Brasil: irrumpe el golpismo en la crisis política

Información del 7 de abril: Tras varias horas de tensión, Lula se entregó a la Policía Federal

Jorge Altamira

¡Los procesos judiciales por corrupción no buscan ‘la transparencia’, ni tienen una finalidad ‘ética’ – son la pantalla que oculta una lucha por el control del mercado y la economía! Los izquierdistas que reclaman una condena de Lula como aquellos que quieren la absolución, simplemente no advierten que el proceso político de las dos décadas últimas se ha quebrado sin remedio y que su superación pasa por una lucha de clases estratégica contra el conjunto del régimen político y del gran capital, y no por parches judiciales de uno u otro tipo, que no son más que la cortina siniestra de una conspiración para que las masas paguen el costo imposible de una salida de miserias. Lula ha tejido en el último tiempo un acuerdo con partidos similares al PT, otros de izquierda y otros de derecha, que plantea una política de crecimiento industrial y fomento de exportaciones, en un vano intento de reconquistar una confianza del capital, y salvarse de la cárcel. El capital, sin embargo, de ningún modo puede ni quiere soportar la carga de experiencias fracasadas. El pronunciamiento golpista del comandante en jefe del Ejército, general Vilas Boas, en la víspera de la reunión del STF, es una conclusión política que va ganando adeptos de la clase dominante. Brasil se encamina hacia una mayor crisis política completamente inevitable (…) Las instituciones políticas brasileñas han perdido cualquier legitimidad; están cuestionadas la acción de gobierno, la acción legislativa y la acción judicial. A Lula lo deberá juzgar una corte judicial elegida por los trabajadores – no la que actúa por indicación del Departamento de Justicia norteamericano, ni la que encubre a una laya enorme de ladrones. Acá hay un problema político – de poder. En estos términos debe actuar una izquierda realmente revolucionaria. Ha habido un planteo golpista y enseguida una división militar. La intervención militar a la Seguridad ha establecido en Río de Janeiro un régimen de apartheid – sólo falta que se erija un muro contra los morros favelados.

El Tribunal Superior de Justicia de Brasil, por un voto de 6 contra 5, ha privado a Lula de la posibilidad de esperar en libertad la apelación final, a la que tiene derecho, contra la condena a doce años de cárcel, decidida en dos instancias judiciales anteriores. La expectativa del ex presidente era que la prolongación de esa apelación en el tiempo fuera suficiente para permitirle concurrir a las elecciones previstas para octubre próximo. La aplicación inmediata de la condena desbarata ese propósito: una ley, aprobada bajo el gobierno de Lula, exige a los candidatos tener una “ficha limpa” para ser admitidos por la Justicia Electoral. Seguir leyendo “Brasil: irrumpe el golpismo en la crisis política”