La Reforma Universitaria : desafíos y perspectivas noventa años después (Descargar Libro)

 
la-reforma-universitaria

Sader, Emir; Gentili, Pablo; Aboites, Hugo.

CLACSOhttps://www.clacso.org.ar/

Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales,

Buenos Aires. 2008.

ISBN: 978-987-1543-05-2

Descriptores Tematicos: Reforma universitaria, Educación superior, Universidades públicas, Democratización de la educación, Historia de la educación, Autonomía universitaria, Sistema educativo, Fines de la educación, América Latina, Caribe

INDICE

  • Páginas preliminares 
  • I. Actualidad de la Reforma Universitaria 
  • -La Reforma de Córdoba. Vientre fecundo de la transformación universitaria
  • -Permanencia, continuidad y cambio del movimiento universitario (Reflexiones a propósito de la evocación de la Reforma de Córdoba)
  • -Reflexiones en torno a la autonomía universitaria
  • -‘Una vergüenza menos, una libertad más’. La Reforma Universitaria en clave de futuro
  • -Reforma Universitria de Córdoba, noventa anos. Um -Acontecimento Fundacional para a Universidade Latino-americanista
  • -A atualidade dos ensinamentos da Reforma de Córdoba (1918). Ou qual a herança de Córdoba nas reformas atuais?
  • -La autonomía en México. Entre la libertad, el Estado y el interés privado (1921-2008)
  • -Las huellas de la Reforma en la crisis universitaria argentina
  • -Trazos del Movimiento Reformista Universitario en Uruguay
  • -La agenda incumplida. La reforma universitaria de Córdoba en Guatemala
  • -Autonomía y Reformas. Cuba y la Reforma de Córdoba
  • -La Reforma de Córdoba. Impactos y continuidad en las experiencias de la República de Cuba
  • -Argentina y Brasil, noventa años después de la Reforma de Córdoba. Algunos hallazgos sobre el derecho a la educación superior
  • -Actualizar los postulados de la Reforma Universitaria de 1918. Las universidades deben valorar la diversidad cultural y promover relaciones interculturales equitativas y mutuamente respetuosas
  • -Latinoamérica desde abajo. Las redes trasnacionales de la Reforma Universitaria (1918-1930)
  • -Manifesto dos Estudantes de Córdoba. Aos Estudantes, Homens e Mulheres Livres da América no Século XXI
  • II. Las huellas de la Reforma 
  • -La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sudamérica (Manifesto del 21 de junio de 1918) (Córdoba, 1918)
  • -Segunda campaña en Chile. Manifiesto pro-Reforma Universitaria (Chile, 1922)
  • -La Reforma Universitaria.
  • -¿Puede ser un hecho la Reforma Universitaria?
  • -Por la unión moral de América
  • -La Reforma Universitaria y el problema americano
  • -Manifiesto de los estudiantes brasileños de Río de Janeiro a sus compañeros en el país
  • -La Reforma Universitaria y la Facultad de Derecho de Montevideo
  • -Hacia la Universidad Nacional
  • -La Reforma Universitaria en Guatemala
  • -El homenaje de la continuidad (En el cuarenta aniversario de la Reforma Universitaria)
  • -Discurso al recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Central de Las Villas

 

Este libro constituye una contribución para pensar críticamente los procesos de transformación y cambio institucional en los sistemas universitarios de América Latina y el Caribe. Por diversos caminos y desde diversas posiciones, sus autores y autoras realizan un conjunto de aportes al debate sobre la actualidad y los desafíos de la Reforma Universitaria de 1918, iniciada en Córdoba y extendida a todo el continente americano, marcando intensamente las luchas por la universidad pública durante los últimos noventa años. Los temas y problemas expuestos en este volumen ponen de manifiesto la extraordinaria vitalidad y pertinencia del legado reformista, así como el impostergable desafío de pensar nuevos procesos de transformación universitaria comprometidos con la construcción de sociedades más justas e igualitarias.

La Reformade Córdoba
Vientre fecundo de la transformación universitaria

Carlos Tünnermann Bernheim*

 
(Fragmento)

Este año cumple noventa años el célebre “Movimiento de Córdoba”, así llamado por haberlo iniciado los estudiantes de la Universidad de Córdoba, Argentina, en 1918. El Movimiento, que se extendió por todo el continente latinoamericano, promovió una reforma profunda de las universidades de esta región del mundo, en las que hasta entonces sobrevivían resabios coloniales incrustados en el modelo francés o napoleónico, que las nacientes repúblicas hispanoamericanas adoptaron al momento de producirse la Independencia.

