¿Quién gana con la Olimpiada en Río?

Jefferson Choma

Correo Internacional

LULA

Al anunciar que Río de Janeiro será la sede de la 28º edición de los Juegos Olímpicos, en 2016, una ola de entusiasmo nacionalista explotó en Brasil. Por fin, la capital fluminense será la primera ciudad de América del Sur en abrigar una edición en la historia del evento.

Al lado de muchas manifestaciones de alegría honestas y genuinas del pueblo, gobernantes y “galeritas” no han perdido la oportunidad de “facturar” con la decisión del Comité Olímpico Internacional (COI). El presidente Lula aprovechó para lanzar un bombardeo de declaraciones ufanas, enalteciendo el “potencial brasileño”: “Finalmente, Brasil es visto un país de primera clase”, dijo llorando, mientras una gigantesca campaña de los medios, liderados sobre todo por la Red Globo, reproducía hasta el agotamiento las declaraciones de “los políticos” sobre el “orgullo de ser brasileño”.

Pocos apostaban que Río sería elegida en el lugar de Madrid, Tokio o Chicago. Esa última ciudad tuvo el apoyo de Barack Obama, durante la disputa. El propio Carlos Arthur Nuzman, presidente del Comité Olímpico Brasileño (COB), que ahora será el jefe oficial de la preparación de los Juegos, confesó: “Agradecí, porque realmente no estábamos preparados”. El escritor Paulo Coelho, presente en la comisión, hasta prometió “plantar bananas” en la playa de Copacabana, si Río era elegida.

¿Victoria sobre los ricos?

Tras el anuncio, la prensa brasileña celebró entusiastamente lo que, para ella, representó una “victoria sobre Obama y el lobby de los países ricos”. ¿Será así? Es difícil de creer. Para Alberto Murray Neto, del Tribunal Arbitral del Deporte y ex presidente del COB, la decisión fue “una hipocresía” del COI: “Intentaron hacer historia a costa dela desesperación de los pobres”, escribió en la Folha de São Paulo del 3 de octubre.

Según Murray, uno de los miembros del COI, cuyo nombre no reveló, habría dicho: “lo que ocurre en el deporte de su país hoy hiede”. Consciente de los desmanes y de la corrupción que asuela el deporte nacional, ¿por qué entonces el comité tomó la decisión favorable a Río? Todo indica que la decisión puede haber sido una especie de “concesión” a Brasil, como el Mundial de Fútbol de 2014, expresando el creciente papel del país y del gobierno Lula como aliado de las naciones imperialistas a nivel internacional.

Brasil forma parte de los llamados BRICs (Brasil, Rusia, India y China), grupo de países con peso económico importante, ahora asociados en el G-20. Lula es “el hombre” de los gobiernos imperialistas, el punto de convergencia de la política de las multinacionales para América Latina, el que “banca” la ocupación militar en Haití. Reforzar el peso de un gobierno como este es una gran jugada política de las multinacionales y una apuesta económica segura de buenos negocios.

UNA OBRA DE FICCIÓN

La Río de Janeiro exhibida “al mundo” en el vídeo filmado por el cineasta Fernando Meirelles sencillamente no existe. Es pura ficción. Como también lo son las declaraciones de Lula, del gobernador Sérgio Cabral, del alcalde Eduardo Paes y de todos los oportunistas encastillados en el COB. Toda esa gente está enrollada en una “olímpica” campaña triunfalista para ganar la simpatía del pueblo e inducirlo a una sensación de optimismo generalizado. Así, esconden los enormes problemas del país y de la propia Río.

Para la mayoría del pueblo, la Olimpiada en Río está siendo literalmente vendida como la solución de todos sus problemas. En un pase de magia, los gravísimos problemas sociales que afectan a la “ciudad maravillosa” desaparecerán. Los Juegos van a acabar con la violencia y el tráfico de drogas, además de mejorar los servicios públicos y, además, permitir la “inclusión social” de miles de jóvenes pobres, afirman Lula y aliados.

Difícil, sin embargo, es entender cómo alguien puede ser “incluido socialmente” donde la miseria es la principal barrera a su desarrollo. La dura realidad en la periferia y en las escuelas públicas es la de jóvenes que viven sin ninguna práctica deportiva. Como no existen políticas e inversiones públicas en el sector, los atletas brasileños quedan a merced del patrocinio privado que, respetando la lógica de mercado, sólo invierte dinero cuando hay “garantía de retorno”.

