Franz Kafka: El Proceso (Descargar Libro)

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Franz Kafka nació en Praga en 1883 y murió en 1924 un mes antes de cumplir los 41 años. Desde los primeros relatos, el angustioso afán de dedicarse a la escritura signa su vida y su obra. Presionado especialmente por su padre, dedicó gran parte de su vida al trabajo burocrático, lo que lo llevó a vivir una verdadera pesadilla de horarios e imposiciones. De hecho, toda la obra de Kafka estará marcada por la imposibilidad de escapar al engranaje maléfico y opresivo de la vida cotidiana, y por la hostilidad e indiferencia que su padre manifiesta para con su vocación literaria.

El Proceso es una de sus obras más conocidas. La novela fue escrita en 1914, pero recién fue publicada póstumamente en 1925 por Max Brod, amigo y albacea de Kafka. Junto con América y El Castillo, El Proceso conforma la que se conoce como la trilogía de la soledad. Sus personajes están caracterizados por una creciente despersonalización (hasta el punto que en El Castillo al protagonista se lo designa tan sólo con una inicial). A la pérdida del nombre se suma la pérdida de los distintos protagonistas en un mundo absurdo que los devora.

El Proceso cuenta la historia de Josef K, un empleado de un banco que un día es detenido y procesado sin que se sepa por qué. K busca un abogado, intenta informarse acerca del estado de su proceso y se topa con reglamentos, leyes incomprensibles y jerarquías infinitas dentro de la estructura de la justicia, sin encontrar nunca al juez encargado de instruir su proceso. Finalmente, la sentencia se cumple sin que el acusado – ni el lector – se enteren jamás por qué se lo condena.

Si bien se analiza a la obra como una crítica a los regímenes autoritarios, también hay en ella una parodia de la burocracia, así como una constante sensación de irrealidad resaltada por los diálogos absurdos y por elementos que parecen extraídos de un sueño (corredores en los que Josef K deambula, puertas que se abren y llevan a oficinas de la justicia en lugares inverosímiles, empleados durmiendo en los pasillos, súbitos malestares inexplicables que sufre el protagonista).

Las temáticas más características en la obra de Kafka están presentes en El Proceso. La burocracia, el tema de la Ley (que lleva implícita la figura del padre), el aislamiento y la imposibilidad de comunicarse, la soledad del individuo, el clima onírico y de pesadilla que domina la novela, todos elementos que conforman esta obra.

Libro tomado de: http://www.funcionjudicial.gob.ec/

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UnoAmérica, punta de lanza de las derechas

L´Humanite

Rebelión

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La organización financiada bajo mano por la CIA despliega una intensa actividad contra los gobiernos progresistas del continente

Como demuestra el golpe de Estado en Honduras, la derecha y la extrema derecha latinoamericana no están dispuestas a presenciar impávidas los cambios políticos. Las maniobras de desestabilización de los gobiernos democráticamente elegidos se han multiplicado : golpe de Estado en Venezuela en el 2002, “crisis de las autonomías” en Bolivia dirigida a la división del país entre el Este rico y el Oeste pobre, campañas de prensa contra los presidentes Correa en Ecuador, Lugo en Paraguay, incluso Cristina Fernández en Argentina y Lula Da Silva en Brasil.

Sostenidos muy frecuentemente por organizaciones financiadas bajo mano por la CIA, se han creado grupos de presión, como UnoAmérica (Unión de las organizaciones democráticas de América), presidida por el venezolano Alejandro Peña Esclusa, enemigo declarado de Hugo Chávez y portavoz de TFP (Trabajo, familia y propiedad). Esta organización fundamentalista y antisemita es conocida por sus contactos con los medios de extrema derecha : comandos de la muerte de Arena en El Salvador y carapintadas de Argentina, militares autores de tentativas de golpe de Estado en los años siguientes a la dictadura de 1976-1982. Además, Peña Esclusa ha trabajado durante años con Lyndon LaRouche, referente de la extrema derecha de los Estados Unidos y ex-asesor de Ronald Reagan.