La Reforma de Córdoba fue el primer cuestionamiento serio de la Universidad latinoamericana tradicional y, según algunos sociólogos, marca el momento del ingreso de América Latina en el siglo XX. Las universidades latinoamericanas, como fiel reflejo de las estructuras sociales que la Independencia no logró modificar, seguían siendo los “virreinatos del espíritu” y conservaban, en esencia, su carácter de academias señoriales. Hasta entonces, Universidad y sociedad marcharon sin contradecirse, pues durante los largos siglos coloniales y en la primera centuria de la República, la Universidad no hizo sino responder a los intereses de las clases dominantes de la sociedad, dueñas del poder político y económico y, por lo mismo, de la Universidad.

El Movimiento de Córdoba, que se inició en junio de 1918, fue la primera confrontación entre una sociedad que comenzaba a experimentar cambios de su composición social y una Universidad enquistada en esquemas obsoletos. La importancia de este Movimiento es tal que varios estudiosos de la problemática universitaria latinoamericana sostienen que ésta no puede ser entendida, en su verdadera naturaleza y complejidad, sin un análisis de lo que significa la Reforma de Córdoba, que dio un perfil propio a la Universidad de nuestra región.

La clase media emergente fue la protagonista del Movimiento, en su afán por lograr acceso a la Universidad, hasta entonces controlada por la vieja oligarquía terrateniente y el clero. La Universidad aparecía a los ojos de la nueva clase como el canal capaz de permitir su ascenso político y social. De ahí que el Movimiento propugnara por derribar los muros anacrónicos que hacían de la Universidad un coto cerrado de las clases superiores. La creciente urbanización fue otro factor que, ligado a los anteriores, contribuyó a formar la constelación social que desencadenó el Movimiento, justamente calificado como la “conciencia dramática” de la crisis de cambio que experimentaba la sociedad latinoamericana.

La Reforma de Córdoba trajo a las Universidades latinoamericanas la autonomía universitaria, como su fruto más preciado. Su conquista ha sido fundamental para el desenvolvimiento de las universidades. En cuanto a la “función social” de la Universidad, por la cual abogó el Movimiento, la elección de las autoridades universitarias por la propia academia y el cogobierno son postulados que hoy están consagrados en las leyes y estatutos universitarios de la región. Córdoba marca un hito en la historia de la Universidad latinoamericana: “La Universidad, después de 1918, no fue lo que ha de ser, pero dejó de ser lo que venía siendo”, afirmó Germán Arciniegas: “1918 fue un paso inicial, la condición para que se cumpliera el destino de la Universidad en América como Universidad”.

Por lo dicho se desprende la importancia que tiene la Reforma de Córdoba para una mejor comprensión de la problemática universitaria latinoamericana actual. A noventa años del Movimiento de Córdoba, varios de sus postulados siguen vigentes, aunque con nuevos contenidos y significación. Otros, en cambio, han sido superados con el decurso de los años. En conjunto, sin embargo, el legado de Córdoba sigue encarnando los ideales más generosos en torno a la Universidad latinoamericana. De ahí que sea válido afirmar que con ella entroncan los procesos que en nuestros días persiguen la transformación de nuestras universidades (…)

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De Narváez y la realidad virtual

Humberto Zambón

Río Negro On Line

De Narvaez

El posmodernismo ha decretado la muerte de las ideologías y de las interpretaciones del mundo, del hombre y de la historia. Lo que queda son pequeñas historias e interpretaciones discontinuas entre sí, sin un hilo unificador, limitadas a lo superfluo y a lo liviano, a lo cotidiano.

Jean Baudrillard es un pensador de los tiempos posmodernos. Él da un paso más: no sólo anuncia la muerte de las ideologías y de la historia sino que también comunica la desaparición de la realidad.

Con el posmodernismo la realidad ya no es lo que conocíamos. Para Baudrillard, la única realidad es la virtual, la que construyen los medios. O, mejor dicho, los dueños de los medios y los poderosos intereses económicos que representan. Son los medios los que crean u ocultan acontecimientos, sus “creativos” crean o modifican lo que pasa y generan una nueva realidad, que podrá ser mentirosa pero es una “realidad” irrefutable en la que todos creen y de la que todos hablan.

La gente cree que piensa pero en realidad repite lo que pensaron los grandes grupos de poder o, mejor dicho, lo que esos grandes grupos decidieron que la gente pensara, que no es lo mismo.

