México, dos crisis, una causa

Gabriela Guerra Rey

Prensa Latina

México atraviesa hoy por dos crisis severas, la económica y la de seguridad, ambas igualmente delicadas y con una causa común, las políticas neoliberales implantadas hace tres décadas.

Se trata de un modelo que a vista de todos fracasó, según la posición de investigadores, economistas independientes, organizaciones de derechos humanos, grupos sociales, populares y sindicales.

Hoy vemos un México de pobreza y violencia agudizadas, con indicadores económicos en declive.

Según el representante de la Red Mexicana de Acción Frente al Libre Comercio, Héctor de la Cueva, el neoliberalismo ha traído consecuencias gravísimas desde que comenzó su instauración, incluso años antes del convenio comercial con América del Norte.

En declaraciones a Prensa Latina argumentó que el 95 por ciento de lo que alguna vez fueron empresas estatales, -porque la presencia del Estado en la economía anteriormente era enorme-, ya fueron vendidas.

El desmantelamiento fue total a partir del gobierno de Miguel de la Madrid en 1982, el primero claramente neoliberal, durante el cual en nombre de la modernización se dio la venta generalizada y se ejecutaron las medidas de ajuste implementadas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Esta es, sin dudas, la historia común de México con América Latina, las consecuencias en la nación fueron retroceso económico, desindustrialización, crisis del campo y desempleo, acuñó de la Cueva.

Tan solo viendo la arista de la desocupación, en el último año se incrementó en 46 por ciento, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Significa que más de 700 mil mexicanos mayores de 14 años se incorporaron a las filas de desempleados que infructuosamente buscan trabajo, cuya cifra ya asciende a alrededor de cuatro millones reconocidos por investigaciones.

En la actualidad, el deterioro de las condiciones de vida en México ha obligado a las personas que tienen alguna ocupación a buscarse otro empleo o a extender el tiempo de trabajo con miras a contener la baja de sus ingresos.

Mientras, un tercio de la población padece pobreza extrema, y la mitad aproximadamente no puede pagar lo básico.

Además de una deformación en las políticas internas de este país, se suman las consecuencias del Tratado de Libre Comercio y los impactos de la crisis global, generada en Estados Unidos, a causa justamente de ese neoliberalismo rampante.

Pero este modelo es a la vez la base de que en México se hayan desarrollado los cárteles de la droga, y con ellos la violencia que hoy día el mandatario, Felipe Calderón, trata de combatir con balas, trayendo más violencia, impunidad y con ello la mayor crisis de seguridad de que se tenga memoria aquí.

Se dice que México está en pie de guerra con el auge de las diferentes corrientes de narcotraficantes que transportan armas y personas y mueven, producen y consumen enervantes, con todas las consecuencias fatales que esto implica para la sociedad.

En entrevista a Prensa Latina, Hugo Rosell, representante de prensa del Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical, destacó que precisamente, cuando se comenzó a implementar las políticas neoliberales abiertamente, los traficantes de drogas se organizaron y desarrollaron diversas gamas de la delincuencia, como la piratería, el secuestro y el movimiento de migrantes.

Poco a poco se abrió paso lo que hoy se denomina crimen organizado, cuyo mercado, el de la droga, se ramifica más rápido que la ayuda del gobierno y deviene la más aplastante de las realidades.

Violencia, muertes, migración, delincuencia, corrupción, violación de derechos humanos, son algunas de las consecuencias.

En la actualidad, al menos el 60 por ciento de lo municipios de México están penetrados o controlados por este mal, según un estudio de la Organización de las Naciones Unidas.

Sin embargo, estamos hablando de un mercado tan poderoso, que a veces resuelve problemas económicos y sociales de poblaciones que el gobierno ha abandonado, destacó Rosell.

Al consolidarse el modelo neoliberal en esta nación, el Estado fue adelgazándose y promoviendo un sistema que privilegia las ganancias de los empresarios por encima de cualquier otro elemento, argumentó.

Para lograrlo fue preciso ir arrebatando a millones de personas los servicios sociales, el trabajo y sueldo dignos; la mayoría tuvo que convertirse en mano de obra barata para garantizar la competitividad, explicó el también periodista.

