Michel Foucault: Vigilar y Castigar (Descargar Libro)

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Michel Foucault

Vigilar y castigar, de 1975, empieza con una descripción muy gráfica de la ejecución pública del regicida Damiens en 1757. Contra ésta, Foucault expone una prisión gris, 80 años después y busca entender cómo pudo ocurrir tal cambio en la forma de castigar a los convictos en un período tan corto. Estas dos formas de castigo tan contrastantes son dos ejemplos de lo que llama “tecnologías de castigo”. La primera, la tecnología de castigo ‘monárquica’, consiste en la represión de la población mediante ejecuciones públicas y tortura. La segunda, el “castigo disciplinario”, según dice, es la forma de castigo practicada hoy día; este castigo le da a los “profesionales” (psicólogos, facilitadores, guardias, etc.) poder sobre el prisionero: la duración de la estancia depende de la opinión de los profesionales.

Foucault compara la sociedad moderna con el diseño de prisiones llamadas panópticos de Bentham (nunca construidas pero tomadas en cuenta): allí, un solo guardia puede vigilar a muchos prisioneros mientras el guardia no puede ser visto. El oscuro calabozo de la pre-modernidad ha sido reemplazado por la moderna prisión brillante, pero Foucault advierte que “la visibilidad es una trampa”. A través de esta óptica de vigilancia, dice, la sociedad moderna ejercita sus sistemas de control de poder y conocimiento (términos que considera tan íntimamente ligados que con frecuencia habla del concepto “poder-conocimiento”). Foucault sugiere que en todos los planos de la sociedad moderna existe un tipo de ‘prisión continua’, desde las cárceles de máxima seguridad, trabajadores sociales, la policía, los maestros, hasta nuestro trabajo diario y vida cotidiana. Todo está conectado mediante la vigilancia (deliberada o no) de unos seres humanos por otros, en busca de una ‘normalización’ generalizada. 

Libro tomado de: https://www.ivanillich.org.mx/

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Eduardo Galeano, premiado con la Orden de Mayo al Mérito por el gobierno argentino

Silvia Loustau

Argenpress Cultural

Hoy no importa en que año naciste, ni que trabajaste de dibujante con otro apellido, que como era inglés te negaste a usarlo para tu literatura. Hoy importa tu recorrida, Eduardo, desde Las Venas Abiertas de América Latina, que fue una especie de santo y seña entre los de mi generación. Tus novelas: Vagabundo y la Canción de nosotros, que me costaron una quemadura de sol, leídas vorazmente entre las rocas de Playa Chica, cuando aún no corrían los vientos de la muerte. Después me acompañaste con Días y Noches de Amor y de Guerra. Te reencontré siempre en las contratapas de Página, me abrazaste con tu Libro de los Abrazos. Te conocí cuando viniste a Mar del Plata a presentar El fútbol a sol y a sombra y te emocionaste cuando te conté mi reencuentro con tu/ mis Venas abiertas. Nos reencontramos el año pasado, cuando abriste en Mar del Plata La Feria del Libro.

Cada uno de tus escritos llega. Da en el blanco del corazón. Hoy recibiste la Orden de Mayo al Mérito en el grado de Comendador por parte del gobierno argentino, la consideraste un “homenaje a la vida compartida” y a la “solidaridad” entre las dos naciones del río de la Plata. Al recibir la distinción, una de las mayores que Argentina otorga a ciudadanos extranjeros, recordaste tu época de exiliado en Buenos Aires, donde fundaste la revista “Crisis”, una “jubilosa celebración de la cultura vivida como comunión colectiva”, según tus propias palabras .Luego insististe en la unión entre los pueblos de ambos lados del río de la Plata y sentenciaste que “los mapas del alma no tienen fronteras”. Hoy, como siempre, muchos levantamos la copa de la alegría, y los ausentes, desde algún lado están aplaudiendo al amigo de Mario e Idea, que se nos fueron hace tan poquito, y sentirán que a veces, a veces se hace Justicia.

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Cierro los ojos y estoy en medio del mar

Eduardo Galeano

Galeano2Perdí varias cosas en Buenos Aires. Por el apuro o la mala suerte, nadie sabe adonde fueron a parar. Salí con un poco de ropa y un puñado de papeles.

