Jorge Gómez Barata. Cuba-Estados Unidos: por dónde comenzar Partes VI y VII

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Jorge Gómez Barata

Parte VI

Con frecuencia se afirma que el diferendo entre Estados Unidos y Cuba es como una reliquia de la Guerra Fría. En realidad el anacronismo es más vetusto. Todo comenzó en el siglo XVIII y se acentúo cuando, durante su expansión territorial, al cruzar el Mississippi y asomarse al golfo de México, los primeros líderes estadounidenses, tomaron conciencia de la importancia estratégica de Cuba. Desde entonces la codiciaron.

Se trataba de la mayor de Las Antillas, un enclave español, el mayor territorio al sur de las fronteras norteamericanas, formando a la vez que una llave, una atalaya a la entrada del golfo de México desde la cual, sin ningún obstáculo se accede a todo sur, a la costa este y el suroeste del inmenso país.

Seguramente en el pensamiento geopolítico de los fundadores de los Estados Unidos influyó el conocimiento de que Cuba fue la base desde donde partieron las expediciones que conquistaron entre otros territorios, México y Florida donde Pedro Menéndez de Avilés, gobernador de La Habana, en 1565 fundó San Agustín, la primera ciudad norteamericana.

Ante el éxito obtenido en los actos de compra de los inmensos territorios habitados de Luisiana (1803), Florida (1810) y Alaska (1867) a Francia, España y Rusia respectivamente, Estados Unidos intentó adquirir a Cuba con dinero, encontrando una negativa de la Corona Hispana que tenía buenas razones para no deshacerse de lo que entonces era ya la «joya más preciada de su corona», que entre otras cosas, la abastecía de azúcar café y tabaco.

En 1868, tardíamente respecto al resto de Iberoamerica, comenzó la lucha por la independencia de Cuba, que con breves períodos de interrupción se prolongó hasta 1898, momento en que aprovechando el agotamiento de España, virtualmente derrotada, usando como excusa una tardía sensibilidad ante el sufrimiento de los cubanos y como pretexto la explosión del acorzado Maine en la bahía habanera, Estados Unidos declaró la guerra a

España a la que derrotó, apoderándose de la isla que fue ocupada militarmente hasta 1901.

La existencia de una resolución del Congreso norteamericano del 18 de abril de 1898 que inequívocamente se pronunció por el derecho de Cuba a la independencia y ante el rechazo de los patriotas a los intentos de anexión u ocupación permanente, en 1901 Estados Unidos concedió la independencia formal a la Isla, no sin antes imponerle como apéndice a su constitución un acuerdo del Congreso Norteamericano conocido como Enmienda Platt, en virtud de la cual Estados Unidos se abrogó el derecho a intervenir militarmente en Cuba y obligó a la Isla a arrendarle terrenos para establecer bases militares. De ese modo, en 1903 nació la base naval de Guantánamo.

Dado lo ofensivo de la Enmienda Platt que cercenó la independencia convirtiendo lo que debió ser un Estado soberano en una factoría norteamericana y el modo brutal como fue impuesta a los patriotas cubanos, a lo largo de toda la historia de Cuba, el pueblo y sus representantes avanzados, lucharon por su abolición, cosa conseguida formalmente en 1934, aunque en virtud del tratado sustitutivo, sobrevivió la presencia de la basa naval de Guantánamo.

Con el triunfo de la Revolución en 1959 se creó una situación enteramente nueva y como parte del rescate de la soberanía nacional, el Gobierno Revolucionario demandó la retirada del personal militar de los Estados Unidos y la devolución del territorio ocupado por la base. En lugar de acceder a la justa reclamación las administraciones norteamericanas convirtieron la base en un agresivo enclave y en una posición adelantada de sus tropas en las amenazas contra la Isla.

Durante décadas, desde la base se realizaron cientos de provocaciones contra las tropas que custodian el territorio cubano aledaño, como resultado de las cuales murieron o fueron lesionados combatientes cubanos que en gesto de serenidad y madurez nunca respondieron las provocaciones armadas. La base ha servido también como refugio de personas que han abandonado ilegalmente el territorio cubano.