UnoAmérica se ha especializado en el apoyo a los movimientos de tendencia fascista y a la desinformación. De esta forma en Venezuela, la organización sostuvo que el gobierno había hecho disparar sobre los manifestantes anti-Chávez, cuando estuvo probado después que los francotiradores eran opositores que esperaban hacer recaer el crimen sobre el presidente. Durante la matanza de 19 campesinos bolivianos en Pando, UnoAmérica intentó la misma maniobra, hasta que se demostró en un informe de la ONU que el autor moral del crimen era el prefecto opositor a Evo Morales. Recientemente han aparecido, en la tentativa de asesinato del mismo Evo Morales, los carapintadas argentinos, que han recibido hace poco en Buenos Aires a Alejandro Peña Esclusa, el cual efectuó un viaje a Tegucigalpa para apoyar a los golpistas hondureños.

La cruzada de UnoAmérica pretende “afrontar los ataques a la libertad y a la democracia amenazadas por el socialismo del siglo XXI” que encarnan los presidentes Chávez, Morales y Correa, pero también Lula Da Silva, que “ha promovido el Foro de Sao Paulo con Fidel Castro” y “sirve de aval a los dictadores marxistas-leninistas como Hugo Chávez”. Candidato a la elección presidencial, Alejandro Peña Esclusa, obtuvo el 0,04 %, asegura que su enemigo no llegará al final de su mandato y que “no existe salida electoral” al proceso iniciado por Chávez. En cuanto a Barak Obama, no es grato a los ojos de UnoAmérica, que le reprocha su falta de voluntad para enfrentarse a los “autócratas” latino-americanos.

Estas declaraciones podrían aparecer aspavientos si no fueran acompañadas de actos como el apoyo logístico a los grupos de choque que actúan en Venezuela, en Ecuador y en Bolivia especialmente. Y si, al mismo tiempo, los grupos privados de prensa, los partidos de derecha, la jerarquía católica no aportasen su voz al común acuerdo, reavivando el viejo mito del “peligro marxista-leninista”, escondido como acaba de proclamar la Iglesia argentina, hasta en los manuales de educación sexual.

México: suprimen historia de conquista y colonización en libros de texto

Prensa Latina

La Reforma Integral de la Educación Básica (RIEB) omitirá a partir de hoy de los libros de texto la historia de la conquista y colonización española en México, según acuerdo de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Medios de prensa informaron en sus primeras planas esta estrategia, la cual impactará a siete millones de los 25 millones de estudiantes que regresan este lunes a las aulas.

“Eliminan de un plumazo la Conquista de México y los tres siglos de dominación y colonialismo español”, destacó La Jornada.

Los responsables de esta decisión, advierte el rotativo, son la presidenta vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Elba Esther Gordillo, que promovió la reforma encabezada por el subsecretario de Educación Básica, Fernando González, su yerno.

Según declaraciones de los especialistas se trata de un plan caótico, cuyos títulos son el resultado de un proceso improvisado y sin coherencia interna.

Como estos libros no corresponden a las necesidades formativas de los niños de primaria ni a sus posibilidades de aprendizaje en términos de edad y diversidad, muchos maestros pedirán libros alternos editados por la iniciativa privada, advirtieron.

Los volúmenes que dejan fuera una parte fundamental de la historia mexicana formarán alumnos llenos de confusión y debilidad de estructuras académicas fundamentales, como la comprensión de lectura y la indagación, comentó La Jornada

La SEP distribuyó para el ciclo 2009-2010, un total de 175 millones de libros de texto gratuitos.

De ellos, 27 millones corresponden a los textos desde primero y sexto grados con el nuevo plan de estudios de la RIEB, según datos de la Subsecretaría de Educación Básica (SEB).

 

 

No hay quién haga sombra a Evo

EvoAdalid Cabrera Lemuz

La Época

A casi tres meses y medio de la realización de las elecciones generales previstas para el 6 de diciembre se han iniciado virtualmente las campañas electorales en los diferentes frentes, pese a que ninguno de ellos aún han sido inscritos oficialmente en la Corte Nacional Electoral (CNE).

La fecha límite para que las agrupaciones inscriban a sus candidatos a la Presidencia, Vicepresidencia y a la Asamblea Legislativa Plurinacional es el siete de septiembre, es decir en unos 15 días más.

