Jóvenes, tecnología, participación y consumo (Descargar Libro)

juventud
Sergio Balardini.
 
Colección Grupos de Trabajo
Textos propuestos
Grupo de Trabajo: Juventud 
 
Descriptores Tematicos: juventud; tecnologia; consumo; participacion social

 

 

 

INDICE

  • Un poco de historia. De dónde venimos y hacia dónde vamos
  • Lo que va de ayer a hoy. De la modernidad a la posmodernidad
  • Identidades en tiempos de globalización
  • Cómo procesan su identidad los jóvenes24 en este nuevo escenario
  • Tiempo de cambios
  • Jóvenes de sectores populares
  • El nuevo corte generacional. Tecnologías, artefactos y artificios
  • ¡Yo no hacía eso cuando era joven!50
  • Un adulto allí, por favor!
  • Conceptualizar la juventud con una perspectiva dinámica
  • Efectos de Discurso
  • Notas
  • Biboliografía.

  El presente trabajo desarrolla cuestiones relativas a las formas de constitución de lo juvenil, abarcando, por una parte, una lectura diacrónica que permita dar sentido a las diferencias entre generaciones y, por otra parte, sincrónica, desenmascarando las lógicas productiva y cultural contemporáneas, tan estrechamente vinculadas a las formas de ser adolescente hoy, prestando especial atención a los atributos novedosos de los sujetos a los que refiere y a los principales desafíos que se presentan para el análisis.

Un poco de historia. De dónde venimos y hacia dónde vamos 

El surgimiento del sujeto juventud, en tanto sector de población con características propias, es resultado del desarrollo de las fuerzas productivas en Occidente, consecuencia de la necesidad de la sociedad burguesa emergente de preparar a los individuos para su integración efectiva a la vida productiva y social de una sociedad con características distintivas de la feudal.

En efecto, en el período previo a la aparición social de la juventud, la familia constituía una unidad global de producción y reproducción. De seres humanos, fuerza de trabajo, de bienes y del saber acerca de ellos. “La división del trabajo, con base en la edad y el sexo, tendía cubrir las necesidades que se generaban alrededor del núcleo familiar. Los nuevos sujetos se integraban a la comunidad, asumiendo las tareas asignadas a la unidad doméstica, donde la relación que se establecía entre las generaciones se caracterizaba por la subordinación hacia el padre, única imagen de adultez.”

En una perspectiva histórica, y guiándonos a través de la investigación de Philippe Aries, “la juventud es el período destinado a la educación para la vida activa, y en la sociedad moderna la educación es la base del desarrollo. … El foco debe estar en la nueva relación histórica entre individuo y sociedad, que se desarrolló en el siglo XVIII en la era pre-industrial y , más tarde, en la sociedad industrializada. … La juventud fue la respuesta al desarrollo productivo de la sociedad burguesa. El individuo burgués tuvo que desarrollar sus potencialidades individuales para encarar la vida productiva y política y para administrar sus propios intereses en esta vida. La juventud se desarrolló en el sistema escolar, que se volvió el principal agente del `desarrollo de las potencialidades individuales’. … La vida escolar es el contexto básico o crucial de la juventud”. Así vemos que, además, esta inscripta en una relación de poder.

Según Ariés, “la construcción social de la juventud requería la aparición de otros conceptos: la familia o el espacio familiar y la infancia, verificables recién a partir del siglo XVII y solo en el seno de las clases altas durante su etapa inicial. Junto a la infancia, aparecerá una institución: la escuela. Infancia, familia y escuela permanecerán firmemente relacionadas.” La familia, “conformará un nuevo sistema de relaciones sociales que aparece casi como respuesta a la pérdida de la posesión de la tierra. Este sería uno de los puntos de partida para el surgimiento de la familia burguesa. El orden social emergente requerirá nuevas modificaciones a los individuos que pretendan desempeñarse con éxito, determinando la aparición de la juventud y su espacio privilegiado: la escuela secundaria”. Surgirán, asimismo, en este período, diferentes instituciones extrafamiliares destinadas a facilitar la socialización entre pares, como espacio para la adquisición de los nuevos elementos necesarios para enfrentar un mundo renovado.