No me quejo. Con tantas personas perdidas, llorar por las cosas sería como faltarle el respeto al dolor.

Vida gitana. Las cosas me acompañan y se van. Las tengo de noche, las pierdo de día. No estoy preso de las cosas; ellas no deciden nada.

Cuando me separé de Graciela, dejé la casa de Montevideo intacta. Allí quedaron los caracoles cubanos y las espadas chinas, los tapices de Guatemala, los discos y los libros y todo lo demás. Llevarme algo hubiera sido una estafa. Todo eso era de ella, tiempo compartido, tiempo que agradezco; y me lancé al camino, hacia lo no sabido, limpio y sin carga.

La memoria guardará lo que valga la pena. La memoria sabe de mí más que yo; y ella no pierde lo que merece ser salvado.

Fiebre de mis adentros: las ciudades y la gente, desprendidos de la memoria, navegan hacia mí: tierra donde nací, hijos que hice, hombres y mujeres que me aumentaron el alma.

Las cotizaciones sociales

Juan Torres López

 

 

La realidad de la economía sostenible. Caricatura de pacogarabato para Kaosenlared
La realidad de la economía sostenible. Caricatura de pacogarabato para Kaosenlared

 

caricaturaEl proceso de diálogo social que se está llevando a cabo ha vuelto a poner en el centro del debate a las cotizaciones sociales pero, una vez más, se hace de forma bastante desenfocada

El proceso de diálogo social que se está llevando a cabo ha vuelto a poner en el centro del debate a las cotizaciones sociales pero, una vez más, se hace de forma bastante desenfocada y por eso creo que es más importante que nunca tener algunas ideas claras al respecto.

La patronal reivindica constantemente su rebaja y los economistas más cercanos a las tesis liberales tratan de demostrar que las cotizaciones sociales son un factor negativo para el empleo y, en general, para la actividad económica.

No es fácil poder demostrar taxativamente la relación entre cotizaciones sociales y niveles de empleo (salvo quizá en el caso de segmentos específicos del mercado de trabajo) porque en la determinación de los niveles de empleo y paro siempre influyen un conjunto de factores adicionales que no es fácil conjugar en los modelos lineales y elaborados sobre postulados bastante rígidos que se emplean en el análisis económico.

Pero tampoco hace falta utilizar modelos muy sofisticados para demostrar lo evidente: cuanto más caro sea el factor trabajo, más retardatarias serán a la hora de emplearlo las empresas que solo puedan competir mediante costes reducidos. Lo contrario de lo que ocurre con las empresas innovadoras y que se pueden permitir soportar costes más elevados porque son capaces de competir a través de vías distintasa la de utilizar factores baratos y poco productivos para tratar de vender lo que producen a precio más bajo.

La conclusión, por tanto, será elemental: a las empresas españolas que apuestan por esta última estrategia para penetrar en los mercados (o para obtener beneficios extraordinarios), es cierto que las cotizaciones elevadas le supondrán rémoras importantes. Como las suponen también costes más elevados de energía, de transporte o de cualquier otro tipo. Si a las empresas que no tienen capacidad de competir innovando, mejorando su calidad u ofreciendo productos más atractivos a la demanda, le suben las cotizaciones, tendrán más dificultades y si se las bajan, más ventajas para conseguir beneficios. Es elemental.

Pero la pregunta es si lo que necesita la economía española es incentivar ese tipo de comportamiento empresarial o si, por el contrario, lo que hay que hacer es crear condiciones que incentiven un uso diferente de los recursos, y entre ellos el del trabajo, que no esté dirigido solo a ahorrarse costes sino a ganar mercados de otra forma, a ser más productivos y a obtener beneficios sin tener que empobrecer a los propietarios de esos recursos productivos. Sobre todo, cuando la retribución de uno de ellos, el factor trabajo, es a la postre la que garantiza que se pueda vender una gran parte de lo que se produce.

Como no se hace este último planteamiento, se sigue hablando en España de las cotizaciones sociales como un impuesto sobre el trabajo que pagan las empresas, como un simple coste que hay que reducir para que la carpetovetónica forma de competir que predomina en las empresas españolas salga adelante.

