Un día de sonrisas con el FMI: Restablecer el diálogo sin morir en el intento

Página/12

 

Amado Boudou, ministro de Economía, y una intensa serie de encuentros. Ayer visitó al titular del FMI, Dominique Strauss-Kahn
Amado Boudou, ministro de Economía, y una intensa serie de encuentros. Ayer visitó al titular del FMI, Dominique Strauss-Kahn

 

Normalización de las relaciones con el Fondo, acuerdo con el Club de París y reapertura del canje, el menú en preparación.

Una revisión del FMI “estrictamente técnica y de bajo perfil” y avances en las negociaciones para la reapertura del canje de la deuda en default que rechazó la oferta en 2005 son las definiciones con las que el ministro de Economía, Amado Boudou, se vuelve de su viaje a Estambul. Antes de emprender su regreso al país, el titular del Palacio de Hacienda se reunió con el director ejecutivo del Fondo, Dominique Strauss-Kahn. En el encuentro no acordaron plazos para que una misión del organismo vuelva a realizar la supervisión contemplada en el artículo IV de su estatuto, pero se comprometieron a seguir trabajando sobre la “normalización” de las relaciones. La intención es llegar a un acuerdo antes de fin de año. Las conversaciones con inversores y las distintas ofertas de algunos bancos para estructurar una nueva colocación de deuda llevaron a Boudou a sostener que “Argentina ya volvió a los mercados de capitales”.

La normalización de las relaciones con el cuestionado organismo multilateral de crédito, la reapertura del canje para los bonistas que rechazaron la oferta hace cuatro años y la cancelación de la deuda por 7756 millones de dólares con el Club de París con el objetivo de reinsertarse en el escenario financiero internacional dominaron la agenda de Boudou en estos días. Pese a la mejora en las expectativas que generan las medidas “amigables con los mercados”, varios especialistas advierten sobre los riesgos que implica regresar a un escenario caracterizado por la especulación financiera.

Durante la estadía en Turquía, la comitiva argentina se encontró con un FMI que, jugando de local en su asamblea anual, endureció sus posiciones respecto del país. Pese a las asperezas, en el encuentro que mantuvieron ayer el ministro y Strauss-Kahn coincidieron en señalar que la misión del organismo será “estrictamente técnica y tendrá un bajo perfil”, a diferencia de las visitas que caracterizaron la década pasada y que se realizó por última vez en 2005. “A las críticas no les tengo miedo ni me molestan. Tanto Estados Unidos como China o Chile las reciben. El límite está en las cuestiones relacionadas con las recomendaciones o condicionalidades que intenta imponer el FMI”, explicó Boudou, que se volverá a reunir con el titular del organismo en la primera semana de noviembre.

Si bien se continuó negociando con el Fondo, la estrella del viaje fue la posible propuesta para los holdouts (bonistas que no entraron al canje), sobre la cual el Gobierno estaría ultimando detalles. Allí reside el foco de interés de los bancos y otras entidades como las desacreditadas agencias calificadoras de riesgo. Todos esos actores participarían directa o indirectamente de la nueva operación. Las expectativas que derivan de esas negociaciones no sólo estimulan a los inversores extranjeros, sino que dinamizan la plaza financiera local (ver aparte).

Durante los diferentes encuentros que mantuvieron los funcionarios argentinos con los representantes de esas entidades, la atención estuvo concentrada en la posibilidad de realizar una oferta a los ahora fondos buitre que decidieron no participar del canje en 2005. Según trascendió, el proyecto prevé una quita en torno del 65 por ciento, la entrega de un título a siete años para los intereses que no se pagaron desde 2005 y otro bono a veinticinco años por la deuda neta de la quita. El capital en default ronda los 20.000 millones de dólares.

Especialistas heterodoxos, como los del Cenda o el Grupo Luján, advierten que es necesario evitar que un posible acuerdo con los holdouts implique la apertura del camino para la reinserción del país en la lógica de la bicicleta financiera y la consiguiente pérdida de la soberanía sobre la política económica. La entrada de capitales facilita el control de la inflación y en el corto plazo estimula el crecimiento, pero ese proceso termina resultando en el atraso del tipo de cambio, mayores importaciones y más desempleo. En ese sentido, cerca de Boudou remarcan que el objetivo es “aprovechar el flujo de dinero disponible en los mercados desarrollados, pero no sólo para que inviertan en la actividad financiera, sino también en la economía real”. Además, aseguran que “no se retomará el sendero de endeudamiento público que fracasó en el pasado, ya que, pese a lo que sostienen desde el establishment local, el país no tiene necesidad de obtener recursos para financiar sus vencimientos”.

Boudou y el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, mantuvieron reuniones con banqueros y varios fondos de inversión como Merrill Lynch, Crédit Suisse y HSBC. Fuentes oficiales señalaron que “hay mucho interés para invertir en el país, existe mucha liquidez a nivel internacional y los inversores están buscando destinos donde las economías exhiban una condición saludable”.

