Los desafíos de las emancipaciones en un contexto militarizado (Descargar Libro)

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Ceceña, Ana Esther – Compilador

CLACSO  https://www.clacso.org.ar/

Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales Editorial/Editor

Buenos Aires  2006

 

El rasgo más evidente del proceso de contrucción y ejercicio de la hegemonía es actualmente el marcado desplazamiento hacia procedimientos y lógicas militares en el diseño de la política mundial. No solo las iniciativas de guerra han sido reactivadas sino que la gestión social ha adquirido una tónica militarizada a partir de la identificación del problema de la seguridad como eje prioritario. Todo esto dentro de un marco estratégico en el que el objetivo consiste en crear condiciones para una “denominación de espectro completo” desde las oficinas del Comando Conjunto de Estados Unidos, con todas las implicaciones que esto reporta en los terrenos de soberanías nacionales, ejercicios democráticos, libertades sociales y derechos humanos.

Simultáneamente, en parte como causa y en parte como resultado, hay una tendencia latente a la insurrección generalizada que se manifiesta en múltiples estallidos sociales pero, sobre todo, en la construccción de alternaticas anticapitalistas o no-capitalistas que aparecen tanto en los discursos de algunos movimientos como en algunas prácticas de organización social.

El Grupo de Trabajo Hegemonía y Emancipaciones del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales se ha propuesto estudiar estos procesos desentrañando sus dinámicas más profundas y sutiles, acompañando las luchas de movimientos e intelectuales por descolonizar el pensamiento y las prácticas sociales. Entender la dominación en sus variadas vertientes es imprescindible para construir la emancipación

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Honduras y (los patrones de) la Sociedad Interamericana de Prensa

Atilio A. Boron

Sur y Sur

Quien dijo

La prolongación de la crisis en Honduras no tiene un efecto neutro pues juega a favor de los golpistas. El repudio y el asilamiento universales no conmueven a los usurpadores. Todo lo contrario: confirman su visión paranoica de un mundo dominado por comunistas, subversivos y revolucionarios que conspiran sin cesar para frustrar su patriótica empresa.

Tanto los militares como los civiles hondureños comparten ese delirio que sigue siendo alimentado, día a día, por el Pentágono, la CIA y buena parte del establishment político del imperio, para los cuales la guerra no ha terminado ni va a terminar jamás. Guerra sobre todo contra todo ese inmenso e inesperado movimiento social que se ha puesto en marcha a partir del golpe y que rebasa amplia –y tal vez irreversiblemente- los estrechos marcos de la mal llamada “democracia representativa” en Honduras.

Bastó que aquél pretendiese honrar esa fórmula para que la santa alianza abandonase en tropel las cavernas y saliera a dar batalla: allí se juntaron, para unir fuerzas, los representantes militares y políticos del imperio con la corrupta oligarquía local, la perversa jerarquía de la Iglesia Católica, las diversas fracciones del patronato y el poder mediático que este conglomerado de la riqueza y el privilegio controla a su antojo, haciendo de la libertad de prensa una broma sangrienta.

No es casualidad que el sitio web de la benemérita Sociedad Interamericana de Prensa, siempre tan atenta ante todo lo que ocurra con los medios en Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador, haya ocultado arteramente lo que está aconteciendo en Honduras. La resolución mas importante sobre el tema de los medios, adoptada el 24 de Julio, es una condena … ¡al presidente Rafael Correa por alentar el “incesante clima de confrontación y epítetos contra periodistas, propietarios de medios de comunicación y sus empresas!”

 

Ni una palabra sobre Gabriel Fino Noriega, periodista hondureño de Radio Estelar, asesinado por fuerzas paramilitares, de la cual informa la Misión de la ONU enviada a investigar la situación de los derechos humanos en Honduras. La misma delegación comprobó que en Tegucigalpa, Canal 36, Radio TV Maya y Radio Globo fueron militarizadas, constatándose asimismo el asalto a diversos locales de medios de comunicación y amenazas de muerte contra periodistas, el bloqueo de sus transmisiones o la interceptación telefónica y bloqueo de su acceso a internet.

