Macri y la pequeña política

Fernando Rosso  Tiempo Argentino

‘Macri saluda a una plaza vacía, como síntesis de una República enajenada de pueblo.’

“…La polarización. Desgastada la narrativa de la “herencia recibida” y con la expresidenta sacándole el cuerpo al escenario (incluso, corrida a segundo plano en el río revuelto del peronismo), el oficialismo quedó solo frente a su propio destino. En una sociedad basada en el conflicto y con una orientación político-económica que los agudiza cotidianamente, los sueños consensualistas de una “Moncloa” criolla sólo caben en los esquemas fríos de los académicos que no participan de la arena caliente de las luchas políticas. O en almas bellas, colmadas de buenas intenciones… como el camino al infierno…”

El papel celofán de la modernidad light del PRO encubre el fracaso de su política. La agenda verde, los problemas urbanos, la obesidad infantil o la tragedia de los accidentes viales, tuvieron preponderancia en el discurso del presidente en la inauguración de las sesiones ordinarias en el Congreso, porque el núcleo duro de su programa está empantanado.

Hay que partir de la base de que un proyecto económico que tiene su columna vertebral en la primarización de la economía, en la hegemonía de la zona núcleo y en la sojerización ampliada no es precisamente un modelo de modernidad. Más allá del relato con el que se adorne este proyecto retrógrado, los condicionantes estructurales siempre terminan imponiéndose.

En el vidrioso tránsito que fue del “reformismo permanente” a este discurso remanente, quedaron los retazos de lo que la coalición Cambiemos consideró su “gran política”: una transformación regresiva de las relaciones sociales y laborales que cambie cualitativamente la relación de fuerzas en favor del empresariado y el gran capital. Como esta orientación chocó con los límites de la Argentina contenciosa, se abrió paso la “pequeña política”. Seguir leyendo “Macri y la pequeña política”

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