Todo esto fue ampliando la pobreza de modo tal que no poca gente, entre las premuras económicas y la presión, se dejó influir por las promesas del crimen, que se adentró en las más intrincadas poblaciones trayendo vida para algunos y muerte para muchos.

 

 

La gran traición

John Saxe-Fernández

 

“Quienes quieren implementar bases militares son traidores a sus pueblos, a Latinoamérica, a los países que luchan por su dignidad y soberanía”. Con estas palabras, desestimadas por Barack Obama como mera “retórica antiyanqui”, Evo Morales, junto a sus homólogos de Venezuela y Uruguay, rechazó, tajante, la ampliación de las actividades militares del Departamento de Defensa (DdD) en Colombia: el gobierno de Álvaro Uribe ofreció a Washington dos bases navales, tres aéreas y tres terrestres que operan bajo un prototipo de invasión / ocupación militar y paramilitar desarrollado a lo largo de dos décadas. Formalizado en el Plan Colombia (PC) incluye operativos regionales por medio de eventuales “guerras transfronterizas”.

Obama está enterado del papel central del PC en la articulación de la política de recomposición hegemónica y de dominio de Estados Unidos, no sólo en el continente americano sino también en puntos claves de Eurasia. Sabe que el pronunciamiento de Evo Morales no es retórico, porque en criterio de la cúpula militar estadunidense, el PC representa un “modelo óptimo” para la proyección de poder militar en áreas donde se localizan puntos neurálgicos para el control y explotación de los recursos naturales vitales que van quedando sobre la corteza terrestre: petróleo, gas natural, minerales, agua, biodiversidad. No es casual que con el agotamiento de los hidrocarburos convencionales y de una vasta gama de minerales y metales esenciales y críticos para la economía estadunidense, se incorpore de manera integral tanto a América Latina como al Oriente Medio, África y Asia central y del sur en la brutal geoestrategia de terror oligárquico-imperial desarrollada por Estados Unidos y sus monopolios en Colombia. Seguir leyendo “La gran traición”

America Latina: La política de seguridad de Estados Unidos regresa al pasado

Oscar Ugarteche

ALAI

Para comprender mejor las bases de Estados Unidos en Colombia y las ahora 872 bases militares de que tiene alrededor del mundo hay que mirar algunos elementos adicionales y sintetizar la política real. En América Latina hemos tenido el secuestro en México, en mayo del 2009, del profesor colombiano de literatura de la UNAM, Ángel Beltrán Villegas, y su reaparición en Bogotá en una cárcel de alta seguridad. Esto ha sido un apéndice de la política de secuestrar a presuntos terroristas de Al Qeda y llevarlos a Guantánamo para su tortura mientras los mantienen sin acusación por un periodo indefinido.

Lo único que se asemeja a eso es el Plan Cóndor de los años 70. Los acusados de entonces eran secuestrados en un país, remitidos a otro y torturados por el ejército de dicho país. Esa política terminó con la doctrina Carter de Democracia y Derechos Humanos en 1979 y ha reaparecido con la doctrina Bush de seguridad.

En julio del 2008 se revitalizó la IV Flota naval creada en 1943 durante la segunda guerra mundial, primero para asegurar que los Nazis no penetraran el hemisferio y, luego, para evitar la llegada de los comunistas. “La IV Flota concentrará sus esfuerzos en la lucha en contra del tráfico ilícito, y en proveer ayuda humanitaria y socorro en casos de desastres”[1] dicen los marinos ahora. La IV Flota se desbandó e integró en la II Flota en 1950 sustituyéndose la seguridad naval hemisférica por los programas UNITAS[2] de cooperación naval a partir de 1959. UNITAS ya cumplió 50 años de existencia y ahora es la articulación de las marinas de guerra de países suramericanos, con excepción de Venezuela y Cuba. La reaparición de la IV Flota, en este marco, es redundante pero sugerente si se considera que fue tres meses después del ataque colombiano en la frontera ecuatoriana a una unidad de las FARC donde murió Raul Reyes, el mediador de paz de dicho grupo.