 

La misión también corroboró el ametrallamiento de la cabina de transmisión de Radio Juticalpa en Olancho, y las amenazas de muerte producidas contra periodistas como el director del diario El Libertador, Johnny J. Lagos Enríquez así como contra el periodista Luis Galdanes. En la ciudad de Progreso los militares silenciaron las trasmisiones de Radio Progreso, siendo hostigado su director el sacerdote jesuita Ismael Moreno, detenido temporalmente uno de sus periodistas mientras otros recibían amenazas de muerte.

 

Otro caso es el de Canal 26, TV Atlántica, cuyo directivo declaró ante la misión de la ONU que los militares indicaron a los medios de comunicación del departamento que debían abstenerse de trasmitir otras versiones o informaciones que no emanasen del gobierno de facto. Ante la agresión sufrida por los periodistas de Telesur y Venezolana de Televisión -sin cuya valiente labor el mundo jamás se habría enterado de lo que ocurría en Honduras- la SIP se limitó a emitir un tibio comunicado lamentando los hechos; la resolución dura, en cambio, se tomó en contra de Correa.

 

Sería muy largo enumerar todas las violaciones a la libertad de prensa y los derechos humanos, aparte del asesinato de Noriega, que pasaron desapercibidas ante los atentos censores de la SIP y sus lenguaraces, Mario Vargas Llosa y la pandilla de los “pluscuamperfectos idiotas latinoamericanos”. Su silencio cómplice revela la descomposición moral del imperio, sus permanentes mentiras y la impunidad con la cual se mueven estos falsos defensores de la “libertad de prensa”.

 

Y frente a este escenario, ¡la Secretaria de Estado Hillary Clinton se atreve a calificar como imprudente el gesto de Zelaya de viajar a la frontera de su país!!, al paso que su vocero, Philip Crowley, advertía contra “cualquier acción que pueda conducir a la violencia” en Honduras. Falta ya muy poco para que Washington comience a declarar que el verdadero golpista es Zelaya y que fue él y no otro quien arrojó a su país a un caos de violencia y muerte.

 

La promesa de nuevas mediaciones a cargo de la Casa Blanca sólo servirá para desfigurar aún más la verdad e inclinar el fiel de la balanza a favor de los golpistas y sus mandantes.

Atilio Borón es analista polìtico y ensayista.

 

 

 

Lieberman: perfil de un fascista judío

José Steinsleger*
Foreign Minister Avigdor Liberman
En Brasil, el habitualmente cálido presidente Lula ensayó una mirada triste y deliberada para la fotografía oficial. En Argentina, Cristina Fernández dispuso que la cancillería se limitase al protocolo. Y en Perú, el matador de indígenas Alan García lo recibió sin mucho ruido mediático. Sólo con Álvaro Uribe, presidente terrorista de Colombia, el canciller de Israel, Avigdor Lieberman, sintiose a sus anchas.

Hace apenas unos meses, luego del genocidio de Israel en la franja de Gaza, Robert Fisk anticipó que la designación de Lieberman como canciller del primer ministro Benjamin Netanyahu sería lo peor que podía ocurrir en Medio Oriente (La Jornada, 18/3/09). Fisk acertó.

Por su lado, el corresponsal en Jerusalén del diario español El País comentó que Barack Obama recibió a Netanyahu pero inventó excusas para evitar el encuentro con Lieberman. En Francia, el canciller Bernard Kouchner evitó dar una conferencia de prensa junto al ministro, y el presidente Nicolás Sarkozy recomendó a Netanyahu deshacerse de su canciller. En Alemania, el jefe de la diplomacia de Angela Merkel, Frank-Walter Stenmeier, recibió a Lieberman en un restaurante, “… como si se tratara de un funcionario cualquiera”.

En medios de gran circulación como el semanario alemán Der Spiegel, Los Angeles Times, Washington Post o el británico The Guardian, menudean las críticas y los temores frente a Lieberman. El rabino Eric Yoffie (presidente de la Unión para la Reforma del Judaísmo) lo trata con desprecio, y Martin Peretz (legendario periodista de la influyente revista The New Republic), a más de compararlo con el neonazi austriaco Jörg Haider y el racista francés Jean Marie Le Pen, dice que Lieberman es un gánster.

Quintaesencia del nazifascismo judío, Lieberman niega que en su juventud militó en el Partido Kach, ilegalizado en 1988 por sus posturas explícitamente racistas y antiárabes. El Kach es una de las tantas organizaciones terroristas registradas por los servicios de inteligencia de la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá.

