Eric Hobsbawm: Historia del Siglo XX (Descargar Libro)

historia-del-siglo-xxEric Hobsbawm  La Historia del siglo 20 –  1994

En este libro, el siglo XX aparece estructurado como un tríptico. A una época de catástrofes, que se extiende desde 1914 hasta el fin de la segunda guerra mundial, siguió un período de 25 o 30 años de extraordinario crecimiento económico y transformación social, que probablemente transformó la sociedad humana más profundamente que cualquier otro período de duración similar. Retrospectivamente puede ser considerado como una especie de edad de oro, y de hecho así fue calificado apenas concluido, a comienzos de los años setenta. La última parte del siglo fue una nueva era de descomposición, incertidumbre y crisis y, para vastas zonas del mundo como África, la ex Unión Soviética y los antiguos países socialistas de Europa, de catástrofes. Cuando el decenio de 1980 dio paso al de 1990, quienes reflexionaban sobre el pasado y el futuro del siglo lo hacían desde una perspectiva fin de siècle cada vez más sombría. Desde la posición ventajosa de los años noventa, puede concluirse que el siglo XX conoció una fugaz edad de oro, en el camino de una a otra crisis, hacia un futuro desconocido y problemático, pero no inevitablemente apocalíptico.

Fragmento

El contenido de este libro se ha estructurado de acuerdo con los conceptos que se acaban de exponer. Comienza con la primera guerra mundial, que marcó el derrumbe de la civilización (occidental) del siglo XIX. Esa civilización era capitalista desde el punto de vista económico, liberal en su estructura jurídica y constitucional, burguesa por la imagen de su clase hegemónica característica y brillante por los adelantos alcanzados en el ámbito de la ciencia, el conocimiento y la educación, así como del progreso material y moral. Además, estaba profundamente convencida de la posición central de Europa, cuna de las revoluciones científica, artística, política e industrial, cuya economía había extendido su influencia sobre una gran parte del mundo, que sus ejércitos habían conquistado y subyugado, cuya población había crecido hasta constituir una tercera parte de la raza humana (incluida la poderosa y creciente corriente de emigrantes europeos y sus descendientes), y cuyos principales estados constituían el sistema de la política mundial.

Los decenios transcurridos desde el comienzo de la primera guerra mundial hasta la conclusión de la segunda fueron una época de catástrofes para esta sociedad, que durante cuarenta años sufrió una serie de desastres sucesivos. Hubo momentos en que incluso los conservadores inteligentes no habrían apostado por su supervivencia. Sus cimientos fueron quebrantados por dos guerras mundiales, a las que siguieron dos oleadas de rebelión y revolución generalizadas, que situaron en el poder a un sistema que reclamaba ser la alternativa, predestinada históricamente, a la sociedad burguesa y capitalista, primero en una sexta parte de la superficie del mundo y, tras la segunda guerra mundial, abarcaba a más de una tercera parte de la población del planeta. Los grandes imperios coloniales que se habían formado antes y durante la era del imperio se derrumbaron y quedaron reducidos a cenizas. La historia del imperialismo moderno, tan firme y tan seguro de sí mismo a la muerte de la reina Victoria de Gran Bretaña, no había durado más que el lapso de una vida humana (por ejemplo, la de Winston Churchill, 1874-1965).

Pero no fueron esos los únicos males. En efecto, se desencadenó una crisis económica mundial de una profundidad sin precedentes que sacudió incluso los cimientos de las más sólidas economías capitalistas y que pareció que podría poner fin a la economía mundial global, cuya creación había sido un logro del capitalismo liberal del siglo XIX. Incluso los Estados Unidos, que no habían sido afectados por la guerra y la revolución, parecían al borde del colapso. Mientras la economía se tambaleaba, las instituciones de la democracia liberal desaparecieron prácticamente entre 1917 y 1942, excepto en una pequeña franja de Europa y en algunas partes de América del Norte y de Australasia, como consecuencia del avance del fascismo y de sus movimientos y regímenes autoritarios satelites.