Existe entonces, el asunto de la narcotización de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, más con unos países que con otros, pero en general subrayados por la lucha contra el narcotráfico que en Colombia y México incluyen presencias militares grandes y abiertas, pero en el Perú implican presencias encubiertas como en los valles de los ríos Apurímac y Ene (VRAE)

La percepción del gobierno de Estados Unidos en América Latina con el desenvolvimiento de la primera década del siglo XXI se ha visto complicada. Tras haber sostenido una política de derechos humanos, aunque contradictoria, en la primera década la abandonó e implementó la tortura como instrumento en la lucha contra el terrorismo. Los defensores de derechos humanos lucharon contra la tortura en todas sus formas por lo ocurrido en los años 70 durante las dictaduras sudamericanas. La injustificada invasión a Irak, ejecutada claramente para asegurar petróleo y hacer negocios en un momento crítico de la economía del país del norte, le ganaron más adversarios y el espacio creado por la concentración de la política exterior en Oriente Medio dieron lugar a gobiernos independientes de la política exterior de Washington. Con las excepciones de México, Colombia y el Perú, con el triunfo de Funes en el Salvador, toda Latinoamérica continental más Cuba tienen políticas independientes de Washington y están sumidos en algún proyecto de integración subregional: ALBA, Mercosur, UNASUR.

Dentro de este encuadre de seguridad hay que comprender el golpe militar de Honduras y las declaraciones del departamento de Estado sobre ello: “Lo que hemos dicho es que legalmente no le podemos calificar como golpe militar” What we have said is that we legally can’t determine it to be a military coup”[3].Cuando el golpe a Chávez en el año 2002, ni siquiera Washington, instigador del mismo, pudo retrotraerse de la carta democrática de la OEA. Cuando el intento de derrocamiento de Morales en Bolivia en setiembre del 2008,[4] el presidente de dicho país expulsó al embajador de Estados Unidos y Washington enmudeció.[5] Finalmente el golpe de Honduras es el tercer intento y el primero con alguna permanencia a pesar de la oposición de toda Latinoamérica y la OEA al mismo.

Distinta de la posición del Presidente Obama, quien censuró el golpe, Hillary Clinton no lo define como un golpe y por lo tanto no toma represalias, en suma lo apoya. La situación entonces es que la OEA no tiene la garra para impedir un golpe de Estado y si los golpistas persisten, ganan. Si tiene éxito Micheletti, Obama podrá decir que Micheletti “es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta” (“is a son of a bitch, but our son of a bitch”), como dijo Eisenhower de Somoza en los años 50. Washington pelea su debilitado poder en la región en Honduras y si tiene éxito, seguirá ese camino para recuperarlo en otros lados. Lo que no ganó con el fracasado ALCA ni con los golpes a Chávez o Morales, lo logrará en Honduras. Centroamérica otra vez juega el papel de espacio para la definición del poder del país del norte. El reto latinoamericano es impedirlo. Lo que está claro es que la doctrina de democracia y derechos humanos se enterró con Bush y sus secuaces y Obama no lo ha podido desenterrar.

– Oscar Ugarteche, economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Es presidente de ALAI e integrante del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) http://www.obela.org

Notas

[1]http://www.ircamericas.org/esp/5422

[2]http://www.southcom.mil/

[3] http://www.state.gov/r/pa/prs/

[4] http://www.la-razon.com/versiones/

[5] http://www.larepublica.es/spip.php?article6898

 

Fidel Castro llega a sus 83 años con inagotable lucidez

TeleSUR

Fidel siempre Fidel

El idealista, hombre de historia que vive y sigue dejando huella, el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro llega este jueves a su 83 cumpleaños mostrando inagotable lucidez.

Más que estadista o revolucionario, más que un personaje siempre actual en la vida de los cubanos y el pensamiento de los latinoamericanos, Fidel Castro Ruz, es un hombre que es historia.

Todo se ha dicho y escrito sobre Fidel, y lo curioso es que no deja de ser un personaje admirable a pesar de la profusión de material biográfico a favor o en contra.

Miles de enciclopedias lo retratan, cientos de sitios web hablan de su larga existencia. ¿Qué nos deja la revisión de tanta información’ La percepción de un hombre que ha dejado una huella indeleble en los últimos cincuenta años.

Y más allá de detractores o defensores está una cuestión no tan simple: si ya era difícil iniciar una revolución, lo más duro ha sido mantenerla. ¿Cómo lo ha logrado’

Hay, desde luego, algunos hechos ya conocidos: todos los organismos internacionales, desde las Naciones Unidas hasta el Banco Mundial, reconocen al unísono que la población de Cuba es la única del Tercer Mundo que ha alcanzado un nivel de desarrollo humano comparable al de los países más avanzados.