Como fuere, Lieberman está donde está gracias al 12 por ciento de los votos cosechados por su partido en las elecciones legislativas de septiembre pasado: el ultra-ultra Israel Beytenau (Israel es nuestra casa). Sin embargo, a la hora de asesinar y torturar palestinos, las diferencias con los partidos simplemente ultras (Kadima, Likud, Shas, 61 por ciento de los escaños parlamentarios) son meramente formales.

Lieberman se convirtió en líder ineludible para cualquier tipo de coalición, al decir en voz alta lo que mascullan cientos de miles de sus simpatizantes:

1) Israel representa al mundo libre y la Autoridad Nacional Palestina (ANP, apoyada por el gobierno) y Hamas simbolizan el mundo islámico y radical.

2) Hay que redactar leyes especiales que obliguen a los ciudadanos árabes a jurar lealtad y fidelidad a Israel como Estado judío.

3) Los árabes israelíes quieren disfrutar todas las ventajas del Israel moderno, pero por otra parte quieren destruirnos desde dentro (febrero de 2007).

 

En marzo de 2002, Lieberman se ofreció para ahogar en el Mar Muerto a un grupo de presos palestinos. En noviembre de 2006, pidió en la Knesset (Parlamento) ahorcar a los parlamentarios árabes críticos del gobierno, por colaboracionistas. Y en enero pasado, en la Universidad Bar Ilan (cerca de Tel Aviv), manifestó que debía combatirse a Hamas como Estados Unidos combatió a los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. A buen entendedor…

Lo interesante es que Lieberman, nacido en la ex república soviética de Moldavia (Kishinev, 1958), emigró a Israel con sus padres en 1978. Luego sirvió en el ejército y se graduó en ciencias sociales. Entre 1983 y 1988 colaboró en la formación del Foro Sionista para el Judaísmo Soviético, ocupó un cargo en el Sindicato Nacional de Trabajadores (Histadrut), y se pegó a los equipos de líderes extremistas como Ariel Sharon y Netanyahu.

El racismo, afán de discriminación y capacidad de odio de Lieberman viene de lejos. En diciembre de 1999, tres niños de familias sabras (apodo de los judíos llegados a Israel antes de la fundación del Estado) golpearon a su hijo menor y le dijeron ruso. Enfurecido, Avigdor localizó a uno de los agresores (de 12 años), y le propinó un puñetazo que le dejó un ojo morado.

Por esa acción, Lieberman fue multado por un tribunal israelí. La prensa recordó su pasado: Vladimir, el matón. Así lo llamaban en una discoteca del puerto petrolero de Bakú (actual Azerbaiyán), donde el futuro canciller de Israel trabajó de conserje.

*Periodista argentino radicado en México, columnista de La Jornada

Revancha en el laboratorio (El neoliberalismo en su edición ampliada)

Alejandro Nadal

La Jornada

El ensayo neoliberal ha concluido. Todo salió mal. No generó crecimiento, y cuando lo hubo fue sobre bases artificiales. Los equilibrios macroeconómicos crecieron y resultaron insostenibles. Las remuneraciones salariales se estancaron, lo que condujo al endeudamiento. La desigualdad y pobreza aumentaron. El sector financiero se expandió por la deficiente rentabilidad en el sector real y la crisis no se hizo esperar.

Pero dentro de todo esto una minoría se benefició. Esa elite planea no sólo continuar el experimento, sino ampliarlo. Los primeros signos se encuentran inscritos en la arquitectura y prioridades de los programas de rescate y de estímulo para frenar la recesión. Otra señal clara ya se despliega en los laboratorios de la academia.

Vamos por partes. Una lección clave de la crisis se relaciona con la teoría económica. Ahora debe quedar claro para todos que la escuela de pensamiento económico dominante, la teoría económica neoclásica, está en bancarrota. Su principal exponente, el modelo de equilibrio general, es una entelequia para la que esta crisis no debería estar sucediendo. La sofisticación matemática de la teoría de equilibrio general (TEG) sólo es comparable con la superficialidad de sus seguidores. La TEG es el artefacto ideológico más importante del neoliberalismo (y quizás del capitalismo).

