El sinsentido común. Semiótica del debate capital-trabajo

Siglos y más siglos en el despojo crearon (para los subordinados) miríadas de “sentido común”. La moral del opresor invadiendo la conciencia de los oprimidos hasta que acepten, y con orgullo, su condición de parias. Abundan los argumentos teológicos, demográficos, místicos o metafísicos. Se hizo eso “sentido común” y no pocas comunidades de sentido hegemónico se esmeran en perfeccionar las tesis (y las síntesis) de su condición subordinada. El “sinsentido” común. Y, además, se especializa el sentido subordinador basado en la división social del trabajo y en la condición de género, edad y talentos. El debate capital-trabajo convertido en himno trágico, en “cosa del destino”, en asunto de suerte. “El que nace para maceta del corredor no pasa”, dicen algunos. Y armaron otra “comunidad de sentido”… especializado en la resignación.

Fernando Buen Abad Domínguez

Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa

Todo aquel sedimento semántico, que se expande en una comunidad, debe ser analizado tanto por sus efectos como por sus orígenes. Ninguna “comunidad de sentido” es ajena a la historia ni a las tensiones económicas y de clase que le dan origen. Cierto “sentido común” acepta, sin chistar, que nada de los que nos ocurre, bajo el capitalismo, sería posible si lográsemos la unidad de los oprimidos y, sin embargo, no parece tener tanto “consenso” como el que imponen las operaciones mediáticas de odio contra Cuba, Bolivia, Venezuela… y contra todo cuanto suene a emancipación social. Nadie objeta, desde el “sentido común”, que una “buena vida” es posible (por ejemplo: alimentación inteligente, salud socializada, vivienda sin miedos, trabajo digno y felicidad colectiva) y sin embargo no hemos logrado afianzarlo como determinación política sin retorno. Paradójicamente suele dominar la idea de que los derechos sociales pueden ser subordinados por el “derecho” de unos cuantos a vivir oprimiendo a las mayorías. Reina el “sinsentido” de la lógica dominante. Seguir leyendo “El sinsentido común. Semiótica del debate capital-trabajo”

La digitalización del trabajo y sus consecuencias para el Sur

Esta nueva economía se basa en la extracción y explotación de “datos” cuyo estatus es, cuanto menos, ambiguo.

Otro problema es que el efecto red asociado a los servicios basados en estos datos conduce a la creación de enormes monopolios con un poder de mercado sin precedentes, lo que da lugar a nuevas formas de control y explotación de la mano de obra, contra las que resulta aún más difícil luchar, ya que tienden a aparecer como consecuencias de procesos estrictamente técnicos. Por ejemplo, Amazon se vale del registro de los datos de productividad de sus trabajadores para despedir automáticamente a los de menor rendimiento (…) Esta situación es aún más problemática para los trabajadores y las poblaciones del Sur, en la medida que la mayoría de estos monopolios digitales tienen su sede en el Norte, y en particular en los Estados Unidos, lo que crea nuevas relaciones mundiales de dependencia y explotación con consecuencias económicas y geopolíticas potencialmente significativas.

Cédric Leterme

Alainet

La “revolución digital” y su impacto en el trabajo está recibiendo cada vez más atención, mas ésta sigue concentrada principalmente en los países del Norte. Sin embargo, estos fenómenos también conciernen a los países del Sur, pero en función de modalidades específicas que requieren análisis y reacciones específicas. Seguir leyendo “La digitalización del trabajo y sus consecuencias para el Sur”

Jorge Amado: Gabriela, clavo y canela (Descargar Libro)

Jorge Amado: Gabriela, clavo y canela (1958)

Gabriela, clavo y canela representa el punto de inflexión de Jorge Amado, el paso a una narrativa más ambiciosa y abierta que, sin renunciar al compromiso político de su obra anterior, da entrada al pleno disfrute de un vitalismo y una sensualidad profundamente ligados a la cultura y a las costumbres brasileñas de su Bahía natal.

Fragmento:

En la década de 1920, en la entonces rica y tranquila Ilhéus, donde el ansia de progreso se unía a una intensa vida nocturna litoral, entre bares y burdeles, se desarrolla el drama que acaba transformándose en una explosión de juerga, luz, color, sonido, sexo y risa. Seguir leyendo “Jorge Amado: Gabriela, clavo y canela (Descargar Libro)”

Fernando Pessoa : Dónde está Dios, aunque no exista

Tengo mucho frío. Estoy tan cansado en mi abandono. Vé a buscar, oh Viento, a mi Madre. Llévame por la Noche a la casa que no he conocido…Vuelve a darme, oh Silencio, mi alma y mi cuna y la canción con que dormía.