La isla tiene la esperanza de vida más elevada y la tasa de mortalidad infantil más baja del Tercer Mundo (incluso más baja que la de Estados Unidos). El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) certifica que Cuba es la única nación de América Latina que ha erradicado la desnutrición infantil.

Pero más allá de esos logros está la figura del líder político, histórico y espiritual que ha sabido mantenerse vigente, a pesar de no estar en la vida pública desde julio de 2006.

Fidel ha demostrado que luego de más de ocho décadas de vida, su lucidez e inteligencia no merman, y a través de Internet sigue presente.

Las Reflexiones que escribe desde marzo de 2007 sirven como termómetro de su inagotable capacidad de análisis y constituyen prueba fehaciente de que su opinión, en casi 250 artículos publicados y reproducidos alrededor del mundo, aún es imprescindible.

Con motivo de su cumpleaños, Fidel Castro, fue homenajeado el día miércoles con una muestra de 83 fotografías y pinturas, la misma cantidad de años que el líder cubano cumplirá el jueves.

La muestra incluye desde tomas en blanco y negro de Castro en su uniforme de campaña luego de la Revolución de 1959, hasta otras captadas recientemente por su hijo Alex.

“Alrededor de un 70 por ciento de las fotos son inéditas”, dijo el organizador de la muestra, Arturo Suárez, de la estatal Sociedad Cultural José Martí.

“Es una exposición muy íntima, las fotos son muy personales. Trata de recoger gran parte de su vida, desde que comenzó su trayectoria revolucionaria”, agregó Suárez.

 

 

 

La guerra afgana: La OTAN crea el primer ejército global de la historia

Nunca antes han servido soldados de tantos países en el mismo teatro de operaciones

Rick Rozoff

Global Research

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Dos meses después del octavo aniversario de la invasión de Afganistán por EE.UU. y del comienzo de la primera guerra terrestre en la historia de la OTAN, el mundo presencia un interminable conflicto armado del Siglo XXI librado por la mayor coalición militar de la historia.

Con recientes anuncios de que tropas de naciones tan diversas como Colombia, Mongolia, Armenia, Japón, Corea del Sur, Ucrania y Montenegro se han unido o pueden unirse a unos otros 45 países que sirven bajo el comando de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) dirigida por la OTAN, pronto habrá personal militar de cincuenta naciones en cinco continentes y en Oriente Próximo sirviendo bajo una estructura unificada de comando.

Nunca antes han servido soldados de tantos Estados en el mismo teatro de operaciones, mucho menos en el mismo país.

A modo de comparación, hubo veintiséis (cálculos superiores, y más imprecisos, llegan a hasta 34) contingentes nacionales en la así llamada coalición de los dispuestos en Iraq en 2006. En el ínterin entre ahora y entonces tropas de todas las naciones contribuidoras con la excepción de EE.UU. y Gran Bretaña han sido retiradas y en la mayor parte reenviadas a Afganistán.

En 1999, la cumbre del cincuenta aniversario de la OTAN en Washington, D.C., saludó la primera expansión del único bloque militar en la era posterior a la Guerra Fría, en la que absorbió a los antiguos miembros del Pacto de Varsovia: República Checa, Hungría y Polonia, durante la conducción de la primera guerra de la OTAN, el incesante bombardeo durante 78 días de Yugoslavia, la Operación Fuerza Aliada.

Dos años más tarde, después de los ataques del 11-S en Nueva York y Washington, D.C., la OTAN activó su Artículo 5 – “Las Partes acuerdan que un ataque armado contra una o más de ellas en Europa o Norteamérica será considerado un ataque contra todas ellas” – por primera vez en la historia del bloque y lanzó una serie de operaciones, desde el despliegue de AWACS alemanes para patrullar la Costa Atlántica de EE.UU. al lanzamiento de la Operación Esfuerzo Activo, un programa de vigilancia e interdicción en todo el mar Mediterráneo que continúa hasta la fecha.