Según trascendió, las propuestas para emitir deuda que le acercaron bancos de Estados Unidos al titular del Banco Central, Martín Redrado, no serían las únicas. “Nosotros vamos a tomar la decisión de a qué tasa, cuando sea conveniente”, apuntó el ministro. La oferta que llegó a manos de Redrado preveía una tasa de interés del 13,5 por ciento.

 

Argentina: Mas allá de la Ley de Medios, pasan cosas

Fabiana Arencibia

Red Eco

 

¿Por qué pedirle peras al olmo? Si en los años de bonanza no se “derramó” la riqueza – ni por voluntad de las empresas, ni por acción del Estado – menos es de esperar que suceda en estos tiempos de crisis y supuesta baja en las ganancias.

La instalación mediática del debate sobre la ley de medios corrió de la escena otras informaciones que marcan las consecuencias del proyecto político kirchnerista, que dice querer “ser” y “hacer” pero que en la práctica tiene otros resultados. Algunas cosas que pasan, más allá de la ley.

Pasa que casi un 37 por ciento de los trabajadores – unas 4,3 millones de personas, casi – están en negro. Hay zonas, como las provincias del noroeste donde casi la mitad trabaja sin estar registrada, por lo que no tiene obra social ni accederá a una jubilación.

Pasa que la desocupación ha crecido. Según datos del Indec se han perdido en el último trimestre 164 mil puestos de trabajo, lo que equivale a que esa misma cantidad de familias no tengan al menos un ingreso. Estimaciones privadas hablan de 250 mil desocupados más y advierten que para las estadísticas, al reducirse la cantidad de gente que busca trabajo, también cae la tasa de desempleo.

Pasa que según los últimos relevamientos de la Central de Trabajadores Argentinos la pobreza se ubica en un 33 por ciento de los argentinos (para la Iglesia un 40, para el Indec un 14). Son 13 millones de personas que deben vivir con 8 pesos diarios (2 dólares) para comer, viajar, vestirse, comprar algún medicamento, etc. Lo curioso es que para las estadísticas si los ingresos superan un dólar dejamos de ser “indigentes” y entramos en la categoría de “pobres”.

Pasa que la brecha de ingresos entre el 10 por ciento más rico y el 10 por ciento más pobre es similar a la del último trimestre de 1998 y más desigual que hace dos décadas, e incluso que en buena parte de los 90.

Pasa que uno los recursos públicos y subsidios destinados a financiar al capital privado se multiplicaron por 10 de 2005 a la fecha. Entre regímenes promocionales, subsidios y préstamos, el Estado transfirió al sector empresarial y sobre todo al más concentrado la suma de 41.212,3 millones de pesos.

Pasa que hoy – luego de la estatización de las AFJP aprobada por todos los que repudiamos las privatizaciones menemista – alrededor de un 88% de los jubilados cobran menos que la canasta básica de pobreza.

Pasa que desde esa estatización, los fondos de los jubilados se han utilizado para pago de deuda pública a través de canjes de bonos, préstamos al Tesoro Nacional, ayuda a empresas privadas diversas, entre ellas las multinacionales automotrices, el “plan anticrisis” y el “Mega Plan de Obras Públicas” destinado en su mayoría a favorecer el consumo de sectores de la clase media.

Pasa que a casi diez meses de dicha estatización recién acaban de aprobar (Resolución de ANSeS 134/2009) la reglamentación por la cual debe regirse el Consejo del Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Sistema Integrado Previsional Argentino (FGS), que es ni mas ni menos quien debe controlar el manejo de los fondo de los jubilados.

Pasa que “volvimos” al FMI del que en realidad nunca nos fuimos, porque el default declarado por Argentina a fines de 2001 no afectó ni un solo dólar de los que siguieron cobrando el FMI, el BM y el BID.

Pasa que como el gobierno necesita plata (lo que se llama volver al “mercado financiero internacional”) debe entonces dar una “señal”. Por eso se apresta a cerrar el pago de los 7 mil millones al Club de Paris. Pero además evalúa reestructurar la misma deuda que Néstor Kirchner dijo que no iba a pagar: casi 30 mil millones de dólares a los inversores privados que no entraron en el canje 2005.

Pasa que se sigue con los pagos de la deuda o canjes de deuda de corto plazo por otra a mas largo plazo (condicionando a generaciones futuras). A pesar de pagar y canjear, se calcula que la deuda externa argentina esta cercana a los 145.000 millones de dólares, sin incluir lo que quedó fuera del canje (Casi la mitad de lo que el país produce).

Pasa que en el proyecto del presupuesto 2010 se destinan a Educación, Ciencia y Tecnología poco más de 24 mil millones, a Salud poco menos de 6 mil millones, mientras que para pagar deuda se presupuestan 122 mil millones.

Pasa que el hambre, en el país que produce alimentos para 300 millones de personas (8 veces su población), se lleva la vida de nuestros niños y ancianos.

Y pasa que terminar con el hambre solo significaría para el gobierno resignar 27 mil millones de pesos, que es apenas el 5% del gasto consolidado desde el Estado… apenas el 20% de lo subsidiado a los grandes grupos económicos.

