Un juego de palabras con un profundo significado histórico

Germán M Arellano O.

Cronicón.net

 

Al escuchar, “No es una época de cambio, es un cambio de época”, comprendí, sin lugar a dudas, que se trata del eslogan de la campaña publicitaria que promueve el gobierno ecuatoriano, denominado de la Revolución Ciudadana. Para comprender la sindéresis de lo que esto significa, repasé en mi memoria sucesos de la historia reciente y me encontré con que:

ÉPOCA DE CAMBIO

Muy seguramente, el pueblo ecuatoriano, tan político como futbolero, se acostumbró a escuchar estas palabras en discursos politiqueros, propios de los candidatos de turno, ofrecimientos tan mentirosos y vanos, como falsos en promesas, muletillas de dicción, propios de la vieja y corrupta partidocracia, que lideró y dominó por mucho tiempo los destinos de esta nación.

Al escudriñar en mi memoria, me encuentro con cientos de historias, historias contadas por ciudadanos del común, que dejan entrever una constante de pobres y tristes finales: gobiernos que ofrecieron servir al pueblo y terminaron sirviéndose de el.

Gobiernos que han marcado en la historia de este país, un triste y desolador pasado. Pasado al cual nadie quiere volver. Pues, los ideales de un pueblo se convirtieron en sueños inalcanzables, donde la esperanza se confundía con la abnegación, la resignación y la humillación.

Para ese entonces, los ideales del común se limitaban a que Ecuador clasifique a un campeonato mundial de fútbol, que se lograra a través de su reina alcanzar el titulo de Miss Universo o lograr el primer puesto en un certamen musical de índole internacional. El país había perdido la fe y la esperanza respecto de un mejor mañana para sus hijos.

ES UN CAMBIO DE EPOCA

Luego de tantas frustraciones políticas, de varios presidentes neoliberales corruptos defenestrados, y tras una dura lucha electoral, llega al poder un economista, Rafael Correa Delgado. Un líder y joven estadista que hizo entender durante su campaña política electoral la necesidad de barrer la casa desde adentro hacia afuera, proponiendo para ello el cambio de la Constitución en aras de emprender un nuevo proceso institucional bajo premisas de inclusión, equidad social, respeto a los derechos humanos y amplia participación ciudadana. Un planteamiento político dirigido a enterrar “la triste y larga noche neoliberal” que tuvo que soportar con estoicismo el pueblo ecuatoriano.

Gracias al apoyo de un pueblo cansado de tanta injusticia social, la Constituyente fue convocada y se expidió una nueva Carta Política, puesta a tono con las expectativas nacionales y acorde con la modernidad en cuanto a derechos sociales, economía, medio ambiente, democracia política, relaciones internacionales y actualización institucional, la cual a su vez fue aprobada por los mandantes por inmensa mayoría y no impuesta por la mafiosa partidocracia de tan triste y funesta recordación, como sucedió con la Constitución anterior de 1998.

No obstante, la lucha apenas comenzaba, pues, combatir contra toda la maquinaria oligarca, instituida por partidos políticos decadentes, y todo lo que ello implica, no ha sido tarea fácil, por cuanto que la corrupción administrativa estaba enquistada en casi todos los organismos de la nación y había hecho metástasis.

Correa, con base en exitosas políticas públicas que se palpan día a día en hechos y obras, ha viabilizado un camino de esperanza para su pueblo, que avanza de manera consistente, bajo la bandera de la Revolución Ciudadana.

La falta de criterios, la escasez de recursos argumentativos, como juicios de valor sin fundamentos sólidos para debatir, tienen caminando a los partidos políticos tradicionales al filo de su propia y merecida extinción.

Como réplica a la buena gestión gubernamental, que además ha sido aprobada por el pueblo en varias justas electorales, los politiqueros de turno, dignos representantes de antiguos y nefastos gobiernos, siguen apegados a sus viejas practicas y a mañosas costumbres, buscando mediante la exposición mediática, obtener el beneficio popular acudiendo al insulto, la mezquindad y la critica mendaz a los logros alcanzados por la administración de Rafael Correa.

Amparados en el cinismo y en el cuento de que en Ecuador no existe libertad de prensa, buscan instituir un estado de opinión en detrimento del estado de derecho. Cuando los perros ladran es señal inequívoca de que se está avanzando, y esa es la muestra fehaciente de que el gobierno nacional está afectando los oscuros intereses de la mafiosa y corrupta partidocracia, cuyos decadentes líderes se han erigido en falsos salvadores y en líderes de una oposición desgastada y desprestigiada que, en buena hora, ya nadie cree.

La efectiva conducción del Estado, ha permitido avanzar a pasos agigantados en la concreción de un nuevo Ecuador, abriendo el camino de la esperanza, gestando un mejor presente y consolidando un mejor mañana. Ahora caminamos por el rumbo que marca la Revolución Ciudadana, y en el camino, nos hemos encontrado con el impulso de medidas y políticas para generar justicia social, instituyendo salarios justos, eliminando la tercerización laboral, prescribiendo como delito el hecho de no afiliar al Seguro Social al empleado, atendiendo en forma adecuada a ancianos y discapacitados que enhorabuena tienen ya un espacio ganado en consideración y respeto.