Como parte de su proclamada guerra contra el terrorismo, Estados Unidos concibió la perversa idea de utilizar la base de Guantánamo como prisión, de modo que al no estar en su territorio, a los convictos allí no le eran aplicables sus leyes ni sus prácticas judiciales y podían ser incluso torturados, vejados y maltratados hasta la saciedad.

El mundo ha visto horrorizado como el país más legalista del mundo, un lugar donde existen tantos abogados como médicos y se autoproclama defensor de los derechos humanos se han cometido crímenes atroces, defendidos por el presidente y respaldados por el Congreso.

En las circunstancias actuales, cuando el presidente electo Barack Obama ha expresado la determinación de cerrar la oprobiosa cárcel instalada en la base, se presenta una ocasión excepcional para resolver no sólo el problema creado por el antro carcelario, sino para poner también fin a la ocupación ilegal de un territorio de un Estado soberano que reclama la integridad del mismo.

Ninguna gestión encaminada a aflojar las tensiones con Cuba, poner fin al virtual estado de guerra contra ese país y avanzar hacía la normalización de los vínculos estatales, no será completo hasta que no incluya el fin a la presencia del enclave que, aun cuando deje de ser una cárcel, será una imposición, un acto de fuerza y un baldón para Estados Unidos.

Parte VII

Al tramo del diferendo histórico entre Estados Unidos y Cuba comprendido entre 1959 y la fecha actual, no se sumó un tercer elemento, sino que al lado norteamericano se añadió un apéndice constituido por la camarilla contrarrevolucionaria basificada en Miami que hizo del anti castrismo una industria, aprendió a convertir su dinero en influencia política y mediante métodos mafiosos controló la colonia cubana en aquella localidad y usurpó su representación.

En la cúspide de la era Reagan-Bush, en la coyuntura asociada a la desaparición de la Unión Soviética, aquella cúpula ultra reaccionaria de origen cubano que convirtió su hostilidad a la Revolución en una actitud antinacional, era recibida en la Casa Blanca, el Kremlin y la Moncloa, la Moneda, la Casa Rosada, Miraflores y otras instancias, como una especie del gobierno en el exilio.

La carta de presentación de aquellos agoreros del desastre era la apuesta por la asfixia de Cuba que bloqueada por Estados Unidos y privada de las relaciones económicas y las alianzas políticas con la Unión Soviética y los países ex socialistas, debería colapsar en cuestión de semanas o meses. La Isla con sus habitantes dentro era ofertada a precio de remate sin haberla aun conquistado. Uno de aquellos gobernantes de papel llegó a negociar el abastecimiento de azúcar a la Rusia de Boris Yeltsin.

Con su obsesiva defensa del bloqueo, el respaldo a las leyes Torricelli y Helms-Burton, el apoyo a la agresión militar, la extensión de la ley de Ajuste Cubano, la promoción de las salidas ilegales, la lucha por Radio y TV Martí y la solicitud de tres días de licencia para matar a la caída de la revolución, aquella manga de truhanes, asumió actitudes extremas que terminaron por enajenarle una parte de la emigración. Actualmente sus aberrantes consignas han dejado de ser compartidas por la mayoría de los cubanos radicados en aquella ciudad.

El proceso había comenzado desde mediados de la década de los setenta cuando, aunque pagando un elevado costo en vidas y recursos, la Revolución había hecho fracasar las maniobras norteamericanas y las acciones contrarrevolucionarias. La consolidación de la nueva Cuba era un hecho, y en el seno de la contrarrevolución comenzaron a aparecer corrientes promotoras de nuevas tácticas de lucha, cosa que coincidió con la llegada al poder de Ronald Reagan.

Por encargo de elementos del equipo de transición de Reagan en el área de la Seguridad Nacional, principalmente Richard Allen, en 1981 apareció la Fundación Nacional Cubano Americana, encargada de cubrir la labor contrarrevolucionaria con un manto de cierta respetabilidad para aproximarla al modo como se hace la política en los Estados Unidos.