Esto es lo que pasa… porque sigue pasando el capitalismo por estas tierras.

 

Fuente original: http://www.redeco.com.ar/nv/index.php?option=com_content&task=view&id=2307&Itemid=44

La reprimarización de América Latina

Alejandro Nadal

La Jornada

La pérdida de importancia del sector manufacturero en México no puede entenderse sin una referencia al proceso de lo que se ha comenzado a llamar la “reprimarización” de América Latina. Este feo neologismo sirve para referirse a la importancia que han recuperado los sectores primarios de la economía en los últimos veinte o treinta años. Estos sectores primarios son el grupo de ramas de actividad encargadas de la producción de materias primas, productos básicos (los commodities) y los bienes intermedios poco elaborados. Es deseable incluir en esa clasificación a la industria maquiladora.

El principal indicador que confirma la hipótesis de la reprimarización está en la pérdida de importancia de la industria manufacturera en el producto interno bruto (PIB) de la región. Aquí los datos son contundentes y muestran cómo el proyecto de industrialización está en franco retroceso, al grado de que es posible afirmar que se ha abandonado. Para toda la región, la participación del sector manufacturero en el PIB cayó de 12.7 por ciento a 6.4 por ciento en promedio entre los años 1970-1974 y 2002-2006, respectivamente.

El caso más espectacular de la reprimarización y desindustrialización es Argentina: la participación de las manufacturas en el PIB cae de 43.5 a 27 por ciento en ese periodo. Un desplome parecido sufrió Ecuador, donde las manufacturas pasan de 19 por ciento a 10 por ciento del PIB en ese periodo. Para Brasil, la caída parece menos dramática: las manufacturas pasan de 28 a 24.8 por ciento del PIB en ese periodo. Pero hay que observar que el nivel brasileño de industrialización era menor al de Argentina. De todos modos, hoy se habla mucho de Brasil como un gigante cuya economía está cimentada en la industria manufacturera. Nada más lejos de la realidad. Lo que sí se puede decir es que Brasil podría, con una política industrial cuidadosa, recuperar la importancia que tenía su sector manufacturero y hasta superarla. Pero ese camino no será fácil porque las fuerzas que impulsan la reprimarización no van a facilitar la inversión productiva en las manufacturas.

Las economías que muestran una tendencia distinta (aumento en la participación de las manufacturas en el PIB) fueron receptoras de las maquiladoras: México, El Salvador, Honduras y Costa Rica. Pero no hay que engañarse: la maquiladora no corresponde a un proceso de industrialización. Es simplemente una forma de integrarse a la economía mundial a través de la exportación de mano de obra barata. O, en otras palabras, es otra forma de reprimarización.

La caída de 50 por ciento en el peso de las manufacturas en el PIB regional se acompaña de la destrucción de capital productivo y de capacidades humanas que son de muy difícil recuperación. Ese retroceso es equivalente al que se sufre en una guerra económica sin cuartel. Desde una perspectiva histórica hay que recordar que América Latina pudo comenzar a salir de un modelo primario exportador y comenzar a descubrir lo que era una plataforma industrial a través de su estrategia de sustitución de importaciones. En ese intento, entre 1950 y 1973, la región en su conjunto experimentó, una tasa de crecimiento del PIB per cápita de 2.5 por ciento. En contraste, entre 1973 y 2001, el PIB per cápita apenas crece un imperceptible 0.75 por ciento anual.

Hoy América Latina está cayendo en los mismos vicios del modelo primario exportador que con tanto empeño trató de dejar atrás en los años de la posguerra. Los datos muestran cómo en los últimos 10 años las exportaciones de América Latina se han concentrado en las materias primas y productos poco elaborados.

La reprimarización conduce a un crecimiento mediocre, si no es que al estancamiento. La razón es que los sectores primarios tienen pocos vínculos con el resto de la economía y eso impide que transmitan impulsos dinámicos al sistema. Además, los sectores primarios son de escaso valor agregado y con remuneraciones al trabajo inferiores a los de las manufacturas. Estos sectores sufren más la volatilidad de los precios y el deterioro de los términos de intercambio. Finalmente, con la reprimarización América Latina está colocando mayor presión sobre su base de recursos naturales, intensificando la deforestación, la pérdida de biodiversidad, la degradación de suelos y, en general, provocando un mayor deterioro ambiental.

Se podría pensar que la reprimarización se debe a que la región está redescubriendo sus “ventajas comparativas”. Ese punto de vista es falso. La reprimarización es la consecuencia directa de un modelo de política macroeconómica que busca privilegiar el capital financiero. En este modelo, las políticas monetaria y fiscal están organizadas para transferir recursos de los sectores reales de la economía al sector financiero. Para ese modelo (neoliberal) la base de recursos naturales y la mano de obra barata constituyen espacios de rentabilidad que deben aprovecharse bajo las modalidades que le son propias al capital financiero. El corolario: si queremos revertir el proceso de reprimarización, es necesario cambiar el modelo de política macroeconómica.

http://nadal.com.mx

 

Honduras en vísperas de un posible acuerdo

Manuel Torres Calderón

ALAI

Se habla mucho de que estamos en vísperas de un acuerdo político, del que se asegura pondrá fin a la crisis actual. Se afirma que será esta semana y se conjetura mucho sobre sus alcances. Puede ser cierto o puede que no lo sea. En todo caso, el sacrificio realizado por el pueblo – las muertes, los atropellos, las detenciones, los abusos, el costo económico y social en estos tres meses de lucha- demanda compromisos efectivos y transparentes.