Los fracasos de ésta son múltiples. Su principal objetivo era demostrar que las fuerzas del mercado, si son dejadas en libertad, conducen a una posición de equilibrio (oferta y demanda iguales en todos los mercados). Durante años, la TEG trató de probar (a través de un modelo matemático) que la formación de precios de equilibrio es intrínseca al libre funcionamiento de los mercados.

Pero no pudo lograr su objetivo. A finales de los años 50 se alcanzaron algunos resultados que se pensó podían ser la base de una demostración general. La ilusión duró poco: en 1960, Herbert Scarf demostró con su célebre contraejemplo que no había fundamentos para apoyar esa conjetura. En 1974, los teoremas de Sonnenschein-Mantel-Debreu mostraron definitivamente que se había llegado a un callejón sin salida: la TEG nunca podría demostrar la convergencia al equilibrio. ¡Vaya resultado! Pero hay una ironía extraordinaria: en los años que siguieron, la bancarrota científica de la teoría que justificaba el credo del libre mercado coincidiría con el triunfo ideológico del neoliberalismo. Eso tiene mucho que ver con lo que sucedió en las universidades.

La teoría de equilibrio general tiene otros defectos importantes. Por sorprendente que le parezca a los lectores, esta teoría no tolera la introducción de la moneda. Sí, leyó usted bien, la teoría más sofisticada de la que se reclaman los tecnócratas aduladores del libre mercado es no monetaria y su modelo matemático es el de una economía de trueque. La paradoja es más fuerte: resulta que el modelo utilizado para justificar la apertura financiera es un modelo teórico en el que no tiene cabida la moneda. Esto es un escándalo.

La concepción idílica del libre mercado también es la base de la teoría macroeconómica contemporánea. En efecto, la nueva macroeconomía clásica (en su versión monetarista o de expectativas racionales) descansa en una fe inquebrantable en la estabilidad de los mercados. Para esta teoría, si existe flexibilidad de precios y salarios, no habrá desempleo. No importa que no se tenga la menor prueba de que el libre mercado conduce al equilibrio. No importa que muchos estudios demuestren que la flexibilidad de precios es precisamente lo que conduce a la volatilidad e inestabilidad de los mercados.

Los economistas neoclásicos, en su modalidad micro o macroeconómica, tienen una pesada responsabilidad en lo que ha sucedido en la economía mundial. Sus modelos vacíos están detrás de la divergencia entre productividad y salarios, de la desigualdad y del endeudamiento, de la idea absurda de la tasa natural de desempleo y de la especulación como leitmotiv de la vida financiera.

No será fácil cambiar las prioridades de la política económica para acceder a un modelo de desarrollo comprometido con el bienestar y la sustentabilidad ambiental. Esta crisis debería contribuir a reformular trayectorias de investigación y planes de estudio en las universidades con nuevas prioridades sobre crecimiento, salarios y remuneraciones, cartelización y corporaciones, la experiencia monetaria y el sector financiero, y, desde luego, la intersección con la base de recursos naturales.

Pero es precisamente en el laboratorio de la academia donde el establishment buscará que todo siga igual, como si la crisis no existiera. La TEG seguirá siendo objeto de enseñanza (pero sin sus deficiencias), al igual que la nueva macroeconomía clásica. Como si nada. El fuerte compromiso ideológico de los economistas neoclásicos y la flojera crónica para abrir nuevas vías de investigación harán difícil el camino. El revanchismo neoliberal en la academia buscará consolidar la stasis. Para las ciencias sociales, esto conlleva un peligro mortal. Y eso no es metáfora.

 

Colombia anunció que Estados Unidos utilizará siete bases en su territorio

Agencias

Colombia anunció este martes que Estados Unidos utilizará siete bases en su territorio, al tiempo que el presidente colombiano, Álvaro Uribe, comenzó una gira por América Latina para explicar el alcance del plan militar con Washington, muy criticado por otras naciones del hemisferio, especialmente Venezuela y Ecuador.”Serían tres bases aéreas, dos terrestres y dos navales”, informó el comandante de las fuerzas armadas colombianas, Freddy Padilla,

tras inaugurar la conferencia Seguridad de Sudamérica en Cartagena de Indias, el puerto caribeño del norte del país.

 

A esta reunión asisten altos mandos militares de Argentina, Brasil, Chile, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay

Hasta hoy, el gobierno de Uribe sostuvo que el acuerdo contemplaba el uso de tropas estadunidenses de tres bases aéreas, en tanto que otras dos estaban en estudio.