Sólo la alianza —insólita y temporal— del capitalismo liberal y el comunismo para hacer frente a ese desafío permitió salvar la democracia, pues la victoria sobre la Alemania de Hitler fue esencialmente obra (no podría haber sido de otro modo) del ejército rojo. Desde una multiplicidad de puntos de vista, este período de alianza entre el capitalismo y el comunismo contra el fascismo —fundamentalmente las décadas de 1930 y 1940— es el momento decisivo en la historia del siglo XX. En muchos sentidos es un proceso paradójico, pues durante la mayor parte del siglo — excepto en el breve período de antifascismo— las relaciones entre el capitalismo y el comunismo se caracterizaron por un antagonismo irreconciliable (…)

Libro tomado de: https://uhphistoria.wordpress.com/

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Guatemala: Las demandas campesinas fuera de la agenda de Álvaro Colom

CERIGUA

Los principales programas promovidos por el gobierno para mejorar el nivel de vida de la población rural pueden quedarse en puro asistencialismo y promoción del consumo si no se atienden algunas de las más importantes demandas de los campesinos, señaló el sociólogo Gustavo Berganza, en referencia a las respuestas del presidente Álvaro Colom a las movilizaciones populares de las recientes semanas.

De acuerdo con Berganza, las demandas campesinas de la Plataforma Agraria y otros grupos encontraron como única respuesta las declaraciones del presidente Álvaro Colom, quien manifestó que si no estaban de acuerdo con sus políticas que formaran un partido político y pelearan por la presidencia.

A decir de Berganza el principal interés del gobierno de Colom continúa siendo Mi Familia Progresa, dirigido por su esposa Sandra Torres, quien manifiesta que el programa es suficiente para mejora el nivel de vida de la población rural, que subsiste debajo de la línea de la pobreza.

Prorural es otro de los programas prioritarios, dirigido por el heredero de la principal distribuidora de fertilizantes, Roberto Dalton, quien ha estructurado una estrategia de acción que, según él, funcionará igual en una aldea chortí en Chiquimula, que en la región Huista, Huehuetenango.

A criterio del columnista, los planteamientos de la Plataforma Agraria en su reciente movilización son correctos; piden que el gobierno ayude a arrendar tierras a los campesinos y que esto vaya acompañado de un aporte no retornable de Q3 mil 200, a los cuales los campesinos se comprometen a poner una contraparte de Q2 mil 800 por familia.

Este aporte, equivalente a poco menos que un año de lo que da Mi Familia Progresa, complementará el impacto del referido programa; sin esto y sin un rediseño de Prorural, las políticas de Cohesión Social se quedarán en puro asistencialismo y promoción del consumo, anotó Berganza.

Otra demanda campesina es la realización de un diagnóstico gubernamental, con el concurso de líderes comunitarios de los 84 municipios más pobres y que este estudio sea la base para definir lo que Prorural debe hacer en cada localidad.

La tercera demanda le da seguimiento a una política de desarrollo rural que ya fue aprobada por el presidente Colom, pero a la que no se la han asignado fondos.

Finalmente, los campesinos exigen la resolución de conflictos en la finca Nueva Florencia y San Luís Malacatán, exigencias frente a las cuales el Mandatario ha señalado busquen la alternativa política; ¿y no es este el gobierno de los pobres y del rostro indígena, pues? señaló el analista, en alusión al slogan usado en ocasiones por Colom en referencia a su gobierno.

