La señal lejana del siete

Pedro Antonio Valdez

República Dominicana (1968)

El ángel se le apareció en el sueño y le entregó un libro cuya única señal era un siete. En el desayuno miró servidas siete tazas de café. Haciendo un leve ejercicio de memoria reparó en que había nacido día siete, mes siete, hora siete. Abrió el periódico casualmente en la página siete y encontró la foto de un caballo con el número siete que competiría en la carrera siete. Era hoy su cumpleaños y todo daba siete. Entonces recordó la señal del ángel y se persignó con gratitud. Entró al banco a retirar todos sus ahorros. Empeñó sus pertenencias, hipotecó la casa y consiguió préstamo. Luego llegó al hipódromo y apostó todo el dinero al caballo del periódico en la ventanilla siete. Sentóse -sin darse cuenta- en la butaca siete de la fila siete. Esperó. Cuando arrancó la carrera, la grada se puso de pie uniformemente y estalló en un desorden desproporcionado; pero él se mantuvo con serenidad. El caballo siete cogió la delantera entre el tamborileo de los cascos y la vorágine de polvo. La carrera finalizó precisamente a las siete y el caballo siete, de la carrera siete, llegó en el lugar número siete.

 

Cuento tomado de: https://eljineteinsomne2.blogspot.com/

Ante una obra de arte

René Avilés Fabila

México (1940)

– Es quizá una de las más bellas obras de Rivera -dijo el primer crítico de arte.

– Sí -prosiguió el segundo-, pero ésta tiene simbolismos más sofisticados que jamás usó. Por ejemplo, ese punto entre los obreros enajenados y la figura del industrial.

– Cierto, tienes razón -intervino un tercer crítico-. No lo había observado en mis viajes anteriores. Significa sin lugar a dudas la lucha de clases. El motor de la historia.

Otro señaló de modo contundente:

– Es la contradicción principal. No olvidemos que es una obra pintada en el país del imperialismo y que la censura y la represión tenían que ser burladas con alegorías no tan obvias. Al mismo tiempo es un homenaje a Kandinsky.

– ¡Por supuesto, esa es la explicación! -concluyeron al unísono los críticos, justo en el momento en que el punto se alejaba volando del mural.

Cuento tomado de: https://eljineteinsomne2.blogspot.com/

 

 

Treinta años sin Isaac Asimov (Descargar Libros: Yo, Robot y El hombre bicentenario)

Isaac Asimov

Si hablamos de ciencia ficción y más precisamente de robótica, es imposible no pensar en el que quizás sea el padre de toda la cuestión: el ruso Isaac Asimov, quien falleció un 6 de abril de 1992, hace exactamente 30 años, a los 72 años de edad. Con una licenciatura en bioquímica y un postgrado en física, fue profesor en la Universidad de Boston aunque a muy temprana edad comenzó a escribir y publicar relatos de ciencia ficción, un hobby que luego se convertiría en su principal sostén económico y de vida.

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Meke Paradela

Yo, Robot y El hombre bicentenario, dos relatos llevados al cine. Tan inabarcable como complejas, las adaptaciones cinematográficas de la obra literaria del escritor ruso no estuvieron exentas de aciertos y dificultades. A 30 años de su muerte, un repaso por estas dos clásicas películas. Seguir leyendo «Treinta años sin Isaac Asimov (Descargar Libros: Yo, Robot y El hombre bicentenario)»

H.P. Lovecraft: El intruso (Descargar)

El intruso es un relato de suspenso sobre un ser no humano que ha permanecido toda su vida solo en un castillo, no recuerda quién lo crio, no sabe de los humanos, no conoce ni siquiera su propia voz y apariencia, y así decide traspasar los muros entre los que ha estado y atravesar el bosque que lo separa de la civilización humana. Este cuento, en el que se percibe la influencia del gran maestro de Lovecraft, Edgar Allan Poe, está narrado en primera persona, es decir, desde la voz del ser en cuestión.