Pero el efecto principal, y el propósito esencial de la invocación de la cláusula de ayuda militar mutua de la OTAN fue unir al bloque militar de entonces 19 miembros para la invasión y ocupación de Afganistán y el estacionamiento de tropas, aviones de guerra y bases en toda Asia del Sur y Central, incluidos Kirguistán, Pakistán, Tayikistán y Uzbekistán. También se acordaron derechos de sobrevuelo con Kazajstán y Turkmenistán y bases recientemente adquiridas en Bulgaria y Rumania han sido utilizadas desde entonces para el tránsito de tropas y armas a la zona de la guerra de Afganistán.

Si la guerra de 1999 contra Yugoslavia fue la primera operación “fuera del área” de la OTAN – es decir, fuera de Norteamérica y de aquellas partes de Europa que participan en la Alianza – la guerra en Afganistán marcó la transformación de la OTAN en una maquinaria bélica global. En los años entre la invasión de Afganistán de octubre de 2001 y ahora, funcionarios y propugnadores de la OTAN han llegado a emplear términos como Global, Expedicionaria, y OTAN del Siglo XXI. Afganistán dio a la Alianza la oportunidad de agregar Europa Oriental a su expansión previa con sus operaciones militares acompañantes en los Balcanes estableciéndose como la primera fuerza militar global del mundo.

Como dijo en 2006 el Secretario Adjunto de Estado para Asuntos Europeos del Departamento de Estado de EE.UU., Kurt Volker (posteriormente embajador de EE.UU. ante la OTAN): “En 1994 la OTAN era una alianza de 16 [países], sin socios, que nunca había realizado una operación militar. En 2005, la OTAN se había convertido en una alianza, involucrada en ocho operaciones simultáneas en cuatro continentes con la ayuda de 20 socios en Eurasia, siete en el Mediterráneo, cuatro en el Golfo Pérsico, y un puñado de contribuidores capaces en nuestra periferia.” [1]

Los detalles actualizados de los hechos a los que se refería son los siguientes:

De 1999 hasta este año, la OTAN ha sumado doce nuevos miembros: Albania, Bulgaria, Croacia, la República Checa,, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia – todos ellos en Europa Oriental, nueve de ellos ex miembros del Pacto de Varsovia y tres ex repúblicas soviéticas y dos ex repúblicas yugoslavas.

Todos los nuevos miembros fueron preparados para su acceso pleno a la OTAN bajo el programa Cooperación por la Paz (PfP), que primero exige interoperabilidad de las armas (desecho de las armas rusas contemporáneas y de antiguas armas del Pacto de Varsovia a favor de armas occidentales), aumento de los gastos militares de los futuros miembros a un 2% del presupuesto nacional sin importar lo afectada que esté la nación desde el colapso del bloque oriental, la purga de personal “políticamente poco confiable” de puestos militares, de la defensa y la seguridad, entrenamiento en el extranjero en academias militares de la OTAN, realización en su territorio de ejercicios EE.UU.-Alianza, e instrucción del cuerpo de oficiales en un lenguaje común – inglés – para operaciones conjuntas en el extranjero.

Doce graduados del PfP son ahora miembros plenos de la OTAN y han desplegado tropas a Afganistán, – Bulgaria, la República Checa, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Rumania también fueron reclutados para enviar tropas a Iraq – la cooperación todavía incluye todas las antiguas repúblicas soviéticas que no están todavía en la OTAN con la excepción de Rusia: – Armenia, Azerbaiyán, Belarús, Georgia, Kazajstán, Kirguistán, Moldavia, Tayikistán, Turkmenistán, Ucrania y Uzbekistán – y diez naciones europeas que nunca han formado parte de un bloque militar: Austria, Bosnia, Finlandia, Irlanda, Macedonia, Malta, Montenegro, Serbia, Suecia y Suiza.

Todas estas últimas con la excepción de Malta y Serbia han enviado soldados a Afganistán. Los 28 miembros plenos de la OTAN también tienen tropas en ese país. De las antiguas repúblicas soviéticas, tropas de Armenia, Azerbaiyán, Estonia, Georgia, Kazajstán, Letonia, Lituania, Moldavia y Ucrania sirvieron en Iraq bajo obligaciones del PfP. Durante la guerra del Sur del Cáucaso en agosto pasado, Georgia tenía el tercer contingente nacional por su tamaño en Iraq – 2.000 soldados desplegados cerca de la frontera iraní – que EE.UU. envió rápidamente de vuelta a su país en aviones de transporte para la guerra con Rusia.