Además, el deporte en Brasil es rehén de sus gananciosos dirigentes. El COB de Arthur Nuzman, por ejemplo, está lejos de ayudar al desarrollo del deporte nacional. Es una entidad-empresa cuya finalidad es organizar megaeventos deportivos con el objetivo de obtener lucros.

Un regalo para los empresarios

Y lucros es exactamente lo que la Olimpiada más va a proporcionar a los empresarios. El proyecto de Río fue presentado como el más caro entre las candidaturas. En la previsión del gobierno, los gastos de los Juegos, en 2016, serán de 25.900 millones de reales (más de 13.000 de dólares). Es decir, seis veces más que el valor empeñado para organizar los pasados Juegos Panamericano. La mayor parte del subsidio vendrá de los cofres de los gobiernos, en especial del federal. Sólo para efecto de comparación, los recursos para la Olimpiada representan la mitad del presupuesto de la salud para este año, un poco más de 50 mil millones de reales.

Como en los Panamericanos, no hay duda de que todo ese dinero será una enorme fuente de corrupción envolviendo empresarios, políticos y “galeritas”. Una auditoría del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) en las cuentas del Panamericano constató varios indicios de corrupción y sobrefacturación. La primera evaluación del costo total de la competición fue de 410 millones de reales, en 2002, pero terminó en 3.700 millones, un crecimiento fabuloso de 793%. Un ejemplo de esa farra con el dinero público fue la construcción del estadio João Havelange, el Engenhão. Presupuestado inicialmente en 74 millones de reales, la obra costó 380 millones.

“Si el Pan fue aquella cosa horrorosa de malgasto de dinero público, imaginen entonces lo que va a ser la Olimpiada. ¿Y qué hubo de mejoría estructural después del Pan? El tránsito en Río está cada vez más caótico, los hospitales son ineficientes, la red de hotelería ídem”, cuestiona Murray.

Además, los preparativos para el Pan habían sido acompañados por una violencia policía brutal contra los habitantes de las favelas, con matanzas y muertes de inocentes. La acción más famosa de la policía fue en el Complejo del Alemán, conocida como “la matanza del Pan”. En la ocasión, el aparato represivo de Cabral y Lula realizó una operación de “limpieza” para sacar pobres y negros de las calles y, así, no estropear la fiesta. Policías posaron para capa de requisas al lado de los cadáveres como si estuviesen exhibiendo su caza abatida en un safari. Esa odiosa operación de limpieza va a ser todavía más cruel a las vísperas de los Juegos de 2016.

Aviones y tramoyas

Un indicio de esa promiscua relación entre gobernantes y empresarios apareció pocas horas antes del anuncio del COI. Para llegar a Dinamarca, sede del comité, Sérgio Cabral y Eduardo Paes viajaron en el avión particular del empresario Eike Batista, considerado el hombre más rico del país.

El costo del viaje fue pagado por el millonario, que había invertido, hasta la pasada semana, 12 millones de dólares la campaña Río 2016. Eike tiene varias empresas en el estado y hoy negocia, con fondos de previsión de los trabajadores estatales, la compra de parte de las acciones de la empresa minera Vale do Rio Doce. Cuestionado si el viaje de avión tendría alguna relación con las oportunidades de negocios proporcionadas por la Olimpiada, el gobernador respondió: “Imagina. Imagina. Él es un empresario que quiere el bien de Río”.

Otra pista que viene por ahí son los gastos del propio Comité Río 2016. De todas las candidaturas, la carioca es la única que no reveló todavía el total de gastos con la campaña. Pero un levantamiento hecho por la prensa muestra que debe haber consumido, al menos, 100 millones de reales, la mayor parte de dinero público.

Muchos dicen que la solución es adoptar “medidas de trasparencia” para evitar la corrupción. Pero parece que al gobierno no le interesa este problema. El día 5, Lula dijo que cuestionar la trasparencia de las inversiones previstas para los Juegos Olímpicos es un argumento para disminuir el papel de Brasil. “Yo creo que quedarse con ese argumento ahora, que ya oí decir a algunas personas, sería poner Brasil otra vez en el pequeño papel en que algunos quieren ponerlo todo santo día”, dijo. “Grandes” realmente serán el robo y la fiesta de los empresarios.

