La Argentina al frente del G20: la falsa ilusión de ser “líder global”

Esteban Mercatante – 

La Izquierda Diario

Macri asumió ayer la presidencia del foro del G20, que el país liderará hasta fines de 2018. El relato de la “vuelta al mundo” y de la Argentina “líder”.

El presidente Mauricio Macri asumió ayer la presidencia del G20. Sin poder contenerse de entusiasmo, en su discurso señaló que “estamos poniendo a la Argentina en un lugar relevante de un mundo al que le inspiramos confianza, porque ven que estamos por el camino correcto”. El mandatario consideró que “es un mundo al que vemos como una oportunidad para crecer y desarrollarnos”.

¿Qué es el G20?

Este foro, integrado por 19 países más la Unión Europea, se autodefine como una instancia de “cooperación internacional”. En el marco del mismo se reúnen los líderes del poder ejecutivo de los países miembros, y además se realizan reuniones especiales de los ministros de hacienda y finanzas, autoridades de bancos centrales, e incluso realizan sus propias reuniones en el marco del G20 desde el sector empresario.

El nacimiento formal del G20 fue en Colonia del 18 de junio de 1999. Allí transcurría entonces la cumbre de líderes del G7, club bien selecto integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido, es decir las principales potencias imperialistas. Con el objetivo de “trabajar juntos para establecer un mecanismo informal para el dialogo entre los países sistémicamente importantes”, decidieron crear esta nueva instancia más amplia que junto a los países antes mencionados incorpora a China, India, Brasil, Corea del Sur, Rusia, Australia, México, Indonesia, Turquía, Arabia Saudita, Argentina y Sudáfrica, más la Unión Europea. Seguir leyendo “La Argentina al frente del G20: la falsa ilusión de ser “líder global””

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La victoria de Siria remodela el Medio Oriente

Alastair Crooke

Consortium News

Contenido:

  • -Estrategias coloniales
  • -Un ciclo de violencia
  • -Nuevo esquema de Israel
  • -Un cambio hacia la diversidad

El fracaso del proyecto de “cambio de régimen” en Siria entre los Estados Unidos, Israel y Arabia cambia el futuro del Medio Oriente, posiblemente iniciando una era de mayor laicidad y tolerancia.

Es evidente que el éxito de Siria para resistir -a pesar de la advertencia del presidente Bashar al-Assad al afirmar que las señales de éxito no son el éxito en sí mismo- en contra de todo pronóstico, todos los intentos de derribar el Estado sugieren que ha ocurrido un punto de inflexión en la geopolítica de la región.

Hemos escrito antes que el resultado de Siria empequeñece el de la guerra de 2006 de Israel contra Hezbollah, aunque el resultado de esa guerra también fue significativo.

Ambos eventos juntos han llevado al final del frente unipolar de Estados Unidos en Oriente Medio (aunque no totalmente, ya que Estados Unidos aún conserva su collar de bases militares en toda la región). Los éxitos han corroído la reputación de los Estados del Golfo y han desacreditado el yihadismo suní instrumentado como una herramienta política de “uso” para Arabia Saudita y sus partidarios occidentales.

Pero, aparte de la geopolítica, el resultado de Siria ha creado una conectividad o continuidad física que no ha existido desde hace algunos años: la frontera entre Irak e Irán está abierta; la frontera entre Siria e Irak se está abriendo y la frontera entre Líbano y Siria también está abierta. Esto constituye una masa crítica de tierra, recursos y población de peso real.

La región escuchará atentamente lo que estos vencedores tendrán que decir acerca de su visión futura para la región y para el islam. En particular tendrá una profunda importancia la forma en que Siria articule las lecciones para las sociedades de Oriente Medio a la luz de su experiencia de la guerra Seguir leyendo “La victoria de Siria remodela el Medio Oriente”

Corea del Norte aventaja tácticamente a todos los demás. Por Immanuel Wallerstein

Immanuel Wallerstein

La Jornada

Es evidente que Corea del Norte es hoy el régimen más impopular en el mundo. Virtualmente todos los otros regímenes harían cualquier cosa que pudieran para forzar a Corea del Norte a cambiar sus políticas, tanto en lo interno como a nivel exterior, en el sistema-mundo moderno. No obstante, no parecen ser capaces de hacer mucho respecto de las políticas de Corea del Norte –de hecho, casi nada.