La OTAN también actualizó su Diálogo Mediterráneo, cuyos socios son Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Mauritania, Marruecos y Túnez, en la cumbre de 2004 de la OTAN en Estambul, Turquía, con la así llamada Iniciativa de Cooperación de Estambul, que también creó la base para la integración militar de los seis miembros del Consejo de Cooperación del Golfo: Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos. Hasta la fecha este último es el único Estado árabe con soldados en Afganistán.

La guerra afgana ha llevado a otra categoría de cooperación de la OTAN, la de los Países de Contacto, que hasta ahora incluyen oficialmente a Australia, Japón, Nueva Zelanda y Corea del Sur.

La Alianza también tiene una Comisión Tripartita con Afganistán y Pakistán para la continuación de la guerra en peligro expansión en Asia del Sir, y dirigentes de la defensa, militares y políticos de ambas naciones son convocados regularmente a la central de la OTAN en Bélgica para reuniones y líneas directivas.

Soldados afganos y paquistaníes son entrenados en bases de la OTAN en Europa

Aunque no son miembros de asociaciones formales, naciones con tropas que sirven bajo la OTAN en Afganistán como Singapur y Mongolia han sido incorporadas al nexo global del bloque y adoptan necesariamente doctrinas militares y estructuras en línea con estándares de la OTAN.

Otro componente de la decisión en 2001 de activar la provisión del Artículo 5 de la Alianza fue desplegar fuerzas de la OTAN al Cuerno de África, primordialmente al Campo Lemonier en Djibouti, donde han realizado operaciones de vigilancia marítima y abordaje desde entonces. En otoño pasado la OTAN desplegó su primera fuerza de tareas naval frente a las costas de Somalia.

Aparte de las cinco naciones africanas en el Diálogo Mediterráneo, la OTAN ha expandido su penetración del continente durante los últimos ocho años: Un grupo naval de la Alianza ha atracado en Kenia. La OTAN ha realizado maniobras militares en Sudáfrica. Incluso Libia ha iniciado una cooperación con la OTAN en el Mediterráneo.

Con el lanzamiento del Comando África del Pentágono (AFRICOM) el año pasado – y AFRICOM es el proyecto personal del general de marines en retiro James Jones, de 2003 a 2006 máximo comandante militar de la OTAN y del Comando Europeo de EE.UU. donde fue incubado AFRICOM, y ahora Consejero Nacional de Seguridad de EE.UU. – la distinción entre las operaciones del Pentágono y de la OTAN en África será en gran parte académica y todas las 53 naciones de África, con la excepción de Eritrea, Sudán y Zimbabue, son potenciales socios de la Alianza.

El foco central de la operacionalización de los planes mundiales de la OTAN es Afganistán y las naciones vecinas

En el noveno año calendario de la guerra en esa nación y ahora con su expansión a Pakistán, la OTAN se ha basado en previos y actuales despliegues militares en Bosnia, Albania, Kosovo, Macedonia, Djibouti, Iraq, Kuwait, Jordania, Sudán y frente a las costas de Somalia y asegurado un laboratorio a largo plazo, por cierto permanente, para moldear la primera fuerza militar internacional de rápido despliegue, combate y ocupación; un campo de tiro y de prueba de armas de 650.000 kilómetros cuadrados; una cadena de bases aéreas al centro del cual convergen intereses regionales rusos, chinos, indios e iraníes; un campamento militar para entrenar las fuerzas armadas de docenas de naciones programadas para ser miembro de la OTAN.

Como tales, las discusiones sobre la posibilidad de ganar la actual guerra son irrelevantes.

Aunque actualmente hay más de 100.00 soldados que sirven bajo el comando de EE.UU. y de la OTAN en Afganistán, muchos de ellos así llamadas fuerzas especiales de despliegue con función específica, soldados de montaña y aerotransportados y otras unidades ordenadas por la OTAN de naciones miembro y candidatas, el recién instalado Secretario General de la Alianza, Anders Fogh Rasmussen, emitió un “llamado abierto por más tropas” que “fue tal vez la indicación más clara hasta ahora de que una gran escalada de la guerra ordenada este año por el nuevo presidente de EE.UU., Barack Obama, está lejos de ser terminada.”