Estas transformaciones revolucionarias de la sociedad feudal hacia el capitalismo, modifican sustancialmente a las instituciones sociales preexistentes, dislocándolas y desarticulándolas. Las viejas pautas de trabajo y producción, la vieja familia como espacio de la producción y reproducción social y las normas y valores que la sostenían, poco a poco van cediendo lugar a las nuevas instituciones. Hay que recordar que en el primer momento de la revolución industrial, cuando aún no eran necesarias la formación y capacitación que más tarde resultarán indispensables, los niños y las mujeres eran incorporados masivamente a las primeras fábricas, considerándoselos una mano de obra más barata que la masculina.

Sin embargo, la constante expansión del sistema capitalista y su gradual complejidad productiva, generan una diversidad de necesidades que demandan un período de capacitación cada vez mayor para dar respuesta a ellas, traduciéndose, en consecuencia, en exigencia de escolarización de nuevos y mayores contingentes de individuos, previo a su desempeño en la futura asignación de actividades. Función, pues, de reproducción social, integración y adaptabilidad, pero, también, capacidad renovadora, y flexibilidad a las innovaciones y permeabilidad al cambio.

Por otra parte, “solamente cuando la estructura social hace posible los lazos directos entre los adolescentes, pueden estos desarrollar el sentimiento de particularidades propias y de una conciencia común… En los tiempos modernos, es únicamente la escuela la que, al distribuir a los jóvenes estrictamente según su edad, los aproximó y estableció entre ellos contactos estables e institucionales. Esta separación del mundo de los adultos explica el hecho de que en el círculo de jóvenes se expresaran y fortificaran las tendencias específicas de una misma edad, lo cual no podría tener lugar antes, ni podía haber sido imaginado por los jóvenes de ese tiempo. A esta conquista de libertad social, correspondió una nueva tendencia de los adultos a considerar tanto a los niños como a los jóvenes de acuerdo con su edad exacta, lo que entrañó en pedagogía la especificación de los programas y los métodos y, de una manera más general, llevó a reconocer una cierta personalidad propia”.

En consecuencia, “la juventud surge en la medida en que el desarrollo social exige un período cada vez más largo de preparación de los individuos para su integración a la vida productiva y social, lo que a su vez posibilita una mayor integración intrageneracional, a partir de la estrechez de contactos y vínculos, producto de su situación semejante. Este período vital, caracterizado por el aplazamiento de la entrada en la vida productiva y social, y por tanto, consignado a la formación, es lo que produce juventud como un fenómeno social”. Es decir que, en un mismo movimiento, la exigencia de generar instituciones que permitan a los individuos transitar un período cada vez mayor y más complejo de preparación para su integración efectiva a la sociedad, da origen, a partir de las estructuras que se diseñan como respuesta, a una integración intrageneracional, en función de la proximidad creciente de pares. Se comprende, entonces, la identificación que se establece entre juventud y estudiantes, en la medida en que “la primera imagen de juventud, fue la del estudiante”.

Vemos pues que la juventud aparece, en sus albores, como respuesta a la necesidad de individuación de la clase burguesa y supone el desarrollo de la vida familiar y afectiva, de la niñez y de la escuela. La flecha del tiempo, nos muestra que, si en un primer momento, el sector de la “juventud” no era relevante numéricamente, su progreso es vertiginoso, en función del lugar estratégico que se le otorga en la nueva configuración social. Al respecto, podemos observar que en el siglo XVIII se consideraban jóvenes –no en el mero sentido cronológico, sino en el de individuos que adquieren una cierta condición especial que los agruparía en tanto “juventud”- solamente a los varones de clase burguesa, mientras que las niñas pasaban directamente a la condición de adultas dispuestas a ser desposadas .