Hasta hoy el único frente que tiene todo aclarado con la proclamación de sus candidatos y con el inicio de su campaña electoral es la dupla integrada por Evo Morales Ayma y Alvaro García Linera, que intentarán la reelección por un período de cinco años como señala la Constitución Política del Estado, es decir entre el 22 de enero de 2010 y el 22 de enero de 2015.

Renovación estructural

Recuérdese que el actual presidente Evo Morales optó por renunciar un año a su mandato, que iba a concluir el 22 de enero de 2011, para dar curso a nuevas elecciones que posibiliten una aceleración del proceso de renovación institucional que establece la nueva Constitución Política del Estado que fue aprobada en enero en un referéndum popular en el que obtuvo el 67 por ciento de respaldo y promulgada en febrero.

La preocupación mayor de las autoridades es que la aplicación de la nueva Carta Magna se tornó difícil porque varios de sus artículos requieren de Leyes reglamentarias que deben pasar por el aval congresal.

Pese a contar con una mayoría en el actual Congreso, principalmente en la Cámara de Diputados, el partido de Gobierno, el Movimiento al Socialismo y el Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) y su aliado Movimiento sin Miedo (MSM), no han podido vencer el dique colocado por una mayoría opositora en el Senado, donde mandan Poder Democrático y Social (PODEMOS), el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y

Unidad Nacional (UN).

Desde el Senado, la oposición le hizo la vida a cuadros al esquema oficialista para impedir el paso de algunas Leyes que eran fundamentales para la viabilización de la Constitución y los programas vitales de su gestión.

Inclusive la oposición había puesto trabas a la propia aprobación congresal de la nueva Constitución que solamente fue viabilizada por la presión de los movimientos sociales y por una huelga de hambre iniciada por el presidente Evo Morales.

Por esas y otras razones, Morales y el Gobierno consideraron necesaria una renovación institucional mediante una votación popular antes del tiempo previsto.

El padrón biométrico

La aprobación de una Ley Electoral transitoria que dé curso a las elecciones de diciembre también pasó por caminos tortuosos debido a que la oposición enquistada en el Senado hizo una serie de exigencias, como la elaboración de un nuevo padrón electoral, debido a que el actual no es de su confianza.

Morales aprobó la construcción de un padrón biométrico que haga mucho más transparentes los actos electorales, el que aún está en proceso y cuya conclusión está prevista para el 15 de octubre.

Sin embargo, lo inédito del programa hace demorado el registro biométrico, por lo que el vicepresidente García Linera anotó que se realizarán permanentes evaluaciones sobre su marcha con la Corte Nacional Electoral (CNE) para adoptar las decisiones pertinentes a fin de que las elecciones generales de diciembre se celebren sí o sí “porque es un mandato del pueblo que votó a favor de la nueva Constitución Política del Estado (CPE)”, dijo.

Frente opositor único

Pese a todos esos entretelones, el proceso electoral ha comenzado a marchar con partidos que definen candidatos o los buscan para enfrentar con posibilidades el pulso electoral.

El escenario electoral muestra una profusión de candidaturas opositoras de diversas tendencias, tintes y pelajes, algunos siguen en busca de una sigla que los ampare y les permita habilitarse.

Hasta el momento y pese a los esfuerzos, a la oposición le ha sido imposible lograr acuerdos entre sus candidatos y propuestas para enfrentar con una sola opción a Evo Morales, aunque han reconocido que les aventaja en la preferencia ciudadana.

El único candidato que considera que es posible ganarle a Evo Morales en las elecciones de este año es el ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas (1993-1997), para quien el actual Presidente solamente tendría un nicho electoral asegurado del 30 por ciento, la oposición en su conjunto otro tanto y los indecisos el tercio que resta de un padrón electoral de 3,5 a 3,8 millones de electores.

“Si la oposición capta el voto de un porcentaje alto de indecisos debido al desgaste de Morales por sus tres años y medio en el poder, es posible ganarle en los comicios o por lo menos forzar una segunda vuelta electoral”, señaló.

De acuerdo con la Ley, cualquiera de los candidatos que logre el 50 por ciento más uno de los votos será ungido automáticamente como Presidente. Aún si uno de los candidatos logrará un 40 por ciento y con una ventaja de 10 por ciento sobre el segundo, ese candidato será Presidente.

