El limbo del confinamiento (Descargar Texto)

¿Qué es el «aislamiento» social, el distanciamiento o la cuarentena? Es una paradoja: el aislamiento es un fenómeno irreductiblemente colectivo. Esto es así en dos sentidos. En primer lugar, el aislamiento depende de una vasta red de trabajo cooperativo que lo hace posible. Los productos continúan llegando a nuestra puerta producidos en campos y fábricas, empaquetados en almacenes, descargados en supermercados y finalmente entregados por el servicio postal y repartidores conectados a teléfonos móviles. Solamente este trabajo colectivo es lo que nos permite «aislarnos». Por ello, el aislamiento es tanto una expresión de la división del trabajo social, como un fenómeno racial y de clase, que se apoya en determinadas condiciones materiales: suficientes recursos, seguridad en los ingresos e independencia del trabajo. Aquí no hay espacio para el moralismo.

Dylan Riley

New Left Review

El «aislamiento social» también tiene una dimensión experiencial. Estar aislado entre otras personas aisladas es una experiencia totalmente diferente a la de estar aislado entre personas que no lo están. El aislamiento no es el estado de estar solo. Aislarse es participar en una experiencia que es totalmente común. Paradójicamente, me siento más conectado a amigos, a la familia y a los seres queridos aunque sea a través de la mediación de la tecnología. (¿Pero es tan decisiva la tecnología? Sin duda las videoconferencias están bien, permiten la recreación en el ciberespacio de toda una vida social. Pero, si solamente tuviéramos teléfonos o el correo, ¿habría mucha diferencia?). Estar aislado mientras los demás están conectados sería horrible. La nuestra es una clase diferente de experiencia. El aislamiento es una forma de comportamiento de grupo; estar aislado es formar parte de una colectividad. ¿Podría haber una política del «aislamiento»?

El aislamiento también es una expresión de comunidad y de cuidado por la comunidad. «Lo mejor que puedes hacer por tu país es quedarte en casa», pide la prensa liberal. De ese modo convierte el aislamiento en una inversión. La sociabilidad se vuelve expresión de un individualismo patológico, de negligencia y de egoísmo. El aislamiento se convierte en un deber patriótico. (Aunque demasiado a menudo se nieguen sus precondiciones materiales).

Hegel enseñaba que, en el Estado moderno, la persona llega a reconocerse a sí misma como ciudadano al reconocer la ciudadanía de todos los demás miembros en la comunidad política. La ciudadanía es, por lo tanto, una estructura-espejo de reconocimiento mutuo (…)

Fuente original del texto: https://newleftreview.es/

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