Exploraciones sobre las conexiones de la ciencia con la ética y la política

Manuel Gonzalez Ávila

Argenpress. Cultural

 

La ciencia siempre tiene formas de contacto o traslape con la ética, la estética y la política. En el mundo actual están mutuamente infiltradas, complementadas y, a veces, enfrentadas. Muestran manifestaciones concretas del carácter inextricable que tienen entre sí. A pesar de ello, no son lo mismo. Los propósitos esenciales y los procedimientos son diferentes para cada cual. La ética, la política y la ciencia poseen distintivos cada una que les son inherentes y las constituyen. En las actividades científicas concretas subyacen conceptos que en forma de supuestos fundamentan los proyectos, ya sean éstos de investigación, educación, divulgación o conducción institucional en áreas académicas. Muchas veces quedan sin ser abiertamente discutidos, no obstante que el sacarlos a luz ayudaría a esclarecer los alcances de la ciencia, entre ellos los relacionados con la ética y la política. Varios de estos supuestos son discutidos aquí en un marco que resalta las relaciones de apoyo mutuo y que al mismo tiempo comparten la ciencia, la ética y la práctica de la democracia.

El desarrollo necesario en los países latinoamericanos es un tipo de desarrollo centrado en las necesidades e ideales de las personas, como individuos y como sociedades, que toma en cuenta explícitamente los aspectos éticos, las aspiraciones y el bienestar material en todas las opciones que presentan los miembros de la sociedad. El que deseamos es un desarrollo legítimo, integral y sostenible. Para impulsarlo es fundamental que nuestros pueblos se apoyen en el ejercicio de la filosofía y la ciencia, junto con otros procesos con los cuales construimos la legitimidad. Las universidades coherentes con el contexto y la historia son imprescindibles en este proceso. 1

Presentación

Las bases, las imágenes y los procedimientos que han servido a la humanidad para desarrollar el conocimiento han variado en el transcurso de la historia. No hay nada que extrañar en ello. Resulta mucho más difícil argumentar en contrario: no podría sostenerse que la ciencia, la racionalidad y, en general, las maneras de concebir la producción del conocimiento se hayan mantenido inalterables durante siglos, pues se trata de procesos humanos, históricos. En la ciencia –ya sea que los marcos generales del trabajo científico se llamen programas de investigación como lo hace Lakatos, paradigmas como Kuhn, tradiciones como Olivé y otros, o simplemente perspectivas– lo que se ve como una constante, en medio de la complejidad propia de lo humano, es que la búsqueda de conocimiento desde la racionalidad tiene ciertos elementos característicos y altamente estables. Algunos de ellos no sólo han distinguido a la ciencia con respecto a otras empresas, sino que además le dan una buena parte de su permanencia y credibilidad, ya sea en beneficio general de la humanidad o para el bien de algunos a pesar del daño a otros, como también puede ser el caso. Trataré de sostener mi argumentación sobre tales elementos que son comunes a las diversas maneras de entender la ciencia, sin separarla tajantemente de la filosofía, actividad con la que comparte el compromiso de la racionalidad. Seguir leyendo “Exploraciones sobre las conexiones de la ciencia con la ética y la política”

Colombia, todo…todo por el TLC

Hedelberto López Blanch

Uribe traidor 

Con la declaración oficial de que el país ya está en recesión, lvaro Uribe busca por todos los medios concretar el TLC con EEUU aunque tenga que entregarle a Washington varias bases militares

 

Con la declaración oficial de que el país ya está en recesión, el presidente colombiano, Álvaro Uribe busca por todos los medios concretar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, aunque para lograrlo tenga que empeñar la soberanía nacional al entregarle a Washington varias bases militares en el territorio.

A finales de junio, Colombia entró en recesión, según informó el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE), después de 10 años de crecimiento continuado aunque esos resultados no se hayan revertido en mejoras sociales y económicas para su población.

Antes de concluir 2008, el gobierno aseguraba que el país estaba blindado contra la crisis económica internacional, pero ahora ha reconocido que en el último trimestre del pasado año la economía decreció 1 % y en el primer trimestre de 2009 lo hizo en 0,6 %. El Presidente, sus ministros y empresarios colombianos han construido prácticamente un nuevo camino hacia Washington con las idas y venidas realizadas en los dos últimos años para tratar de convencer a congresistas y senadores estadounidenses opuestos al TLC (por los asesinatos de sindicalistas y las violaciones constantes de los derechos humanos en el país andino).

Semanas antes de dejar la Casa Blanca, el ex mandatario George W. Bush dijo en una reunión con Uribe que el TLC era “necesario” para la seguridad nacional de Estados Unidos.

