Simone de Beauvoir: Pionera del feminismo en el siglo XX.

Simone de Beauvoir (09/01/1908-14/04/1986).

Recurriendo a la historia, la antropología, la literatura y a los más diversos conocimientos científicos, a lo largo de El Segundo sexo constata que las mujeres son definidas desde una perspectiva masculina que se reserva para sí misma el estatuto de la universalidad, de la trascendencia, identificando la feminidad con la esfera corporal, con lo particular, con lo dado. En la relación entre los dos sexos, el hombre se perfila como el sujeto y la mujer como el objeto, de modo que lo femenino emerge como algo diferente de lo humano, algo a lo que no se tiene acceso: lo femenino siempre es lo otro. Pero se trata de un otro absoluto, no recíproco. Es decir: a diferencia de otras relaciones de alteridad, en la relación entre los dos sexos no es posible la reciprocidad porque la mujer, para ser definida, requiere el supuesto ser esencial: el hombre.

Lectura recomendada Simone de Beauvoir: El segundo sexo (Descargar Libro)

Compartimos este artículo publicado en 2019 a propósito de los 70 años de El segundo sexo.

El segundo sexo no sólo ha nutrido a todo el feminismo que se ha hecho en la segunda mitad del siglo, sino que es el ensayo feminista más importante de la centuria. Todo lo que se ha escrito después en el campo de la teoría feminista ha tenido que contar con esta obra, bien para continuarla en sus planteamientos y seguir desarrollándolos, bien para criticarlos oponiéndose a ellos. El segundo sexo, que es el ensayo de una filósofa existencialista, se encuadra en el ámbito más amplio de un pensamiento ilustrado que toma de la Ilustración precisamente sus aspectos positivos, emancipatorios; ante todo, una concepción igualitaria de los seres humanos, según la cual la diferencia de sexos no altera su radical igualdad de condición. Al mismo tiempo, es un ensayo filosófico que analiza el hecho de la condición femenina en las sociedades occidentales desde múltiples puntos de vista: el científico, el histórico, el psicológico, el sociológico, el ontológico y el cultural. Se trata de un estudio totalizador donde se investiga el porqué de la situación en que se encuentra esa mitad de la humanidad que somos las mujeres.

Sobre la autora:

Escritora y filosofa existencialista, Simone de Beauvoir es probablemente una de las pensadoras más conocidas del siglo XX. Además de ser la autora de numerosas novelas y ensayos filosóficos, tuvo una importante participación en la vida política de su época. Junto con J.P. Sartre fundó la revista Les temps modernes, un referente cultural y político del pensamiento francés de la segunda mitad del siglo XX. Participó activamente en la defensa de los derechos de las mujeres, en especial en la legalización del aborto en Francia. Fue una de las redactoras del Manifiesto de las 343 en el que, junto con otras mujeres, afirmaba haber practicado el aborto, exponiéndose a enfrentar procesos penales.

Entre 1946 y 1949 escribió El Segundo Sexo, obra que sólo con el trascurso del tiempo se convirtió en un clásico del pensamiento feminista, puesto que en el momento de su publicación generó un gran escándalo. La obra es considerada como un punto intermedio entre el movimiento sufragista y el feminismo radical de los años setenta, ya que Beauvoir hace con ella el paso de la vindicación a la descripción de la condición femenina.

La autora se pregunta «qué es una mujer?» y, con su célebre frase “nadie nace mujer: se llega a serlo”, afirma que no existe coincidencia entre la identidad natural y la de género (términos que serán acuñados posteriormente). Beauvoir advierte que la feminidad no debe considerarse un hecho determinado por la realidad biológica u orgánica, sino que debe entenderse como una construcción social.

Recurriendo a la historia, la antropología, la literatura y a los más diversos conocimientos científicos, a lo largo de El Segundo sexo constata que las mujeres son definidas desde una perspectiva masculina que se reserva para sí misma el estatuto de la universalidad, de la trascendencia, identificando la feminidad con la esfera corporal, con lo particular, con lo dado. En la relación entre los dos sexos, el hombre se perfila como el sujeto y la mujer como el objeto, de modo que lo femenino emerge como algo diferente de lo humano, algo a lo que no se tiene acceso: lo femenino siempre es lo otro. Pero se trata de un otro absoluto, no recíproco. Es decir: a diferencia de otras relaciones de alteridad, en la relación entre los dos sexos no es posible la reciprocidad porque la mujer, para ser definida, requiere el supuesto ser esencial: el hombre.

Literatura UNAM

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