Pero el desarrollo incesante de las fuerzas productivas no se detiene, y es así que “en los últimos años del siglo XIX pudo apreciarse una creación más general de escuelas para las masas de la población en Europa y los Estados Unidos y la abolición del trabajo infantil” . Y al comenzar el siglo XX, vemos en todo su despliegue como “las iglesias y las nuevas fuerzas pedagógicas de maestros reformistas se dedicaron a la nueva adolescencia social y de acuerdo a edades” .

Fue, precisamente, en el pasado siglo XX, que un conjunto de cambios de singular importancia, sobre todo a partir de los años cincuenta van a comenzar a modificar sin descanso esta situación. En efecto, Eric Hobsbawn sostiene que “entre los años 1945 y 1990 se produce una de las transformaciones sociales más intensas y rápidas de la historia de la humanidad”. En medio de ella, la familia se verá afectada por “importantes cambios en las actitudes públicas … evidenciándose el auge de una cultura juvenil muy fuerte que generará un profundo cambio en la relación existente entre las distintas generaciones”. Como un producto de estos cambios, la juventud se convertirá, en sus términos, en un grupo social independiente.

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Buenos Aires: El barrio contra el asesino

Comedor Los Pibes

Kaosenlared

Macri y el asesino Palacios 

La semana que pasó, todos los compañeros del Comedor “Los Pibes” salimos a la calle a aportar lo nuestro en la campaña contra la designación del Jefe de la Policía Metropolitana que nombró Macri.

La semana que pasó, todos los compañeros del Comedor “Los Pibes” salimos a la calle a aportar lo nuestro en la campaña contra el nombramiento del Jefe de la Policía Metropolitana que nombró Macri, ese al que le dicen Fino y se llama Jorge Palacios, pero tiene antecedentes gruesos: un oscuro pasado en la Coordinación Federal durante la Dictadura genocida que empezó en 1976, las ejecuciones en Plaza de Mayo durante la jornada de lucha y resistencia del 20 de Diciembre de 2001, los vínculos con la banda de secuestradores que asesinó a Axel Blumberg, el encubrimiento del atentado contra la AMIA y las torturas en la Policía Federal.

Y salimos a la calle, porque no queremos tener que padecer mañana a los asesinos con uniforme al servicio, cuándo no, del poder reaccionario que en este capítulo encarna Mauricio Macri (Miseria y Muerte). No estamos dispuestos a dejar que los dirija este delincuente y carnicero, tampoco a ser mudos espectadores de la estrategia macrista para formar la fuerza represiva que respalde a sangre y fuego su política de exclusión.

Por eso todos los días de esta última semana, nos preparamos y salimos a hablar con los vecinos. Esos mismos vecinos que en La Boca están todos los días expuestos a los desalojos que, quedó visto en estos días, pueden ejecutarse con violencia y saña aún sin contar con el instrumento propio, porque la Policía Federal está dispuesta a ser útil a esos mismos fines.

También, justo esta semana el Coordinador Nacional de la Organización Social y Política Comedor “Los Pibes”, Lito Borello, junto a Luis D’Elía y Luis Bordón, fue citado a declaración indagatoria por la toma de la Comisaría 24 de la Policía Federal, la noche del 25 al 26 de Junio de 2004, cuando tuvimos que manifestarnos para que no dejen escapar al sicario que en nombre de ese mismo poder reaccionario asesinó a nuestro referente Martín Oso Cisneros. Esta citación se lee en una misma línea de ofensiva conservadora, donde miden fuerzas, donde ven hasta dónde pueden hoy, y nos deja claro que tenemos que salir a la calle a mostrar que no estamos dispuestos a retroceder en nuestras conquistas.