El 30 de junio último, Uribe regresó a EE.UU. y le expuso a Barack Obama, (quien se había opuesto anteriormente al Tratado) las bondades de este.

Para estar más en línea con las disposiciones que exige el TLC, y a la par embullar a congresistas norteamericanos indecisos, el gobierno de la nación andina ha impulsado un amplio programa de privatizaciones en todos los sectores de la producción, la minería y los servicios.

El Estado sacó a la venta las empresas de electrificación de Cundinamarca, Boyacán (Ebsa), Pereira, Santander, Norte de Santander y Meta. En el ruedo también se halla Termocan-delaria, por la que se interesa el grupo chileno Solari. En cuanto al sector financiero, el Estado cederá la propiedad de 12,4 % que controla en el Banco Popular. Antes de que se acabe de aprobar el TLC, ya la estadounidense General Electric adquirió un paquete de acciones del Banco Colpatria, construirá una planta para la fabricación de químicos de purificación de aguas y compró una empresa dedicada a esa actividad industrial. Mientras, Munich Re fortaleció sus acciones en Inversura, holding de salud, riesgos profesionales y seguros.

La transnacional Glencore ha invertido, junto a Ecopretrol, en la ampliación de la refinería de Cartagena para elevar el procesamiento de crudo de 75 000 a 150 000 barriles diarios.

En la industria hotelera las cadenas transnacionales Hyatt, Milton, NH, Fronpeca, Marrito y Honesta invierten más de cuatro millones de millones de pesos colombianos, mientras compañías estadounidenses y europeas lo hacen en el sector de la aviación para ampliar las frecuencias de destinos a Bogotá, Cali, Medellín y Cartagena. El Instituto de Fomento Industrial (IFI) vendió la pequeña parte que controlaba en la Comercializadora Internacional Promotora Bananera y 9,3 % que tenía en Devinorte, donde han tomado posesión las transnacionales Cargill, Masisa (madera) y Mapfre Seguros.

Todas estas acciones han deteriorado aún más el nivel de vida de los colombianos, país donde la mitad de la población se encuentra en la pobreza y no tiene posibilidad de acceder a los servicios de salud, educación y seguro social.

Organizaciones sindicales y No Gubernamentales indicaron que tres de cada cuatro personas en el campo y dos de cada cuatro en las ciudades son pobres, en un número que alcanza a 20 290 000 habitantes.

Cuando se analiza que esto ocurre en una nación cuyo Producto Interno Bruto (PIB) ha crecido como promedio más de 5 % en el último lustro, se comprende que las ganancias van a las pequeñas clases pudientes nacionales o salen del país mediante las transnacionales.

El ingreso de 10 % de la población más rica colombiana es 49 veces mayor que el de 10 % de los más pobres. A esto se suman los desplazamientos obligados de personas -realizados por el ejército en las zonas de conflicto armado- y quienes no tienen otro destino que irse hacia las ciudades para tratar de sobrevivir.

Ahora la crisis con su recesión acompañante se ha sentido con mayor fuerza en la industria, comercio, el transporte y los servicios según el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas.

Las medidas de privatización que afectan a la seguridad social están provocando grandes manifestaciones de sindicalistas y pensionados.

Las Centrales Obreras y en particular la Confederación de Pensionados de Colombia (CPC) se han lanzado a las calles en rechazo a la privatización del Instituto de Seguro Social y la liquidación de las subsidiarias Cajanal y Capre-com.

Jesús Ernesto Mendoza, presidente de la CPC, gremio que agrupa a 140 asociaciones con 1 350 000 pensionados, denunció que el Estado los ha puesto a merced de la voracidad del capital financiero, a la par que condenó las continuas detenciones de sus dirigentes como el caso de Sergio Díaz Forero, capturado por organismos de seguridad en la ciudad de Fusaga-sugá.

