Privilegio reservado. Crisis y recuperación en Japón (Descargar Texto)

Primera economía en pasar por la secuencia de implosión financiera y vuelco electoral, Japón también va por delante de Occidente a la hora de estabilizar su orden político. Pero, ¿la estasis de la elite se refleja en la sociedad sobre la que se asienta? Una deflación renovada y la disminución de los seishain constituyen el telón de fondo del tercer mandato de Abe.

R. Taggart Murphy

New Left Review

El colapso financiero internacional de 2008 golpeó con dureza a Japón. Si bien es cierto que el sistema bancario del país estaba bastante bien aislado y a salvo de los peores trastornos, la posterior recesión mundial arrastró consigo a la economía japonesa. Las instituciones encargadas de velar por la seguridad económica, que habían venido comprando la paz política durante medio siglo, comenzaron a desmoronarse visiblemente, y el electorado respondió barriendo del poder, por primera vez desde su fundación en 1955, al Partido Liberal Democrático gobernante. Sin embargo, una década después, el pdl vuelve a estar al mando del país sin ningún desafío político serio en el horizonte. El populismo de derecha e izquierda que ha sacudido Europa y Estados Unidos no se ve por ninguna parte y, si bien la economía puede no ser lo que fue en los días del «milagro japonés», tampoco ha salido muy mal parada, sobre todo si la comparamos con las de sus homólogos, Alemania, Francia y Gran Bretaña. Esto es digno de mención, si tenemos en cuenta que en 2011 Japón sufrió un terremoto-tsunami de tal magnitud que ha sido considerado el desastre natural más caro de la historia, un cataclismo que afectó a las plantas nucleares que venían cubriendo un tercio de las necesidades energéticas del país. ¿Qué es lo que ocurrió –o tal vez, dejó de ocurrir– que permitió a Japón salir relativamente indemne y sin cambios de estos desastres naturales y de factura humana?

Para responder a esta pregunta, deberíamos empezar por detener nuestra mirada en la gente que dirige Japón. A tal efecto, puede ser ilustrativo tener en cuenta el comentario de Orwell sobre el estrato superior del Reino Unido:

La clase dirigente de Japón, a diferencia de sus homólogos estadounidenses –y seguramente también de sus homólogos europeos– sigue siendo «razonablemente sana» desde el punto de vista moral. Sus miembros viven vidas acomodadas en lo material, pero no capturan la política y las finanzas de su país para desviar ríos de dinero a sus bolsillos. No se deleitan con obscenas demostraciones de riqueza; no se encontrarán en Tokio nuevos núcleos de rascacielos, al estilo de los de Nueva York, desde donde los ricos se enseñorean sobre todos los demás. Como los padres de clase alta de todas partes, los responsables políticos japoneses se obsesionan con la titulación de sus hijos y desembolsan fajos de yenes para clases particulares y en escuelas de enseñanza intensiva. Pero, en última instancia, o bien el/la joven pasa el examen de ingreso o bien lo suspende, porque con donaciones a la Facultad de Derecho de la Universidad de Tokio sus padres no podrán comprar sus carreras a través de las puertas oficiales y hacia la elite gobernante2 . La gente que dirige Japón se considera a sí misma como genuinos patriotas y, por lo general, actúan como tales. Muchos son descendientes directos de aquellos samuráis que constituían la clase dirigente de jure de Japón en la era premoderna, y que fueron eficazmente convertidos en burócratas por el shogunato Tokugawa (1603- 1867). Con una excepción significativa, los burócratas han gobernado el país desde entonces. «Samurái» significa literalmente «el que sirve», y el samurái de hoy (si se quiere, los burócratas de los Ministerios principales, los altos ejecutivos de bancos y corporaciones del establishment, etcétera) heredó la obsesión por la reputación y el desprecio por los ostentosos valores comerciales por los que se guiaron sus ancestros institucionales (y, en muchos casos, también biológicos) .

Texto original: https://newleftreview.es/

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Un comentario en “Privilegio reservado. Crisis y recuperación en Japón (Descargar Texto)

  1. theburningheart

    Japon es un pais viejo, donde la tradicion pesa mucho, en contraste con los paises occidentales que descartan lo viejo, como si fuera alguna pieza de tu guardaropa muy pasada de moda.
    Conoci a un joven Japones en su etapa de rebeldia, viajaba a California cada año y visitaba el lugar donde yo trabajaba. Un año me dijo:

    “Brigido san, infortunadamente esta es la ultima vez que vengo a visitarte, tengo 27 años y ya debo ponerme serio, mis padres me van a casar, y tendre que tomar un trabajo fijo y hacer un hogar, de hecho ya mucha gente me critica y me dice que si no lo hago, ya mejor ni regrese a Japon de mis viajes, nadie querra darme empleo, o casarse conmigo, de hecho mis padres batallaron mucho para conseguirme una novia, y una compañia que me aceptara, asi es que solo vine a despedirme.”

    Con eso puedes darte una idea, de que Japon es un pais donde Giri (deber, obligacion) pesa mucho.

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