Se trata de las bases aéreas de Malambo, en el departamento (provincia) de Atlántico (norte); Palanquero, en Cundinamarca (centro) y Apiay en Meta (centro). De las bases del ejército de Tolemaida, en Cundinamarca, y la de Larandia, en Caquetá (sur); y de las navales de Cartagena, Bolívar (norte), y Bahía Málaga, en Valle del Cauca (centro-oeste, sobre la costa Pacífica), según Padilla.

El general Douglas Fraser, jefe del Comando Sur del ejército de Estados Unidos, quien también asiste a la reunión en este puerto, dijo que “es importante aclarar que aún no tenemos ningún tipo de acuerdo”.

Además, recordó que “ya hay militares estadunidenses que trabajan en colaboración con Colombia de manera abierta y coordinada con el Congreso de su país y eso va a continuar”, añadió.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, afirmó que Estads Unidos amenaza a toda América Latina “ahora desde Colombia, donde hay un gobierno que entrega la soberanía de ese hermano país al imperio yanqui. Se amenaza a la soberanía, al pueblo y a los soldados a la revolución de Venezuela”.

El canciller de Ecuador, Fander Falconi, consideró que “no existe ningún tipo de justificación para que Colombia permita el uso de sus bases militares a Estados Unidos”, y aunque dijo que Uribe está en su derecho de conceder el permiso para hacerlo, en América Latina debe desecharse “la presencia de bases extranjeras”.

El consejero de Seguridad Nacional estadunidense, general retirado Jim Jones, dijo este martes en Brasilia que dará una “buena explicación” sobre la utilización de bases militares colombianas.

Tras una reunión con el ministro brasileño de Defensa, Nelson Jobim, en Brasilia, Jones sostuvo que el asunto de las bases militares será tratado con las autoridades brasileñas y que “de ninguna manera esto va a interferir con el progreso de nuestra amistad y nuestra cooperación”.

Brasil insistió ante Jones en que “las bases extranjeras en la región aparecen como un resquicio de guerra fría” y no ayudan a la distensión, informó Marco Aurelio García, principal asesor internacional del presidente Luiz Inacio Lula da Silva.

La gira de Uribe sucede también a una semana de la Cumbre de la Unión de Naciones Sudamericanas, el 10 de agosto en Ecuador, a la que no acudirá el presidente colombiano y que fue propuesta por Lula y la presidente chilena, Michelle Bachelet.

 

¿Cómo se procesa el debate por la distribución del ingreso en la Argentina?

Julio C. Gambina

Argenpress

La lucha de clases tiene múltiples manifestaciones y se expresa, entre otras, en los debates que emergen del múltiple “diálogo” propuesto por el gobierno nacional en el escenario posterior a las elecciones legislativas de medio tiempo a fines de junio del 2009.

Uno de los diálogos es apurado con gobernadores de provincia preocupados por apropiar parte de los recursos fiscales nacionales, con declinantes superávit fiscales, ante la crisis de la recaudación provincial. La demanda de los mandatarios provinciales hace explícita la lucha con la nación por fondos públicos. Es una discusión sobre la distribución federal de los ingresos del Estado, amén de la cuestión de la asignación de esos fondos, concientes de que más de la mitad del gasto provincial se aplica a sueldos.

En otro de esos diálogos se escucha la vos de los partidos políticos que reclaman para sí, para la “política”, la solución de los diferendos sociales, es decir la disputa por la apropiación de la renta nacional entre los distintos sectores sociales, una clara alusión a la escamoteada lucha de clases. El lugar sugerido es el Parlamento, especialmente luego de la merma de legisladores oficialistas, aún antes del recambio legislativo en diciembre del 2009.

Sin embargo, el tema parece resolverse en el definitorio diálogo con los sectores económicos y sociales mediados por el accionar gubernamental, tal como se evidencia en estos días en los acuerdos promovidos en el ámbito del Consejo del salario mínimo, la productividad y el empleo y en el diálogo del gobierno con la Mesa de Enlace de las entidades agrarias en la previa de la inauguración de la Feria de la SRA de Palermo. Es un cónclave que preludia el mentado Consejo para el Diálogo Económico y Social, pensado hace tiempo y postergado varias veces en la búsqueda de consensos o clara hegemonía de los participantes.