Con sus ansias de concluir el TLC y acabar de convencer a los cada vez menos reticentes congresistas norteamericanos, el gobierno de Uribe concretó un tratado con Washington para que ese país utilice tres bases aéreas y dos navales, en la Bahía de Málaga (Pacífico) y Cartagena (Caribe).

Aunque las conversaciones han sido secretas, se conoció que el senado del país norteño destinará 46 millones de dólares para la de Palanquero, puerto Saldar, en el río Magdalena, que ya cuenta con una pista de aterrizaje de 3 500 metros, dos enormes hangares y es la base principal de los aviones de combate colombianos. Entre las medidas se establece que ningún militar estadounidense podrá ser juzgado por delitos cometidos en suelo colombiano.

Este convenio abre las puertas a las operaciones y control militar estadounidense en la región, después de perder la base de Manta en Ecuador, la cual debió abandonar por la actitud del gobierno de Rafael Correa de no prorrogar el contrato de arrendamiento que vence en el próximo noviembre.

El senador Rafael Pardo, ex ministro de Defensa y candidato a sustituir al presidente Uribe, declaró que con este paso, “Colombia perderá soberanía y se convertirá en una base de operaciones, una especie de portaviones, contra los países vecinos”.

Ciertamente que el gobierno colombiano ha realizado enormes sacrificios para concluir el Tratado de Libre Comercio. Si los congresistas estadounidenses no lo acaban de aprobar, pasarán a la historia como unos malagradecidos.

 

Tomado de:  Rebelión

 

 

Venezuela congela relaciones con Colombia

Chávez - Uribe

La medida es tomada tras las acusaciones hechas por Álvaro Uribe, y otros altos funcionarios de su Ejecutivo, sobre una supuesta entrega de armamento del Ejército venezolano a las FARC

 

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anunció este martes el congelamiento de las relaciones con Colombia, el retiro de su embajador de Bogotá y la revisión de los acuerdos económicos, como consecuencia de las acusaciones hechas por su homólogo, Álvaro Uribe, y otros altos funcionarios de su Ejecutivo, sobre una supuesta entrega de armamento del Ejército venezolano a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

“Vamos a retirar al embajador y vamos a dejar al funcionario (diplomático) de más bajo cargo”, reiteró Chávez, al tiempo que advirtió que la próxima declaración verbal o de otro tipo contra Venezuela “rompemos relaciones con Colombia. Estemos preparados para eso”.

El mandatario calificó de “irresponsable” al presidente Uribe, por “prender el ventilador” en este caso, mientras aclaró que el material militar de esta guerrilla proviene de Estados Unidos, Israel y Rusia.

Asimismo, informó que “vamos a congelar las relaciones económicas y sustituir las importaciones que no son imprescindibles para nosotros, porque podemos obtenerlas de Brasil. Si es que Colombia cree que dependemos de esas exportaciones, están equivocados”.

Encomendó al vicepresidente de la nación, Ramón Carrizález, de revisar todo las inversiones con Colombia. “Pudiéramos cerrar el gasoducto, reducir las importaciones mientras evaluamos el tema de la Embajada” de Colombia en Venezuela.

Añadió que “este gobierno da vergüenza, está dirigido por irresponsables de la más grande calaña que yo haya conocido. Esto es lamentable”.

“Si el gobierno de Colombia no tiene respeto por los vecinos, es que no le importan las relaciones con ellos. Si han decidido abrir las relaciones para que Estados Unidos instale no se sabe cuántas bases (…) esta es una agresión. Están demostrando que no les importa un pepino los vecinos. Esto es vergonzoso”, apuntó.

 

La víspera, el ministro de Interior y Justicia venezolano, Tareck El Aissami, calificó como un “show mediático” la supuesta posesión de armas de Venezuela por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y manifestó que no le “extrañaría que nuevamente sea la súper computadora de Raúl Reyes a la que le aparezca un archivo que tenga alguna configuración extraña” y afirme la acusación.