El temor a “la farra” con el dinero público fue justamente lo que llevó los habitantes de Chicago, en Estados Unidos, a realizar una campaña contra la realización de la Olimpiada en la ciudad. El principal argumento levantado por ellos era que había otras necesidades prioritarias, teniendo en cuenta la crisis económica.

Realidad versus ficción

Brasil contitúa en el “podio” de la desigualdad social

 

Todo el optimismo propagado por los medios contrasta con la situación deportiva del país, que no escapa de los graves problemas sociales y económicos. Es ese contexto el que explica nuestros ridículos resultados en competiciones internacionales. Y poco cambió tras la realización de los Juegos Panamericanos, en 2007, a pesar de todo el entusiasmo nacionalista creado por la prensa. En la Olimpiada de Pekín, Brasil terminó en 23° lugar en el cuadro de medallas, atrás de Jamaica (del espectacular velocista Usain Bolt) y de países africanos, como Etiopía y Kenia.

Repitiendo la misma demagogia de la época del Pan, el gobierno promete incentivar el deporte brasileño. Para eso, sin embargo, es necesario más que vídeos de ficción y discursos. Es necesario encarar los problemas sociales de frente, condición clave para el desarrollo del deporte nacional. Para cambiar el acceso del pueblo a la educación, la alimentación, la salud y el deporte, hay que, ante todo, cambiar radicalmente la estructura social del país. Es decir, transformar radicalmente la política económica. Algo que este gobierno no hizo ni va a hacer.

Bajo el gobierno de Lula, Brasil continúa en el “podio” de la desigualdad social. Es el décimo país más desigual en el planeta, según el nuevo informe del Índice de Desarrollo Humano de la onU. Esa es la “realidad olímpica” que ningún delirio nacionalista es capaz de esconder.

Como resaltó el periodista deportivo Juca Kfouri, poco después de la decisión del COI: “Fue un bellísimo concierto, lo que vimos es pura ficción, dentro de poco va a empezar la realidad”.

A lo Maradona …

Ercache Guevastro 

Al igual que aquel dramático mundial en el que el ya mundialmente famoso Maradona gritó a las cámaras su desahogo por la feroz presión que el sistema ejerce sobre los mas significativos de ese conjunto de complejas y jodidas relaciones económicas, sociales, deportivas, ‘económicas’, culturales, ‘económicas’, esta vez fue desde una posición de mayor poder, donde pudo sin tapujos decirle al sistema y sus amanuenses, sus comemierdas mediáticos y a toda la reacción antipopular, antipueblo, antihumilde; SU INDIGNACIÓN, porque desde muy abajo y desde hace mucho tiempo todos ellos a los que él les grita aplican la misma fórmula a sus trabajadores, a sus subordinados, a los chicos de la calle, a los piqueteros, a sus mucamas, a los que cobran miserias limosnas estatales para no tener que salir a robar en un universo de desempleo y expropiación de las riquezas duramente laboradas, por un ínfimo sector maldito llamado simplemente BURGUESIA. Esos mismos que se enriquecen desde sus magníficos duplex, triplex, cuadruplex de Miami, Puerto Madero o bahrein mientras los negritos corren detrás de la pelotita, entregando sus piernas, su juventud, su inocencia para que millones disfruten del circo y unos pocos miles se enriquezcan fabulosamente con lo que el circo deja a sus bolsillos por solo estar en la cresta de la ola, porque convengamos que para hacer negocios como los que hacen no hace falta ser ninguna clase de genio, sino, ambiciosos y voraces depredadores.

Los bienpensantes y amantes de las formas se rasgan las vestiduras porque el villero devenido rico y falopero, como la mayoría de los hiper ricos que andan pululando por las discos de todos los antros de poder del mundo, aun en sus oficinas y lugares de culto, les enrostra que ganó una a pesar de ellos, contra la marea de poder que intenta nuevamente ponerlo en el ‘fango’ por no haber respetado los dictados de silencio y sumisión que el poder exige a sus entenados sobre todo si son extraídos de la mierda social.

Nuestra (y utilizo esa forma pronominal porque no soy ajeno a la estupidez pequeño burguesa) incomprensión de la profunda angustia generada por el sistema en toda la clase social a la que Maradona representa y por la que entrega su pellejo (aunque cobre) no nos permite entender aunque nos pretendamos “progres” que esa clase, esos hombres y mujeres son los que soportan nuestra tilinguería de una forma o de otra. Creo que hoy el grito de los trabajadores a toda la mierda burocrática-sindical, patronales indignas e insaciables, gobiernos capitalistas que dicen defender a los mas humildes debería acompañar el grito de Maradona, aunque sea por ese ínfimo instante en que uno de los nuestros les puso el dedo ‘ahí’, no haciendo lo que se esperaba de él y dándole a esa masa informe, vital y creadora que es el pueblo la ínfima alegría de verles las caras a los cagatintas arrebolados por la incertidumbre.

