como enemigo? ¿Como hizo para irradiar sus frustraciones de clase a la policía y a las Fuerzas Armadas y ser la base social de esta fascistización, de esta regresión estatal y degeneración moral?

Álvaro García Linera

Como una espesa niebla nocturna, el odio recorre vorazmente los barrios de las clases medias urbanas tradicionales de Bolivia. Sus ojos rebalsan de ira. No gritan, escupen; no reclaman, imponen. Sus cánticos no son de esperanza, ni hermandad, son de desprecio y discriminación contra los indios. Se montan en sus motos, se suben a sus camionetas, se agrupan en sus fraternidades carnavaleras y universidades privadas y salen a la caza de indios alzados que se atrevieron a quitarles el poder. Seguir leyendo «El odio al indio»

Aniversario en la vieja Europa

Muchos creen que John Wayne y el soldado Ryan salvaron a Europa del fascismo, que Angloamérica salvó al viejo continente, poco menos que en solitario, y que el desembarco en Normandía fue la gran acción decisiva. No fue así. Ni el curso de la guerra, ni la derrota del fascismo, se decidieron allá. Los principales héroes no fueron John Wayne ni el soldado Ryan, sino gente de apellido eslavo que murió por un país que ya no existe. Los escenarios realmente decisivos fueron; Moscú, Leningrado (Peterburgo), Stalingrado (Volgogrado), y Kursk.

Blog Rafael Poch de Feliu  Publicado el 4 de junio de 2004

En el frente del Este, el Tercer Reich perdió 10 millones de soldados y oficiales muertos, heridos y desaparecidos, 48.000 blindados y vehículos de asalto, 167.000 sistemas de artillería. 607 divisiones fueron destruidas. Todo ello representa el 75% de las pérdidas totales alemanas en la Segunda Guerra Mundial.

La diferencia en la escala militar es aplastante. En Normandía se registraron 10.000 muertos aliados, 4.300 de ellos británicos y canadienses y 6.000 americanos. En las grandes batallas del este, los muertos se contaban en centenares de miles. En la batalla de Moscú participaron unos 3 millones de soldados y 2.000 tanques. La URSS utilizó allí la mitad de su ejército, Alemania una tercera parte. En el Alemein, una batalla importante del otro frente, los alemanes disponían entre 60.000 y 70.000 soldados.

La escala del sufrimiento humano también es incomparable. La geopolítica de Hitler no tenía prevista la existencia de un estado ruso en Europa y en su escala racista los eslavos estaban muy abajo. La guerra en el este era a vida o muerte, muy diferente a la del oeste. Las ciudades y los pueblos eran destruidos, frecuentemente con sus habitantes. Murieron uno de cada cuatro habitantes de Bielorrusia, uno de cada tres de Leningrado, Pskov y Smolensk. Seguir leyendo «Aniversario en la vieja Europa»

Dylan Riley ¿Qué es Trump? (Descargar Texto)

La cuestión no es por qué nuestras políticas contemporáneas se parecen a las de la década de 1930, sino por qué no lo hacen. Para ello es necesario abordar seriamente la comparación, contrastando sistemáticamente la era del fascismo clásico –aproximadamente desde 1922 a 1939– con el periodo actual para conseguir una mayor claridad teórica y política sobre la situación presente. Para ello establezco cuatro ejes comparativos: el contexto geopolítico, la crisis económica, las relaciones de clase y nación y, finalmente, el carácter de la sociedad civil y de los partidos políticos. Me centro en el gobierno de Trump en vez de generalizar para todo el abanico de dirigentes y partidos derechistas.

Contenido:

1.La europa de entreguerras

  • Dinámicas imperialistas
  • Partido, clase y nación
  • La unidad de la clase dominante

2. Estados Unidos en el siglo XXI

  • Deuda y globalización

3. El ascenso de trump

  • Atracción limitada

Editorial Dylan Riley – New Left Review 114 Seguir leyendo «Dylan Riley ¿Qué es Trump? (Descargar Texto)»

El sistema mira hacia el fascismo como la respuesta a su creciente debilidad. Samir Amin

El sistema de la llamada globalización neoliberal no es sostenible. Genera mucha resistencia en el Sur, así como en China. Esta globalización ha creado enormes problemas para el pueblo de Estados Unidos, Japón y Europa. Por lo tanto, esta globalización no es sostenible. Ya que el sistema no es sostenible, el sistema mira hacia el fascismo como la respuesta a su creciente debilidad. Es por esto por lo que el fascismo ha reaparecido en Occidente. Occidente exporta el fascismo a nuestros países.

Jipson John y Jitheesh P. M.  Krítica

Entrevista a Samir Amin, poco antes que falleciera, realizada por los periodistas indios Jipson John y Jitheesh P. M., para el Instituto de Investigación Social (Tricontinental)

¿Cómo entiende la globalización en tanto proceso social?