En las palabras de Rasmussen: “Hablando honestamente, pienso que necesitamos más tropas.” [2]

Dos días después de haber sido juramentado como jefe de la OTAN el 1 de agosto, Rasmussen “excluyó la fijación de un plazo para el retiro de las fuerzas internacionales de Afganistán, y dijo que la alianza occidental permanecerá allí ‘todo el tiempo necesario’” [3]

El nuevo secretario general no tuvo el tiempo necesario para establecerse en su nuevo puesto antes de volar a Kabul dos días después con el Comandante Supremo Aliado de la OTAN, James Stavridis, en una visita no programada “para obtener una idea exhaustiva del esfuerzo internacional.” [4]

El 7 de agosto el general británico David Richards, quien se convertirá en Jefe del Estado Mayor General el 28 de agosto, declaró que: “No existe absolutamente ninguna posibilidad de que la OTAN se retire” [5] de Afganistán y que el papel de su propia nación allí “podría durar hasta 30 o 40 años.” [6]

Ocho días antes, el embajador británico en EE.UU., Sir Nigel Sheinwald, se anticipó a Richards al decir sobre el papel británico – y por implicación de la OTAN – en Asia del Sur y Central que “Va a tardar décadas…” [7]

A fines de agosto el embajador afgano en EE.UU. también reveló que no existía ninguna esperanza de una inminente desescalada de la guerra en su país, para no mencionar su posible fin, al revelar que “los países de la OTAN suministrarán entre 8.000 y 10.000 soldados adicionales para permitir que los afganos voten en seguridad” [8] en las elecciones nacionales de este mes. La explicación oficial de EE.UU. y de la OTAN del aumento de su despliegue de soldados en Afganistán es que se trata de un esfuerzo ad hoc para asegurar que las elecciones en ese país procedan sin interrupción, pero ha habido elecciones antes y los combates han aumentado con la introducción por los occidentales de más y más soldados, tanques y otros vehículos blindados, helicópteros artillados, aviones de guerra y ofensivas militares en gran escala.

De hecho, agosto es un buen mes para una ofensiva de verano de la OTAN y la preocupación por las elecciones constituye una táctica de relaciones públicas.

El día antes de que el enviado británico en EE.UU. reconociera los planes de décadas de duración de su país, su país anfitrión y de la OTAN, el ministro de exteriores británico, David Miliband realizó una conferencia de prensa conjunta en Washington con su homóloga estadounidense Hillary Clinton, en la cual declaró que a pesar de sondeos en Gran Bretaña y EE.UU. que muestran la oposición mayoritaria a la continuación de la guerra afgana “quiero ser absolutamente claro de que nosotros (EE.UU. y el Reino Unido) entramos en esto juntos, y seguiremos haciéndolo juntos, porque somos más fuertes juntos.” [9]

El que los públicos británico y estadounidense estén tan ansiosos de que las tropas de la OTAN se vayan de Afganistán como los propios afganos, no significa nada para las elites políticas occidentales para las cuales hay mucho más en juego que la suerte de Afganistán, la que no les importa un comino.

Como reflejo de la urgencia que el Pentágono y la OTAN otorgan al deterioro de la situación de la seguridad en la nación, se realizó un cónclave de emergencia en una base aérea cercana a la central de la OTAN en Bélgica, con la participación del secretario de defensa estadounidense, Robert Gates, el jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante Mike Mullins, el comandante de las fuerzas de la OTAN y de EE.UU. en Afganistán, general Stanley A. McChrystal, el comandante adjunto de las fuerzas de EE.UU. en Afganistán, general David Rodriguez, el comandante supremo aliado de la OTAN, almirante James Stavridis y el jefe del Comando Central, David Petraeus.

Dos días después, el cuerpo gobernante de la OTAN, el Consejo Noratlántico, anunció planes “para reorganizar la estructura de comando de la alianza en Afganistán estableciendo una nueva central” que será llamada Central Conjunta Intermedia, comandada por el general Rodriguez de EE.UU.

Un informe noticioso sobre la decisión de la OTAN dijo que “Es similar al modelo utilizado en Iraq, donde el comando general de las fuerzas multinacionales está bajo un general estadounidense de cuatro estrellas, mientras un general de tres estrellas dirige las operaciones diarias.” [10]

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