Hay un novelista norteamericano, John Grisham, que utiliza esta nueva realidad virtual para mostrar cómo se puede crear un presidente de la primera potencia mundial. Grisham no es muy querido por los críticos literarios exigentes, pero es un buen artesano de la literatura, fabricante de best sellers bien elaborados, siguiendo una repetida fórmula exitosa de abogados y juicios. En su novela “La hermandad”, publicada hace nueve años, muestra cómo la CIA y los poderosos intereses del complejo militar-industrial pueden fabricar un presidente que el pueblo americano crea que eligió libre y democráticamente.

La novela se trata de un ignoto representante parlamentario, Aaron Lake, a quien convierten en pocas semanas en un candidato triunfante. Para ello lanzan un programa multimillonario de publicidad con “su rostro y unas breves palabras suyas y, en un abrir y cerrar de ojos, se habrá usted convertido en el político más famoso del país”, según le dice al comienzo el director de la CIA. Lake le objeta: “La fama no gana elecciones”, por lo que el primero completa su pensamiento: “No, desde luego. Pero el dinero sí. Con dinero se compran la televisión y las encuestas, y asunto concluido”.

Pero no tenemos que recurrir a una novela, y menos norteamericana, cuando entre nosotros tenemos esa nueva y palpable realidad. Se llama Francisco de Narváez y hasta hace poco era el casi desconocido ex dueño de “Casa Tía”. Pero utilizó millones para crear un imperio comunicativo a partir de América y más millones todavía para convertirse en un exitoso ganador de elecciones, al mejor estilo del ficticio Aaron Lake. Gastó tanto dinero que hasta su socio, Mauricio Macri, dijo que se le había ido la mano y que no sabía cómo lo iba a justificar. Pero estas palabras no importaron, porque los medios decidieron que no importaban ni tampoco saber de dónde salía tanto dinero. Y ganó las elecciones sin que se le haya caído una sola idea.

Su artífice de la campaña, Jaime Durán Barba, en una entrevista publicada en la revista “Debate” el 4/7/09 lo justifica: “…cuando los candidatos debaten ideas, los medios no le dan suficiente espacio. Y sí lo dan cuando uno le dice idiota al otro, lo injuria o va al programa de Marcelo Tinelli. Los mismos medios que reclaman ideas le dan espacio a lo que la gente le interesa” y, más adelante, “¿Qué le interesa al joven actual? Su iPod, no quedarse fuera de la red, participar en Facebook; es otro mundo”.

Somos viejos, de otro mundo. Todavía creemos en la fuerza de la razón y creemos en el hombre y sus valores. Y creemos que otro mundo más racional y justo no sólo es posible sino imprescindible para el progreso del ser humano. Creemos en la real democracia participativa, que no tiene nada que ver con la “virtual” que nos fabrican los medios. Y creemos en la realidad “real” y en la verdad, convencidos de que la práctica y la historia son las encargadas de validarla.

Por ello nos sentimos obligados a resistir al avance de la “realidad virtual”. En esta lucha no podemos menos que recordar la historia de Walter Benjamín, el gran pensador de la Escuela de Frankfurt. Cuando Hitler avanzaba sobre Europa occidental le pidieron que se exiliara porque en su condición de judío y de socialista corría un doble peligro, pero él se negó, porque en Europa quedaban posiciones a defender. Y las defendió, hasta que tuvo que optar por el suicidio para no caer en manos de los nazis que lo perseguían. Pero su lucha no fue estéril sino que contribuyó a la derrota del fascismo.

La vida de Walter Benjamín es parte de un “gran relato”, de esos que son abominados por el posmodernismo. Así como Benjamín en el siglo pasado defendió las últimas posiciones de la libertad, nosotros, enarbolando esas ideologías, que no han muerto, y esos “grandes relatos” que dan sentido a la historia del hombre, debemos defender las posiciones de la racionalidad que aún quedan ante el avance de la “realidad virtual”.

Humberto Zambón es ex decano de la UNC.

 

 

Calderón ha sido siempre enemigo de la educación pública y de la UNAM

La defensa de la educación pública, gratuita y laica, es tarea fundamental del pueblo ante los permanentes avances del gobierno panista y empresariado por privatizarla e imponerle carácter religioso.