Y, puestos a considerarlo como un impuesto, la cuestión se traduce entonces en determinar si es el mejor tipo impositivo o si debe ser sustituido por otro. Es ahí cuando aparece otro de los juegos de manos que utilizan quienes defienden estas posiciones: como en España las cotizaciones son muy elevadas y nuestro IVA está aún por debajo de la media europea, lo que debemos hacer es reducir las cotizaciones y subir si acaso un poco el IVA, para que así no se resientan del todo los ingresos del estado.

¡Menuda trampa!

Veamos. Las cotizaciones sociales no son un impuesto: ¡son salario! No un salario directo como el que a final de mes reciben los trabajadores pero sí una renta que les proporciona ingresos diferidos (cuando se destinan a financiar las pensiones) o indirectos (si financian la sanidad, el desempleo, etc.).

Por tanto, lo que hay que tener claro cuando la patronal reclama reducir las cotizaciones sociales es que lo que pide es sencillamente reducir los salarios de los trabajadores para obtener más beneficios. No digo que no sea lógico o legítimo sino que es eso lo que significa su demanda.

Y cuando se dice que lo que se debe hacer es reducir las cotizaciones compensando con subidas del IVA la pérdida de ingresos públicos, lo que se está proponiendo es, primero, que los trabajadores ganen menos y, segundo, que además sean ellos en su gran mayoría los que asuman la compensación en los ingresos a través del impuesto indirecto vinculado al consumo que realizan. Por así decirlo, que ganen doblemente menos.

Otro juego de manos consiste en comparar las cotizaciones sociales y el IVA españoles con los europeos y no tener en cuenta el nivel general de imposición o el gasto público y social que no solo condicionan el bienestar de los ciudadanos directamente sino también indirectamente en la medida en que son los factores que pueden contribuir a crear una dotación de capital social que permita innovar y competir de otro modo.

¿Por qué se fijan solo en que las cotizaciones sociales españolas son muy altas y no hablan de que el impuesto sobre la renta de las personas físicas se ha convertido en uno sobre el trabajo por cuenta ajena, de la imposición sobre el patrimonio, de la inversión en I+D+i, en educación o en cualquiera de los demás componentes del gasto social?

La razón es fácil. Las grandes empresas españolas, y sobre todo las que controlan las organizaciones patronales, están contentas con la situación actual en la que pueden disponer o desprenderse fácilmente de trabajo barato y poco cualificado (el 70% del total), generar altísimos niveles de costes externos sin tener que hacerse cargo de ellos y disfrutar cada vez de mejores condiciones para negociar y moverse en los mercados. Tienen márgenes elevadísimos gracias a ello y al poder de mercado que les proporciona una administración demasiadas veces cómplice o pasiva, y tributan menos que en otros lugares. Se conforman con ello pero están imponiendo al conjunto de las empresas y a la economía y la sociedad en general un modelo productivo insostenible.

Así que aquí lo que hay que hacer es hablar claro. ¿Creemos que lo que hoy conviene a la economía española es que los trabajadores ganen menos y los propietarios del capital más?

La patronal debería hablar claro y tratar de convencernos de que lo mejor es que el modo en que ha crecido nuestra economía siga así siempre y, por supuesto, que nos demuestre que eso es posible sin producir daños ambientales irreversibles, conflictos sociales e incluso la quiebra de millones de pequeñas y medianas empresas que lo que en realidad necesitan es demanda efectiva que no puede venir, en su mayor proporción, más que de salarios directos, indirectos y diferidos suficientes.

La patronal está haciendo un ejercicio de irresponsabilidad histórica al actuar con tanta ceguera o con tanta falta de escrúpulos. Limitarse a tratar de ahorrarse salarios mediante la reducción de las cotizaciones sociales no es solamente algo que perjudique a los trabajadores. Es una estrategia suicida para la inmensa mayoría de las empresas porque solo conviene a las que tienen un poder de mercado que no estará nunca al alcance de todas. Además, están defendiendo una demanda que debilita a la seguridad social, que es lo que busca el lobby bancario para favorecer así el negocio privado, incluso por la vía radical del establecimiento de un sistema de capitalización privado. Así la patronal le hace también el peor de los favores a millones de pequeños y medios empresarios.

