Argentina: El Proyecto Kryptonita – Unos poderes que ya no son tan súper

Daniel Miguez

Página/12

Kryptonita

El Gobierno anunció que mandará al Congreso un proyecto que modifica la llamada «ley de superpoderes». La iniciativa iguala las facultades de reasignar partidas del Ejecutivo nacional con las del jefe de Gobierno porteño: no podrá superar el cinco por ciento del total del Presupuesto. Dudas de la oposición

El anuncio fue en un encuentro con los senadores y diputados oficialistas. El proyecto será enviado hoy al Congreso y estipula que el margen de reasignación de partidas no podrá superar el 5 por ciento del Presupuesto.

 

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner firmó ayer un proyecto de ley para ponerles un límite a los llamados superpoderes, en el ítem más cuestionado: el que permite al jefe de Gabinete reasignar partidas presupuestarias sin ningún tope. La medida busca anticiparse a la pelea que la oposición plantearía en el Congreso Nacional. El proyecto que será enviado hoy mismo al Congreso estipula que el margen de modificación del Presupuesto no puede superar el 5 por ciento del monto total.

Así se desprende del anuncio hecho ayer por la Presidenta ante los legisladores de los bloques oficialistas del Senado y la Cámara de Diputados en una reunión en el Salón de las Mujeres en la Casa Rosada. «El proyecto de ley que he remitido para su tratamiento es reducir, como tiene la ciudad de Buenos Aires, a un tope de reasignación de partidas para el jefe de Gabinete», señaló. El tope fijado en la Capital –como en la mayoría de las provincias– es del 5 por ciento.

Fuentes del Gobierno consultadas por Página/12, confirmaron que ése será el límite, y recordaron que tanto en la gestión de Néstor Kirchner como en los casi 20 meses que lleva de mandato la Presidenta la reasignación de partidas nunca superó el 3 por ciento del Presupuesto.

En base a este último dato se puede inferir que la modificación de los «superpoderes» no tendrá efectos prácticos sobre el uso que de ellos venía haciendo el kirchnerismo, pero sí tiene un alto valor simbólico: es el primer proyecto que llega al Congreso en sintonía con los reclamos de la oposición a partir de la etapa de diálogo abierto después de las elecciones. La oposición ayer tomó bien la iniciativa pero explicó que quieren conocer el detalle del proyecto (ver aparte).

Este punto había sido conversado en el Senado por el jefe del bloque kirchnerista Miguel Pichetto y su par radical, el mendocino Ernesto Sanz. También la acotación de los superpoderes había sido un tema fijado en la agenda parlamentaria que acordaron los jefes de bloque convocados por el presidente de Diputados, Eduardo Fellner. En ese temario también se incluía la coparticipación del impuesto al cheque y la prórroga por un año de la legislación delegada en el Poder Ejecutivo.

Al hacer el anuncio, la Presidenta sostuvo que la ley que se propone modificar «dio origen a la fábula de los superpoderes». Dijo además que en torno de estas facultades extraordinarias del Poder Ejecutivo se creó «un mito» y que su intención es «clausurar este debate», porque «es un debate artificial». «Los superpoderes sí les fueron otorgados al ex ministro Domingo Cavallo en la sesión parlamentaria de 2001», subrayó.

La escuchaban más de 150 senadores y diputados, no sólo de los bloques del Frente para la Victoria, encabezados por los senadores José Pampuro y Pichetto, sino aliados como Hugo Prieto, jefe del bloque de diputados Concertación, y Oscar González, secretario de Relaciones Parlamentarias. El único ausente notorio fue el jefe de los diputados kirchneristas, Agustín Rossi, quien se encuentra fuera del país. También estaban los ministros, a excepción de Julio De Vido y Lino Barañao.

La Presidenta no abundó mucho en los detalles de su anuncio. Se supo sí que el decreto que firmó es el 996/2009 que envía al Congreso el proyecto modificar el artículo 37 de la ley 24.156, «que se viene aprobando desde 1997», recordó CFK. En cambio, se explayó en hacer una comparación entre el cuadro económico internacional que podía verse en 2005 o 2007 y el actual, «donde diariamente se destruyen millones de pesos, desaparecen empresas y la gente pierde su hogar», dijo. «No es posible seguir dando debates parciales en materia económica porque no estamos en el país y en el mundo de 2005 o 2007. Observo en muchos debates que parece que las cosas no cambiaron. Creo que hay que resituarnos en un mundo absolutamente diferente», señaló.

Al referirse a la situación en la Argentina aseguró que «el modelo ha privilegiado el mercado interno, lo que le permitió afrontar la crisis internacional de otra forma», pero dijo que aún así «vamos a tener menos recaudación que en años anteriores». Por eso se quejó de que para algunos «pareciera ser que no existiera una situación internacional diametralmente diferente a los últimos seis años».

Aunque nadie en el Gobierno quiso interpretar para quién iba dirigido ese comentario, a todos les quedó claro que era para los dirigentes de las cámaras agropecuarias, que luego de lograr el año pasado que no les suban las retenciones, ahora insisten por una rebaja que implicaría un agujero fiscal para el Estado de unos 12.200 millones de pesos.

Con una enumeración de esfuerzos que hace el Gobierno para sostener los 70.000 empleos que, dijo, apuntalan hoy el Ministerio de Trabajo; incentivar la producción; subsidiar combustibles, transportes y a muchas industrias y pagar deudas, la Presidenta pareció decir si se beneficia a los productores de soja con una rebaja en las retenciones, ineludiblemente se va a perjudicar a otro sector de la economía o a otro actor social.

«Vamos a crecer menos. Hay que situarse en el nuevo mundo. En agosto tenemos vencimientos de Boden 2012 por 2250 millones de dólares. Estamos en un marco económico de poder afrontar nuestros compromisos hasta 2011», fue una de las frases que apuntaba a la deuda pública.

Otra alusión fue a las rebajas impositivas ya hechas: «Se ha transferido mucho dinero a distintos sectores de la economía. Desde 2003 se han transferido 146 mil millones de pesos por regímenes promocionales industriales y desgravación impositiva para las distintas actividades».

Al hablar de los subsidios detalló: «Una de las claves del modelo ha sido el desacople de tarifas y precios de los servicios en relación con los internacionales. Desde 2003 a 2007 en transporte, gasoil para estaciones de servicio y agro, electricidad, gas y servicios de cloacas se gastaron 29 mil millones de pesos por subsidios».

«En 4 años y medio gastamos 29 mil millones y, en un año y medio, 41 mil millones más para los sectores comerciales. Ni qué hablar del plan de obras públicas, en materia educativa y de infraestructura social. Eso ha sido una inversión muy alta para mantener el nivel de empleo», afirmó. Y luego llegó al meollo de lo que quería decir haciendo pie en la industria automotriz: «Llegaremos al medio millón de automóviles. Esto requiere un andamiaje financiero y económico importante y responsable. Lo que se destine o rebaje a un sector se quitará de una parte para entregarlo a otro».

 

 

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