Una vez más mi grito a lo Maradona … ¡Que la chu …!

JM

ercache@hotmail.com

ALBA-TCP, cinco años después, un bloque regional emergente

ABI
Agencia Boliviana de Información

Cochabamba, Bolivia.- Cuba y Venezuela sentaron en 2004 las bases de la Alternativa Bolivariana para las Américas, devenida en los últimos cuatro años en la Alternativa para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que un lustro después engloba a nueve países de América Latina y El Caribe y que ha plantado el Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP), terminantemente opuesto al libre comercio.

Los presidentes de Cuba, Fidel Castro, y de Venezuela, Hugo Chávez, firmaron en La Habana el acta de fundación del organismo, por entonces bilateral y en etapa de despegue.

En abril del año siguiente, Castro y Chávez trazaron, en la segunda cita presidencial de lo que se proyectaba como emergente bloqueo económico político, el Plan Estratégico.

Con fuerte acento en lo humanístico, el Plan del ALBA, acordado en la Habana, contempló una cooperación sin precedentes en la historia de estas dos naciones y de Latinoamérica en el campo de la salud, sin perjuicio de la educación, desde la primera, secundaria, pre y post gradual, además de las finanzas, el comercio, la ciencia y la tecnología.

La cooperación naciente en el marco del ALBA implicó la construcción de “600 Centros de Diagnóstico Integral; 600 Salas de Rehabilitación y Fisioterapia y 35 Centros de Alta Tecnología que brindarán servicios gratuitos de salud, de elevado nivel profesional a toda la población venezolana”, con apoyo de profesionales y tecnología cubanos.

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¿Europa, de la OTAN o de la Unión europea?

Gustavo Robreño Díaz

Panorama Mundial/Entorno

La victoria del “sí” en el recién celebrado referendo de Irlanda sobre la confirmación del Tratado de Lisboa como texto fundamental de la Unión Europea, abrirá, en breve, una nueva era en el funcionamiento y estructura de esa entidad integracionista, lo cual deberá reflejarse necesariamente en las políticas y las decisiones que vaya adoptando la UE de ahora en adelante, por más que proclamen la inviolabilidad de sus principios originarios básicos. Aunque falta por salvar el escollo que a última hora ha levantado el gobierno checo, con propósitos evidentemente de presión y disimulado chantaje, todo indica que la adopción del Tratado se efectuará antes de fin de año. Abriendo nuevos horizontes y nuevas interrogantes ante la Unión Europea, que se debate en medio de la crisis económica global provocada por Estados Unidos y cuyos indicadores económicos no acaban de levantar ni recuperarse definitivamente, a pesar de los barruntos experimentados por Francia y Alemania, débilmente sustentados.

El Tratado de Lisboa llega, pues, en el peor de los momentos económicos y muy lejos de lo que imaginaban sus iniciadores, cuando empezaron a engendrar la idea de que era necesario un texto constitucional para la UE, incluida la creación de los cargos de Presidente y de una especie de Alto Comisionado para las Relaciones Exteriores, acompañados por 25 comisarios, que conformarán la abultada plantilla dirigente en sus diversas esferas.

La citada elección presidencial deberá tener lugar en Bruselas a fines de este mes; ha desatado ya una rebatiña en medio de la aparición de los más diversos candidatos, quienes han hecho públicos sus aspiraciones al codiciado y bien remunerado cargo —unos con más fanfarria que otros— desde el repudiado Anthony Blair hasta el español Felipe González, aunque la troika Bélgica-Holanda-Luxemburgo ha hecho saber sus intenciones de apoyo a uno de los suyos, para lo cual parecen contar con los votos decisivos de Francia y Alemania.

En cuanto a los pretendientes a heredar a Javier Solana en las relaciones exteriores, pero aún con mayores facultades que incluyan un servicio exterior propio de la UE, suenan con fuerza los candidatos franceses. No obstante, mucho dependerá de a qué partido político pertenezca cada candidato, lo que permitirá finalmente un balance a nivel europeo como es habitual en esta institución.

