Los ojos, las vigas y las pajas, o el “doble rasero”

Antonio Maira

Cuba Debate

El gobierno, la oposición, los partidos autodenominados democráticos, todos los poderes e instituciones del estado, suelen dar por sentado que vivimos en un país ejemplar en relación con los derechos humanos y el respeto a los derechos civiles y políticos. Cuando los desmanes de nuestros aliados son tan inmensos que las montañas de cadáveres resultan inocultables, esos mismos políticos, los intelectuales jineteados por las empresas mediáticas, y los órganos de Falsimedia hablan del «doble rasero» de los EEUU o de algunos de sus igualmente bárbaros aliados.

Lo hacen sin detenerse mucho, como para sacudir una mota de polvo, ofreciendo a su público un gesto compungido entre los cientos de mohines variados con los que adornan las «declaraciones públicas». Es como si matanzas como la de Iraq, la que ha hecho huir a cientos de miles de personas en Afganistán y Pakistán, o la que pueden provocar en los próximos años en América Latina, fuesen «meros ajustes» en una democracia imperial tan perfecta como su sistema económico capitalista.

Millones de trabajadores y trabajadoras al paro, millones de pobres nuevos, millones de seres humanos asesinados; nada de so les conmueve lo más mínimo. A lo primero le llaman «desajuste financiero» y más tarde recesión; a lo segundo «crisis humanitaria». En ambos casos se rasgan las vestiduras como para mostrar que simplemente necesitan comprarse un traje nuevo. Así, entre el silencio y el ocultamiento largos, y la denuncia brevísima y siempre evasiva, las complicidades quedan ocultas en la niebla y perdidas en el tiempo.

Esa misma jauría de nuestro país borbónico, en el que la inmunidad e impunidad coronada se extiende a todos los poderes públicos, suele señalar airadamente a determinados países de América Latina –precisamente a aquellos agredidos por los EEUU- como «peligrosos populismos en transición a la dictadura» precisamente por tener un enorme y sostenido respaldo popular.

Patricio Montesinos, en su artículo: La justicia española al lado de la impunidad y de criminales de guerra, nos muestra su escándalo ante nuestra pavorosa falta de dignidad y nuestro servilismo criminal a los EEUU y el Imperio. Montesinos, sin embargo, se queda corto porque así ocurre siempre con las miradas desde la distancia. Cortesía obliga.

El gobierno español acaba de liquidar de un plumazo –a iniciativa del gobierno y con votación casi unánime del parlamento- la jurisdicción que ante los delitos de genocidio, lesa humanidad y crímenes de guerra, tenía la Audiencia Nacional.

De modo que Zapatero no tiene ni el más mínimo rubor al dejar a un lado toda posible persecución de los crímenes horrendos. Entre otras cosas porque si horrendos fueron y son los de Iraq que cometieron los EEUU con la complicidad absoluta y participación de Aznar, y siguieron y siguen cometiendo durante cinco años más con la complicidad de Zapatero; horrendos son y serán los crímenes que se cometen y cometerán en Afganistán y Pakistan durante la interminable guerra afgana; y horribles serán los que está planificando el Pentágono con la nueva y terrorífica guerra de «baja intensidad» que están desatando los Estados Unidos en América latina, y que es jaleando por los siameses Zapatero-Rajoy con el apoyo de los medios de comunicación «públicos» y privados.

Couso no es más que un pequeño daño colateral sin importancia para el gobierno español y para Falsimedia.

En cuanto a Aznar, el escándalo de Patricio Montesinos no alcanza a abarcar más que a un mínimo de la indignación necesaria para que ese criminal pague por sus crímenes.

El caso aquí es que el propio Código Penal español define con muy duras penas un delito de nefando que evidente y probadamente ha cometido el anterior presidente del gobierno. Se trata del que cometen aquellas autoridades civiles o militares que «someten a su propia población al riesgo de represalias por su participación en una guerra ilegal e injusta según los derechos internacional y y humanitario.

200 muertos, casi 2000 heridos, y el inmenso sufrimiento causados en los familiares y en toda la población española por los atentados de los trenes de Madrid, señalan a un banquillo vacío del que ha sido librado Aznar por Zapatero y todos los «poderes separadísimos» del estado.

Claro que el estado de la Transición se levantó sobre la impunidad de cientos de miles de asesinatos, y del terror sobre toda la población que se desarrollo durante cuarenta años.

Artículo de referencia:

 

La justicia española al lado de la impunidad y de criminales de guerra

Patricio Montesinos

Cuba Debate

La justicia española vive sus peores momentos de descrédito al defender la impunidad de violadores de los derechos humanos, tras ordenar que se archive una querella interpuesta al ex presidente José Maria Aznar por su implicación en la guerra contra Iraq, y revocar el procesamiento de tres militares norteamericanos que asesinaron en Bagdad al periodista José Couso.

En menos de una semana, la sala de lo penal del Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional de ese país europeo decidieron, respectivamente, cerrar esos dos procesos judiciales que involucran a Aznar en crímenes de guerra, y a los soldados estadounidenses en la muerte en 2003 de Couso, reportero español que laboraba como camarógrafo en Bagdad luego de Washington perpetrar la sangrienta invasión a Iraq.

Ambas determinaciones han puesto en tela de juicio no sólo a las instituciones legales españolas, las que han sido fustigadas por amparar a violadores de los derechos humanos y hacer triunfar la impunidad, sino también a las autoridades de ese estado ibérico por permanecer inertes ante esos hechos.

Medios políticos y periodísticos en Madrid han criticado severamente tales actuaciones del Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional, al tiempo de subrayar que en el caso de Couso se han impuesto la sumisión y el crimen sobre la Ley.

Por su parte, la familia del periodista asesinado reiteró en un comunicado el pasado martes que su lucha por la justicia continuará, y que recurrirán al amparo del Tribunal Constitucional para que el proceso contra los militares homicidas de Couso no pueda cerrarse definitivamente.

Asimismo, denunciaron la postura obstruccionista de la Fiscalía y de algunos magistrados que sólo buscan bloquear la investigación de la muerte del joven camarógrafo español, en la que hay indicios claros de una vulneración del Derecho Internacional Humanitario, que supondrían un crimen de guerra.

De otro lado, la Plataforma Juicio contra Aznar, que integran más de 20 mil españoles, colectivos sociales y fuerzas progresistas, reveló que agotará el proceso, llegando incluso a la Corte Penal Internacional (CPI).

En otro comunicado divulgado este viernes, esa organización aseguró que la decisión del Tribunal Supremo no contiene los mínimos argumentos jurídicos para acordar la inadmisión a trámite de la acusación contra el ex jefe del ejecutivo de Madrid.

La Plataforma anunció de igual modo que si se agota la vía interna, acudirá al CPI porque están en juego principios, valores y derechos contemplados en la Constitución española, como la justicia o la igualdad ante la Ley.

El texto de la querella interpuesta a Aznar expresa que la implicación de España fue «total y absoluta» por responsabilidad del derechista ex gobernante de ese país y otros dos ministros de su ex gabinete, quienes apoyaron política y militarmente al ex régimen del mandatario norteamericano George W. Bush en su invasión a Iraq.

Concluye que los atentados terroristas en Madrid del 11 de marzo de 2004, que causaron la muerte a 192 personas y heridas a otras dos mil, fueron consecuencia directa de la participación española en la ilegal agresión liderada por Bush.

 

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