 

Pedro Echeverría V

Kaos en la Red

1. Al mismo tiempo que Calderón se ponía ayer la camiseta del equipo de fútbol de la UNAM con el aplauso de futbolistas, se publicaba que “la decisión de la Secretaría de Educación Pública (SEP) de que el bachillerato de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) no reciba apoyos económicos por no entrar a la reforma en este nivel de estudios, representa una presión para obligar a los centros educativos a aceptar ese proyecto”, afirmó la secretaria de Desarrollo Institucional de la misma UNAM, Rosaura Ruiz. Dijo que es “incorrecta e inaceptable esa decisión porque hay recursos para el bachillerato, que a la universidad le tocan esos recursos esté o no en la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS)”. La UNAM decidió no participar en dicha reforma porque mantiene una perspectiva diferente sobre lo que debe ser el objetivo central del bachillerato.

 

2. En la visión de la UNAM, la educación media superior debe preparar a los estudiantes para continuar con sus estudios de licenciatura y de posgrado, mientras que la SEP ha señalado que se requiere gente para el trabajo. Señaló la doctora Ruiz que la universidad considera que todo alumno, de cualquier parte del país y sistema de bachillerato, tiene que contar con una formación integral que incluya conocimientos humanísticos, científicos y artísticos, Dijo: no queremos formar técnicos, aunque un estudiante de la UNAM se puede incorporar como técnico, pero el objetivo no es que ahí se quede… nunca estuvimos de acuerdo con la SEP, porque la UNAM siempre pondrá el énfasis en la formación interdisciplinaria, ya que el bachillerato es la última etapa en donde un alumno adquiere un conocimiento general de todas las disciplinas.

 

3. El desastre educativo no es por la profunda ignorancia en este campo de Calderón o de su secretario de Educación, sino por los intereses privatizadores que ambos representan como personajes de la derecha y su proyecto de destruir la educación pública. ¿Se recuerda que todos los dirigentes panistas estudiaron en colegios privados? Ni Álvaro Obregón (1920/24) ni López Mateos (1958/64), como presidentes, sabían nada en la materia educativa pero se valieron de Vasconcelos y Torres Bodet, respectivamente, para impulsar enormes proyectos educativos que hicieron historia, tales como la identidad nacional, la alfabetización, las casas del pueblo, el Plan de once años, los libros gratuitos, etcétera. Hoy, las tareas son distintas pero se requiere criterios que busquen una educación popular profunda y de calidad. Basta con revisar datos internacionales de la OCDE para darnos cuenta de nuestro desastre educativo.

 

4. Por ese motivo, la defensa de la educación pública, en su carácter de gratuita y laica, es una tarea fundamental del pueblo mexicano ante los permanentes avances del gobierno panista y del empresariado por privatizarla, así como para imponerle un carácter marcadamente religioso. Los funcionarios panistas, en sus discursos, se han visto obligados a decir que respetan la gratuidad y el laicismo porque son principios educativos consagrados en la Constitución; pero -tal como lo hicieron los gobiernos de De la Madrid, Salinas y Zedillo- no han dejado de instrumentar proyectos tecnológicos y privatizadores en el campo educativo. No puede ser de otra manera ni esperarse otra cosa porque el proyecto calderonista, como se ha dicho, busca crear mano de obra barata.

 

5. Por ese motivo el panismo en el gobierno, con el total apoyo de la iniciativa privada y los medios de de información, se han dedicado a hacer campañas contra la UNAM por ser “nido de delincuentes” y ponen como ejemplo a los cuatro estudiantes asesinados y a Lucía Morett, herida, por estar en un campamento de las FARC. Los panistas en el congreso aprovechan cualquier oportunidad para desprestigiar a la educación pública, a la UNAM en particular. la oportunidad para declarar que la UNAM puede ser un semillero de guerrilleros y por tanto, debe llevarse la investigación hasta sus aulas. Todavía hoy en el legislativo, ante el planteamiento de que se vote un apoyo a Lucía contra su extradición, un diputado panista dijo que los estudiantes asesinados y Lucía fueron a hacer investigación pero para secuestros, para poner bombas y para asesinar.

 

6. La educación pública de carácter gratuita y laica ha sufrido muchas agresiones de parte de los sectores privados más retardatarios del país. Desde que la Constitución de 1857 le arrebató el monopolio educativo a la Iglesia, pero mucho más desde que la Revolución Mexicana y los debates del Constituyente la instituyeron en la Carta Magna de 1917. A pesar de los miles de errores que se le pudieron haber criticado en casi siglo y medio de vigencia, a pesar de que la enorme miseria y marginamiento de un sesenta por ciento de la población, así como de la manifiesta incapacidad y dolo de la mayoría de sus más altos funcionarios, fue la educación pública la que abrió de par en par sus puertas para que todo el pueblo mexicano pudiera acceder a ella. La educación pública es del pueblo, mientras que la educación privada ha sido de los sectores privilegiados.