La esencia de la cuestión, esto es, del rumbo de la Unión Europea y de su posición con respecto al futuro del Viejo Continente y del resto del mundo, seguirá dependiendo del grado de autonomía, de decisiones propias y del mayor o menor acercamiento o seguidísimo a las políticas emanadas por el gobierno de Estados Unidos, que en los últimos tiempos han conducido a la UE a una situación de lamentable dependencia respecto a Washington.

Tener siempre en cuenta que la mayoría de los países de la Unión forman parte, simultáneamente, del pacto militar y político de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que los compromete y enlaza con Estados Unidos, que esa membresía se ha ido incrementando tras la desintegración del Tratado de Varsovia como consecuencia del fin de la URSS y el campo socialista europeo y que la OTAN adoptó desde entonces posiciones y acciones cada vez más agresivas e intervencionistas, llevando a los países europeos a involucrarse en guerras muy distantes de sus territorios, como ocupantes y agresores.

Ahí sigue estando la verdadera encrucijada de la Unión Europea, al margen de cualquier nueva estructura, de que tenga o no un Presidente o un canciller o decenas de comisarios. La presencia militar masiva de Estados Unidos en Europa y la sujeción de los europeos al pacto de la OTAN, que el Pentágono conduce y dirige, siguen siendo escollos difíciles de salvar que a menudo colocan obligadamente al Viejo Continente en contra de sus intereses verdaderos y más legítimos.

La intervención de los ejércitos europeos como tropas auxiliares de Estados Unidos, en la ocupación y guerra de Afganistán, es la prueba más evidente de esta disyuntiva, por la cual Europa paga ya una elevada cuota de sangre.

 

EL legado de El Padrino

Eliades Acosta Matos

CUBARTE

El pasado 18 de septiembre, tras una larga lucha contra un cáncer pulmonar, ha muerto Irving Kristol conocido como El Padrino del neoconservatismo norteamericano, el más importante movimiento dentro del universo de la derecha de ese país, tan influyente como para haber permitido el ascenso al poder de las administraciones republicanas desde Ronald Reagan a George W. Bush, y como para estar protagonizando hoy la más enconada oposición a la del demócrata Barack Obama. Los neoconservadores, con razón, están de luto. No sólo por el deceso de uno de sus pensadores estrella, de uno de sus campeones en las lides ideológicas y culturales que marcaron el Siglo XX y los inicios del XXI, de uno de los padres de un movimiento y una ideología que experimentaron un ascenso meteórico en un mundo tan enrarecido y de antiguo repartido como es la política norteamericana. Pero, sobre todo, porque esta sensible pérdida llega en el momento menos propicio, cuando el propio neoconservatismo se debate entre el ser y la nada, acorralado entre el descrédito de una administración escandalosamente impopular, como la de George W.Bush, el fracaso evidente de guerras a las que se empeñaron en arrastrar a la nación, tras el cumplimiento de las quimeras del Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, la crisis general del sistema al que juraron defender, y una administración en manos de esos que siempre han llamado “los odiados liberales”.

 

Pero ya sabemos por aquella novela de Mario Puzzo y por los filmes de Francis Ford Coppola, que cuando un ataque al corazón derriba al Padrino mientras jugaba con su nieto en el jardín, después de las exequias de rigor, era llegado el momento de la matanza de los enemigos, de las cuentas a rendir, de la venganza largamente esperada y escrupulosamente organizada. Y nada diferente deberá esperarse, ideológica y políticamente hablando, del clan neoconservador, por ahora transido de dolor, pero al que ya se adivina afilando los cuchillos de la revancha.

Irving Kristol parte, pero deja tras de sí a un movimiento que ha demostrado, con la oposición a Obama, que fue derrotado en las urnas, durante las elecciones de noviembre del 2008, pero que se apresta a regresar en las del 2012. Ni Se arrepiente, ni pide perdón por los errores y crímenes que estimulase al convocar a la Santa Cruzada contra el terrorismo, al legalizar las torturas, los secuestros, las cárceles secretas de la CIA y los asesinatos extrajudiciales. Aún Dick Cheney, Karl Rove, David Frum, Charles Krauthammer, y los otros reclaman más comprensión para las decisiones de la administración saliente, a la que acusan de fracasar, precisamente, por “no haber sido lo suficientemente neoconservadora”.

