Germinal. Émile Zola

“…Los sueños de juventud, la búsqueda del amor, todo choca contra la realidad siniestra de la mina, que se cobra vidas y apenas permite vivir a los que logran salir de su oscuro pozo. Pero cuando falta el pan, los mineros inician una huelga hace brotar en todos y cada uno lo mejor y lo peor del ser humano, y aunque su desenlace puede dar la sensación de fracaso, el título de la novela lo dice todo, y es que no se puede perder la esperanza completamente porque queda una semilla que algún día germinará. Ellos no han hecho más que sembrarla…”

Germinal. Émile Zola

Publicado el 28/09/2017 por Grupo Akal

«La huelga de Anzin, la misteriosa huelga, continúa […] Son, ya, cinco semanas. Cada día, un comunicado de la Compañía, remitido al corresponsal de la agencia Havas, divulga, con una redacción lacónica y más bien oscura, la situación de las concesiones.» Le Figaro, 31 de marzo de 1884.

Coetáneo de Rodin y de Monet, un año menor que su gran amigo, Paul Cézanne, Émile Zola, nacido en París pero italiano hasta sus veintidós años, cuando adopta la nacionalidad francesa, vivió plenamente la revolucionaria segunda mitad del siglo XIX.

El París en el que Zola nació –un 2 de abril de 1840– sería desmembrado, diseñado y reconstruido por el Barón Haussmann, a las órdenes de Napoleón III y según los gustos de su esposa, Eugenia de Montijo. Será el Segundo Imperio –el anterior fue el de su tío, el general revolucionario Bonaparte convertido luego en el sangriento Napoleón I–, una dictablanda que impone un modo de vida, un estilo de mobiliario, una corte que Zola desdeña pero a cuya sombra, por adhesión o por oposición, se desarrolla el impresionismo y nace ese naturalismo literario del que Zola será estandarte Seguir leyendo “Germinal. Émile Zola”

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