No puede ser un acuerdo que toque sólo los intereses de unos pocos y deje a la deriva los de la mayoría. Al contrario, es precisamente la consideración de los derechos generales lo que debe constituir el criterio adecuado y fundamental para la suscripción de un acuerdo. En ese sentido no se pueden esperar sólo compromisos políticos y electorales en una crisis que también es económica y social. Cuando se deja sola a la política tradicional y sus protagonistas aparecen la corrupción, los intereses particulares y el clientelismo, y se retoman los ingredientes que dan como resultado las decisiones equivocadas.

Conviene recordar que este ha sido un golpe de Estado de un modelo de poder que genera riquezas para unos a costa de crear mayor desigualdad, inequidad y pobreza para otros. El marco legal que se reclama restituir no se limita al retorno de Manuel Zelaya a la Presidencia, sino el que ordena la realización progresiva de los derechos políticos, económicos, sociales y culturales de toda la sociedad; no de un pequeño sector privilegiado. En esencia se trata de sentar las bases de una transformación real, con pasos y objetivos a corto y mediano plazo. Eso es lo complejo de esta negociación, pero también lo impostergable.

El propósito no debe ser retornar al estatus quo de la Honduras previa al 28 de junio, sino avanzar, o ¿acaso hemos tenido una sociedad tolerante, solidaria, plural, deliberativa, objetiva en el análisis de sus problemas, proponente para enfrentar los desafíos, respetuosa de los derechos de los demás, sincera respecto a los propósitos de nación, reflexiva, abierta a las ideas, donde nos reconocemos los unos a los otros en la misma dimensión de los derechos, con identidad nacional, con sentido de pertenencia, práctica y coherente en el abordaje de nuestros problemas?

El golpe puso en evidencia que la imagen de democracia que proyectábamos como nación no era cierta y que la transición constitucional iniciada en 1982 falló en la construcción de un Estado de Derecho democrático, con una institucionalidad sólida e incluyente. Su ausencia es lo que explica el conflicto, la ruptura del orden constitucional, la confrontación, el irrespeto a los derechos, la decadencia social, la fragmentación y desintegración. Por muy radical que podría haber sido el discurso del Presidente Zelaya, jamás explicaría por sí mismo el estallido social de los pasados meses. Hay mucho cinismo en quienes se asustan de la polarización existente, cuando el modelo de dominación en Honduras se fundamenta precisamente en la ausencia deliberada de cohesión social. Ninguno de los mecanismos clásicos de la cohesión funciona en el país, ni la educación, ni el trabajo, puesto que la carretera de la movilidad social está bloqueada.

Esa desintegración, que asume expresiones ideológicas y políticas concretas, es la que ha ido acumulando grados de tensión e insatisfacción tan altos que de alguna manera explican la fractura extrema que tenemos, y eso es clave recordarlo porque relativiza el papel de los protagonismos personales o de mecanismos de convocatoria colectiva como los procesos electorales.

La crisis de la sociedad hondureña es coyuntural pero también estructural y por eso se revela multidimensional, pero en esencia si no tomamos medidas para empezar a resolver el tema central de las desigualdades, exclusiones e inequidades, cualquier pacto o acuerdo será temporal e inestable. Es más, mientras más alejado estén los arreglos de las raíces del conflicto, más desaprovecharemos esta oportunidad histórica de transformar al país, como ya ocurrió después del impacto del huracán Mitch en 1998.

Las biografías personales de las elites de poder y de las bases sociales en resistencia son tan diferentes, tan disímiles, que la brecha es imposible de cerrar de manera cosmética o superficial. La intensa dinámica de protesta de los últimos cien días no ha sido provocada por una oposición política y social vertebrada, con programas y proyectos claramente identificables e ideológicamente sólidos. Ese tipo de oposición, hasta ahora, no ha existido en el país. La mayoría de los hondureños y hondureñas en resistencia han sido movilizados por una acumulación silenciosa de humillaciones, de abusos en su contra, de frustraciones y esperanzas fallidas, pero también por el deseo de contar con un mejor país. Es la decisión personal que al sumarse a otras se convierte en una decisión social. Esta no es la rebelión que la izquierda tradicional aguardó por años; más bien le ha estallado en sus manos. La palanca que la impulsa es la inconformidad que nace de las injusticias objetivas, las que se palpan cada día en la violación consuetudinaria de los derechos más elementales. Cada quien, a su manera, con mayor o menor grado de entendimiento, anda en la cabeza su propia deuda social por reclamar. Los que combaten este estallido a fuerza de dictadura son, paradójicamente, quienes lo han originado y estimulado, y que niegan reconocer su responsabilidad histórica. El problema es que sin sentido de culpa, tampoco puede existir arrepentimiento y a la mesa de negociaciones acuden pensando que siempre tuvieron la razón y que el pueblo es el equivocado. Esa es la mentalidad que busca ganar tiempo a las elecciones, no resolver la crisis. El Golpe de Estado confirmó que lo verdaderamente pétreo en nuestra sociedad no está en la Constitución, sino la mentalidad de una clase gobernante que se espanta ante el reclamo de cambios y no quiere ceder ni un milímetro de sus privilegios.