La patronal no solo se pone enfrente de los sindicatos, o del gobierno como quieren hacer creer. Se está situando enfrente de toda las sociedad manteniendo una postura ciega y radical que lo único que busca es aumentar los privilegios de los más ricos para ganar más y para quitarse de encima los impuestos que contribuyen al sostenimiento de la sociedad, una estrategia que en ningún otro país ha dado resultados que no sean los de empobrecer a todos y frenar la modernización de la economía.

Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada (Universidad de Sevilla). Su página web: http://www.juantorreslopez.com

 

Jorge Gómez Barata: De la teoría y la práctica política (Descargar Documento)

Jorge Gómez Barata

 

Para comprender los procesos políticos contemporáneos no basta con consumir noticias. Además se necesitan conocimientos teóricos e históricos elementales, cierta metodología y convicciones firmes. Todo ello forma una estructura de filtrado ideológico que permite usar la información como vehiculo para la aproximación a la verdad. En ese ejercicio la honestidad intelectual de quien enseña o escribe es decisiva.

De la teoría y práctica política partes: I II III IV V Vi VII y VIII 

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Mercosur rechaza fuerte a golpistas y aprueba uso de monedas locales para comercio regional

Página/12/Granma

En un contundente gesto de rechazo, los países del Mercosur anticiparon que no considerarán válido ningún acto unilateral de parte del gobierno golpista de Honduras, ni siquiera el llamado a elecciones. Así quedó consignado en el documento final de la cumbre que se realizó ayer en Asunción. La propuesta partió de Cristina Kirchner: “No podemos tolerar lo que sería una ficción de un gobierno de facto que destituye a un gobierno democrático, luego se compromete a llamar a elecciones y entonces se reconoce ese proceso electoral posterior”, sostuvo durante el plenario.

Luego de su intervención, Cristina Kirchner recibió un llamado del destituido presidente Manuel Zelaya, quien le agradeció sus palabras y, todavía en Nicaragua, le anticipó el recorrido que realizaría hasta la frontera: poco después ingresó a Honduras simbólicamente por espacio de una hora (ver página 5).

En un bloque que permanece trabado ad infinitum en ciertos aspectos económicos, la conjunción de presidentes que piensan parecido les permite en cambio avanzar con fluidez en las cuestiones políticas y sociales. Así, Argentina llevó la idea de trabajar sobre Honduras y la epidemia de gripe A. Los presidentes lo tomaron y avanzaron ayer rápidamente hasta llegar a importantes conclusiones.

El golpe en Honduras estuvo presente en todos los discursos durante la cumbre celebrada en el flamante e impactante Centro de Convenciones de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol). La apertura de la sesión corrió por cuenta del anfitrión, Fernando Lugo. “Honduras es una herida que sangra”, lanzó el paraguayo, quien ayer le pasó la presidencia pro témpore del bloque a Tabaré Vázquez. Lugo profetizó que “ese golpe no quedará impune”.

El segundo turno correspondió a la presidenta argentina, quien recién se estaba acomodando en su lugar cuando Lugo le dio el pase. Su llegada tarde fue un tema. Cristina Kirchner le achacó la culpa al canciller Jorge Taiana, quien permaneció impasible a su lado. Pero también adjudicó a “la misoginia que cunde” que siempre se informe sobre las demoras de las mandatarias. “Me ha tocado asistir a tres cumbres internacionales en las que hubo hombres que llegaron tarde y tuvimos que esperarlos media hora, pero nadie dio cuenta de esa noticia”, comparó. En Cancillería derivaban la responsabilidad en los funcionarios de ceremonial, que la noche anterior informaron que a la Presidenta la esperaban a las 9 en vez de a las 8. Ya en Buenos Aires, Taiana asumió culpas: “La Presidenta no llegó tarde, estuvo a la hora que se le dijo”.