Respecto del Consejo del salario mínimo, la productividad y el empleo, una vez más solo se consideró lo relativo al salario mínimo, elevado a 1500 pesos por mes en un cronograma que llega a finales del año, es decir en cómodas cuotas para avanzar progresivamente desde los 1240 pesos mensuales actuales. La CTA, como en ocasiones anteriores, no avaló el acuerdo empresarial y de la CGT alentado por el gobierno, motorizado en otras valoraciones sobre la falta de credibilidad en las estadísticas públicas y las necesidades sociales insatisfechas, pero también asentadas en la necesidad de discutir políticas universales más allá del ingreso salarial, tal como la asignación universal para menores o los ingresos previsionales para los mayores sin cobertura. Es cierto que el salario mínimo es el más elevado, en términos relativos, desde la recuperación de gobiernos constitucionales, aunque tiene el límite de la creciente informalización laboral. Sobre la productividad ganada y acumulada en años de crecimiento económico nada se discute. Todo terminó en las cuentas de ganancias de las empresas y forman parte de las crecientes remesas de utilidades al exterior que fundamentan, entre otras modalidades, la fuga de capitales, que en los últimos dos años equivalen a las reservas internacionales acumuladas. El debate sobre el empleo sigue siendo un ausente en el cónclave anual privilegiado por la alianza del sindicalismo tradicional, las agrupaciones de los empresarios concentrados y el gobierno.

El diálogo del gobierno con la Mesa de Enlace de las entidades agrarias estuvo precedido por subsidios a la lechería. Se promovieron medidas para favorecer la exportación de carne y satisfacer demandas en materia de retenciones al trigo y al maíz, no a la soja, la gran reivindicación de los empresarios del campo. El gobierno difundió el otorgamiento de subsidios agrícolas por más de $21.000 millones de pesos en el último año, poniendo en evidencia la asignación de cuantiosos recursos públicos al sector empresarial primario. En realidad, lo que no se discute, más allá de algún argumento debatido marginalmente en los medios de comunicación, es el modelo productivo, especialmente en el agro, que tiende al monocultivo de un producto demandado por el mercado mundial. Un proceso que viene de la mano de una especialización local derivada de políticas económicas sustentadas en el auge neoliberal de los 90´, donde la Argentina promovió una inserción internacional altamente funcional a las demandas de los capitales de mayor dinámica en la acumulación de ganancias, riqueza y poder en el ámbito mundial: las empresas alimentarias, de biotecnología, mineras y de apropiación de recursos naturales en general.

El Consejo del salario mínimo intentaba ser un preámbulo del Consejo para el Diálogo Económico Social, instituto en formación al que la Mesa de Enlace aún no se involucra en un claro juego de lucha por la hegemonía política en la conducción del proceso económico nacional, es decir, en la acumulación de capitales en la Argentina. Se trata de una disputa a dos bandas, con el gobierno por un lado, y con otros sectores del empresariado por el otro. Está claro que el conflicto político del 2008 se mantiene en pie y condiciona el funcionamiento político de la economía. Es una cuestión de hegemonía en el capitalismo realmente existente en el país, y claro, todo en el marco de los estrechamientos que supone la crisis de la economía mundial.

Hipótesis de superación de la crisis

La realidad es que la crisis de la economía mundial se hace sentir y habilita una disputa por la renta nacional, donde cada quién tiene su pronóstico y propuestas para evitar el mayor costo posible. Desde el Ministerio de Economía (Reportaje a Roberto Feletti en Página 12 del domingo 2 de agosto) se sostienen pronósticos positivos sobre el futuro mediato. Se dice que mejorará la exportación de producción argentina por crecimiento de la demanda de China con la argumentación de que el país asiático está más concentrado en el desarrollo de su mercado interno que en la estrategia anterior de fomento a sus exportaciones. El crecimiento chino no será tanto por su inserción exportadora en el mundo, sino por su insatisfecho e inmenso mercado interno. El argumento se completa con la recuperación de Brasil para facilitar las exportaciones argentinas a ese país.