AMIN: La globalización no es nada nuevo. Es una dimensión antigua e importante del capitalismo. Seguir leyendo «El sistema mira hacia el fascismo como la respuesta a su creciente debilidad. Samir Amin»

Europa: El fascismo siempre llama dos veces

El consenso antifascista que sirvió para construir Europa tras la Segunda Guerra Mundial está seriamente resquebrajado. La política europea de austeridad, precariedad, xenofobia y asfixia democrática intensificada durante la crisis financiera ha creado este caldo de cultivo tóxico. Los partidos tradicionales y sus líderes no han sabido ofrecer soluciones más allá del neoliberalismo, con su ideología de libre mercado destructora del Estado de bienestar. Vivimos un momento de peligro: de crisis profunda de la socialdemocracia, de grandes alianzas entre socialdemócratas y liberales, de fascismo renaciente de la extrema derecha, de dispersión (e incluso absorción por el sistema, como los casos del Gobierno de Tsipras en Grecia y del Movimiento Cinco Estrellas en Italia) de las energías democráticas que hace unos años tomaron las calles y las plazas.

Antoni Aguiló

Público.es

Hemos conocido por la prensa la reciente reunión entre Matteo Salvini y Steve Bannon, exestratega jefe de Donald Trump y líder de la fundación The Movement, una organización cuyos principios recuerdan al ultraderechista Tea Party de Sarah Palin. Bannon ha desembarcado en Europa, donde partidos populistas, antiestablishment y antiinmigrantes gobiernan en Polonia, Italia y Hungría, para dar cobertura ideológica a la pujante extrema derecha y promover su expansión y coordinación en el continente, sobre todo de cara a las elecciones europeas de 2019. Bannon ha sugerido que las próximas elecciones europeas podrían abrir el camino para que los movimientos populistas y racistas europeos luchen contra el eje moderado en política migratoria que representan la canciller Angela Merkel y los presidentes Emmanuel Macron y Pedro Sánchez. El objetivo es construir una mayoría política en un Parlamento Europeo dominado por fuerzas euroescépticas y reaccionarias. Esta ronda de reuniones sigue a las recientes conversaciones mantenidas con el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, con quien Salvini comparte una férrea política antiinmigratoria. ¿Está en marcha lasalvinización de Europa?

Frente a ello, Dimitris Papadimoulis, vicepresidente del Parlamento Europeo y líder de Syriza, apostaba en una entrevista del pasado 10 de septiembre concedida a EURACTIV por crear una alianza pro Unión Europea que incluya a centristas y liberales, por lo que probablemente la política (anti)migratoria de la Unión Europea de los próximos tiempos oscilará entre la postura más “moderada” del eje Alemania-Francia-España (creación de “centros cerrados de desembarco” o “campos controlados”) y la postura radical de Lepens, Berlusconis, Sarkozys, Salvinis, Farages, Orbans y demás. Seguir leyendo «Europa: El fascismo siempre llama dos veces»

Samir Amin: Las elecciones italianas de marzo de 2018. Suicidio de la izquierda, recrudescencia del fascismo, caos.

Samir Amin

TopoExpress

En la situación actual, los éxitos electorales de la extrema derecha le vienen efectivamente muy bien al capitalismo establecido. Permiten a los medios de comunicación meter en el mismo saco del oprobio a “los populistas de la extrema derecha y a los de la extrema izquierda”, haciendo olvidar de este modo que los primeros son pro-capitalistas (como demuestra la cualificación que ellos mismos se dan de extrema derecha ) y por lo tanto posibles aliados, mientras que los segundos son los únicos adversarios potenciales peligrosos del sistema de poder del capital.

1.

Las elecciones italianas de marzo de 2018 abren un período caótico cuya salida permanece incierta. El país, que hace pocos años era conocido por ser uno de los más “eurófilos” es ahora “euroescéptico” en un 50% o más; la extrema derecha, abiertamente nostálgica del fascismo ha regresado con fuerza, y la derecha parlamentaria clásica imagina sin dificultad su alianza con ella (como en Austria, por ejemplo); el “populismo” (en este caso el Movimiento 5 Estrellas) se caracteriza por una confusión sin precedentes que impide saber cuál es su verdadero programa, si es que tiene alguno; la izquierda está claramente en declive.

Las explicaciones dadas por los medios de comunicación dominantes ponen el acento en la cuestión de la afluencia de inmigrantes. Sin hacerse preguntas sobre los motivos de esta afluencia (los estragos causados por las políticas del neoliberalismo en África y en Oriente Medio), estos medios de comunicación reconocen la responsabilidad de Europa, que ha abandonado a los países que, por su situación geográfica (Italia, Grecia y España) están en primera línea frente a esta afluencia. Y poco más. Se alude a veces a las miserias producidas por la política económica italiana (pero una vez más sin cuestionar los dogmas liberales). Aun cuando estas explicaciones podrían parecer correctas en una primera lectura, siguen siendo poco convincentes. El análisis de la catástrofe exige una vuelta atrás más seria. Seguir leyendo «Samir Amin: Las elecciones italianas de marzo de 2018. Suicidio de la izquierda, recrudescencia del fascismo, caos.»