Según el informe de Colombia, las armas fueron supuestamente halladas en operaciones del ejército colombiano contra los jefes más buscados de las FARC. Suscribe que en el campamento Gener García “Jhon 40”, jefe del frente 43, estaban escondidos varios lanzacohetes AT-4, y sostiene que habían sido vendidas hace unos años al ejército venezolano.

En horas de la noche de este domingo, el presidente colombiano, Álvaro Uribe, ofreció una rueda de prensa en la que se refirió al tema: “Sabemos que los grupos terroristas han adquirido lanzacohetes de marca en los mercados internacionales de armas (…) hemos elevado nuestra queja a través de los canales diplomáticos ante los respectivos países”.

 

 

Tomado de :  TeleSur

Teoria y práctica política (IX). Las vanguardias

Jorge Gómez Barata

Argenpress 

Las vanguardias políticas son criaturas vivas y excepcionales que surgen del devenir histórico, en el momento exacto y casi siempre asociadas a liderazgos legítimos y con ellos cumplen tareas estratégicas. La dialéctica: vanguardia-masa-líder confiere el perfil a los grandes procesos políticos, especialmente a las revoluciones.

A diferencia de los gobernantes y los estadistas, las vanguardias políticas no se eligen por sufragio universal, no son designadas por congresos ni cooptadas por órganos dirigentes. La condición de vanguardia no se trasvasa, no se delega ni se alcanza por herencia. La experiencia del Partido Comunista de la Unión Soviética evidencia el modo en que una formación política puede involucionar y dejar de ser una vanguardia.

Las vanguardias políticas se forman por élites excepcionales integradas por personas especialmente esclarecidas y con cualidades de líderes que identificados con las necesidades de las mayorías y armados con las ideas más avanzadas, en coyunturas decisivas, definen las tácticas y trazan las estrategias, seleccionan las metas y encabezan a los pueblos en la lucha por sus más altos objetivos. La vanguardia conduce a la masa, no prevalece sobre ella ni la suplanta.

Sin desaparecer como formación política, una vanguardia puede dejar de existir por una mutación recesiva. El proceso mediante el cual las ideas avanzadas de Marx fueron falseadas y sometidas a un estrecho dogmatismo, ilustra el vaciado ideológico que paralizó al Partido Comunista soviético, que no sólo no reaccionó en 1924 cuando a la muerte de Lenin, Stalin ignoró sus orientaciones, desconoció su testamento y se encumbró, sino que no lo hizo tampoco en el medio siglo posterior.

Tal vez por seguir el ritual o actuando conscientemente, Gorbachov cubrió todas sus iniciativas y decisiones con un barniz institucional. En su libro “Mi verdad”, Vitali Vorotnikov, uno de los jerarcas soviéticos de entonces, narra el modo en que los principales órganos del poder soviético: congresos del partido, plenos del Buró Político y del Comité Central, así como el Soviet Supremo, aprobaron las acciones del Secretario General, que ladrillo a ladrillo desmontó a la Unión Soviética sin encontrar resistencia.

No se trata de que los integrantes de aquellos órganos fueran traidores o suicidas ni que estuvieran de acuerdo con el contenido y el ritmo de las reformas, sino de que habían sido educados para obedecer al Secretario General y no para confrontarlo. Fue exactamente lo que hicieron.

A estas alturas sería absurdo tratar de esclarecer quien tenia la razón en los debates entre Trotski y Lenin acerca de la “Oposición Obrera”, aunque resulta evidente que las decisiones adoptadas entonces resultaron fatales, no porque se suprimieran las fracciones dentro del partido, sino porque se redujo a cero la libertad de discusión en su seno y se anuló la crítica. Paradójicamente, el mismo proceso que dañó la vida interna del partido, lo convirtió en una fuerza política hegemónica, que suplantó a todas las voces y copó todos los espacios.

Llamar a los sindicatos “correas de transmisión” dejó de ser una desafortunada metáfora para convertirse en una deformación que aplicada burocráticamente anuló no sólo a las organizaciones obreras, sino a todas las demás y a todas las fuerzas sociales, incluyendo a la juventud, la intelectualidad, el ámbito académico, al Estado y al gobierno y lamentablemente también a la sociedad civil, que fueron absorbidas por una institucionalidad ficticia, dominada por la formalidad y que dejó todo el poder en manos de una cúpula, que terminó por suplantar al propio partido que había sido una vanguardia y, sin percatarse, dejó de serlo.

