Horacio Quiroga. Material de Lectura UNAM (Descargar)

Quiroga se desnuda y se descarna, y en este ritual humaniza y le da una dimensión antropomórfica, modernamente hablando, a la narrativa: muestra la grandeza y la miseria de la condición humana.

La cuentística de Quiroga está basada en un desarrollo profundísimo (sin antecedentes) del personaje. Sin embargo, este desarrollo desemboca en su propia disolución, en una mimetización del personaje con su paisaje −y he aquí uno de los elementos más modernos de esta obra−; por momentos, en lo contrario: el paisaje se vuelve una extensión muda, implacable, de la situación interna del personaje. Para Noé Jitrik hay una técnica original que pone“ entre él (el autor) y el texto la misma distancia que hay entre éste y el lector”.

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Julio Cortázar. Alguien que anda por ahí (Descargar Libro)

Julio Cortázar. Alguien que anda por ahí (1977)

Alguien que anda por ahí, es el sexto libro de cuentos del escritor argentino Julio Cortázar. Su publicación fue censurada en Argentina por el Régimen Militar Argentino.

Alguien que anda por ahí reúne once cuentos en los que Cortázar vuelve a superarse a sí mismo. Se abre con la inquietante melancolía de Cambio de luces y culmina con la violencia policial de La noche de Mantequilla. Cortázar no sólo crea climas y situaciones irrepetibles, también es capaz de sorprender con proezas estilísticas como Usted se tendió a tu lado, donde la historia se narra simultáneamente en dos registros distintos; o se da el lujo de rescatar un cuento escrito en los años cincuenta -La barca o Nueva visita a Venecia-, intercalando comentarios que lo cargan de ironía y matices infinitos. Sólo Cortázar es capaz de ofrecer tanta riqueza al entusiasmo permanente de sus lectores.

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Clarice Lispector. Material de lectura UNAM (Descargar)

Clarice Lispector (1920-1977). Originaria de Chechelnik, Ucrania. Su verdadero nombre era Chaya Pinjasovna Lispector, pero al emigrar a Brasil con su familia adoptó el nombre de Clarice.

Clarice Lispector, junto con Guimarães Rosa, es una de las escritoras más importantes de la segunda mitad del siglo XX, por la mezcla de estilo entre la poesía y la prosa. Otra de sus características era el uso de la primera persona. Si bien su obra se apartó de los movimientos literarios de la época, perteneció a la tercera fase del modernismo, de la Generación del 45 en Brasil.

Selección y nota introductoria de Gloria Gervitz

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Jack London: Encender una hoguera (Descargar Texto)

Se introdujo entre los gruesos abetos. El sendero era apenas visible. Había caído al menos un pie de nieve desde que pasara el último trineo. Se alegró de viajar a pie y ligero de equipaje. De hecho, no llevaba más que el almuerzo envuelto en el pañuelo. Le sorprendió, sin embargo, la intensidad del frío. Sí, realmente hacía frío, se dijo, mientras se frotaba la nariz y las mejillas insensibles con la mano enfundada en una manopla. Era un hombre velludo, pero el vello de la cara no lo protegía de las bajas temperaturas, ni los altos pómulos, ni la nariz ávida que se hundía agresiva en el aire helado.

Pegado a sus talones trotaba un perro esquimal, el clásico perro lobo de color gris y de temperamento muy semejante al de su hermano, el lobo salvaje. El animal avanzaba abrumado por el tremendo frío. Sabía que aquél no era día para viajar. Su instinto le decía más que el raciocinio al hombre a quien acompañaba. Lo cierto es que la temperatura no era de cincuenta grados, ni siquiera de poco menos de cincuenta; era de sesenta grados bajo cero, y más tarde, de setenta bajo cero. Seguir leyendo «Jack London: Encender una hoguera (Descargar Texto)»

LA INTRUSA. Pedro Orgambide

Ella tuvo la culpa, señor Juez. Hasta entonces, hasta el día en que llegó, nadie se quejó de mi conducta. Puedo decirlo con la frente bien alta. Yo era el primero en llegar a la oficina y el último en irme. Mi escritorio era el más limpio de todos. Jamás me olvidé de cubrir la máquina de calcular, por ejemplo, o de planchar con mis propias manos el papel carbónico. El año pasado, sin ir muy lejos, recibí una medalla del mismo gerente. En cuanto a ésa, me pareció sospechosa desde el primer momento. Vino con tantas ínfulas a la oficina. Además ¡qué exageración! recibirla con un discurso, como si fuera una princesa. Yo seguí trabajando como si nada pasara. Los otros se deshacían en elogios. Alguno deslumbrado, se atrevía a rozarla con la mano. ¿Cree usted que yo me inmuté por eso, Señor Juez? No. Seguir leyendo «LA INTRUSA. Pedro Orgambide»

