Feudalismo bancario

Alejandro Nadal  La Jornada

Hoy una parte significativa de la población vive y trabaja para pagar intereses a los bancos: una especie de feudalismo bancario… En este sistema, los bancos son los señores del dinero que crean moneda de la nada y, al igual que en el feudalismo stricto sensu, su actividad tampoco depende de la captación de ahorro. El lugar de los nobles lo ocupan los gobiernos, que también son sujetos de crédito y deben obedecer los dictados de los mercados de capitales. Sus bancos centrales, con toda y su mítica independencia, deben proporcionar reservas a los señores del dinero cuando las circunstancias así lo exigen. Los campesinos somos todos los demás, que debemos recurrir al crédito de manera sistemática. 

Durante los siglos VIII y XV predominó en Europa un sistema político y económico que ha recibido el nombre de feudalismo. Era un sistema organizado alrededor de la propiedad de la tierra, a cambio de esquemas de vasallaje, protección, trabajo y distribución de la producción agrícola. En la clásica descripción de Marc Bloch, el esquema jerárquico giraba alrededor de los tres estamentos de la sociedad: nobleza, clero y productores del campo. Típicamente los señores feudales, firmemente aposentados en sus castillos, prestaban protección a los productores agrícolas a cambio de trabajo directo o de un tributo que era pagado en especie.

Entre los habitantes del campo y los poblados las relaciones económicas se llevaban a cabo por medio de mercados, ferias y otros esquemas para los intercambios. La moneda en circulación era emitida, a veces, por autoridades eclesiásticas y, en ocasiones, por reyes o los mismos señores feudales. El trueque sólo predominó cuando había derrumbes institucionales, como al colapsarse el imperio romano o cuando desapareció el imperio de Carlomagno.

En el feudalismo existía el crédito y algunas dinastías se encargaron de proporcionar préstamos a quienes los necesitaran. Pero esos empréstitos normalmente estuvieron reservados a los poderosos y no eran para el grueso de la población. Una buena parte de los créditos se destinaba a pagar mercenarios y financiar guerras. En esos casos los intereses eran altísimos y podían alcanzar 60 por ciento (como hoy en las tarjetas de crédito). Seguir leyendo “Feudalismo bancario”

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