Anécdotas aparte, la cumbre volvió a mostrar a Cristina Kirchner en un rol activo respecto del golpe en Honduras. “Es importante abordar la cuestión sin discursos inflamados, ni agresiones, pero sí con mucha decisión y precisión, que también debemos condenar cualquier intento de lo que denomino ‘golpes benévolos’, que serían destituir a través de una gestión cívico-militar a un gobierno constitucional, pasar un tiempo y luego convocar a elecciones –que seguramente tendrán la presencia de numerosos delegados internacionales– y de esta manera legalizar lo que constituye un golpe y entonces concebir la carta de defunción de la Carta Democrática de la OEA y también hacer una ficción la cláusula democrática de nuestro Mercosur”, subrayó en su intervención.

Tabaré Vázquez tomó la posta y consideró que el bloque debía considerar inválido ese llamado a comicios. El brasileño Luiz Inácio Lula da Silva también fue enfático. “Lo de Honduras es un retroceso democrático que no se puede tolerar y con el que no se puede transigir”, despachó. Desde la presidencia de Brasil informaron que luego lo llamó a Zelaya para desearle “suerte” en su travesía hacia la frontera. “Tené cuidado”, le aconsejó.

En los mensajes de los presidentes se destacó la acción desplegada por la OEA y si bien hubo reconocimiento a la posición mantenida por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, sobrevoló la idea de que Washington es quien tiene la llave para cortarle el camino al gobierno de facto. Sin el venezolano Hugo Chávez –quien decidió no asistir en señal de desacuerdo porque no se invitó a Zelaya a la cumbre– ni el ecuatoriano Rafael Correa, el boliviano Evo Morales fue quien se encargó de alzar la voz contra “el imperio”, según definió. Sostuvo que pese a las consideradas palabras de Obama existe en Estados Unidos una derecha que favorece a los golpistas, de lo contrario le permitirían a Zelaya aterrizar en la pista que el Comando Sur posee en territorio hondureño. Imaginó que no dudarían en permitirlo en caso de que quien hubiera derrocado al gobierno fuera una guerrilla de izquierda.

En su segunda intervención, Cristina Kirchner pidió que lo que se estaba diciendo quedara plasmado en el documento final. “Si no todo lo que diríamos, haríamos o hemos escrito en materia de democracia sería pura ficción”, insistió.

El resultado fue una muestra de respaldo del bloque al gobierno democrático de Zelaya y de repudio al de Roberto Micheletti, con una contundencia que no suele verse en los almibarados ámbitos diplomáticos. En una declaración los presidentes expresaron que “no reconocerán a ningún gobierno que surja de esta ruptura institucional”. “El gobierno constitucional y legítimo de Honduras es el encabezado por el presidente Manuel Zelaya”, para quien exigieron “el retorno sin restricciones”.(Fernando Cibeira, desde Asunción)

Mercosur aprueba uso de monedas locales para comercio regional

Granma

 

ASUNCIÓN, 24 de julio. — Los mandatarios de los países miembros del Mercado Común del Sur (Mercosur) aprobaron hoy el uso de las monedas locales en el intercambio comercial regional, en sustitución del dólar como referencia.

Recuerda PL que esa práctica fue introducida por Brasil y Argentina desde el 2008, experiencia que asumirán Paraguay y Uruguay a finales del 2010, una vez que los bancos centrales establezcan un sistema de cotización.

La Cumbre 37 de Mercosur, que se desarrolla en la capital paraguaya, no aceptó la eliminación del doble arancel aduanero y la elevación del arancel externo común promedio, y ni siquiera pudo analizar las trabas comerciales que existen en algunos países miembros.

En la reunión se expresó una rotunda condena al golpe de Estado en Honduras. La presidenta argentina, Cristina Fernández, pidió exigir medidas efectivas contra los golpistas y reiteró que este suceso constituye un precedente muy peligroso.

Evo Morales, mandatario de Bolivia, insistió en que los países de la región deberían tomar nota del origen de la asonada militar. “¿Cuál es el origen del golpe de Estado en Honduras? Desde el punto de vista nuestro es la intervención militar de Estados Unidos a través de su base militar (Soto Cano) instalada en ese país centroamericano”.

También rechazaron la presencia militar yanki en Sudamérica.

Mercosur tiene como miembros plenos a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, en tanto Bolivia, Chile, Ecuador y Venezuela son estados asociados. La presidencia pro témpore del organismo será ejercida en los próximos seis meses por Uruguay.