 

7. En muchos países, sobre todo en los que entraron en primer lugar al modelo de desarrollo capitalista, la educación pública y la educación privada han mantenido equitativo balance a través de muchas décadas. En México, con base en la historia de su desarrollo económico y político, la educación ha tenido que estar bajo el control del Estado porque la burguesía privada creció y se desarrolló a la sombra de las políticas gubernamentales y nunca demostró el menor interés porque la población obtuviera educación. Los sectores privados, a través de la historia, más que educación, sólo se preocuparon por dar capacitación a sus obreros con el fin de incrementar la producción y sus ganancias. Por eso, cuando ha tenido la fuerza para imponer su proyecto educativo han buscado acabar con la educación pública.

 

8. No debe olvidarse que el PAN, desde el día de su nacimiento en 1939, todos sus principios ideológicos y programáticos han apoyado al sector privado y al mismo tiempo han combatido todo lo público. Al denunciar la doctora Ruiz que la SEP busca imponer por medio de la RIEMS una reforma con un programa para crear mano de obra barata, para preparar técnicos al servicio del capital, está diciendo una gran verdad. Pero también es verdad que se pretende destruir a la UNAM –que en las últimas décadas ha recibido premios internacionales que la hacen figurar entre las 50 universidades más importantes del mundo- para que la educación privada sea el modelo de educación nacional. Por eso los estudiantes y profesores a nivel nacional deben unir sus fuerzas para defender la educación pública, popular, laica y gratuita.

Colombia: el estado cipayo

Amenazada Venezuela por inminente acuerdo militar entre Colombia y EEUU

ABN

uribe

Nuevamente las relaciones de Venezuela con Colombia entran en revisión, y esta vez en condición de alerta, luego de que el Gobierno de Bogotá admitiera oficialmente que negocia con Washington un acuerdo para la instalación de contingentes militares estadounidenses en por lo menos tres bases de la Fuerza Aérea colombiana y en dos de la armada. El Gobierno colombiano, siguiendo razonamientos de Washington, dice que la presencia de militares estadounidenses en bases colombianas no necesita aprobación del Congreso. El Ministro de Defensa, Freddy Padilla, manifestó que los expertos asesores norteamericanos en el tema de la cooperación militar, consideran que el Congreso colombiano no tendría que aprobar esta ayuda, porque la misma formaría parte de un convenio ya existente.

Casi al filo de la media noche del lunes 20 de julio, el presidente venezolano, Hugo Chávez, anunció que había ordenado la revisión de las relaciones con el vecino país, por considerar que ese proyecto representa una amenaza para la seguridad de Venezuela.

El proyecto colombo-estadounidense fue sacado a luz por la revista neogranadina Cambio, en su edición del pasado 02 de julio, hecho que fue criticado por el ministro de Defensa de Colombia, Freddy Padilla.

El ministro dijo: “Rechazo y critico a los colombianos o estadounidenses que filtraron esa información, porque este es un acuerdo entre dos naciones serias, que se hace con la reserva debida por lo delicado del tema”.

El semanario reveló que las conversaciones, llevadas subrepticiamente por las partes, están en su fase final y que el acuerdo al cual se arribará, tendrá una duración de 10 años.

La quinta y última ronda de negociaciones se llevará a cabo en Washington, a principios de agosto, ha dicho la fuente periodística

Señala asimismo, que el convenio tiene la finalidad de “suplir” las operaciones de la estratégica base estadounidense de Manta, en el Pacífico ecuatoriano, la unidad militar de Estados Unidos más importante en Latinoamérica, cuyas actividades deben cesar el próximo mes de septiembre, luego de que el Gobierno del presidente Correa se negara a renovar la vigencia del tratado que lo hizo posible.

Nueva concepción estratégica

Las tareas de control y vigilancia que sobre el movimiento de los insurgentes colombianos, el tránsito del narcotráfico y las operaciones militares de los gobiernos del área, venía haciendo el Comando Sur de Estados Unidos, desde la base de Manta, serán asumidos por las nuevos establecimientos norteamericanos en Colombia.

Se trata de una nueva concepción estratégica que descentraliza las operaciones focalizadas en Manta para redistribuirlas, con nuevas funciones, mayor penetración e igual alcance, en puntos específicos del territorio colombiano.