Irving Kristol parte con el dolor de haber visto desbandado ese formidable grupo de presión y plataforma de la contrarrevolución global que fue el Proyecto para un Nuevo siglo Americano, de 1997; cerradas las lujosas oficinas que puso a su disposición ese recalcitrante tanque pensante conservador que es American Enterprise Institute, de donde era Miembro Distinguido, y clausurada su página web, por falta de pago. Pero también con el aliciente de verlo sustituido, desde febrero de este año, por un clon llamado Foreign Policy Initiative, dirigido por Donald Kagan, su hijo William Kristol, y Dan Senor, alto funcionario de Bush Jr, desde el que ya se llama por continuar la guerra en Afganistán y obligar al gobierno a desembolsar cifras astronómicas “por la seguridad nacional”, o sea, por las sacrosantas ganancias del Complejo Militar Industrial, que en esta historia de neos, es el verdadero “Capo de tutti Capos”.

Un hombre como Kristol, protagonista de primera fila de esa Larga Marcha de los neoconservadores, desde los antros del barrio judío de New York, donde un puñado de desertores de la izquierda socialista, trostkysta y comunista de los años 30 vertebraron las líneas esenciales del neoconservatismo, pasando por las contiendas de la Guerra Fría, sobreviviendo a la contracultura de los 60 y 70, hasta aportar las ideas y los cuadros que formaron la Guardia Pretoriana de las administraciones de Reagan, Bush Sr y Bush Jr, debió de haber sido, hasta su muerte, un hombre tenaz y paciente, calculador y cínico, como buen neocon, esos retorcidos adoradores de la filosofía de Leo Strauss, Maquiavelo y Albert Wolsthetter. En consecuencia, debió recomendar a los miembros del clan reunidos alrededor de su lecho de muerte, que saber tejer pacientemente sus redes es lo que hace invencibles a las arañas, que la sombras son el ámbito natural desde donde los neoconservadores contraatacan, y que cuatro años en la posición es un buen precio a pagar, si se garantiza un retorno al poder tras acabar con ese estorbo que es Barack Obama y sus peligrosas letanías acerca de los cambios.

“La misión histórica del neoconservatismo, y su propósito político-dejó establecido Irving Kristol en su ensayo “The Neoconservative Persuasion”, de agosto del 2003- es convertir al partido republicano, y al conservatismo norteamericano, en general, quieran esto o no, en un nuevo tipo de conservatismo capaz de gobernar una democracia moderna”.

¿Acaso ese fue el sentido profundo del desmonte de las instituciones democráticas de la nación, y de todo lo experimentado por los Estados Unidos y el mundo, tras el 11 de septiembre del 2001, simbolizado en la represiva Acta Patriótica , un millón de iraquíes muertos en una guerra injustificada o la cuasi fascista doctrina de las “Guerras Preventivas”?

Irvin Kristol ha muerto, es cierto, pero ha dejado bien sembrado en el lado más oscuro de la política de su país su legado, el legado neoconservador. No hay motivo de sosiego mientras estos doctrinarios totalitarios y trasnochados conserven credibilidad y poder.

“El neoconservatismo ha comenzado a gozar de una nueva vida-dejó irónicamente escrito en el 2003 el recién desaparecido Padrino-, mientras se siguen publicando sus obituarios”…

¿Qué duda cabe? Tendremos neo-secuelas para rato.

 

El hambre y los intereses

gustavoduch
Diario Público, 14 de octubre de 2009

hambre-extrema

El próximo 16 de octubre llegamos a una de esas fechas señaladas desde las Naciones Unidas –el día Mundial de la Alimentación– que este año se presenta con un dato, mejor dicho, con una bofetada escandalosa: 1.020 millones de personas en el mundo sufren hambre y desnutrición. Más que nunca. Coincidiendo con la fecha aparecerán nuevos informes acompañados de recomendaciones y algunas promesas. “Oficialmente” se explicará el incremento de la cifra en 100 millones por la crisis financiera que hizo bajar las donaciones a los países más necesitados y por las condiciones climáticas cada vez más duras. Otros estamentos irán más allá y añadirán que estos niveles de pobreza tan graves son consecuencia de una falta de voluntad política, de un desentenderse de la situación. Pero no, digo yo que no, que todo lo contrario, que es claramente una realidad provocada por una voluntad política de mantener un mundo por encima de otro. De sostener un mundo aplastando los recursos de otros. Ahí están, como novedad en los análisis de este año, la especulación con los precios de los alimentos y la adquisición de tierras de cultivos alimenticios para otros usos, dos atropellos que argumentan mi postura.