Profundas reflexiones

Las encuestas de opinión muestran que de los 13 candidatos que comenzaron a ubicarse en la meta de largada, sólo uno lo hace con posibilidades: Evo Morales. Los demás están inmersos en profundas reflexiones sobre cuál debe ser la estrategia adecuada para restarle votos al favorito: O presentar muchas candidaturas o promover una sola opción.

En esas tareas los opositores realizan esfuerzos por conformar una opción que aglutine sus objetivos, pero aún no lo han logrado.

La politóloga Jimena Costa manifestó que probablemente existan sorpresas y salga humo blanco de las reuniones de la oposición los próximos días como una respuesta al clamor en sus huestes por un alianza frente a Morales para, si no derrotarle, estrechar su margen de ventaja e impedir que su partido logre mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa Plurinacional, es decir tratar de ganar nuevamente el Senado para repetirle la actual dosis al Gobierno.

Encuestas dan triunfo a Evo

Las encuestas han acentuado la preocupación en los opositores debido a que la menos optimista le da a Evo Morales un 45 por ciento de respaldo con el voto y cerca al 55 dan su pleno aval a su gestión, mientras que ninguna de las opciones opositoras supera el 11 por ciento.

Los nombres del ex presidente Jorge Quiroga, del empresario Samuel Doria Medina, del ex prefecto de Cochabamba Manfred Reyes Villa y del ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas, son los que más suenan como los de perfil y oficio en las pugnas políticas.

Muy por detrás están las de René Joaquino, Alejo Véliz, Germán Antelo y otros.

Un sondeo de la consultora Ipsos y difundido a principios de agosto subraya que la oposición llegaría al 33 por ciento, pero, si es que presentará una sola opción fruto de una alianza, se lanzaría en busca de capturar el voto de los indecisos.

El politólogo Carlos Cordero subrayó la dificultad de que los opositores logren antes de los comicios su anhelado frente común por la disparidad de posicionamientos que van desde la derecha hasta la izquierda.

Cordero dijo que en la política boliviana se hizo una tradición intentar alianzas postelectorales hasta antes del triunfo contundente que obtuvo Evo Morales en las elecciones de diciembre de 2005 con un 53,8 por ciento que echó por tierra las esperanzas de los opositores de volcar la torta en el congreso.

Además, en su búsqueda por encontrar un frente único, los opositores defienden cada uno su posición para ser ungidos como candidatos, lo que les impide avanzar en el objetivo común.

Para Cordero, la dispersión del voto por la cantidad de candidaturas podría dar lugar a “una fragmentación de la Asamblea Legislativa Plurinacional que la convierta en un polvorín de desacuerdos como sucedió con la Asamblea Constituyente”.

Frente a ese panorama, Morales va seguro y a paso firme con su candidatura con el objetivo de lograr ya no el 53,7 por ciento, sino por lo menos el 70 por ciento de los votos de los ciudadanos para garantizar a su nuevo Gobierno el espacio suficiente para aprobar Leyes que le permitan aplicar la nueva Constitución.

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La salud del sistema

CubaDebate

La resistencia al proyecto del presidente Barack Obama para reformar el sistema norteamericano de salud, el más caro del mundo desarrollado y no por ello el más eficiente y que no ofrece cobertura a unos cincuenta millones de personas, es decir a la sexta parte del país, es surrealista.

En momentos en que la estafa de que son objeto la sociedad, los individuos y el gobierno, norteamericano por diferentes factores involucrados en los servicios de salud, alcanza límites delirantes y el Estado, tal y como le corresponde, se dispone a actuar en defensa de la sociedad y promueve una legislación apropiada, desde todas las estructuras sociales se levanta una reacción que fractura al Congreso, a los partidos políticos y la clase médica y divide a la sociedad.

El descubrimiento científico de Carlos Marx mejor comprendido por los capitalistas europeos, es que al calcular el valor de la fuerza de trabajo, expresado en el salario, se incluye, no sólo el dinero imprescindible para que el obrero reponga las energías empleadas en el proceso productivo, sino también lo necesario para sostener a su familia. De ese modo se asegura la reproducción de la fuerza de trabajo.