Clarice Lispector: Felicidad Clandestina, Silencio (Descargar Libro)

Felicidad Clandestina

Al llegar a casa no empecé a leer. Simulaba que no lo tenía, únicamente para sentir después el sobresalto de tenerlo. Horas más tarde lo abrí, leí unas líneas maravillosas, volví a cerrarlo, me fui a pasear por la casa, lo postergué más aun yendo a comer pan con mantequilla, fingí no saber dónde había guardado el libro, lo encontraba, lo abría por unos instantes. Creaba los obstáculos más falsos para esa cosa clandestina que era la felicidad. Para mí la felicidad siempre habría de ser clandestina. Era como si ya lo presintiera. ¡Cuánto me demoré! Vivía en el aire… Había en mí orgullo y pudor. Yo era una reina delicada. A veces me sentaba en la hamaca para balancearme con el libro abierto en el regazo, sin tocarlo, en un éxtasis purísimo. Ya no era una niña con un libro: era una mujer con su amante.

Clarice Lispector – Ucrania (1920-1977)

Ella era gorda, baja, pecosa y de pelo excesivamente crespo, medio amarillento. Tenía un busto enorme, mientras que todas nosotras todavía éramos chatas. Como si no fuese suficiente, por encima del pecho se llenaba de caramelos los dos bolsillos de la blusa. Pero poseía lo que a cualquier niña devoradora de historias le habría gustado tener: un padre dueño de una librería. Seguir leyendo «Clarice Lispector: Felicidad Clandestina, Silencio (Descargar Libro)»

Gabriel García Márquez: La siesta del martes

No había nadie en la estación. Del otro lado de la calle, en la acera sombreada por los almendros, sólo estaba abierto el salón de billar. El pueblo flotaba en calor. La mujer y la niña descendieron del tren, atravesaron la estación abandonada cuyas baldosas empezaban a cuartearse por la presión de la hierba, y cruzaron la calle hasta la acera de sombra

Antes de terminar Cien años de soledad, García Márquez escribiría “La siesta del martes” (1962), cuyo trasfondo también es Macondo. La madre, protagonista de este cuento, es uno de los ejemplos más acabados y más memorables de la mujer fuerte en la obra del autor. Seguir leyendo «Gabriel García Márquez: La siesta del martes»

El Aleph, de Jorge Luis Borges (Descargar)

En El Aleph (1949) Borges reúne un conjunto de cuentos fantásticos donde abundan laberintos, espejos, personas que parecieran ser otras y objetos infinitos en medio del mundo cotidiano.

Borges es uno de los autores latinoamericanos más importante de nuestra historia literaria y «El Aleph» uno de sus libros más célebres. En cuentos cortos y relatos precisos, Borges nos ofrece una forma narrativa de acercarnos a preguntas y reflexiones profundas por medio de personajes y escenas fantásticas que siguen fascinando a más de 70 años de su publicación.

A diferencia de otros de los grandes escritores latinoamericanos, Jorge Luis Borges tiende a generar ciertas barreras que impiden que su literatura llegue a todos los que podría llegar. Seguir leyendo «El Aleph, de Jorge Luis Borges (Descargar)»

Ernest Hemingway. Material de lectura UNAM (Descargar)

Sirven de epígrafe a la novela » Fiesta» (1926) unas palabras atribuidas a Gertrude Stein (1874-1946): “Todos ustedes son una generación perdida.” Según, Ernest Hemingway, autor de esa novela, escuchó la cita en una conversación. Stein negó siempre la maternidad de esa idea. Como quiera que haya ocurrido, el término “generación perdida” echó buenas raíces y ha sido desde entonces rótulo del grupo de escritores con el aludido. Grupo, sin duda alguna, muy talentoso: baste asentar los nombres del propio Hemingway, de Francis Scott Fitzgerald (1896-1940), de John Dos Passos (1896- 1970), de Ezra Pound (1885-1972).

Selección, traducción y nota introductoria de Federico Patán

Algunos cuentos del autor de “París era una fiesta” Seguir leyendo «Ernest Hemingway. Material de lectura UNAM (Descargar)»