En los países de Europa Oriental las anomalías no fueron resultado del deterioro, sino del origen. Tanto en Alemania, como en los países ocupados por los nazis y en aquellos donde las elites gobernantes se aliaron al fascismo, los partidos comunistas y en general los militantes de izquierda fueron perseguidos, apresados y liquidados con feroz ensañamiento, los sobrevivientes de los primeros años, que no dejaron de luchar, se sumergieron en la más profunda clandestinidad, se integraron a la resistencia, a los destacamentos guerrilleros o a las tropas soviéticas y muy pocos sobrevivieron a la victoria.

En esos países la instauración del orden socialista importado desde la URSS, fue conducido por partidos creados mediante la apresurada unificación de los remanentes de los partidos comunistas y socialdemócratas y la creación paralela de frentes o alianzas que se suponía actuarían como vanguardias capaces de articular la participación de todo el pueblo. La ficción se impuso y con enormes manipulaciones perduró hasta que se derrumbaron lamentablemente.

En la América Latina de hoy algunas formaciones políticas que desempeñaron un genuino papel de vanguardias políticas, como el Frente Sandinista y el Farabundo Martí, evolucionaron desde la lucha armada adaptándose a otras formas de lucha política, en Brasil un gran partido obrero de perfil socialdemócrata, dirigido por un líder de la categoría de Lula se ha consolidado y en Bolivia, Ecuador, Paraguay, bajo liderazgos auténticos se establecen formaciones que asumen el papel de las vanguardias políticas que, en Venezuela, se fortalecen mediante la creación de un partido único de la izquierda y de la revolución.

En todos los casos resulta evidente que las vanguardias políticas lo son en la medida en que representan los intereses de las mayorías y de los sectores políticamente más avanzados de cada país, definen con certeza las tareas de cada momento histórico y conducen con inteligencia, imaginación y eficacia a las masas en la lucha. De las vanguardias se espera que concreten los programas y las metas apropiados y definan los modos de alcanzarlos.

Tomado de: Argenpress.info

 

 

Zelaya: con el sombrero de Sandino

José Steinsleger

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Cuando los de arriba no pueden, y los de abajo no quieren. A un mes del cuartelazo de Tegucigalpa, los golpistas se despedazan entre sí y el pueblo hondureño, con su presidente legítimo a la cabeza, rompe los esquemas y se crece en la lucha nacional, revolucionaria, antimperialista. Frente al aislamiento del régimen espurio y el fracaso de las “negociaciones” en San José de Costa Rica, la lógica indica que sólo restan dos caminos: la consolidación del régimen por la vía de un baño de sangre, o el retorno del presidente Manuel Zelaya al poder.

¿Hay condiciones para la represión en masa de los zelayistas? Descartar esta opción sería tan ingenuo como pensar que el imperio se cortará las venas por la democracia hondureña. Sin embargo, Barack Obama afronta demasiados problemas puertas adentro como para impulsar la guerra en un país donde en marzo de 1992 se vio obligado a aceptar la donación de 300 mil raciones de alimentos no utilizados en la guerra del Golfo, a fin de paliar el hambre en los hospitales estatales agobiados por la falta de recursos.

¿Qué hacer con Zelaya? Punto clave de los golpistas internos y externos. En 1954, el presidente de Guatemala Juan José Arévalo fue expulsado del país por un grupo de 300 mercenarios apoyados por la CIA. Y en otros golpes similares, varios gobernantes democráticamente elegidos aceptaron el desenlace fatal.

Manuel Zelaya, no. Zelaya parece no dispuesto a tolerar la infamia. Y en su cabeza (cubierta con el mismo sombrero Stetson de ala ancha que usaba Augusto César Sandino) parecen hervir ideas de fuerte simbolismo. ¿Será el primer gobernante que tras ser derrocado por un golpe militar retorna al cargo por la presión internacional?