Se esgrime la tesis de que China y Brasil demandarán más de Argentina y eso favorecerá la recuperación en nuestro país desde el último tramo del 2009 y se consolidará hacia mediados del 2010. Es un diagnóstico que ratifica la apuesta a una recuperación del nivel de actividad derivado de la inserción internacional en la oferta privilegiada de recursos primarios. También suponen una expectativa de mejora en las inversiones mediante la promoción de una banca de desarrollo o fomento, ya anunciada por el Ministro de Economía, Amado Bodou, aunque demorada en su concreción inmediata.

En la ecuación macroeconómica PBI= C+I+X-M (Producto es igual a Consumo + Inversión + Exportaciones – Importaciones) puede leerse que la propuesta es crecer por el lado de las Inversiones (I) y por Exportaciones (X). En materia de Consumo (C) todo se concentra en el estimulo al gasto público sostenido en el superávit fiscal. El problema señalado por el vice ministro son los vencimientos externos, ya resueltos para el 2009, según afirma, y se confirma con la cancelación de 2.250 millones de dólares del vencimiento de uno de los cupones anuales del BODEN 2012 el 3 de agosto del 2009. Se da por descontada la cobertura para afrontar los pagos en el 2010, y avanzar en arreglar con el club de París (unos 7.000 millones de dólares); con los acreedores que no entraron al Canje de la deuda pública en cesación de pagos en el 2005 (unos 28.000 millones de dólares); y regresar al mercado voluntario de crédito con la emisión de nuevos títulos públicos, en una confesión sobre el condicionante estructural del endeudamiento externo. Se asumen los problemas de la fuga de capitales en la desconfianza por la crisis internacional; los giros de las transnacionales al exterior y las compras de divisas de los inversores locales.

Son expectativas alimentadas con cierto optimismo derivado de algunas informaciones que provienen del centro de la crisis. En esta semana se dieron a conocer los datos de la economía de EEUU del segundo trimestre del 2009 con una reducción del PBI del 1% y se corrigieron a la baja datos previos sobre la evolución del producto de la potencia norteamericana, destacando que la recesión empezó a comienzos del 2008 y no en el segundo semestre como se pensaba hasta ahora (www.bea.gov). Los pronósticos son alentadores según el gobierno de Barack Obama, pero sobresale la precaución por la tendencia insuficiente al consumo, que explica dos tercios del PBI estadounidense y pese a la fortísima contribución estatal en subsidios y en la reducción de impuestos personales. El tema de principal preocupación en EEUU lo constituye el desempleo, que alcanza al 9,5% y podría superar el 10% a corto plazo. A mediados del 2007 apenas se registraba un 6%, y desde entonces no cesan las cesantías laborales que alimentan el efecto pobreza y de temor que incide en el sentido común y reducción de la propensión al consumo y la inversión de la población estadounidense.

El desempleo creciente es el diagnóstico más común en los organismos internacionales, y especialmente CEPAL, que recientemente (informe de la Secretaria General del 17/7/09) considera que este año 2009 podrían sumarse entre 3 y 4 millones de nuevos desocupados en la región latinoamericana y caribeña. Todo dicho en el marco de una expectativa favorable para evolución de la economía en la región en la perspectiva de mediano plazo hacia el próximo año. Son informaciones que alientan pronósticos positivos sobre la evolución de la economía mundial y que no incluyen mensajes similares en materia de empleo e ingresos. Son formas en que la lucha de clases se manifiesta también en el discurso profesional especializado. Queda claro que “mejorar” es para las ganancias y los objetivos de los capitales, por encima de la preocupante cuestión social.

Es un tema que se suma en las preocupaciones sobre la evolución de la economía en la Argentina, donde el freno a la actividad económica recreó viejos problemas de caída del salario, precariedad laboral, reemergencia de la pobreza y la indigencia. El mapa de la conflictividad había mutado de los piqueteros a los trabajadores en tiempos de crecimiento de la economía local. El paisaje del conflicto por los ingresos devuelve a las calles, junto a los trabajadores y su lucha por el salario, el reclamo de los sin trabajo por planes sociales o empleo. Aunque menos visible que los reclamos agrarios, los sectores sociales de menores ingresos son también parte de la discusión sobre la distribución de la renta en la Argentina.

Julio C. Gambina es Profesor de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario. Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP. Integrante del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO. Director del Centro de Estudios de la Federación Judicial Argentina, CEFJA, e integrante del Instituto de Estudios y Formación de la Central de Trabajadores de la Argentina, IEF-CTA.