¿Cómo ha hecho este régimen para ignorar todas las medidas punitivas que han votado e inclusive instrumentado las Naciones Unidas, China, Japón y Corea del Sur? La consideración básica de todos aquellos hostiles al régimen norcoreano es el miedo de lo que dicho país pueda hacer si se le presiona demasiado. Sin embargo, debemos distinguir entre el miedo hacia sus posibles acciones en lo interno y el miedo a sus acciones en lo exterior.

Corea del Norte está lejos de ser el único régimen que maltrate de muchos modos diversos a quienes se oponen a su régimen. Muy por el contrario. El maltrato a las fuerzas de oposición es una actividad cotidiana a lo ancho del planeta. Lo que distingue a Corea del Norte de todos los otros que maltratan a la oposición es la crueldad de la conducta de ese régimen. En la dinastía Kim, que ha durado tres generaciones, la que ahora detenta el poder, parece la más rauda en reaccionar, y a la última moda en lo que a lidiar con la muerte se refiere. Esto puede interpretarse como un signo de la inseguridad del régimen. No importa. Sea cual sea el motivo, parece una realidad que conduce a sus vecinos a no provocarle más Seguir leyendo “Corea del Norte aventaja tácticamente a todos los demás. Por Immanuel Wallerstein”

India: la gran potencia de en medio. Por Immanuel Wallerstein

Immanuel Wallerstein

La Jornada

“…Claramente, el problema, es que India es un país de en medio… Es lo suficientemente fuerte como para ser tomado en cuenta por otros, pero no es lo suficiente fuerte como para jugar un papel decisivo. Así, conforme las demás potencias barajan constantemente sus prioridades, India parece destinada a ser una potencia que reacciona ante esas  iniciativas, más que hacer que los otros reaccionen a las iniciativas de India…”

Tengo la  impresión de que, de todas las grandes potencias del sistema-mundo contemporáneo, sea cual sea la forma en que definamos gran potencia, India es la que recibe menor atención. Admito que esto ha sido cierto de mi parte, pero es cierto también de la mayoría de los analistas geopolíticos.

¿Por qué ha de ocurrir esto? Después de todo India se está acercando rápidamente al punto donde tendrá la población más grande del mundo. Es respetablemente alta en casi todas las medidas de fortaleza económica y mejora todo el tiempo. Es una potencia nuclear y tiene una de las fuerzas armadas más grandes del mundo.

Es un miembro del G-20, lo que le confiere un certificado de ser una gran potencia. No obstante, no es miembro del G-7, que es un grupo mucho más restringido y mucho más importante. Es uno de los cinco países conocidos como BRICS –Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

Pero el BRICS, la fuerza creciente de las economías emergentes a principios del nuevo siglo, ha resbalado en su significación geopolítica, puesto que sus economías, con excepción de China, se debilitaron repentina y radicalmente desde la decadencia de la economía-mundo posterior a 2008. Es miembro oficial, con China y Rusia, pero también con Pakistán, de la Organización de Cooperación de Shanghai, pero su estructura no parece convertirse en una fuerza importante en la política mundial Seguir leyendo “India: la gran potencia de en medio. Por Immanuel Wallerstein”

Concentración económica y poder político

Alejandro Nadal  

Sinpermiso.info

“… La concentración está íntimamente ligada con la creciente desigualdad en la distribución del ingreso. El pasado enero se dio a conocer un estudio (nber.org/papers/) en el que se muestra que a mayores niveles de concentración en la industria, corresponde una menor participación del trabajo en el producto…”

El discurso político en casi todo el mundo hace constante referencia a la competencia en el mercado y su contribución al crecimiento y la eficiencia. México y Europa no son casos aislados, pero en ningún país el mensaje es tan explotado como en Estados Unidos.

La idea de que la competencia entre empresas conduce a menores precios y mayor bienestar del consumidor es la espina dorsal de la ideología y política económica neoliberal. Su corolario es que entre menos regulación, las fuerzas del mercado enfrentan menores obstáculos para alcanzar eficiencia y prosperidad.

En la jerga de la teoría económica dominante, la que se inculca a los estudiantes de economía, este es el mundo de la competencia perfecta. Es un ámbito fantástico en el que coexisten millones de pequeñas empresas que carecen de poder económico y no tienen ningún control sobre los precios.

