Ray Bradbury – La muerte y la doncella

La Historia Del Día

Muy lejos, más allá del bosque, más allá del mundo, vivía la vieja Mam, y allí había vivido noventa años, con la puerta herméticamente cerrada, sin abrirle a nadie, fuese el viento, la lluvia, un gorrión que andaba picoteando, o un niño que traía un balde de cangrejos. Si alguien daba unos golpecitos en los postigos; ella gritaba sin abrir:

—¡Vete, Muerte!

—¡No soy la Muerte! —le contestaban.

Pero ella respondía. —Muerte, te conozco, hoy traes la forma de una muchacha. ¡Pero te veo los huesos detrás de las pecas!

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