Jack London, escritor y defensor del socialismo

Javier Paniagua Fuentes

Texto tomado de: No cierres los ojos

“… El sistema que impone El Talón de Hierro en EEUU es el de una sociedad capitalista oligárquica donde las empresas monopolísticas se han hecho dueñas de todas las decisiones políticas y han establecido una férrea dictadura, con el control de los medios de comunicación y con una propaganda al servicio de la poderosa oligarquía represiva que, de alguna manera, prevé con clarividencia la actuación de los fascismos de los años treinta del siglo XX que se extendieron por Europa. Los intentos revolucionarios de derrocarla llevan durante mucho tiempo al fracaso, como el que inicia el protagonista en Chicago, donde los trabajadores luchan en las calles y en los rascacielos contra el ejército y los mercenarios de la oligarquía, como un trasunto de la Comuna parisina de 1871…”

EEUU iba a convertirse en la primera potencia mundial a principios del siglo XX y los emigrantes no dejaban de acudir a aquellas tierras que en la imaginación de muchos habitantes del Viejo Mundo representaban la promesa de una vida mejor. Más de cinco millones y medio de nuevos pobladores desembarcaron en la costa este del país entre 1881 y 1890 y muchos de ellos se fueron desplazando al Lejano Oeste. Cerca de nueve millones serían los emigrantes venidos principalmente de Europa o Sudamérica en la década siguiente. Nuevas ciudades, nuevos barrios, con la construcción de rascacielos y grandes fábricas con sus enormes chimeneas se fueron extendiendo por un inmenso territorio que acrecentaba, año tras año, su número de habitantes. Nacía una nueva clase trabajadora que había dejado atrás su tierra de origen y sus formas de vida para buscarse un futuro, con la esperanza de convertirse en propietarios de tierras o negocios que les permitieran superar los condicionantes sociales y económicos de las sociedades en las que habían nacido.

Las cosas no fueron fáciles para una inmensa mayoría que padeció las mismas vicisitudes de explotación que en sus lugares de origen. Se intentó, entonces, poner en práctica en el Nuevo Mundo el bagaje ideológico de transformación social que habían aprendido en la vieja Europa, construido a lo largo de los siglos XVIII y XIX con sus ideales de igualdad económica y social. Se constituyeron sindicatos y organizaciones políticas que abogaban por el socialismo o el comunismo libertario. Su fuerza fue coyuntural y, a pesar de algunos éxitos, nunca se despegaron del feroz individualismo que se incrustó como un paradigma en la mentalidad norteamericana.

Precisamente, el sociólogo austriaco Werner Sombart escribió en 1905 un ensayo significativo: ¿Por qué no hay socialismo en los Estados Unidos? En efecto, cómo era posible que en el lugar donde el capitalismo tenía su máximo poder no existiera una fuerza socialista potente, como había pronosticado Marx, y su movimiento obrero no tuviera la consistencia de otros países europeos. Siguiendo con el esquema marxista, Sombart argumentaba la falta de feudalismo en EEUU así como una clase obrera sectorializada en diferentes etnias y nacionalidades, con tradiciones culturales propias. Afroamericanos, chinos, sudamericanos, italianos, irlandeses, alemanes, polacos, ucranianos, suecos o rusos y otros más, cada uno con sus tradiciones y guetos, construían una unidad peculiar, sostenida en la esperanza de empezar de nuevo pero manteniendo sus costumbres y religiones, y en los que iba poco a poco imponiéndose una forma de ser que generaría una manera de sentir nueva, una nacionalidad peculiar, de emociones abigarradas que se traducirían en la construcción de un espacio donde, en teoría, cada cual podía labrarse una vida propia sin que se tuviera que depender de una ideología dominante. El éxito en la conquista e una vida confortable marcaba un tipo de materialismo que enlazaba con el calvinismo o puritanismo de los primeros pobladores.

El Partido Socialista Americano

No obstante, en los albores del siglo XX, el Partido Socialista Americano, liderado por Victor Debs, constituido en 1901, y que conectaba la tradición individualista republicana estadounidense con un vago socialismo, muchas veces con connotaciones religiosas evangélicas, que en general obviaba el análisis marxista, parecía tener futuro al ver aumentado su respaldo electoral con el apoyo del sindicalismo del IWW (International Workers of the World). Éste, nacido en 1905 en Chicago, había adquirido una fuerza combativa radical con la aceptación de la lucha de clases como elemento de movilización para exigir las mejoras de las condiciones laborales de la clase obrera, empleando la violencia, la propaganda activa o la desobediencia civil, y diferenciándose notablemente de la AFL (American Federation of Labor), que mantenía un claro antisocialismo y representaba, principalmente, a los trabajadores blancos cualificados identificados con el capitalismo que buscaban mejorar las condiciones salariales y conseguir la jornada de ocho horas. Los socialistas estadounidenses alcanzaron más de 400.000 votos en las presidenciales de 1904 y sus expectativas fueron mayores en las presidenciales de 1908, aunque el aumento fue poco significativo. Su mayor porcentaje lo alcanzaron en 1912 con más de 900.000 sufragios, aunque posteriormente su apoyo fue disminuyendo, especialmente después de sufrir una división interna (…) Seguir leyendo «Jack London, escritor y defensor del socialismo»