La crisis alimentaria iniciada en 2007 pareció despertar la preocupación de los estamentos internacionales y algunas iniciativas para afrontar la gobernanza de la alimentación y la agricultura a nivel global han aparecido en escena. Existe consenso en cuanto a la ineficacia de los mecanismos institucionales actuales, pero no respecto a cómo solventarla. Durante estos días se debate sobre las supuestas soluciones. Por un lado tenemos la propuesta del G-8 de crear una nueva “Alianza Global sobre la Agricultura, la Seguridad Alimentaria y la Nutrición”, mientras que algunos gobiernos y colectivos de la sociedad civil abogan por la renovación y el fortalecimiento del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la FAO (la Agencia de la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas). No es una discusión baladí. Los defensores de las políticas económicas neoliberales defienden un espacio de coordinación donde se otorgue poder de decisión, además de a los gobiernos, al sector privado y a las instituciones financieras internacionales, es decir, a la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Encontrar en la mesa de coordinación a representantes de empresas como Monsanto o Nestlé –por nombrar un par– junto con los actores que han contribuido a la desregularización de la agricultura, no es desde luego aceptable para muchos gobiernos del Sur, que reclaman un papel de liderazgo para la FAO, una institución del sistema de Naciones Unidas, donde cada país tiene un voto de igual valor.

Más allá del espacio de gobernanza, es clave conocer la estrategia a implementar y, otra vez, creo, deberíamos mirar hacia Ginebra –sede de las Naciones Unidas–, desarrollando políticas desde la perspectiva de los derechos humanos y no hacia Washington –sede del Banco Mundial, por ejemplo–, insistiendo en políticas neoliberales. El hambre no es un negocio que a veces sale bien y otras sale mal. Es la violación de un derecho, del Derecho a la Alimentación. Como tal se recoge en el artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y se desarrolla en el artículo 11 de la Convención Internacional sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Tomar como eje de acción el Derecho a la Alimentación es aceptar que los pueblos y sus poblaciones deben tener acceso permanente a la alimentación. Derecho a alimentarse, es decir, a producir sus alimentos accediendo a los recursos que los hacen posible: tierra, agua y semillas. Si se acepta este enfoque, los estados tienen entonces la obligación de “respetar, proteger y garantizar” el Derecho a la Alimentación desde sus responsabilidades territoriales y extraterritoriales.

Y también supondría un despliegue legislativo que defendiera a tantas personas de la vulneración de su derecho a alimentarse. Al respecto quisiera citar dos ejemplos que ha documentado el Observatorio del Derecho a la Alimentación y la Nutrición. El primero es el caso de la India, que, a pesar de un incremento significativo del PIB, presenta tendencias de aumento de la pobreza. El Gobierno de la India ha promovido el cultivo de agrocombustibles para reducir su dependencia energética y –dicen– incrementar puestos de trabajo agrícolas. Si el Gobierno hubiera seguido las directrices del Derecho a la Alimentación como prioridad frente a intereses de grandes corporaciones como Daimler Chrysler, no se hubieran generado los impactos provocados sobre las poblaciones campesinas locales: sustitución de cultivos de subsistencia, escasez de agua por la alta demanda de los cultivos energéticos, destrucción de tierras y bosques dedicadas al pastoreo y más dificultades para acceder a la madera como combustible.

El segundo ejemplo es el caso de Zambia, donde las producciones de miel y leche generan alimentos, ingresos y empleos a muchas familias, pero su Derecho a la Alimentación se ve vulnerado esta vez por los acuerdos comerciales entre Zambia y la Unión Europea, que llevarán a competir a los productores locales con las grandes corporaciones europeas, fuertemente subsidiadas.

Decía al principio que el hambre no es sólo un problema de negligencia, sino una cadena de intereses a favor de unos pocos. Contra esos intereses debe centrarse cualquier estrategia de lucha contra el hambre. El enfoque desde los derechos ha avanzado en los últimos años. Desde la sociedad civil se elaboraron las Directrices Voluntarias para la Realización del Derecho a la Alimentación que fueron aprobadas en noviembre de 2004 por el Consejo de la FAO. Ahora faltaría que dejaran de ser voluntarias.

Gustavo Duch es ex director de Veterinarios sin Fronteras y colaborador de la Universidad Rural Paulo Freire