En la inauguración del foro, el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, aseguró que no es momento de retroceder frente a los desafíos del proceso integrador, por ser el único camino viable para los pueblos.

Pensamiento de nuestra América. Autorreflexiones y propuestas (Descargar Libro)

pensamiento-de-nuestra-america
Roberto Fernández Retamar

ISBN: 987-1183-35-6

Buenos Aires: CLACSO   http://www.clacso.org.ar/ , enero de 2006

(15,5 x 22,5 cm) 155 páginas

 

 

INDICE

  • Prólogo
  • Lección inagural. Generalidades de la historia: dos siglos en un día
  • Lección Uno. Independencia o muerte
  • Lección Dos. Las dos grandes vertientes en la constitución de nuestras naciones
  • Lección Tres. Ante el naciente imperialismo contra la nueva metrópoli
  • Lección Cuatro. Tras el águila y la serpiente
  • Lección cinco. Utopía y radicalización en nuestro pensamiento
  • Lección Seis. Inicios de la segunda independencia
  • Lección siete. Insurgencia de la América marginada
  • Lección ocho. América den la historia. América piensa al mundo
  • Resumen
  • Bibliografía
  • Colaboraciones

Fernández Retamar es uno de los más exquisitos cultores de nuestra lengua y siempre resulta placentero para una institución como CLACSO, cuya misión es divulgar los resultados de las investigaciones y elaboraciones teóricas de los científicos sociales de América Latina, enriquecer su propuesta editorial con los escritos de quienes aportan nuevas perspectivas de interpretación de nuestra realidad social y, además, lo hacen con una estética deslumbrante que muy ocasionalmente se encuentra en los tradicionalmente áridos textos de los académicos.

Fernández Retamar, poeta, ensayista y pertinaz explorador de todos los recovecos de nuestra cultura, ilustra con su vida y su obra la permanente vigencia de una categoría social que los intereses dominantes y las modas intelectuales de nuestro tiempo trataron infructuosamente de borrar de la faz de la tierra: la del intelectual crítico.

Este libro, nacido del curso que su autor ofreciera a través del Campus Virtual de CLACSO, demuestra sobradamente la riqueza del pensamiento social latinoamericano. 

Prólogo : Atilio A. Boron

Fragmento

(…)Un prólogo a una obra tan rica como esta podría extenderse casi inde¬finidamente. Permítasenos pues evitar caer en tamaño error señalando, ya para concluir, un rasgo a nuestro entender importantísimo del pen¬samiento latinoamericano: su universalidad. En este y en otros ensayos, Fernández Retamar ha insistido en una idea seminal: nuestra condi¬ción de periferia del imperio nos obliga a ser universales. El “exotismo indoamericano” es uno de los peligros que, tal como acertadamente lo señala Michael Löwy, acecha al pensamiento crítico de nuestra región. Sin embargo, justo es señalar que en tal pecado han caído con harta más frecuencia europeos y norteamericanos que nuestros intelectuales críticos. Nuestra condición colonial y periférica no nos permite esos lujos. Así como Marx corregía la visión mesocrática de Hegel al conce bir al proletariado como la clase universal por excelencia, nos parece que Fernández Retamar aporta elementos suficientes para entender las razones por las cuales el pensamiento emancipador de nuestro tiempo tiene su hogar en lo que Martí apropiadamente denominaba “nuestra América” y no en las metrópolis imperiales. La sutil, extensa y a la vez férrea tiranía del imperialismo no nos deja otra alternativa que pensar en términos universales, trascendiendo los “exotismos” y los particula¬rismos. No se puede pensar seriamente a América Latina si no es des¬de el anti-imperialismo y el anti-capitalismo, anverso y reverso de un mismo y único tipo histórico de sociedad que ha colocado a nuestro planeta al borde de un holocausto. Cualquier pensamiento que omita abordar estos temas, en consecuencia, debe callar sobre todos los de¬más: hablar de democracia, derechos humanos o libertad, sin antes ex¬pedirnos sobre el permanente ataque que sobre estos valores perpetran el capitalismo y el imperialismo, descalifica como poco serio y superfi¬cial cualquier discurso, por bien intencionado que sea.