Ante ese muro de indiferencia, lo que el pueblo en resistencia ha tratado de impulsar no es ni siquiera una revolución o que le quiten a los ricos sus fortunas; es más bien un reclamo generalizado a favor de la equidad y la justicia, que la institucionalidad funcione y se respete, y que se restablezca la frontera entre lo público y lo privado; que lo público sea público y lo privado; privado. Que la corrupción, en fin, deje de ser la pandemia que desnaturaliza al Estado y pervierte el rumbo de nuestra sociedad. Es la demanda de modernidad política frente al atraso secular. Obviamente, se requiere más de cien días de lucha y nuevos liderazgos para lograrlo; sin embargo, cualquiera sea el contenido del pacto o acuerdo que se llegue a suscribir, Honduras entró a un proceso de revisión de sí misma. Los cuestionamientos son diversos, empezando por los conceptos fundacionales de “patria” y “democracia”. Sólo se puede entender como “patria” el lugar donde se reconocen los derechos y por “democracia” el ejercicio pleno de la ciudadanía. Ahí puede nacer el acuerdo o el desacuerdo, como antes lo ha sido hablar de “golpe” o “sucesión”.

Seguramente no será fácil para la Resistencia –y hablo de su dirección- abordar el tema de estas negociaciones y adoptar las decisiones correctas. Seguro que está viendo al interior de su alianza con otros grupos, precisando sus fortalezas y debilidades, sus grados de coincidencia o desacuerdo (incluyendo el tema electoral), determinando si Mel Zelaya hablará por ella o tendrá su propia voz. No será fácil, además, porque las reuniones ya están en marcha, porque al asumir la representación de muchos tiene que tener un criterio público y porque no hay defensa real de los intereses del pueblo que no sea ética. Es posible que haya quienes afirmen que más que ética lo que debe imperar en la Resistencia es el pragmatismo y que este conflicto debe concluir porque entró a su fase de cansancio, pero se debe desconfiar de quienes hablen así porque lo ético –y vale la reiteración del término – es innegociable; si se pierde ese valor o no se tiene, en cualquier momento el poder compra. El reto es ganar autonomía, crecer como movimiento plural pero con unidad de objetivos y sentar las bases de una nueva convivencia democrática. La que no hemos tenido. Desde la Resistencia nadie quiere un país destruido; al contrario, lo sueña fuerte. Ahí es donde cobra mayor sentido la propuesta de elegir una Constituyente, y también la de contar con una agenda de reformas sustanciales de Estado –un acuerdo político, económico y social- que garanticen previamente que una convocatoria de esa naturaleza no sólo sea posible, sino democrática. El pueblo hondureño quiere un proyecto de país, pero antes de eso reclama cambios concretos que le ayuden a mejorar sus condiciones de vida y refuercen su sentido ciudadano de pertenencia a esta nación de todos y todas.

7.10.09

– Manuel Torres Calderón es Periodista de El Inventario.

 

La Historia no puede ser ignorada

Fidel Castro

Cubadebate

 

El pasado primero de octubre se conmemoró el 60º Aniversario de la República Popular China.

Ese día histórico de 1949, Mao Zedong, como líder del Partido Comunista de China, presidió en la Plaza de Tiananmen el primer desfile del Ejército Popular y del pueblo de China. Los soldados victoriosos portaban las armas arrebatadas en combate a invasores, oligarcas y traidores a su patria.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos, una de las potencias que menos pérdidas materiales sufrió en la contienda, monopolizaba el arma nuclear, más del 80% del oro del mundo y disfrutaba de un considerable desarrollo industrial y agrícola.

La Revolución victoriosa en un país inmenso como China, en el año 1949 alimentó la esperanza de gran número de países colonizados, muchos de los cuales no tardarían en sacudir el yugo impuesto.

Lenin había previsto la fase imperialista del capitalismo desarrollado y el papel que correspondería en la historia del mundo a la lucha de los países colonizados. El triunfo de la Revolución China confirmaba aquella previsión.

La República Popular de Corea fue creada en el año 1948. En la primera conmemoración de la victoria china estaban presentes los representantes de la URSS, que aportó más de 20 millones de vidas a la batalla contra el fascismo; los de la República Popular de Corea, que había sido ocupada por Japón, y los combatientes vietnamitas que, después de luchar contra los japoneses, se enfrentaban heroicamente al intento francés de colonizar nuevamente Viet Nam con apoyo de Estados Unidos.

