La alternativa posible de la Comuna de París

El 28 de marzo, una gran masa de ciudadanos se reunió cerca del Hôtel de Ville y recibió con alegría la inauguración de la nueva asamblea que oficialmente tomó el nombre de la Comuna de París. Aunque solo duró 72 días, fue el evento político más importante en la historia del movimiento obrero del siglo XIX. La Comuna revivió la esperanza de una población agotada por meses de penurias. En los barrios surgieron comités y grupos en apoyo. En cada rincón de la metrópoli se multiplicaron las iniciativas de solidaridad y los planes para la construcción de un mundo nuevo. Montmartre pasó a llamarse “la ciudadela de la libertad”. Uno de los sentimientos predominantes fue el deseo de compartir. Militantes como Louise Michel dieron ejemplo por su espíritu de abnegación. Víctor Hugo escribió sobre ella: “Hiciste lo que hacen las grandes almas locas. Has dado gloria a los que están aplastados y sometidos”. Sin embargo, la Comuna no vivió gracias al impulso de un dirigente o de unas pocas figuras carismáticas. De hecho, su principal característica fue su dimensión claramente colectiva. Mujeres y hombres se ofrecieron voluntarios para un proyecto de liberación común. La autogestión ya no se consideró más una utopía. La auto-emancipación se convirtió en algo esencial.

Marcello Musto

SinPermiso.info

Los burgueses siempre lo habían conseguido todo. Desde la revolución de 1789, habían sido los únicos que se habían enriquecido en tiempos de prosperidad, mientras que la clase trabajadora había tenido que soportar regularmente el coste de las crisis. La proclamación de la Tercera República abrió nuevos escenarios y ofreció la oportunidad de revertir este rumbo. Napoleón III había sido derrotado y capturado por los alemanes, en Sedán, el 4 de septiembre de 1870. En enero un año después se rendía París, que había estado sitiada durante más de cuatro meses, lo que obligó a los franceses a aceptar las condiciones impuestas por Otto von Bismarck. Se produjo un armisticio que permitió la celebración de elecciones y el posterior nombramiento de Adolphe Thiers como jefe del poder ejecutivo, con el apoyo de una amplia mayoría legitimista y orleanista. En la capital, sin embargo, a diferencia del resto del país, la conjunción progresista-republicana tuvo éxito con una abrumadora mayoría y el descontento popular fue más generalizado que en otros lugares. La perspectiva de un ejecutivo que dejase inmutables todas las injusticias sociales, que quería desarmar la ciudad y estaba dispuesto a hacer recaer el precio de la guerra sobre los menos favorecidos, desató la rebelión. El 18 de marzo estalló una nueva revolución; Thiers y su ejército tuvieron que refugiarse en Versalles.

De lucha y de gobierno

Los insurgentes decidieron celebrar inmediatamente elecciones libres, para garantizar la legitimidad democrática de la insurrección. El 26 de marzo, una abrumadora mayoría (190.000 contra 40.000 votos) aprobó las razones de la revuelta y 70 de los 85 miembros electos se declararon a favor de la revolución. Los 15 representantes moderados del llamado “parti de maires” (partido de los alcaldes), grupo formado por ex presidentes de algunos distritos, dimitieron inmediatamente y no se incorporaron al consejo de la comuna. Poco después fueron seguidos por cuatro radicales. Los 66 miembros restantes, que no se distinguían fácilmente por su doble afiliación política, representaban posiciones muy variadas. Entre ellos había una veintena de republicanos neo-jacobinos (incluidos los influyentes Charles Delescluze y Felix Pyat), una docena de prosélitos de Auguste Blanqui, 17 miembros de la Asociación Internacional de Trabajadores (incluidos los mutualistas seguidores de Pierre-Joseph Proudhon, que con frecuencia no estaban de acuerdo con los colectivistas afines a Karl Marx) y un par de independientes. La mayoría de los miembros de la Comuna eran trabajadores o representantes reconocidos de la clase trabajadora. De ellos, 14 procedían de la Guardia Nacional. Fue precisamente el comité central de esta el que depositó el poder en manos de la Comuna, aunque este acto fue el inicio de una larga serie de contradicciones y conflictos entre las dos entidades (…)  Seguir leyendo …

Fuente original del texto e ilustración: https://www.sinpermiso.info/

Texto tomado de: http://pulsocritico.com/

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