La moderna industria capitalista requiere de masas de obreros calificados, sanos y motivados, lo que exige facilidades para acceder a escuelas y universidades, acceso a la alimentación, los servicios de salud y condiciones de vida y trabajo confortables y saludables. Las políticas sociales vinculadas al estado de bienestar no fueron dadivas, sino inversiones.

La instrucción y la salud pública son las demandas y las conquistas sociales más antiguas y decisivas de los trabajadores y su prestación eficiente es el principal indicador de la calidad de la vida y del bienestar de todas las naciones y, aunque en ninguna parte se ha llegado a la perfección, con la excepción de los Estados Unidos, no existe ningún país desarrollado que muestre un cuadro crítico en esos rubros.

La atención médica básica es un problema que los países capitalistas desarrollados resolvieron, como mínimo hace 60 años, mediante la combinación de obligaciones públicas y privadas. En Europa Occidental, Japón, Australia y otros países, el ejercicio privado de la medicina convive con diversas modalidades de desempeño del Estado, instituciones de tipo cooperativo y mutualistas.

En todas partes funciona también la industria farmacéutica privada que, de muchas maneras, sin perder su status capitalista ni omitir las leyes del mercado, se ensambla a los sistemas existentes y, de un modo u otro, permite el acceso de los ciudadanos a los medicamentos que necesitan. Auque en todas partes, en los servicios de salud asoman imperfecciones, en ningún país desarrollado presentan el desastre económico, organizativo y moral presente en los Estados Unidos.

Por su factura y contenido y por emplear códigos que acuden más a las emociones que a la razón, la propaganda puesta en circulación por los detractores de la reforma sanitaria, recuerda los perfiles propagandísticos del anticomunismo visceral de los años cincuenta, sólo que ahora intenta hacer creer que Obama es un socialista que se trata de “nacionalizar” los servicios médicos y que, de aplicarse su propuesta, los individuos perderán la libertad para escoger el médico o la institución con quienes prefieren atenderse.

Por estos caminos se ha llegado a sugerir que las autoridades pudieran decidir cuando ha llegado el momento de retirar a los pacientes terminales las ayudas extracorpóreas que los mantienen con vida, incluso que administrativamente se descartarán los casos en que por padecer afecciones incompatibles con la vida, no merece la pena gastar recursos y que del mismo modo, se ha determinará qué embarazos es preciso interrumpir.

El asunto trasciende las apariencias, pues si bien, para el presidente, la reforma de salud se ha convertido en una especie de Rubicón; para la sociedad se trata de un test que pudiera indicar hasta dónde es posible cambiar a los Estados Unidos cuyo pueblo, que también forma parte del imperio, no parece dispuesto a ceder un ápice en lo que a su estilo de vida se refiere ni a sacrificar nada, no ya en nombre de la preservación del planeta y la supervivencia de la especie, sino incluso en nombre de su propio bienestar.

En el fondo también se trata de una excusa perfecta de la derecha ultra conservadora para erosionar la popularidad del presidente, reducir su capacidad de convocatoria, derrotarlo, desalentarlo y desmoralizarlo, como eficaz recurso para doblegar su voluntad, paralizarlo e impedirle cumplir sus promesas y su programa de cambiar a los Estados Unidos, por cierto para bien de Estados Unidos.

Con el apoyo de los pobres, los negros, los emigrantes, los hispanos, los jóvenes, parte de la clase media y la intelectualidad avanzada, un afro americano derrotó a McCain y Sarah Palin, binomio con el cual se pretendió continuar el nefasto esquema imperial montado con Bush y Cheney. Hacer fracasar la reforma de salud significaría introducir una cuña para separar al presidente de su base social. Ojalá no ocurra tal cosa. Lo que es malo para Obama no es necesariamente bueno para el mundo.

 

Honduras: perspectiva amarga

Editorial de La Jornada

 

Ayer, al rechazar de manera terminante cualquier posibilidad de un retorno negociado del mandatario constitucional, Manuel Zelaya, a la presidencia de Honduras, la Corte Suprema de ese país ratificó su afiliación al gorilato que se ha entronizado en esa nación centroamericana y puso el último clavo en el ataúd del llamado Plan Arias, una propuesta de por sí obsequiosa con los golpistas que detentan el poder en Tegucigalpa.