Nadie había imaginado entonces que menos de cuatro años después de aquella memorable fecha, sin ningún otro vínculo que el de las ideas, en la lejana Cuba se produciría el ataque al Cuartel Moncada el 26 de Julio de 1953, y apenas nueve años después de la liberación de China triunfaría la Revolución Cubana a 90 millas de la metrópoli imperialista.

Es a la luz de estos acontecimientos que observé con particular interés la conmemoración del 60º Aniversario de la Revolución China. Se conoce de nuestra amistad con ese país de milenaria cultura, la más antigua de las civilizaciones conocidas por el hombre.

En el siglo XIX, decenas de miles de ciudadanos chinos fueron enviados a nuestro país como semi esclavos, engañados por los mercaderes ingleses. Muchos de ellos se incorporaron al Ejército Libertador y lucharon por nuestra independencia. Nuestros vínculos con China parten, sin embargo, de las ideas marxistas que inspiraron a la Revolución Cubana y fueron capaces de atravesar las pruebas difíciles de la división entre los dos grandes Estados socialistas, que tanto daño ocasionó al movimiento revolucionario mundial.

En los días difíciles de la desaparición de la URSS, tanto China, como Viet Nam, Laos y Corea mantuvieron sus relaciones fraternales y solidarias con Cuba. Eran los únicos cuatro países que junto a Cuba mantuvieron en alto las banderas del socialismo en los días oscuros en que Estados Unidos, la OTAN, el Fondo Monetario y el Banco Mundial imponían el neoliberalismo y el saqueo del mundo.

La historia no puede ser ignorada. A pesar de la enorme contribución del pueblo de China y la estrategia política y militar de Mao en la lucha contra el fascismo japonés, Estados Unidos ignoró y aisló al gobierno del país más habitado del planeta y lo privó del derecho a participar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; interpuso su escuadra para impedir la liberación de Taiwán, una isla que pertenece a China; apoyó y suministró los restos de un ejército cuyo jefe había traicionado todos los acuerdos suscritos en la lucha contra los invasores japoneses en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. Taiwán recibió y recibe todavía el más moderno armamento de la industria bélica norteamericana.

Estados Unidos no solo privó a China de sus legítimos derechos: intervino en el conflicto interno de Corea, envió sus fuerzas que al frente de una coalición militar avanzaron desafiantes hacia las proximidades de los puntos vitales de ese gran país, y amenazó con emplear las armas nucleares contra China, cuyo pueblo tanto contribuyó a la derrota del Japón.

El Partido y el pueblo heroico de China no vacilaron ante las groseras amenazas. Cientos de miles de combatientes voluntarios chinos en enérgico contraataque, hicieron retroceder a las fuerzas yankis hasta los límites actuales de las dos Coreas. Cientos de miles de valerosos luchadores internacionalistas chinos y un número igual de patriotas coreanos murieron o fueron heridos en aquella sangrienta guerra. Más tarde el imperio yanki mató a millones de vietnamitas.

El 1º de octubre de 1949, al proclamarse la República Popular, China no poseía armas nucleares ni la avanzada tecnología militar que hoy dispone, con las cuales no amenaza a ningún otro país.

¿Qué diría ahora Occidente? La gran prensa de Estados Unidos fue, en general, hostil. Sus principales órganos escritos titulaban sus editoriales con frases como: “…poco interés por la ideología”, “…un espectáculo de poder”, “China comunista celebra los 60 años con Show Militar.”

Sin embargo, no fue posible ignorar la lucha. A través de todos los medios se reiteraba la idea de que era una demostración de poderío. Las noticias sobre todo se centraban en las imágenes del desfile militar.

No ocultaban su admiración por la amplia divulgación del desfile que la televisión china ofreció a la opinión pública internacional.

No pasó inadvertido, sino más bien fue motivo de asombro el hecho de que China presentara 52 nuevos tipos de armamentos, entre ellos la última generación de carros de combate, vehículos anfibios, radares, aviones de exploración y equipos sofisticados de comunicación.

Los medios de prensa resaltaban la presencia de los cohetes intercontinentales DF-31, capaces de golpear con cabezas nucleares blancos situados a 10 mil kilómetros de distancia, así como los cohetes de alcance medio y las defensas anticoheteriles.

Los 151 aviones caza, los bombarderos pesados, medios modernos de observación aérea y helicópteros sorprendieron a los ávidos buscadores de noticias y técnicos militares. “El ejército chino posee ahora la mayoría de las armas sofisticadas que forman parte de los arsenales de los países occidentales”, fue una declaración del Ministro de Defensa chino que la prensa occidental destacó.

Los 500 vehículos blindados y las 60 carrozas civiles que desfilaron frente al mausoleo causaron un profundo impacto.

La avanzada tecnología era una prueba irrefutable de la capacidad militar desarrollada, que hace unos decenios partió de cero. Lo insuperable era el factor humano. Ningún país occidental desarrollado podría alcanzar el nivel de precisión y organización mostrado por China ese día. Con cierto desdén se habló de oficiales y soldados marchando a 115 pasos de ganso por minuto.

