Entrevista a Eduardo Galeano a propósito de su más reciente libro “Los hijos de los días”

Ana María Mizrah

Cronicón.net

“El mejor día es el que todavía no viví”

 Los hijos de los días - Eduardo Galeano

Los hijos de los días se titula el nuevo libro del destacado escritor uruguayo Eduardo Galeano, quien en esta entrevista se refiere a los alcances de su contenido.

¿Por qué este título: Los hijos de los días?

Según los mayas nosotros somos hijos de los días o sea que el tiempo es el que funda el espacio. El tiempo es nuestro papá y nuestra mamá y siendo como somos hijos de los días, lo más natural es que de cada día nazca una historia. Estamos hechos de átomos, pero también de historias.

Dentro de esas historias hay muchas vinculadas a nuestra vida cotidiana. Usted señala: “vivimos en un mundo inseguro”. La particularidad es que plantea que existen diferentes concepciones sobre la inseguridad. ¿A qué se refiere?

Muchos políticos en el mundo entero ?no es algo que le pase solo a nuestro país? explotan una suerte de histeria colectiva respecto al tema de la inseguridad. Te enseñan a ver al prójimo como una amenaza y te prohíben verlo como una promesa; o sea el prójimo ?ese señor, esa señora que anda por ahí? puede robarte, violarte, secuestrarte, engañarte, mentirte, rara vez ofrecerte algo que valga la pena recibir. Creo que eso forma parte de una dictadura universal del miedo. Estamos entrenados para tener miedo de todo y de todos y esta es la coartada que necesita la estructura militar del mundo. Este es un mundo que destina la mitad de sus recursos al arte de matar al prójimo. Los gastos militares ?que son el nombre artístico de los gastos criminales? necesitan una coartada. Las armas necesitan guerra, como los abrigos necesitan invierno.
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Periodismo y diversidad

Denia de Moraes

Alainet.org

 

El escenario del periodismo actual es complejo. De un lado, hay una profusión de contenidos distribuidos por canales y plataformas digitales. De otro, verificamos una dramática concentración de los medios de comunicación por pocos conglomerados empresariales, en sintonía con la meta de ampliar el valor mercantil y los patrones de acumulación y lucro del sector. En razón de esta concentración, lo que es difundido generalmente evidencia valores y visiones de mundo que reproducen las conveniencias de los grupos controladores.

La “diversidad” pregonada por los voceros del neoliberalismo está, casi siempre, bajo fuerte control de las fuentes de emisión, responsables de la mercantilización generalizada de la producción simbólica. Por otro lado, el acceso a los contenidos y conocimientos es profundamente desigual. Hay grave asimetría entre la expansión de los sistemas tecnológicos y la capacidad de inclusión de la base de la sociedad en los beneficios del progreso tecnocientífico. Los países más ricos y las élites dominantes son los que más disfrutan de los accesos, usos y ventajas del avance tecnológico.

Este cuadro tiene una serie de impactos en la praxis periodística. Las estructuras empresariales que rigen el periodismo de mercado son desfavorables a expresiones autónomas y participativas por parte de los periodistas. Los grupos monopólicos asumen y controlan los procesos de producción y difusión de las informaciones que circulan socialmente. Se trata de una “estructura piramidal”, como señala Milton Santos: “En el tope, se quedan los que pueden captar las informaciones, orientarlas a un centro colector, que las selecciona, organiza y redistribuye en función del interés propio. Para los demás, no hay, prácticamente, camino de ida y vuelta. Son sólo receptores, sobre todo los menos capaces de descifrar las señales y los códigos con que los medios masivos trabajan”. (1)

Los mecanismos de control crecieron enormemente en los grupos mediáticos, generando, como efecto colateral, una sensible disminución de la posibilidad de interferencia autoral de los periodistas en los productos y mensajes que elaboran. Resultan de ahí desvíos en los procesos informativos, porque conveniencias corporativas y modelos autoritarios de gestión determinan las relaciones internas en las redacciones.

“FÁBRICA DE MENTIRAS IRRISORIAS”

Sin embargo, pienso que es necesario analizar la actividad periodística de una manera amplia y dialéctica, lo que significa comprender el periodismo más allá de los equívocos y manipulaciones que a menudo ocurren en los medios corporativos. Se trata de creer que existen periodismos, y no sólo el periodismo que se hace prisionero de sí mismo cuando se contenta en ser únicamente vocero de las clases dominantes y sus intereses mercantiles. Rodolfo Walsh situó, primorosamente, este tipo de periodismo como una fábrica de “mentiras irrisorias, calumnias pagadas y estupidez elevada a la virtud”. (2)
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Santos y el ingreso de Colombia a la OTAN: graves consecuencias geopolíticas

Atilio Boron

La Haine

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OTAN, una organización sobre la cual pesan innumerables crímenes de todo tipo perpetrados en la propia Europa (recordar el bombardeo a la ex Yugoslavia), a Libia y ahora su colaboración con los terroristas que han tomado a Siria por asalto.

 

La pretensión de la derecha colombiana, en el poder desde siempre, ha sido convertirse, especialmente a partir de la presidencia del narcopolítico Álvaro Uribe Vélez, en la “Israel de América Latina” erigiéndose, con el respaldo de la OTAN, en el gendarme regional del área para agredir a vecinos como Venezuela, Ecuador y otros -¿Bolivia, Nicaragua, Cuba?- que tengan la osadía de oponerse a los designios imperiales. Eso y no otra cosa es lo que significa su declaración.

El anuncio del presidente de Colombia Juan Manuel Santos de que “durante este mes de Junio suscribirá un acuerdo de cooperación con la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) para mostrar su disposición de ingresar a ella” ha causado una previsible conmoción en Nuestra América. Lo pronunció en un acto de ascensos a miembros de la Armada realizado en Bogotá, ocasión en la cual Santos señaló que Colombia tiene derecho a “pensar en grande”, y que él va a buscar ser de los mejores “ya no de la región, sino del mundo entero”. Continuó luego diciendo que “si logramos esa paz –refiriéndose a las conversaciones de paz que están en curso en Cuba, con el aval de los anfitriones, Noruega y Venezuela- nuestro Ejército está en la mejor posición para poder distinguirse también a nivel internacional. Ya lo estamos haciendo en muchos frentes”, aseguró Santos. Y piensa hacerlo nada menos que asociándose a la OTAN, una organización sobre la cual pesan innumerables crímenes de todo tipo perpetrados en la propia Europa (recordar el bombardeo a la ex Yugoslavia), a Libia y ahora su colaboración con los terroristas que han tomado a Siria por asalto.

Jacobo David Blinder, ensayista y periodista brasileño, fue uno de los primeros en alarmarse ante esta decisión del colombiano. Hasta ahora el único país de América Latina “aliado extra OTAN” era la Argentina, que obtuvo ese deshonroso status durante los nefastos años de Menem, y más específicamente en 1998, luego de participar en la Primera Guerra del Golfo (1991-1992) y aceptar todas las imposiciones impuestas por Washington en muchas áreas de la política pública, como por ejemplo desmantelar el proyecto del misil Cóndor y congelar el programa nuclear que durante décadas venía desarrollándose en la Argentina. Dos gravísimos atentados que suman poco más de un centenar de muertos –a la Embajada de Israel y a la AMIA- fue el saldo que dejó en la Argentina la represalia por haberse sumado a la organización terrorista noratlántica.
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