Los imperios y las leyes

Jorge Gómez Barata

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“…Las leyes y todos los demás actos jurídicos que regulan la actividad de los estados, procuran la perpetuación del sistema y la preeminencia de la clase económicamente dominante…”

Derecho, ley y justicia, no sólo son palabras diferentes, sino también dimensiones distintas de la cultura y conceptos nodales para ordenar la convivencia, no con arreglo a realidades previas al hombre mismo o a una espiritualidad inmanente, como se nos hace creer, sino en consonancia con intereses materiales. El Derecho es la expresión escrita de la conciencia jurídica, un componente de la conciencia social, formada por las nociones que la sociedad de una época posee acerca de lo legal y lo ilegal. El derecho es universal, mientras que las leyes son locales. Algo puede ser legal en un país e ilegal en otros.

Hasta hace muy poco los tribunales sudafricanos condenaban a los negros según las leyes del apartheid. Que aquellas leyes fueran obligatorias no significa que fueran justas.

Precisamente porque existen leyes injustas, rebelarse contra ellas forma parte de la conciencia jurídica y del Derecho.

La justicia es otra cosa. En términos estrictamente técnicos es la tasación de los comportamientos conforme a leyes escritas, mediante las que se codifican las nociones dominantes a nivel social acerca de lo permitido y lo prohibido y, en términos filosóficos, una síntesis del ideal humano de la perfección.

Un mundo justo sería perfecto. Conforme al derecho y a las leyes y en busca de la justicia, los hombres condujeron la evolución de la sociedad, crearon los estados, las formas de gobierno y dieron forma al poder político, que es la quinta esencia del poder.

Todo cuanto tiene que ver con esos procesos, tiene un visible carácter de clase y está regido por sus intereses.

Las leyes y todos los demás actos jurídicos que regulan la actividad de los estados, procuran la perpetuación del sistema y la preeminencia de la clase económicamente dominante .