Hablamos con los vecinos, juntamos más de 1500 firmas en una semana, verificamos un alto conocimiento sobre el ex Comisario y un arraigado repudio a la política agresiva del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Vimos que ese repudio se manifiesta activamente y no se condice con esos votos silenciosos que la derecha cosechó hace un mes, aún cuando su caudal electoral decayó significativamente respecto a la elección de hace dos años (15% menos respecto a la primera vuelta de la elección a Jefe de Gobierno, 30% menos que en la segunda vuelta).

Y el resultado electoral no fue para vanagloriarse, pero esta respuesta activa del pueblo, del barrio, diciéndole “no” a la estrategia represiva de la política de exclusión, nos llena de fuerzas para continuar durante los próximos días en la misma campaña, saliendo a la calle, que es el terreno en que el pueblo puede vencer al poder concentrado que asienta su legitimidad sobre una sociedad desinformada y descomprometida.

Por eso salimos todos los compañeros del Comedor esta semana; en defensa propia, para hacer nuestro aporte a la respuesta masiva que se le está dando en toda la Ciudad de Buenos Aires, con más de 60 organizaciones de distinta raíz e identidad, a las políticas que hacen que cada vez más Mauricio Macri sea Miseria y Muerte.

 

 

 

García Márquez: El Fidel Castro que yo conozco

Gabriel García Márquez
Granma
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Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destino del mundo

Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico.
 
Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar.
 Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la audiencia. Es la inspiración: el estado de gracia irresistible y deslumbrante, que sólo niegan quienes no han tenido la gloria de vivirlo.Es el antidogmático por excelencia. José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos. Esto podría explicar su confianza absoluta en el contacto directo. Tiene un idioma para cada ocasión y un modo distinto de persuasión según los distintos interlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada uno y dispone de una información vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier medio.

Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar. Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos de la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir los términos y convertirla en victoria. Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto llegar a fondo a cualquier cosa. No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante. Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar.

Ej.: El tema de la deuda externa de América Latina, había aparecido por primera vez en sus conversaciones desde hacía unos dos años, y había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo, como una simple conclusión aritmética, era que la deuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de la deuda en la economía de los países, su impacto político y social, su influencia decisiva en las relaciones internacionales, su importancia providencial para una política unitaria de América Latina… hasta lograr una visión totalizadora, la que expuso en una reunión internacional convocada al efecto y que el tiempo se ha encargado de demostrar. Su más rara virtud de político es esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas… pero esa facultad no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un raciocinio arduo y tenaz.

Su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas privadas con raciocinios abrumadores y operaciones aritméticas de una rapidez increíble. Requiere el auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida. Su tarea de acumulación informativa principia desde que despierta. Desayuna con no menos de 200 páginas de noticias del mundo entero. Durante el día le hacen llegar informaciones urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que leer unos 50 documentos, a eso hay que agregar los informes de los servicios oficiales y de sus visitantes y todo cuanto pueda interesar a su curiosidad infinita. Las respuestas tienen que ser exactas, pues es capaz de descubrir la mínima contradicción de una frase casual. Otra fuente de vital información son los libros.

Es un lector voraz. Nadie se explica cómo le alcanza el tiempo ni de qué método se sirve para leer tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste en que no tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo comenta. Lee el inglés pero no lo habla. Prefiere leer en castellano y a cualquier hora está dispuesto a leer un papel con letra que le caiga en las manos. Es lector habitual de temas económicos e históricos. Es un buen lector de literatura y la sigue con atención. Tiene la costumbre de los interrogatorios rápidos. Preguntas sucesivas que él hace en ráfagas instantáneas hasta descubrir el por qué del por qué del por qué final. Cuando un visitante de América Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro libras de arroz al día.