Las distintas fuerzas que por allí desfilaron, hombres o mujeres, lo hicieron con porte y elegancia insuperables. Cualquiera podría negarse a creer que miles de seres humanos fueran capaces de alcanzar una organización tan perfecta. Tanto los que marchaban a pie como los que desfilaban en sus vehículos pasaron delante de la tribuna y saludaban con precisión, orden y marcialidad difíciles de alcanzar.

Si tales cualidades parecían fruto de la disciplina militar y del rigor de las prácticas, más de 150 mil ciudadanos de la enorme colmena humana de civiles, hombres y mujeres jóvenes en su inmensa mayoría, sorprendieron por su capacidad de alcanzar masivamente el nivel de organización y perfección logrado por sus compatriotas armados.

El inicio de la conmemoración, y el saludo a las tropas por el Jefe de Estado y Secretario General del Partido Comunista, fue una ceremonia impresionante. Se pudo apreciar una enorme identificación entre la dirección y el pueblo.

El discurso de Hu Jintao fue breve y preciso. En sólo menos de 10 minutos expresó muchas ideas. Ese día superó a Barack Obama en la capacidad de síntesis. Representa cuando habla a casi cinco veces más población que el Presidente de Estados Unidos. No tiene que cerrar centros de torturas, no está en guerra con ningún otro Estado, no envía sus soldados a más de 10 mil kilómetros de distancia para intervenir y matar con sofisticados medios de guerra, no posee cientos de bases militares en otros países ni poderosas flotas que surcan todos los océanos; no debe millones de millones de dólares, y en medio de una colosal crisis financiera internacional ofrece al mundo la cooperación de un país cuya economía no está en recesión y crece a elevados ritmos.

Ideas esenciales transmitidas por el Presidente de China:

“El día de hoy de hace sesenta años, tras más de cien años de batallas sangrientas libradas desde el inicio de la historia contemporánea, el pueblo chino logró, por fin, la gran victoria de la revolución china y el presidente Mao Zedong proclamó aquí mismo, ante el mundo, la fundación de la República Popular China, lo que permitió al pueblo chino ponerse en pie desde entonces y que la nación china, que tiene una historia de civilización de más de 5.000 años, entrara en una nueva era de desarrollo y progreso.”

“El desarrollo y progreso logrado en los sesenta años de la Nueva China ha mostrado plenamente que sólo el socialismo puede salvar a China y que solamente la reforma y apertura puede permitir el desarrollo de China, del socialismo y del marxismo. El pueblo chino tiene la confianza y la capacidad para construir bien su país y realizar sus debidas contribuciones al mundo.”

“Nos adheriremos firmemente a los principios de reunificación pacífica…”

“…continuaremos trabajando, junto con los diversos pueblos del mundo, para impulsar la noble causa de la paz y el desarrollo de la humanidad y la construcción de un mundo armónico basado en la paz duradera y la prosperidad común.”

“La historia nos ha indicado que el camino de avance nunca es llano, pero que un pueblo unido que toma el destino en sus propias manos vencerá, sin ninguna duda, todas las dificultades, creando continuamente grandes epopeyas históricas.”

Son respuestas lapidarias a la política belicista y amenazante del imperio.

http://www.cubadebate.cu/reflexiones-fidel/2009/10/06/la-historia-no-puede-ser-ignorada/

 

 

Pensando lo impensable: El mapa de ruta militar global de la OTAN

Rick Rozoff

Global Research

 

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

 

No satisfecha con su expansión de 16 a 28 miembros durante la última década en un mundo posterior a la Guerra Fría en el que no enfrenta ninguna amenaza militar de ninguna fuente, estatal o no-estatal, e insuficientemente ocupada con su primera guerra terrestre y su primera guerra asiática en Afganistán, la Organización del Tratado del Atlántico Norte [OTAN] – el único bloc militar del mundo – está ansiosa de emprender una plétora de nuevas misiones internacionales.

Con la fragmentación del Pacto de Varsovia y la desintegración de la Unión Soviética entre 1989 y 1991, la OTAN, lejos de reducir su poderío militar en Europa, para no hablar de devolver el favor y disolverse, vio la oportunidad de expandir en todo el continente y el mundo.

Comenzando con la campaña de bombardeo en Bosnia en 1995, la Operación Fuerza Deliberada y sus 400 aviones y el despliegue de 60.000 soldados en ese país en la Operación Esfuerzo Conjunto, la Alianza ha desplegado continua e inexorablemente a sus militares hacia el este y el sur, hacia los Balcanes, África del Noreste, todo el Mar Mediterráneo, África Central y Asia del Sur y Central. También ha extendido sus tentáculos en el Sur del Cáucaso, a través de Escandinavia, incluidas Finlandia y Suecia, y hacia la región Asia-Pacífico donde ha concluido acuerdos individuales con Australia, Japón, Nueva Zelanda y Corea del Sur, junto con el reclutamiento de tropas de Mongolia y Singapur para que sirvan bajo su comando en la guerra de ocho años en Afganistán.