Cuando están a punto de cumplirse dos meses de la interrupción del orden democrático hondureño y de las ilegales captura y deportación de Zelaya, parece haber quedado claro que el esfuerzo de la diplomacia internacional por restaurar la institucionalidad en Honduras ha desembocado en un callejón sin salida: el repudio universal generado por los golpistas y su empeño de conformar un régimen civil no ha sido suficiente para restablecer la democracia. Por el contrario, entre los gestores de ese trabajo se abrió paso la postura de que los golpistas merecían concesiones en la composición del gobierno; no otra cosa es el Acuerdo de San José, inventado y promovido por el presidente costarricense, Óscar Arias, quien desde un inicio torpedeó la posibilidad de que los gobiernos del continente presentaran un frente unido de rechazo total y exigieran, en vez de la inclusión de los subversivos en un gobierno de “unidad nacional”, su castigo legal por todos los delitos cometidos durante y después del golpe de Estado, pasando por los actos de brutalidad represiva que han cobrado ya varias vidas de zelayistas.

Ciertamente, Arias no habría podido realizar ese trabajo de zapa si no hubiese dispuesto del margen de maniobra que le ofreció la ambigüedad y la falta de coherencia del gobierno estadunidense ante el golpe; porque, si bien el presidente Barack Obama manifestó desde un principio su rechazo a los militares y civiles que participaron en la asonada y su respaldo a la legitimidad de Zelaya, en los días siguientes fue evidente que en Washington, dentro y fuera de la administración Obama, había sectores que no veían con malos ojos a los nuevos gorilas hondureños, particularmente en los ámbitos castrenses, en la llamada “comunidad de inteligencia” –es decir, el mundillo de las agencias de espionaje e injerencia externa del aparato gubernamental de Estados Unidos– y en el propio Departamento de Estado, encabezado por Hillary Clinton.

Obama, por su parte, encontró una salida a su propia ambigüedad al afirmar, hace unos días, la supuesta incongruencia de quienes tradicionalmente han pedido el fin del intervencionismo de Estados Unidos en América Latina y ahora demandan que Washington adopte un papel más activo contra los golpistas hondureños. Se trata, por supuesto, de un razonamiento falso: bastaría con que el habitante de la Casa Blanca refrenara las acciones y las inercias injerencistas de quienes respaldan en forma activa o pasiva a los integrantes del régimen espurio para que éste se volviera inviable en cuestión de días.

En esta circunstancia internacional, parece probable la perspectiva de que la camarilla que se hizo del poder en Tegucigalpa logre su propósito de mantenerse en él hasta noviembre próximo, cuando están programados los próximos comicios presidenciales, y organizar una simulación electoral que garantice el triunfo de un candidato a modo. Si esa posibilidad llega a concretarse, se habrá consumado la destrucción de la incipiente democracia hondureña y la imposición de un gobierno oligárquico carente de legitimidad.

Para los sectores que han mantenido una resistencia a todas luces heroica, pero carente de la cohesión y la organización que se requiere para desalojar por sí sola a los gorilas, se trata de una perspectiva amarga, pero tal vez inevitable, en la que los demócratas de Honduras tendrían que desarrollar un trabajo político y organizativo de largo aliento con el fin de restaurar la institucionalidad quebrantada.

Para la institucionalidad y la democracia de las naciones latinoamericanas en su conjunto, la mera posibilidad enunciada es un agravio y un precedente peligrosísimo: la perpetuación del golpismo hondureño por medio de una simulación electoral sería un mensaje de aliento al militarismo autoritario, represivo y criminal que devastó la región hasta hace un par de décadas.

 

 

A la caza de los pobres: La reacción de los reaccionarios

Daniel Cadabón

Rebelión

Pobreza argentina

La pobreza es una de las instituciones más estables dentro del régimen capitalista y en la actualidad todos quieren sentarse a comer en la “caza de los pobres”.

Desde Bergoglio a Moyano, desde el mismísimo Kirchner hasta Yasky, el tema de la pobreza acumula palabras en cantidades abundantes, transformado el tema en un recurso electoral más, cuya función es suplantar el debate sobre la crisis económica y sus responsables por un cosmético cambio del “modelo”.

La pobreza se ha vuelto una moda en la discusión de los poderosos, pero no para resolverla, sino para frenar la incidencia que provocaría una intervención violenta de las masas pobres en un panorama político caótico e irrespirable para un clima de buenos negocios.