Lo que en realidad se creó fue un club de millonarios, cuya conducción fue asignada a un grupo de cabecillas contrarrevolucionarios que abandonaron el cometido de intentar unir a la contrarrevolución atomizada en unas 700 organizaciones que la FNCA no se molestó en convocar, sino que las trascendió y las suplantó. En lugar de contar con el exilio y la emigración, aquel cenáculo de nuevos ricos, se impuso sobre ellos y sin consultas ni democracia usurpó su representación.

Aunque la intensa actividad terrorista nunca cesó, incluso por momentos se incrementó, asesorado desde la administración, usando financiamiento del gobierno y el dinero de los millonarios cubanos, la FNCA comenzó a realizar la labor contrarrevolucionaria en círculos norteamericanos con dinero, lobby, financiación a las campañas de políticos, congresistas y funcionarios del estado de la Florida, el condado Dade y Miami, controlando el voto cubano, monopolizando la radio y la prensa en español, llegando a constituirse en un virtual poder paralelo en la ciudad.

Dado que los procesos sociales son más complejos de lo que pueden contarse en unas cuartillas, en esa misma etapa, en el mismo espacio del ghetto de Miami, se desarrollaban proceso, no sólo paralelos sino en ruta de colisión con tales tendencias.

En 1978, al percibir la existencia de sectores de la emigración que tomaban distancia de la agresividad norteamericana y se liberaban de la tutela de la mafia cubana, el Gobierno Revolucionario, en un proceso conducido personalmente por Fidel Castro, convocó a los diálogos del 78, en virtud de los cuales se probó que en torno a ciertos asuntos, sin condicionamientos políticos ni presiones, podían alcanzarse entendimientos entre personas representativas de aquella comunidad y las autoridades cubana para atender intereses legítimos de los emigrados cubanos.

Aunque pagando un alto precio al ser objeto de la discriminación y la exclusión, exponiendo sus empleos y la seguridad de sus familias, incluso tributando vidas humanas, los participantes en aquellos encuentros actuaron como una especie de desencadenante que permitió tanto a la sociedad cubana como a la de Miami, visibilizar a elementos y sectores afines al dialogo y ajenos a las tácticas violentas y terroristas de la administración y la contrarrevolución. Aunque entonces fueron rudamente impugnados y la palabra «dialoguero» se convirtió en anatema, la historia impone su inapelable veredicto.

Esta por escribirse el papel desempeñado por entidades como la Brigada Antonio Maceo, las revistas Areito, Replica y Contrapunto, horarios radiales como Radio Progreso Alternativa y Radio Miami y empresas como Marazul, promotora de los viajes a Cuba. Nunca podrá exagerarse el papel de las actividades de solidaridad, los intercambios académicos, las reuniones de empresarios cubano-americanos, los encuentros de entidades religiosas, incluso de origen judío y afrocubano, los seminarios sobre Democracia Participativa y decenas de actividades que acercaron a los emigrados y la patria, proceso coronado por la Primera Conferencia de la Nación y la Emigración.

La madurez y coherencia de los emigrados que antes y ahora asumen posiciones moderadas y favorables al diálogo, por primera vez en mayoría y que consecuentes con su condición de cubanos asumen la idea de que el destino de la Patria en la Patria se define, están a una altura que excluye toda mezquindad protagónica en un dialogo entre Cuba y los Estados Unidos, aunque nadie dude que son un factor de enorme importancia.

El hecho de que la emigración cubana haya preferido a Barack Obama, el primer candidato presidencial que gana en la Florida, el condado Dade y Miami sin suplicarle votos a la mafia ni enarbolar una agenda visceralmente anticastrista, evidencia la fuerza, la coherencia y la lealtad a principios nacionales trascendentes. Los otros, los otros no cuentan. Otra vez la contrarrevolución está en el bando perdedor. Son ripios. Están offside. Ellos lo saben.

Estoy en deuda con aquellos que pidieron mi opinión sobre la Ley de Ajuste Cubano. Luego les cuento.

 

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