Fernando Pessoa

epdlp.com

“¿Dónde está Dios, aunque no exista? Quiero rezar y llorar, arrepentirme de crímenes que no he cometido, disfrutar de ser perdonado por una caricia no propiamente maternal. Un regazo para llorar, pero un regazo enorme, sin forma, espacioso como una noche de verano, y sin embargo cercano, caliente, femenino, al lado de cualquier fuego… Poder llorar allí cosas impensables, faltas que no sé cuáles son, ternuras de cosas inexistentes, y grandes dudas crispadas de no sé qué futuro…Una infancia nueva, un ama vieja otra vez, y una cama pequeña donde acabe por dormirme, entre cuentos que arrullan, mal oídos, con una atención que se pone tibia, de rayos que penetraban en jóvenes cabellos rubios como el trigo… Y todo esto muy grande, muy eterno, definitivo para siempre, de la estatura única de Dios, allá en el fondo triste y somnoliento de la realidad última de las cosas…Un regazo o una cuna o un brazo caliente alrededor de mi cuello…Una voz que canta bajo y parece querer hacerme llorar…El ruido de la lumbre en el hogar… Un calor en el invierno… Seguir leyendo “Fernando Pessoa : Dónde está Dios, aunque no exista”

Mario Vargas Llosa: El sueño del celta (Descargar Libro)

Mario Vargas Llosa: El sueño del Celta (2010)

Esta novela histórica es una especie de crónica periodística, que se sirve de la ficción para relatarnos la terrible explotación colonial de África y América —Congo y Perú—. Los hechos centrales narrados en El sueño del celta son la esclavización, la tortura, la explotación inmisericorde y la muerte, es decir, el genocidio de los indígenas del Congo y Perú, todo ello motivado por la feroz codicia de compañías mercantiles que habían sobornado y corrompido a las estructuras sociales, políticas y administrativas de sus respectivos países. Vargas Llosa describe los viajes y los informes oficiales de Roger Casement como cónsul británico, gobierno que le otorga las máximas condecoraciones; y que, sin embargo, le condena a muerte.

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Enero 1919. A cien años de la Semana Trágica

En enero de 1919, la huelga de los obreros metalúrgicos de los talleres Vasena, después de una feroz represión en la puerta de la fábrica de Nueva Pompeya, se transforma en una huelga general que conmueve a la Ciudad de Buenos Aires durante más de una semana, con elementos semiinsurreccionales, movilizaciones de masas, barricadas y enfrentamientos con las fuerzas represivas, y el despliegue de una gran espontaneidad, combatividad y solidaridad obrera y popular.

Alicia Rojo

La Izquierda Diario

La llamada “semana trágica” se inscribe en una etapa de ascenso de la lucha de clases en el país, del que fueron hitos también las huelgas de La Forestal (1920-1922) y las de los peones rurales de la Patagonia (1920-1922) y fue parte de la oleada revolucionaria internacional abierta con la Revolución rusa.

Para estos años Vasena es una de las empresas más importantes del país con unos 2.500 empleados. Los trabajadores exigen la jornada laboral de 8 horas, aumento de salarios y mejores condiciones laborales y comienzan una huelga a principios de diciembre de 1918. La empresa se mantiene funcionando con un pequeño sector de obreros que no adhiere y con carneros enviados por la Asociación Nacional del Trabajo. La organización patronal, fundada un año antes, se encarga de contratar los rompehuelgas y llevarlos a las fábricas, es presidida por Pedro Christophersen, también presidente de la Bolsa de Comercio, junto a Joaquín Anchorena, una figura central de la Sociedad Rural y del gobierno radical de Yrigoyen. Seguir leyendo “Enero 1919. A cien años de la Semana Trágica”

Explotación laboral. Tu algoritmo se ha comido mis derechos

Christian Martínez

El Salto

Las formas de explotación han crecido en la última década al ritmo de la economía basada en herramientas digitales. Varios sectores se han transformado en este tiempo, a la vez que se desconectaba a las personas trabajadoras de las formas clásicas de conflicto. España es el país con el mayor porcentaje de trabajadores pobres de la UE. Lo dicen los informes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), partiendo de datos de 2015. El 14% de los hogares en los que hay al menos una persona trabajadora viven bajo el umbral de la pobreza. En la Comunidad de Madrid, un 13,2% de la población asalariada está en riesgo de pobreza y exclusión social , y 400.000 hogares viven con menos de mil euros al mes, según un estudio de Comisiones Obreras. Desde 2009, la renta media ha caído desde los 36.401 euros hasta 32.451.

La fina lluvia de la recuperación económica ha llegado a través de empleos de baja calidad: la externalización, las subcontratas, los falsos autónomos, los contratos temporales, los turnos partidos, las jornadas polivalentes o directamente contratos en fraude de ley han reducido las brutales cifras de paro con las que se comenzó la década. A estos modelos se ha unido la expansión de un tipo de economía llamada “colaborativa”. En la práctica, un tipo de empleo que pide, de partida, que los trabajadores tengan que pagar para empezar a trabajar, aportando sus propias herramientas laborales y asumiendo los riesgos inherentes al modelo. Seguir leyendo “Explotación laboral. Tu algoritmo se ha comido mis derechos”