Bases colombianas

De acuerdo con lo revelado por el semanario Cambio y con lo admitido por el gobierno de Bogotá, son cinco las bases involucradas en la negociación.

Tres de la Fuerza Aérea: “Malambo”, al sur de Barranquilla, en el norte colombiano; “Palanquero”, en el Departamento de Cundinamarca,en el centro del país, y “Apiay”, al sur, en el Departamento del Meta.

Los otros dos puntos son dos bases de la Armada: Málaga, en el Pacífico, y Cartagena en el Caribe (Atlántico).

Palanquero como eje

La base “Capitán Germán Olano”, ubicada en “Palanquero”, en el departamento de Cundinamarca, en el centro del país, será el eje operacional del acuerdo.

Esta base, sede del Comando de Aéreo de Combate Nº 1 (CACOM 1), de la Fuerza Aérea colombiana , tiene una pista de aterrizaje de 3.500 metros, mucho mayor que la de Manta que es de 2.900 metros, donde pueden despegar y aterrizar tres aviones al mismo tiempo.

Está provista de cerca de 60 aviones, entre los cuales destacan el grupo de Mirage 5, de fabricación francesa , y el Kfir, de factura israelí. Además cuenta con ” barrera de frenado”, un sistema de redes que detiene al avión que aterriza a altas velocidades.

Palanquero es un complejo militar que puede hospedar a 2.000 hombres, con casino, supermercado, hospital, teatro, y dos hangares que pueden albergar entre 50 y 60 aviones, cada uno.

Las otras son “Malambo”, ubicada en un poblado que coexiste en conurbación con Barranquilla, al sur de esta ciudad de la costa Caribe, cerca de la Guajira venezolana, sede del Comando Aéreo de Combate Nº 3 (CACOM 3), y “Apiay”, en la población de Villavicencio, en el Departamento del Meta, asiento del CACOM 2.

Las bases navales incluidas en el proyecto, como dijimos, son: Cartagena, en el Caribe colombiano, y Málaga, en el Océano Pacifico.

La legalidad

 

Este lunes 20 de julio se reiniciaron las actividades legislativas en el Congreso colombiano. Los liberales plantearon la discusión del tema de la presencia estadounidense en las bases colombianas.

Se anunció la citación a cámara de tres ministros para que expliquen la situación que ha comenzado a generar consecuencias, y que, según varios legisladores, es violatoria del Artículo 173 de la Constitución Nacional de Colombia, que sólo permite el tránsito por el territorio nacional de contingentes militares extranjeros, previa aprobación del Senado.

Los ministros que han sido llamados son Fabio Valencia Cossio, de Relaciones Interiores; Jaime Bermúdez, de Relaciones Exteriores, y Freddy Padilla, de la cartera de Defensa.

Pero el Gobierno colombiano, siguiendo razonamientos de Washington, dice que la presencia de militares estadounidenses en bases colombianas no necesita aprobación del Congreso.

El Ministro de Defensa, Freddy Padilla, manifestó que los expertos asesores norteamericanos en el tema de la cooperación militar, consideran que el Congreso no tendría que aprobar esta ayuda, porque la misma formaría parte de un convenio ya existente.

Y subrayó además, que las aeronaves que ingresen al país en el marco de este acuerdo son de cooperación técnica y no estarán equipadas con armamento de ataque.

“Este acuerdo -expresó- es más de lo mismo. Hace parte de la misma cooperación, además, es un acuerdo que contempla la Constitución de Colombia.

Por su parte, el presidente Uribe dijo a la prensa: “…obtener acuerdos con países como los Estados Unidos, para que , con todo el respeto a la Constitución colombiana, a la autonomía de Colombia, nos ayude en esta batalla contra el terrorismo, contra el narcotráfico, es de la mayor conveniencia para el país”.

Soldados y dólares

El nuevo acuerdo militar que discuten Colombia y Estados Unidos, contempla la presencia en suelo colombiano de otros 1.400 efectivos militares: 800 soldados y 600 contratistas, en un estatus legal que debe dirimir el asunto de la inmunidad de ese personal ante la justicia de Colombia.

Asimismo, el acuerdo contemplaría un desembolso de 5 mil millones de dólares por parte del gobierno de Washington, durante los 10 años de vigencia del acuerdo.

Alcance aéreo y marítimo

La base de “Palanquero”, eje de este convenio, situada en Cundinamarca, permitirá a las fuerzas militares de EE.UU, continuar operando los aviones radar AWAC E3 y los aparatos de reconocimiento P3, que desde Manta, en el Pacífico, han sobrevolado toda la región del norte de Suramérica.

