Paz y NoViolencia: Rebeldía a un sistema violento (Descargar)

Latinoamérica ha jugado un rol fundamental en lograr el tratado de prohibición y en fortalecer el multilateralismo en torno a la consecución del desarme humanitario. Históricamente, la región ha sido proactiva en la no proliferación y el desarme nuclear. Creó la primera zona libre de armas nucleares en un área densamente poblada a través del Tratado de Tlatelolco, que precedió al Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP) e indudablemente fortalece el régimen de no proliferación.

En los últimos años, la región ha logrado unirse como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, CELAC, a través de la cual los 33 países que la componen han logrado trabajar en bloque, al más alto nivel, con una gran ventaja política. Incluso si en los últimos años se ha perdido el consenso en temas clave y se ha corroído esta cohesión, la CELAC tuvo un fuerte impacto en el apoyo al TPAN. Esto se vio, por ejemplo, con la Promesa Humanitaria, que surgió de la Conferencia de Viena en diciembre de 2014, una declaración histórica que fue clave para transformar en acción política el ímpetu generado por las tres conferencias humanitarias. En su cumbre anual de CELAC en Costa Rica en enero de 2015, un mes después de la conferencia de Viena, los 33 Estados de la CELAC le dieron su apoyo a la Promesa Humanitaria. Este apoyo casi inmediato, significativo tanto en números como en el nivel del apoyo, proporcionó un impulso para el respaldo de la promesa, que llegó a 127 países en julio de ese año.

En la Asamblea General de las Naciones Unidas de ese mismo año, México, respaldado por otros países copatrocinadores, se sintió empoderado para proponer un Grupo de Trabajo de Composición Abierta para impulsar negociaciones multilaterales sobre el desarme nuclear. En 2016, dicho grupo, después de largas tres sesiones de negociación, y gracias a un voto decisivo convocado por Guatemala, recomendó la negociación de un Tratado para prohibir las armas nucleares (TPAN). Dichas negociaciones fueron presididas de forma exitosa en ONU en Nueva York en 2017 por la embajadora costarricense Elayne Whyte y el TPAN fue adoptado el 7 de julio de 2017.

Países como Ecuador, Chile, México, Brasil, Guatemala, Costa Rica, Jamaica y Trinidad y Tobago se destacan por estar a la vanguardia de la iniciativa humanitaria y el tratado de prohibición; más recientemente, el “Premio Persona del Año” de Control Arms para el 2018 le fue galardonado al grupo central de siete países que promovieron el TPAN, tres de los cuales (Brasil, Costa Rica y México) son latinoamericanos. Además, CARICOM, la Comunidad del Caribe, compuesta por 15 Estados miembros, también ha sido un aliado muy fuerte y constructivo a lo largo de este proceso, y su apoyo fue esencial para incluir las obligaciones positivas (la asistencia a víctimas y la remediación ambiental) en el TPAN, que es la parte que lo hace más operativo y que fortalece el aspecto humanitario del tratado.

Alainet. Revista No. 535 – Septiembre 2018 https://www.alainet.org/

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