Su táctica maestra es preguntar sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir el calibre de su interlocutor, y tratarlo en consecuencia. No pierde ocasión de informarse. Durante la guerra de Angola describió una batalla con tal minuciosidad en una recepción oficial, que costó trabajo convencer a un diplomático europeo de que Fidel Castro no había participado en ella. El relato que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora, eran grandes reportajes hablados. Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destino del mundo. El país del cual sabe más después de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo.

En una entrevista de varias horas, se detiene en cada tema, se aventura por sus vericuetos menos pensados sin descuidar jamás la precisión, consciente de que una sola palabra mal usada puede causar estragos irreparables. Jamás ha rehusado contestar ninguna pregunta, por provocadora que sea, ni ha perdido nunca la paciencia. Sobre los que le escamotean la verdad por no causarle más preocupaciones de las que tiene: El lo sabe. A un funcionario que lo hizo le dijo: Me ocultan verdades por no inquietarme, pero cuando por fin las descubra me moriré por la impresión de enfrentarme a tantas verdades que han dejado de decirme.

Las más graves, sin embargo, son las verdades que se le ocultan para encubrir deficiencias, pues al lado de los enormes logros que sustentan la Revolución los logros políticos, científicos, deportivos, culturales, hay una incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria, y en especial a la felicidad doméstica. Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de transmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver. Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciables, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal. Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que su enemigo principal.

Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia. Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida, evocar las cosas que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle más tiempo a la vida. Al verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me contestó de inmediato: pararme en una esquina.

 

 
 

 

 

 
 

 

¿Cambios en el Imperio del Sol Naciente?

Nyliam Vázquez García

Juventud Rebelde

En las elecciones japonesas se augura, según sondeos de opinión, un triunfo del Partido Democrático de Japón (PDJ), en la oposición desde hace casi medio siglo. Si el próximo 30 de agosto se cumplen los pronósticos, habrá que seguir de cerca los rumbos de la política nipona. Como actor fundamental en una zona donde pululan los intereses estratégicos para Occidente y especialmente de EE.UU., los cambios pueden ser trascendentes.

La presencia de 50 000 soldados y las 90 bases militares estadounidenses en virtud de los acuerdos de posguerra es una de las inconformidades de la coalición de centro izquierda aspirante a la presidencia. El PDJ ha prometido una reducción drástica de los efectivos y bases, e incluso podría estudiar su total eliminación. Ha pedido la renegociación de un acuerdo para reubicar a los marines y las bases en la sureña isla de Okinawa, aunque argumentan, principalmente, cuestiones de costos. También se opone a que Japón tenga desplegados soldados en Iraq y a reabastecer de combustible las operaciones en el Océano Índico, porque viola su Constitución pacifista. Concrete o no sus promesas, lo cierto es que supone importantes rupturas con los sustentos de las relaciones con EE.UU.

En esa línea, de concretarse la victoria, el PDJ promete la profundización de la confianza entre los socios asiáticos, incluido el mejoramiento de las relaciones con China. Con el gigante asiático los lazos han sido especialmente tensos desde la posguerra, especialmente durante la presidencia encabezada por Junichiro Koizumi. Elemento muy positivo para la estabilidad del continente. Pero, al parecer las pretensiones de los aspirantes al poder no son bien vistas desde Washington.

De acuerdo con un artículo publicado por el cronista.com, integrantes del Club Popeye, formado por miembros de la marina estadounidense, consideran que la alianza militar con Japón es la piedra angular de la política de la Casa Blanca en Asia, muy necesaria como elemento de contención para China y el resto del continente. Suena conocido, ¿no?

Sin embargo, lo esencial será que el pueblo nipón recupere la confianza en el ejecutivo, ahora en entredicho por el enfrentamiento de la actual crisis económica. Especialistas aseguran que la recesión económica y la incapacidad del actual gobierno —liderado por el Partido Liberal Democrático (PLD)— de hacer frente y guiar al país durante la emergencia, provocaron la inestabilidad política y la convocatoria de elecciones anticipadas.