De lo anterior, de esta vocación inexorablemente universalista que caracteriza al pensamiento emancipador de América Latina, se desprenden numerosos problemas que mal podríamos tratar de exa¬minar aquí. No obstante, hay uno que quisiéramos por lo menos dejar planteado: ¿por qué ha sido precisamente nuestra región, y no otras también sometidas a la dominación imperialista como África y Asia, la que ha sobresalido en este proceso de elaboración de un pensamiento emancipatorio, radical y antiimperialista? Descartadas las hipótesis li¬neales que erróneamente adjudican a la pobreza y la miseria virtudes revolucionarias, concientizadoras o contestatarias, tanto en el plano político como en el intelectual, ¿por qué ha sido América Latina el escenario en el cual se han venido plasmando estas ideas? ¿Por qué ha sido precisamente en estas tierras donde se revive la teoría del im¬perialismo, donde se elabora la teoría de la dependencia, donde surge la teología de la liberación, donde aparece la pedagogía del oprimido, donde resurge la teoría del estado; donde, por fin, el marxismo renace con más fuerza en momentos en que gran parte de los intelectuales progresistas de las metrópolis imperiales aceptaban resignadamente participar en sus funerales?

Creo que hay varias claves que deberían ser exploradas en un tra¬bajo de más largo aliento. Por una parte, nuestra proximidad –geográfi¬ca, política, económica y social– con la Roma americana, para citar una vez más a Martí, es un elemento decisivo catalizador del pensamiento crítico. Si bien no hemos vivido en sus entrañas, como el Apóstol de la independencia cubana, conocemos muy bien al monstruo, lo tenemos muy cerca, y eso no puede sino favorecer una visión integral del capi¬talismo y del imperialismo, de su insanable naturaleza predatoria y su absoluta incapacidad para construir un mundo en donde imperen la ¬ justicia, los derechos humanos, la libertad y la democracia. En segundo lugar, porque Cuba está en América Latina, y sus luchas, su coherencia a lo largo de casi medio siglo, su inclaudicable vocación de construir el socialismo a pesar de los bloqueos, atentados y sabotajes de todo tipo pergeñados por el imperialismo, constituyen un ejemplo extraordina¬riamente pedagógico y una permanente fuente de inspiración para los interesados en la “autorreflexión” que nos propone Fernández Retamar. En tercer lugar, por la vitalidad de los movimientos sociales de la re¬gión que han venido oponiendo creciente resistencia a los proyectos del imperialismo. No fue por casualidad que Perry Anderson escribió que América Latina está a la vanguardia de la lucha mundial contra el neo¬liberalismo y el imperialismo. Las consecuencias intelectuales de seme¬jante protagonismo no pueden por lo tanto sorprendernos3. Finalmente, una cuarta clave tanto o más polémica que las anteriores tiene que ver con lo siguiente: América Latina se ha convertido en la heredera privile¬giada de las mejores tradiciones del pensamiento emancipador y liber¬tario europeo, mismas que fueron relegadas al museo de antigüedades por gran parte de la intelectualidad del Viejo Continente. Por supuesto que esto no nos torna inmunes al riesgo simétrico al del “exotismo in¬doamericano” señalado por Löwy: el de un decadente “eurocentrismo”, que obstaculice irreparablemente la comprensión de nuestras propias realidades al percibirlas como torpes “desviaciones” de la historia ideal hegelianamente desplegada en tierras europeas.

Es un riesgo que debemos afrontar. Pero el otro, aún más grave, es el de arrojar totalmente por la borda la tradición intelectual europea, incluyendo al marxismo además del psicoanálisis y las revoluciones teóricas de proyección universal protagonizadas por Darwin y Einstein. Para desarrollar una fecunda síntesis teórica capaz de promover y faci¬litar los procesos emancipatorios, el pensamiento crítico latinoameri¬cano deberá navegar por un estrecho erizado de toda clase de acechan¬zas pero también pletórico de grandes promesas. Por su utilidad para transitar por este azaroso recorrido, este libro de Fernández Retamar constituye un valiosísimo e indispensable mapa de navegación.

Buenos Aires, 21 de diciembre de 2005

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