Un millón de razones: Indonesia 1965 (Descargar Texto)

Chema Sánchez Rebelión

En este artículo, vamos a prestar más atención a la tragedia que sobrevino en un país, Indonesia, que fue colonia de otro campeón del Estado del Bienestar: Holanda. Cierto que la tragedia imperial que asolara a Indonesia fue culminada de la forma más bárbara por EEUU, pero fue Holanda quien tuvo que recurrir a la primera potencia mundial para mantener sojuzgada, a costa de lo que fuera, al gran país asiático.

Fragmento

Holanda era conocida durante cuatro siglos como el Imperio Neerlandés. Su “Compañía Holandesa de las Indias Oriéntales” fue pionera en un nuevo tipo de colonialismo: el capitalista empresarial; disciplina que ha contagiado a todos los países del “primer mundo” como ejemplo a seguir en el campo de la política exterior. Un imperio que cae con una revolución y la independencia en uno de sus últimos dominios: Indonesia (potencia regional en combustibles fósiles, gas natural y materia prima). Una historia trágica de cómo someten y rapiñan los imperios a los pueblos, que nos detendremos a contar.

Todo empieza con un “despertar nacional” a principios del siglo XX en aquella región asiática. Dentro de los movimientos nacionalistas que allí se dan, un exiliado socialista holandés e internacionalista -paradójicamente-, Henk Sneevliet (Maring), funda en 1914 la Asociación Socialdemócrata de Indias. Inicialmente fue un foro de debates que culminó convirtiéndose en el Partido Comunista de Indonesia (PKI) en 1924, ilegalizado por el Imperio Neerlandés por estar detrás de varios levantamientos populares en Bantén y Sumatra, y que finalmente pasó a la clandestinidad en 1927. Otro de los partidos a destacar dentro del movimiento por la independencia es el Partido Nacional Indonesio (PNI) en el que destacó la personalidad de Ahmed Sukarno, líder y fundador de este partido en 1927, un burgués de centro izquierda que compartía la línea de los países “no alineados”. Durante la II Guerra Mundial Indonesia es ocupada por el Imperio Japonés y Holanda se ve imposibilitada de “defender” su colonia, ya que se encontraba en el escenario central del conflicto en Europa contra la Alemania Nazi.

Durante los tres años y medio en que se prolonga la ocupación, los japoneses, por razones culturales e intereses propios, estimularon y propagaron más el sentimiento de soberanía en Indonesia. Se crearon nuevas instituciones y organizaciones vecinales. Cuando acaba la gran guerra, inmediatamente el PNI, con Sukarno como dirigente indiscutible, junto a facciones nacionalistas y el PKI declaran la independencia de Indonesia (1945). Los holandeses, que quedaron críticamente tocados después de la II Guerra Mundial, tacharon a la nueva república de cómplices del fascismo japonés y pidieron ayuda económica -cómo no- a EEUU para poder mantener su colonia.

La revolución por la independencia duró 4 años y supuso más de 100.000 víctimas mortales indonesias, incluyendo civiles, frente a unas 6.000 de los imperios Neerlandés, Británico y Japonés. También se vieron obligadas a la migración masiva cientos de miles de personas. Y, en definitiva, Indonesia sufrió un estrangulamiento económico por parte del bando imperial vencido.

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