La pobreza, pese a su insalubridad para quienes la padecen, siempre ha sido un gran negocio para la burguesía en el poder. Dota de mano de obra barata a los capitalistas industriales, de mano de obra esclava a los terratenientes y oligarcas del campo, de clientes a los partidos políticos del régimen, mientras vacía a las escuelas y llena de feligreses a las iglesias; por eso, todo régimen de explotación bendice a la pobreza y lanza grandes llamamientos saludando “a los que menos tienen”.

Que el capitalismo denuncie la pobreza, haciéndola un objetivo electoral o golpista tampoco es nuevo.

El crecimiento “escandaloso” de la pobreza (palabras del papa) tiene consecuencias directas en el pensamiento de los sectores medios con una conciencia refractaria a la ascensión de razonamientos sociales humanistas por fuera de lo que marca su libro “Diario” de entradas y salidas.

No hay nada mejor que azuzar el tema de la pobreza, y la violencia inherente a los sectores marginados del sistema, para que el profesional, el almacenero, el trabajador cuentapropista, el progre “nac & pop” y el artista cool & chic luchen fervientemente por permanecer dentro del sistema.

El temor a volverse pobre interviene “derechamente en los ciudadanos” que se disponen voluntariamente a ser carne de cañón de los intereses derechistas, mientras mitigan sus angustias con ansiolíticos de venta cada vez más libre.

Permanecer “dentro del sistema” tiene un altísimo costo, que se paga tanto en efectivo como psicológicamente y culturalmente.

El pastillaje auto-disciplinario, que bate récords de consumo en nuestro país, no sólo beneficia a los laboratorios multinacionales: actúa como un dique a la libre creación, adormece la esperanza, anula el esfuerzo y angustia la rebelión; el temor a la pobreza hace el resto.

La pobreza disciplina a los sectores medios, que no están dispuestos a luchar en contra de los verdaderos responsables de este flagelo centrados en su preocupación por la custodia de sus bienes. Parece mentira, que apenas tres décadas atrás todo un sector de la clase media haya dado su vida para luchar, armas en mano, contra la angustiante pobreza social; mientras que ahora, se haya decidido a cambiar sus armas (sean ideológicas o de fuego) para mitigar su subjetividad vulnerada, por el rivotril.

El empobrecimiento constante, provocado por un sistema en crisis terminal, vuelve prudente al “progresismo” de los sectores medios, que han dispuesto la retirada de cualquier escenario de lucha, en defensa de la democracia burguesa.

No sólo son pobres los “pobres”

Entre los explotados la batalla es otra. El “contrato laboral libre” oculta la ficción de la competencia por el puesto de trabajo asalariado libremente elegido.

La burguesía estimula la demanda entre los desposeídos: la decreciente oferta de puestos de trabajo hace que la masa de salarios baje en una forma proporcional al crecimiento de la tasa de ganancias..

La lucha por el puesto de trabajo es la verdadera lucha de “pobres contra pobres”. Bajo el capitalismo la pobreza no es una opción, es una política de acumulación de capital.

La burguesía se jacta sobre la existencia de una verdadera batalla de pobres contra pobres, intentando demostrar la estupidez que rodea los actos sociales populares, como si ella perteneciera a una tribuna neutral, como si fuera una simple espectadora que se dedica a predicar moralmente sobre los efectos de la barbarie social que ella misma provoca. Sin embargo, lo que se ve, es que la verdadera batalla se da entre los millonarios dueños del poder. Cristina Kirchner llamó a hacer un padrón de ricos; el imaginario popular no tardó en ubicarla encabezado la lista.

La burguesía ha hecho de la pobreza un acto policial. La pobreza, se discute en términos de seguridad, ya que ésta, “conduce a la violencia” -el progresismo en este sentido sirve de estructura ideológica para estos argumentos- pero, la barbarie social, no está formada por los actos de violencia individual de algunos pobres sino por la renuncia al ejercicio de la “violencia colectiva” en contra de la pobreza.