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Horacio Quiroga. Material de Lectura UNAM (Descargar)

Quiroga se desnuda y se descarna, y en este ritual humaniza y le da una dimensión antropomórfica, modernamente hablando, a la narrativa: muestra la grandeza y la miseria de la condición humana.

La cuentística de Quiroga está basada en un desarrollo profundísimo (sin antecedentes) del personaje. Sin embargo, este desarrollo desemboca en su propia disolución, en una mimetización del personaje con su paisaje −y he aquí uno de los elementos más modernos de esta obra−; por momentos, en lo contrario: el paisaje se vuelve una extensión muda, implacable, de la situación interna del personaje. Para Noé Jitrik hay una técnica original que pone“ entre él (el autor) y el texto la misma distancia que hay entre éste y el lector”.

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Julio Cortázar. Alguien que anda por ahí (Descargar Libro)

Julio Cortázar. Alguien que anda por ahí (1977)

Alguien que anda por ahí, es el sexto libro de cuentos del escritor argentino Julio Cortázar. Su publicación fue censurada en Argentina por el Régimen Militar Argentino.

Alguien que anda por ahí reúne once cuentos en los que Cortázar vuelve a superarse a sí mismo. Se abre con la inquietante melancolía de Cambio de luces y culmina con la violencia policial de La noche de Mantequilla. Cortázar no sólo crea climas y situaciones irrepetibles, también es capaz de sorprender con proezas estilísticas como Usted se tendió a tu lado, donde la historia se narra simultáneamente en dos registros distintos; o se da el lujo de rescatar un cuento escrito en los años cincuenta -La barca o Nueva visita a Venecia-, intercalando comentarios que lo cargan de ironía y matices infinitos. Sólo Cortázar es capaz de ofrecer tanta riqueza al entusiasmo permanente de sus lectores.

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Clarice Lispector. Material de lectura UNAM (Descargar)

Clarice Lispector (1920-1977). Originaria de Chechelnik, Ucrania. Su verdadero nombre era Chaya Pinjasovna Lispector, pero al emigrar a Brasil con su familia adoptó el nombre de Clarice.

Clarice Lispector, junto con Guimarães Rosa, es una de las escritoras más importantes de la segunda mitad del siglo XX, por la mezcla de estilo entre la poesía y la prosa. Otra de sus características era el uso de la primera persona. Si bien su obra se apartó de los movimientos literarios de la época, perteneció a la tercera fase del modernismo, de la Generación del 45 en Brasil.

Selección y nota introductoria de Gloria Gervitz

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Jack London: Encender una hoguera (Descargar Texto)

Se introdujo entre los gruesos abetos. El sendero era apenas visible. Había caído al menos un pie de nieve desde que pasara el último trineo. Se alegró de viajar a pie y ligero de equipaje. De hecho, no llevaba más que el almuerzo envuelto en el pañuelo. Le sorprendió, sin embargo, la intensidad del frío. Sí, realmente hacía frío, se dijo, mientras se frotaba la nariz y las mejillas insensibles con la mano enfundada en una manopla. Era un hombre velludo, pero el vello de la cara no lo protegía de las bajas temperaturas, ni los altos pómulos, ni la nariz ávida que se hundía agresiva en el aire helado.

Pegado a sus talones trotaba un perro esquimal, el clásico perro lobo de color gris y de temperamento muy semejante al de su hermano, el lobo salvaje. El animal avanzaba abrumado por el tremendo frío. Sabía que aquél no era día para viajar. Su instinto le decía más que el raciocinio al hombre a quien acompañaba. Lo cierto es que la temperatura no era de cincuenta grados, ni siquiera de poco menos de cincuenta; era de sesenta grados bajo cero, y más tarde, de setenta bajo cero. Seguir leyendo «Jack London: Encender una hoguera (Descargar Texto)»