La corrupción: Más allá de la moralina (Descargar Libro)

Alainet  Revista No. 531 – Marzo 2018

La corrupción nuevamente está en la escena político-mediática, pero poco se habla de sus causas estructurales. Esta edición explora diferentes facetas del eje capitalismo/ empresas/ sistema político/ corrupción y su carácter sistémico. El término corrupción, en su sentido más amplio, se refiere a las estrategias privadas que subvierten los intereses colectivos de determinadas comunidades y encontraremos casos tan antiguos como la propia historia.

(Fragmento)

El derecho griego fue el primero en abordar el tema de la corrupción y el derecho romano, el primero en tipificarla. En el siglo XVI las denuncias de Martín Lutero contra la corrupción en el seno de la Iglesia Católica por medio de la venta de indulgencias motivaron el llamado “cisma” que daría origen a las vertientes protestantes.

Sin embargo, justamente porque la corrupción estuvo siempre directamente asociada a las estrategias de poder, obviamente que en cualquier época o lugar es muy difícil denunciarla e incluso tener claridad sobre dónde empiezan y dónde terminan los actos corruptos. La historia demuestra con muchos ejemplos que el desarrollo del capitalismo está asociado a la constitución de lazos de corrupción entre los grupos políticos que comandan a los Estados nacionales y los grupos privados que tienen el poder económico.

La corrupción en el seno de las potencias capitalistas

El investigador Eric Williams reveló que el negocio del tráfico de esclavos hacia el Nuevo Mundo fue fundamental para el proceso de acumulación primitiva del capitalismo de Inglaterra y que su elevada rentabilidad amplió la corrupción en el sistema político británico a través de la compra de escaños en el parlamento y garantizando títulos de nobleza a los comerciantes de esclavos1 . También en el ascenso de Estados Unidos a la condición de potencia capitalista, se documentaron amplios expedientes de corrupción2 . En 1887, por ejemplo, durante una huelga de los trabajadores ferroviarios, los dueños de los ferrocarriles, William Vanderbilt y Jay Gould, que habían apoyado la elección del Presidente Rutherford B. Hayes, fueron recompensados con las tropas del ejército para reprimir a los huelguistas al costo de cien muertos.

Desde aquella época fue común la intervención militar estadounidense en otros países para defender intereses de las empresas de EEUU. Como afirmó el general Smedley Butler, que sirvió por 33 años y combatió en Filipinas, China y Centroamérica: «La mayor parte de este tiempo no he sido más que un matador con clase a sueldo de la gran empresa, Wall Street y la banca. Dicho en pocas palabras, he sido un chantajista, un gangster del capitalismo» refiriéndose a las intervenciones militares que comandó a favor de intereses de petroleras estadounidenses en México, del National City Bank en Cuba y en Haití, del Brown Brothers International Bank en Nicaragua, de empresas azucareras en la República Dominicana y de la Standard Oil en China3 .

Asociadas a las estrategias expansionistas del imperialismo estadounidense, prácticas corruptas se generalizaron entre los diferentes segmentos del sector público de aquel país. Congresistas, presidentes de la república y miembros de las fuerzas armadas a menudo eran recompensados financieramente por empresas.

En 1954, Allan Welsh Dulles, Director General de la Central Inteligence Agency (CIA), también accionista de United Fruit Co, patrocinó con recursos públicos un golpe de Estado en Guatemala, derribando al Presidente Jacobo Arbénz por haber implantado una reforma agraria considerada perjudicial para los intereses de la empresa. Los desdoblamientos políticos de aquella intervención llevaron al genocidio de más de 200 mil guatemaltecos, la gran mayoría indígena, a cargo de los diferentes gobiernos dictatoriales que se sucedieron4 . La reciente guerra contra Irak siguió en el mismo sentido para atender intereses de empresas petroleras estadounidenses, como la Halliburton en la cual el vicepresidente, Dick Cheney, tenía participación.

En la posguerra fueron muchos los casos de corrupción. Un ejemplo notorio fue el de la empresa estadounidense Lockheed, hoy Lockheed Martin, fabricante de aviones militares. Fue denunciada a principios de los años setenta por haber pagado sobornos a agentes públicos de diversos países entre las décadas de 1950 y 1970. Se estima que en total los ejecutivos de la empresa gastaron cerca de 300 millones de dólares (3.600 millones de dólares en valores actualizados) en sobornos para que sus productos fueran adquiridos por diferentes gobiernos5 . Entre ellos, ministros y/o jefes de Estado de Alemania Occidental, Italia, Japón, Arabia Saudita y hasta el Príncipe Consorte, Bernard, de Holanda (…)

Contenido: 

  • Capitalismo y corrupción: un problema sistémico y sistemático
  • ¿Guerra contra la corrupción o contra las alternativas al neoliberalismo?
  • Piratas de saco y corbata
  • La nueva corrupción y la República de los Empresarios
  • La mediatización de la corrupción
  • Brasil: El combate a la corrupción como instrumento político
  • México: La corrupción y el sistema político
  • Ecuador: ¿Y la corrupción contra el fisco?
  • Argentina: el gobierno de Mauricio Macri CEOs al gobierno, corporaciones al poder
  • Colombia: La instrumentalización de la “lucha contra la corrupción”

Fuente dc Revista: https://www.alainet.org/

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