San Cayetano, la CTA y Bergoglio

La Iglesia argentina, a partir de la bajada de línea papal, intenta transformarse en una institución que esté por encima de los intereses “particulares” de la oposición y del oficialismo. En una situación de crisis económica como la actual (que en nuestro país ha tomado un marcado carácter político) cualquier puja llevada a fondo entre los partidos del régimen provocaría graves fracturas en el campo de los sectores dominantes, que podrían ser utilizados por los trabajadores y el pueblo pobre para intervenir con fuerza sobre la arena política. La iglesia, buscando la forma de representar esa unidad que controle que los intereses desbocados de unos y otros, se ha lanzado a una campaña desenvuelta para frenar los reclamos sociales y encorsetar la protesta social.

No se diferencia en esto de la propia burocracia sindical y, vaya la paradoja, San Cayetano logró unificar los libretos de unos y otros.

El viernes 7 de agosto se realizaron en la capital dos concentraciones por demás significativas, exigiendo “justicia social y distribución de la riqueza”. Una fue encabezada por la Central de Trabajadores Argentinos, donde Hugo Yasky, en franca competencia con el papa Benedicto, denunció el hambre en Argentina y pidió un subsidio universal por hijo. La otra la encabezó el cura Bergoglio, defensor de los genocidas del ´70, que se refirió casi con idénticos términos al “escándalo del hambre”.

Las diferencias entre unos y el otros, es que mientras el cura estaba auspiciando la colecta anual de la iglesia, en la que es socio con el grupo Noble y el diario La Nación, de paso vendía ideología de derecha; mientras que Yasky, a fuerza de puro discurso y sin un plan de lucha a la vista, hacía como que luchaba detrás de la perorata progresista.

Las marchas de la CTA tienen como objetivo: la personería jurídica de la central y el posicionamiento demagógico frente a sus representados para facilitarle las cosas al kirchnerismo. Las concentraciones religiosas, buscan el posicionamiento de la iglesia en la etapa política que se abre, marcada por la ofensiva derechista que baja desde Centroamérica (golpe de Honduras). Pero, en última instancia, expresan las convicciones comunes de ambas burocracias: la clerical y la sindical.

Sindicalistas y curas ricos, trabajadores pobres

Según datos del propio Indec, a junio de 2009, el salario debería ubicarse en 1703,4 pesos, mientras que Moyano y Yasky firmaron en el Consejo del salario, por un sueldo mínimo que no supera los 1500 (los trabajadores precarizados cobran un salario por debajo de los 800 pesos, es decir que trabajan para ganar por debajo de la línea de la indigencia)

Esta realidad no es nueva, ya que desde hace décadas el salario se fue convirtiendo en la principal variable del ajuste.

La burocracia gremial ha convertido la cuestión salarial en un campo de negociaciones políticas y económicas, y de beneficio personal con la patronal, y para eso tuvo que recurrir a mil maniobras destinadas a deformar la composición del salario y hacerlo algo indefinido.

Los aumentos salariales del último periodo, que la burocracia firmó con complacencia en paritarias, no sólo no han logrado romper está inercia sino que la han profundizado. Los trabajadores son cada vez más pobres.

Las paritarias en lugar de haber sido una instrumento de negociación salarial para beneficio de los trabajadores, se han transformado en manos de la burocracia, en una herramienta de negociación personal de dinero y poder político para beneficio propio.

Esto es así porque los mecanismos de funcionamiento sindical burocrático dejan fuera el interés legítimo de los trabajadores.

La pobreza se expresa en las calles

La lucha contra la pobreza no pasa por la perversa muestra de pobres que viven en las calles, en las pantallas de un noticiero.

La lucha contra la pobreza se expresa en las luchas.

Ahí están los petroleros de Santa Cruz, los piqueteros del Chaco, los estatales de la provincia de Buenos Aires y una multitud de luchas más que recorren a lo largo y lo ancho nuestro país.

Luchar en contra del gatillo fácil como los vecinos de villa 31 y del conurbano, es luchar contra la pobreza.

Defender las fuentes de trabajo, como en Terrabusi, Malher, etc es luchar contra la pobreza.

Defender la expropiación de los obreros de Zanón en contra de la patronal negrera y vaciadora, es una victoria en contra de la pobreza.

Por supuesto que en todas estas luchas no hay curas ni burócratas que denuncien el “escándalo del modelo”. No hay problemas, no lo necesitamos.