Es por eso que a esta base aérea, descertificada por Washington, luego de que en 1999 partiera de allí la misión que bombardeó el caserío Santo Domingo, en Tame, Arauca, causando la muerte de 18 campesinos, le ha sido restituida su condición de receptora de ayuda financiera para la lucha contra el “narcoterrorismo”.

El convenio contempla también la presencia en aguas cercanas a Colombia, de un portaaviones de la armada de Estados Unidos.

Interrogado por la prensa sobre este punto, el Ministro Padilla dijo que era posible, aunque dijo que eso podría ocurrir, incluso, si no se firma el acuerdo.

“El portaaviones lo señalan en aguas internacionales, es decir, que con o sin acuerdo puede estar ahí”, puntualizó.

La amenaza sobre Venezuela

Las cinco bases colombianas que albergarán contingentes militares estadounidenses, incrementarán la amenaza potencial que, hasta ahora, han significado para Venezuela.

Están dispuestas de tal manera, que cubren de norte a sur el flanco occidental del país, de la siguiente manera: Al norte, en aguas del Caribe colombiano y a la altura de la Guajira venezolana, la base naval de Cartagena.

Un poco más abajo, también muy cerca de la frontera del Estado Zulia, la base aérea de Malambo, sede del CACOM 3.

En el centro de Colombia, Cundinamarca, a nivel del Táchira y Barinas, la base de “Palanquero”, sede del CACOM 1.

Al sur, en el Departamento del Meta, a nivel de los estados Apure, Bolívar y Amazonas, la base aérea de Apiay, asiento del CACOM 2.

Y más al sur, la base naval de Magdalena, en el Pacífico colombiano, completando el barrido completo del flanco occidental de Venezuela.

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Crisis financiera: Una confluencia fatal de fracasos

Juan Torres López

 

Sabemos ya perfectamente que la crisis que vivimos no es solamente una crisis financiera, aunque se haya llevado por delante a una buena parte del sistema bancario mundial, que ahora se encuentra prácticamente en quiebra.

También, y aunque lo quieran negar quienes se aferran ciegamente al liberalismo doctrinario, ha fallado un sistema de regulación permisivo con los poderosos, concebido para que éstos puedan hacer y deshacer libremente con sus capitales y basado, o simplemente justificado retóricamente, en la quimera de los mercados autorregulables capaces de asumir y resolver sin mayores disturbios cualquier dosis de riesgo por grande que sea en aras de aumentar el beneficio. Aunque no será fácil que los reguladores pongan límites a la ingeniería financiera desorbitada y cuasi fraudulenta, al apalancamiento artificialmente desbocado y a la libertad absoluta de la que disfrutan los capitales y sus propietarios, también se tendrá que establecer antes o después una regulación más represiva en el mundo financiero.

Ha fallado también la articulación sistémica del propio capitalismo que se ha mostrado incapaz de proporcionarse a sí mismo los resortes de seguridad que puedan impedir que los disturbios en un segmento de la vida económica, como ahora en lo financiero, afecten fatalmente al conjunto provocando, como está sucediendo, su parálisis casi completa. Eso obligará a disponer en el futuro de una supervisión más rigurosa y de mecanismos de intervención anticipada que traten de evitar el peligro de inestabilidad que, en todo caso, nunca van a desaparecer en un sistema intrínsecamente desigual y que necesita generar constantemente asimetrías para alimentar al capital que le sirve de base y fundamento.

Han fallado instituciones, como los propios gobiernos y los bancos centrales que, a pesar del poder acumulado, han sido incapaces, bien por complicidad, bien como efecto de las anteojeras ideológicas con que analizan la realidad, de anticipar lo que evidentemente iba a ocurrir y, por supuesto, de hacer frente a la crisis con eficacia cuando ésta se ha desatado. No será extraño, pues, que incluso tarde o temprano se ponga también sobre la mesa la necesidad de disponer de nuevas instancias de gobierno y toma de decisiones (por supuesto, no necesariamente más democráticas y transparentes) en el plano internacional e incluso también nacional para evitar que los disturbios localizados, como viene ocurriendo, terminen por generar problemas globales.

Y por supuesto han fallado, como incluso algunos dirigentes de la derecha y del poder económico establecido lo reconocen, los sistema de incentivos y muchos de los valores que se han fomentado para lograr emprendimiento y conseguir la necesaria legitimación del sistema.