Estamos transitando por una nueva red de autopistas, cruzamos nuevos puentes que además de unir ciudades y acortar distancias impulsa tanto al turismo nacional como internacional; somos conscientes, además, de cómo se está haciendo realidad el sueño de ese viejo luchador, don Eloy Alfaro, quien tuvo la visión de incorporar los ferrocarriles nacionales al desarrollo del país.

Sin lugar a dudas, este es el camino de desarrollo social sostenible que posicionará al Ecuador en el corto y mediano plazo, como uno de los países que cuenta con el más moderno sistema vial y ferroviario de la región.

Al mismo tiempo, se busca reformar el viejo y caduco sistema educativo para complementar el exitoso programa de construcción de nuevos colegios, dotados con tecnología de punta y moderna logística para atender en forma digna a los niños y jóvenes ecuatorianos. De esta manera, los estudiantes están obteniendo gratuitamente su educación que incluye acceso a desayunos escolares, útiles y uniformes.

A través del programa de la Vicepresidencia de la Republica, hemos aprendido a valorar y respetar a los ciudadanos discapacitados, pues el gobierno ha instaurado proyectos institucionales ejemplares, que les permiten obtener mejor calidad de vida mediante su reinserción a una sociedad productiva.

Hoy, el país cuenta con una serie de hospitales públicos, que perfectamente pueden cubrir cualquier requerimiento o urgencia medica, en virtud de que se encuentran dotados de una serie de equipos de alta tecnología. También se cuenta con dos hospitales ambulantes de ultima generación que permiten desplazarse y dar atención medica a los habitantes de los sitios mas recónditos de la geografía nacional, demostrando que, efectivamente, la salud, “ya es de todos”.

El proceso de cambio de la Revolución Ciudadana ha posibilitado recuperar también instituciones vitales para el desarrollo nacional. Es el caso del Registro Civil, Identificación y Cedulación, el cual hasta épocas recientes era un botín político, en el que reinaba la anarquía, la corrupción y el clientelismo. Hoy es una institución moderna, segura, con una excelente implementación tecnológica.

En materia de política internacional, la Cancillería ha logrado resultados positivos. Gracias al buen manejo diplomático, Ecuador salió airoso frente al incidente provocado por la política invasora y violatoria de la soberanía nacional del cuestionado presidente colombiano Álvaro Uribe, obteniendo el decidido respaldo y reconocimiento de todos los países latinoamericanos.

La activa participación de Ecuador en UNASUR, el haber logrado concretar relaciones comerciales y políticas con países con los cuales no se había tenido relaciones, el apoyo humanitario dado a naciones hermanas en desgracia con aportes muy significativos como fue el caso de Haití, la novedosa e inédita propuesta hecha al mundo en busca de preservar recursos naturales para la humanidad mediante del proyecto Yasuní ITT, constituyen avances significativos de la política exterior del gobierno ecuatoriano.

Sin embargo, la vieja partidocracia, encabezada por los políticos del pasado, no da tregua y se resiste; su ambición por el poder es tan fuerte, que ha perdido el norte de lo que es una verdadera oposición. No les importa desestabilizar al país, ni el precio que haya que pagar por dar al traste con el gobierno de Correa. En su apátrida propósito buscan sembrar la cultura del miedo y para ello utilizan todo tipo de artimañas bajas y cuatreras, como la utilizada el 30 de septiembre de 2010. Un día oscuro, en el que su plan criminal era concretar un golpe de Estado. Lo único que lograron fue manchar con sangre la voluntad de un pueblo. Sangre que a la postre se convertiría en germen fecundo, que permitió nuevamente que brille la luz de la libertad, pues la historia contará, que un pueblo valiente, condenó el hecho, pues la sociedad no es tolerante con las aventuras criminales, por eso se pronunció saliendo a las calles en defensa de su Presidente, de su gestión y del proyecto reformador que está llevando adelante. Miles de voluntades se sumaron al clamor nacional logrando que aquel día renaciera la democracia.

Para aquellos sinvergüenzas que hoy preguntan al país, ¿quién ordenó disparar?, habría que contestarles con una cita del célebre escritor uruguayo Eduardo Galeano: “Jugar sin hinchada, es como bailar sin música”. El país no puede ni debe tolerar una oposición viciada y vacía de conceptos.

Ciertamente que la oposición es fundamental para que exista democracia, pero una oposición respetuosa, que plantee ideas nuevas, ideas que sumen, que no se limite únicamente a criticar, que dé soluciones a través de propuestas. En fin, una oposición abierta al debate con conceptos valederos. Y no una criminal y funesta oposición que, como en los casos de Ecuador y Venezuela, en vez de contribuir al proceso dialéctico de la democracia, atenta contra su supervivencia acudiendo a métodos fascistas y golpistas.

El Ecuador ahora camina al ritmo impuesto por Correa, un paso firme y tenaz como transparente y limpio es su accionar. Caminamos en busca de un equilibrio en el que la justicia social, la seguridad y la convivencia se puedan conjugar.

El Ecuador, afortunadamente, está transitando ahora por esta ruta certera y democrática que marca la Revolución Ciudadana.

Quito, octubre de 2011.

http://www.cronicon.net/

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