Con la actualización de su programa Diálogo Mediterráneo (Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Mauritania, Marruecos y Túnez), con el componente del Golfo Pérsico de la Iniciativa de Cooperación de Estambul en vías de ejecución y de planificación para los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo de Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, y con el despliegue de fuerzas colombianas de contrainsurgencia entrenadas por EE.UU. para su guerra afgana, un bloque que fue ostensiblemente formado para proteger a las naciones de la comunidad del Atlántico del Norte, tiene ahora fuerzas armadas y acuerdos en los seis continentes habitados.

Ha librado la guerra en Europa contra Yugoslavia en 1999, y en Asia, en Afganistán (con intrusiones en Pakistán) desde 2001 al presente y hacia un futuro indefinido, y realiza actualmente operaciones militares frente a la costa de África en el Golfo de Adén. La “amenaza soviética” invocada hace sesenta años para crear lo que era incluso en la época la mayor alianza militar, y la más poderosa del mundo, pasó a la historia hace una generación y la brecha causada por la desaparición del Pacto de Varsovia y de la URSS ha sido colmada por una maquinaria militar que puede contar con dos millones de soldados y cuyos Estados miembro representan más de un 70% de los gastos en armas del mundo.

Pero la expansión de los últimos quince años no satisface las ambiciones mundiales de la OTAN. Ahora está en camino a elaborar un nuevo Concepto Estratégico para reemplazar el de 1999, introducido durante la guerra aérea contra Yugoslavia y la primera absorción de naciones del antiguo bloque socialista. La cual fue descrita por la OTAN en esos días como el Enfoque de Seguridad de la Alianza en el Siglo XXI. En el ínterin de una década de duración el bloque ha llegado a referirse a sí mismo como la OTAN del Siglo XXI, la OTAN global y la OTAN expedicionaria. (El primer Concepto Estratégico fue formulado en 1991, el año del desmembramiento de la URSS y de la Operación Tormenta del Desierto contra Iraq.)

La versión actualizada fue considerada en la cumbre del sesenta aniversario de la OTAN en abril de este año, la primera realizada en dos naciones: Estrasburgo en Francia y Kehl en Alemania.

Con más de un año de adelanto, el Secretario General del bloque de la época, Jaap de Hoop Scheffer, “llamó a la alianza militar transatlántica a desarrollar una nueva estrategia a largo plazo diseñada para encarar preocupaciones del tercer milenio como ser ciberataques, calentamiento global, seguridad energética y amenazas nucleares” y demandó que aumentara su presupuesto para enfrentar una “creciente lista de responsabilidades.” [1]

Si desde su fundación en 1949 la OTAN justificó el lanzamiento de un bloque militar en una Europa que todavía curaba las heridas de la guerra más letal y destructiva de la historia humana; si después del fin de la Guerra Fría transformó su autodefinida misión para que incluyera la intervención militar en los Balcanes a fin de probar su capacidad de imponer la paz, por unilateral que fuera; si después del 11 de septiembre de 2001 se ajustó obedientemente al programa de Guerra Global contra el Terror de Washington y a sus esfuerzos contra las armas de destrucción masiva en todas partes, excepto donde existen realmente; en los últimos años la OTAN ha anunciado nuevos roles y misiones que permitirán, de hecho requerirán, su intrusión en cualquier parte del globo por una miríada de razones.

De hecho, miríada es la palabra exacta utilizada el 1 de octubre en una conferencia organizada en conjunto por la OTAN y el Lloyd’s de Londres – “el principal mercado de seguros del mundo” como se describe a sí mismo – por el presidente de este último, Lord Peter Levene, refiriéndose al nuevo Concepto Estratégico de la OTAN para el “tercer milenio.”

El discurso de Levene incluyó las siguientes palabras: “Nuestro mundo sofisticado, industrializado y complejo está bajo ataque por una miríada de amenazas determinadas y letales. Si no actuamos pronto, nos veremos, como Gulliver, atados al suelo e indefensos, porque no hemos detenido una serie de crecientes cambios mientras todavía podíamos hacerlo.”

Su alusión al personaje que da su nombre a la novela Viajes de Gulliver de Jonathan Swift presenta la oportunidad de citar un párrafo que contiene sobre el país nativo del protagonista – y de Levene – Gran Bretaña.

Después que Gulliver alardea ante un rey extranjero de, entre otras cosas, los vastos dominios coloniales de Gran Bretaña y sus hazañas militares, su interlocutor responde:

“En cuanto a usted, que ha pasado la mayor parte de su vida viajando, estoy bien dispuesto a esperar que hasta ahora haya escapado a muchos vicios de su país. Pero por lo que he deducido de su propio relato, y de las respuestas que he arrancado y extorsionado de su persona, no puedo sino concluir que la masa de sus nativos son la raza más perniciosa de pequeñas alimañas odiosas que la naturaleza haya tolerado que se arrastren sobre la superficie de la tierra.”

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