 

Hay un precedente. En 1994 (después de su derrocamiento en 1991) el presidente de Haití, Jean Bertrand Aristide, regresó a su cargo, aunque con ayuda de una invasión militar encabezada por Washington. Luego ganó la tercera presidencia (2001), y tras establecer relaciones con Cuba y acercarse a Hugo Chávez, Aristide fue derrocado nuevamente por un golpe intervencionista liderado por el imperio, Francia, Canadá y Chile (2004).

En todo caso, ni Zelaya es Aristide, ni Honduras es Haití, ni el contexto internacional es el de entonces. De hecho (y en consonancia con la contraofensiva en marcha de las oligarquías latinoamericanas), grandes intereses corporativos respaldan a los golpistas de Tegucigalpa. No obstante, en abril pasado, en la cumbre de Trinidad y Tobago, Obama aseguró que lo suyo no era el unilateralismo prepotente que caracterizó a su antecesor.

Algunos analistas ven en Obama la rencarnación de Franklin D. Roosevelt, quien en 1933 asumió la presidencia con el propósito de conjurar los estragos de la Gran Depresión. Al interior, Roosevelt adoptó el keynesiano New Deal (Nuevo Trato), y en América Latina la política del “buen vecino”.

Analogías, palabras. Con todo, es importante subrayar que Roosevelt creía en su política internacional tanto como Obama cree en la suya. Pero la lógica de la política (que es negociación) no siempre acompaña la de los convencidos de que en este mundo todo es negociable, la democracia inclusive.

Esa concepción falaz de la política (de la que moluscos como el costarricense Óscar Arias y el chileno José Miguel Insulza son genio y figura) fracasa cuando pueblos como el hondureño se movilizan y en estado deliberativo permanente, distinguiendo con claridad a sus enemigos, apoyan a líderes que están a la altura de las circunstancias.

¿Existía en Honduras una situación institucional “peligrosa”? ¿Cuál fue el pretexto para el golpe? ¿La propuesta de revisar aspectos de la Constitución impuesta por la dictadura del general Policarpo Paz García (1982), y tan ilegítima como la vigente en Chile, impuesta por Pinochet y acatada por los partidos de la llamada “democracia modelo”?

En Honduras y Chile no faltan cagatintas aduciendo que, en ambas constituciones, hay posibilidad de plebiscitos. Vamos. Redactadas por militares, las constituciones de Honduras y Chile prohíben que un ciudadano que ha ejercido la presidencia se postule para el periodo siguiente. ¿Y si los pueblos deciden lo contrario?

¿De qué democracia hablamos si la concepción última de la soberanía no radica en el pueblo? Por otro lado, resulta imposible entender la dinámica social de un país desde perspectivas ideologizadas o, como en el caso específico de Honduras, maldecida por las oligarquías desde el fusilamiento en Costa Rica de Francisco Morazán, prócer máximo del unionismo centroamericano (1842).

Como suele decirse, cada país se ve a sí mismo con los ojos de su memoria. ¿Qué si el pasado corre el peligro de ser mistificado? Carece de importancia. En la coyuntura, mientras los golpistas hondureños se disputan los basureros de la historia, el presidente Manuel Zelaya no mueve el dedo del renglón y empieza a erigirse como un ciudadano digno de su pueblo.

*Los Cinco Héroes Cubanos, injustamente presos en cárceles de Estados Unidos, enviaron ayer una carta de apoyo al presidente hondureño Manuel Zelaya. Los luchadores antiterroristas cubanos afirman que sus cinco celdas se han estremecido ante la brutal acción golpista en Honduras. La imagen que ilustra este artículo de José Steinsleger, fue tomada del sitio Viejoblues, y es una fotocomposición de Rosa C. Baez que ilustra la información sobre los Cinco Héroes Cubanos y su misiva al presidente constitucional de Honduras

 

Tomado de: La Jornada