En las antípodas de esta quimera se encuentra el mundo real, en el que existe un altísimo grado de concentración en casi todos los rubros de la actividad económica. La lista de ramas de actividad en las que la concentración se ha incrementado significativamente en las últimas dos décadas incluye la farmacéutica y cosméticos, alimentos procesados y bebidas, insumos agrícolas, cerveza, óptica, hotelería, transporte aéreo, comercio al menudeo, bienes raíces y bancos. El problema no se limita a Estados Unidos, en donde sólo dos empresas producen toda la pasta de dientes que se consume en ese país. Por ejemplo, como resultado de la fusión de Bayer y Monsanto (anunciada en 2016) una sola empresa gigantesca controlará el 25 por ciento del mercado mundial de semillas y plaguicidas Seguir leyendo “Concentración económica y poder político”

Perspectivas sobre el futuro de la Unión Europea

Alejandro Nadal

El viejo topo

Durante más de dos siglos la teoría económica ha estado dominada por el paradigma del equilibrio. La idea es sencilla: el enfrentamiento entre fuerzas económicas, como las de la oferta y la demanda, conducen a una situación de reposo o equilibrio. Pero en el mundo real las cosas no funcionan así. La inestabilidad y el desequilibrio dominan los procesos económicos y conducen a senderos explosivos y crisis.

Al adoptar el arquetipo del equilibrio, la teoría económica convencional se cerró las puertas al conocimiento y eso explica por qué  cuesta tanto trabajo a los economistas convencionales entender el aprieto por el que hoy atraviesa la Unión Europea. Y eso a pesar de los avisos de alerta de algunos importantes economistas, que como Wynne Godley y Charles Goodhart percibieron con gran lucidez los peligros de una unión monetaria mal concebida.

En un artículo publicado en 1992, Godley escribió que el proyecto de la unión monetaria europea (UME) estaba basado en la premisa de que la integración podía llevarse a cabo con una moneda común administrada por un banco central único e independiente. Los promotores del proyecto consideraban que no se requería nada más, pero eso tenía sentido sólo bajo el supuesto de que las economías nacionales fueran sistemas estables que se ajustan automáticamente. Esa idea falaz es el marco de referencia del Tratado de Maastricht. Lo único que debían hacer los gobiernos era mantener un balance fiscal mientras que el Banco Central Europeo (BCE) administraría la oferta monetaria a escala supranacional Seguir leyendo “Perspectivas sobre el futuro de la Unión Europea”

Santos, Peña Nieto y los militaristas de Washington

Carlos Fazio

Rebelión

Si Colombia es el Israel de Estados Unidos como plataforma para desencadenar un conflicto militar subregional en el corazón de Sudamérica −con Venezuela como objetivo principal del rediseño geopolítico de Washington−, México ha sido acondicionado como un gran cuartel del Pentágono para consolidar el flanco sur del imperio de cara a un eventual conflicto bélico con potencias capitalistas que desafíen su hegemonía.

Como antes los ex presidentes Álvaro Uribe y Felipe Calderón, de Colombia y México, respectivamente, los actuales mandatarios Juan Manuel Santos y Enrique Peña Nieto están al frente de sendos regímenes clientelares y cleptocráticos vasallos de Estados Unidos. Ambos gobiernos colaboracionistas sacrificaron la soberanía político-militar de sus países y actúan como cipayos del estado imperial paralelo que opera al margen del gobierno de la Casa Blanca; al servicio de las guerras encubiertas y los golpes de Estado (de “cambio de régimen”) del “Estado profundo” −como lo llama James Petras− gobernado por los “unipolaristas” y “militaristas” que dirigen el aparato permanente de seguridad de EU, con independencia del presidente civil que despacha en la Oficina Oval.

Se trata de un gobierno paralelo al de Donald Trump que al decir de Petras no es una “entidad sin rostro”, ya que tiene una clara identidad de clase, ideológica y económica, y que ha logrado construir una red mundial de avanzadas militares, agentes clandestinos, ejércitos mercenarios, bandas terroristas y paramilitares, alianzas regionales y tropas vasallas que actúan como ejércitos de ocupación en sus propios países Seguir leyendo “Santos, Peña Nieto y los militaristas de Washington”