De lo que no queda dudas es que, si el PDJ logra la histórica victoria, las relaciones con la Casa Blanca podrían variar. En ese caso, por primera vez en el archipiélago ascenderían al poder líderes a los que la guerra no les es tan cercana. Ellos apuntan en su programa a redefinir la alianza con EE.UU., sellada primero con la culpa por la derrota en la contienda bélica y luego, con la dependencia de posguerra. Los pronósticos vaticinan cambios, pero… habrá que esperar los resultados.

Fuente

 

Juventudrebelde

 

 

Ayer de hoy (La burguesía latinoamericana en el tiempo)

Jorge Gómez Barata

CubaDebate

Cierta vez una personalidad cubana de pensamiento avanzado y perteneciente a cierto sector de la burguesía que era sensible a la injusticia social y a los problemas reales del país y del pueblo, me comentó la paradoja que para alguno de ellos significó la Revolución. “Era lo que nosotros hubiéramos querido hacer pero fue Fidel Castro quien lo hizo… De pronto, de promotores del cambio, nos encontramos en el bando perdedor…”

Se trata de un fenómeno de enorme complejidad que ilustra, no sólo las inconsecuencias de la burguesía criolla como clase y las contradicciones entre un elemento y el estamento social a que pertenece, sino también las complejidades del presente.

Habituada a no representar nunca al pueblo, la burguesía latinoamericana, no sabe cómo confrontar a procesos esencialmente moderados que, de modo pacífico y en democracia promueven cambios que ella debió haber impulsado hace un siglo. Nadie debe extrañarse si en medio de su confusa demagogia, alguna vez defendieran el derecho de los pobres a morirse de hambre y de los analfabetos a preservar su ignorancia. Seguir leyendo “Ayer de hoy (La burguesía latinoamericana en el tiempo)”

Represión en Perú: historia del etnocidio en América Latina

Marcos Roitman Rosenmann

La Jornada

El siglo XXI depara sorpresas insospechadas, los travestismos políticos pueden acabar con la dignidad y transformar, otrora antimperialistas y nacionalistas, en defensores de las trasnacionales. Es el caso de Alan García y su gobierno.

Sin grandes diferencias, los métodos para consolidar el poder de estos conglomerados guardan semejanza con los utilizados en el periodo post-independencia para solventar la reforma liberal. Concesiones para ferrocarriles, puentes, represas, carreteras. Dinero y corrupción para contentar la elite política y bases militares para reducir el peligro de golpes de Estado nacionalistas. Era la manera de conseguir los objetivos: el control político, económico y militar de un país. El Estado peruano corrobora hoy estas estrategias ejercitando la represión sobre sus pueblos originarios. Si en el siglo XIX se lleva a cabo la expulsión de los territorios pertenecientes a los pueblos indígenas para satisfacer las ansias de acumulación de las oligarquías criollas y el imperialismo decimonónico, representado por Estados Unidos y Gran Bretaña, hoy se enajenan sus propiedades para beneficio de las trasnacionales y las nuevas oligarquías.

