Palestina: El enemigo no es la resistencia

Gaza sufre, pero no a causa de Hamás y su Administración. Hamás ha hecho todo lo posible para evitar al pueblo palestino en Gaza los efectos devastadores del asedio israelí.

Hamás no mantiene a dos millones de personas encerradas en una prisión al aire libre, con una economía carcelaria destrozada, Israel lo hace. El cinismo de la declaración del Estado no tiene paralelo: “Los países del mundo han intentado ayudar a la gente de Gaza”, pero Hamás ha destruido sus buenas obras, según el Representante Especial. ¿Tal vez tenía en mente el aeropuerto post-Oslo, construido por el liderazgo multinacional, atacado en 2001 por las fuerzas aéreas israelíes, con sus pistas arrasadas por Israel unos años más tarde? ¿O el daño catastrófico causado en el sistema de agua por los ataques aéreos israelíes durante la Operación Plomo Fundido en 2008? ¿O el extenso bombardeo al sistema de saneamiento en la Operación Pilar de Defensa en 2012? ¿O la única central eléctrica de Gaza, atacada en 2006, 2008 y finalmente arrasada por misiles israelíes en la Operación Borde Protector de 2014?… La continua tragedia de Gaza, en verdad de toda Palestina, no es tan fácil de ocultar… y la resistencia palestina continúa. No hay elección.

Stanley L. Cohen

Counterpunch

El Movimiento de Resistencia Islámica comenzó hace más de treinta años en un momento histórico que se sabía que estaba cargado de peligro absoluto para su nación. Los fundadores de esta lucha de liberación nacional examinaron las abrumadoras capacidades militares de Israel, alimentadas por su patrocinador global y superpotencia, los Estados Unidos. Consideraron los programas expansionistas de Israel, el proyecto sionista de asentamientos ilegales que borran sus hogares y aldeas, desposeen a madres y padres, hermanas y hermanos, y el fracaso de la comunidad internacional para detenerlos. Entonces sabían que dentro de una generación los palestinos lo perderían todo, su patria y patrimonio y su nación, dejándolos sin hogar cautivos de los caprichos de otros hombres. En ese momento la resistencia no era una elección de estilo de vida ni una postura revolucionaria. Era una necesidad existencial, como lo es ahora. Seguir leyendo “Palestina: El enemigo no es la resistencia”