Sin embargo, nunca fue una tarea fácil para las clases dominantes poner en práctica estas decisiones. Son ya quinientos años de resistencia. Pero la contrapartida ha sido utilizar los ejércitos como arma disuasoria. Las primeras campañas de las fuerzas armadas profesionales en Argentina, Chile, México, Perú, Colombia, Paraguay, entre otros países, tuvieron enfrente a los araucanos, pehuenches, quechuas, aymaras, patagones, chichimecas o pampeños. Fueron los primeros enemigos internos. Las matanzas han pasado a la historia. Las oligarquías se ufanaron de tales estrategias para esquilmar las riquezas de sus pueblos originarios. Asimismo, la escasez de mano de obra llevó a los pueblos indígenas a una explotación en condiciones de cuasi esclavitud, causa coadyuvante de un exterminio lento pero continuo. El cuadro se generalizó en toda América Latina. Brasil, México, Guatemala vieron disminuir sus poblaciones aborígenes con la misma celeridad que lo habían hecho durante la conquista. A sus ideólogos y promotores no se les arrugó su conciencia al adjetivar dichas prácticas como una diatriba entre “civilización o barbarie”. Hoy Alan García habla de la batalla por el progreso. Ampliar el coto de las haciendas y hacer de sus dueños flamantes terratenientes fue una y la misma cosa. Las leyes contra vagos y maleantes fueron el argumento para retener en los latifundios a la población indígena. Durante estos dos siglos de independencia se han establecido legislaciones draconianas contra los derechos de los pueblos indígenas. So pretexto de ofrecerles un mundo mejor, se les obliga a vender sus tierras, desplazarse o renegar de los derechos de propiedad en beneficio del libre mercado. Si son obedientes y sumisos, a cambio de ceder tierras, se les reubica en parcelas o transforma en cooperativistas, a cambio se les promete construir un dispensario de salud abierto dos horas al día, una escuela sin medios, gozar de electricidad a precios de usura y comprar semillas transgénicas. Toda una demostración de la discriminación étnica y del engaño. Se les considera pueblos sin futuro, superados por la historia. Sólo se admite su perfil folclórico para beneplácito de las empresas turísticas. Indios para la exportación.

En la actualidad, las oligarquías criollas, en connivencia con las transnacionales proyectan una segunda gran revolución. Consolidado el orden excluyente y la reforma del Estado en sus aspectos básicos: privatización, descentralización, desregulación, flexibilidad del mercado laboral, ahora se dan a la tarea de apoderarse de las selvas semitropicales, las aguas, el subsuelo, etcétera. Son los nuevos megaproyectos donde participan empresas de energía, farmacológicas, automotrices, de alimentación, constructoras. Es la unión del capitalismo trasnacional y los cipayos para adueñarse de los últimos reductos del planeta sin explotar. Todo está diseñado, desde las formas de gobierno, al gobernanza, hasta las redes para capitalizar la inversión. Un nuevo imperialismo se dibuja en las entrañas de América Latina. La democracia representativa se reduce a un cascarón vacío. El control sobre la población obliga a constreñir los derechos políticos a su mínima expresión: el voto. No cabe la diferencia, la dignidad, la justicia social, menos aún los pueblos indígenas, acusados de ser los responsables del subdesarrollo.

Lo sucedido en Perú no es una excepción, se repite con intensidad variable en otros países. En México, por ejemplo, no podemos soslayar la resistencia del EZLN por salvaguardar la Selva Lacandona y las formas de autonomía en las Juntas de Buen Gobierno y los caracoles. En Chile la represión sobre la población mapuche, aplicando las leyes antiterroristas de la dictadura, tiene como objetivo desplazar la población más al sur y construir represas. Los gobiernos socialdemócratas de la Concertación no dudan en mantener encarcelados a más de 500 mapuches y asesinar a dirigentes en “supuestos” enfrentamientos con las fuerzas de orden. En Colombia se les dispara bajo el pretexto de la doctrina de la seguridad democrática. De esta manera se restablece el orden. Acusados de terroristas y antipatriotas, se les aplican leyes ad-hoc para exonerar a quienes disparan y asesinan practicando el etnocidio. En estos caso, como suele ocurrir, el sentimiento de impunidad cubre los hechos al interpretarse las acciones de las fuerzas armadas como actos perpetrados en legítima defensa.

Alan García y su gobierno están convencidos de no haber cometido crímenes de lesa humanidad, ni etnocidio. Por el contrario, están seguro que actúan dentro de la legalidad vigente al hacer cumplir la ley, evitando un atentado contra la propiedad privada y los derechos de las trasnacionales. Su nombre no debemos olvidarlo, entra de lleno en la historia de la ignominia y la traición contra los pueblos indígenas cometida por los socialdemócratas en nombre del progreso.