Lo que quiero señalar mencionando todo estos extremos es que la crisis está siendo muy, muy profunda y que, por tanto, los arreglos necesarios para que los fundamentos del capitalismo permanezcan igual, que en definitiva es lo que se va a buscar por los poderes que dominan el mundo, las respuestas a la crisis de éstos últimos tendrán que ser también muy profundas, aunque se adopten taimadamente, con disimulo y procurando, en definitiva, que parezca que todo lo ocurrido no ha sido más que un accidente.

Yo intuyo que van a conseguir darle la vuelta a la situación y regenerar el sistema financiero, aunque no tengo certezas sobre el modo en que van a lograrlo, ni estoy seguro de que las medidas que finalmente se apliquen sean capaces de evitar en el futuro nuevos sobresaltos, ni de que todo ello vaya a resultar netamente positivo para el bienestar social e incluso para la estabilidad macroeconómica.

Y tengo esas duda precisamente porque hay otro fracaso que es el que hace que los poderes que determinan las decisiones sociales disfruten de la gran capacidad de maniobra que tienen: el de las izquierdas de todo el planeta que se han mostrado incapaces de hacer ver a los ciudadanos lo que en realidad hay detrás de la crisis y de empoderarlos para hacer posible que se pusieran en marcha decisiones alternativas a las que se van a aplicar solo para salvaguardar los intereses de los más ricos y privilegiados.

Se trata de un fracaso histórico que a su vez tiene que ver con diversas dimensiones pero que creo que se podrían resumir en una principal: las izquierdas no han sabido civilizar a la sociedad, como sí ha hecho el liberalismo, en torno a valores, incentivos materiales e inmateriales y principios éticos.

Mientras que el neoliberalismo ha creado sociedad, aunque haya sido la no-sociedad del individualismo, las izquierdas siguen actuando arrastradas por el racionalismo decimonónico que les lleva a pensar que su tarea no es la de socializar sino la de crear ellas mismas el marco social (como hace la socialdemocracia cuando gobierna, si lo consigue) o la de descubrir y presentar a las gentes el horizonte objetivo al que tarde o temprano y de modo inexorable se encaminarán los hechos sociales.

Un planteamiento tan errado es el que lleva a que las izquierdas más pragmáticas como la socialdemocracia se limiten a tratar de conseguir mejores condiciones de vida desde los gobiernos pero sin poner en marcha un proyecto civilizatorio alternativo. Lo que generalmente tiene como consecuencia que la propia práctica de gobierno socialdemócrata, aunque más favorable a los trabajadores que la liberal, termine por generar ciudadanos que finalmente abrazan el liberalismo. Y, por otro lado, a que las izquierdas más radicales se dediquen simplemente a dibujar con renovada precisión el alcance de su radical proyecto político y a presentar ante los ciudadanos el camino que se suponen que deberán asumir como un imperativo categórico para mejorar su condición.

Una y otra práctica, y ambas superpuestas frente a un neoliberalismo mucho más coherente y con más inteligencia política, han desarmado a los trabajadores y han propiciado el desafecto creciente que, nos guste o no reconocerlo, se da entre las clases más desfavorecidas y los partidos de la izquierda.

Hay que hacer frente a este fracaso y hay que acometer esa tarea con decisión, con un esfuerzo de convergencia muy sincero y fraternal, con gran lucidez y, sobre todo, sin un ápice de sectarismo sino anteponiendo a cualquier otra cosa los elementos transversales que permitan hacer mallas y construir redes.

Es verdad que se necesitan medidas radicales para lograr que la crisis (y no solo en este episodio concreto que vivimos sino la que constantemente supone un capitalismo que deja morir cada día a casi 30.000 personas de hambre) se resuelva favorablemente para los empobrecidos. Pero eso no puede llevar simplemente a radicalizar el discurso sino a mezclarse más íntimamente con la gente. Es verdad que para poner en marcha un proyecto político alternativo será necesario disponer de más poder pero eso no puede llevar a fortalecer las organizaciones y las burocracias sino a crear contrapoderes basados en la movilización social destinada al sabotaje pacífico de las injusticias. Y es verdad que la lucha contra el capitalismo es en realidad un enfrentamiento puramente político pero eso tampoco puede significar que las izquierdas centren su diálogo con la sociedad en esa única dimensión sino que deben humanizarlo, hacerlo más cordial y vinculado también, o quizá sobre todo, al mundo de las emociones y los afectos que mueve a las personas normales y corrientes. No hay que olvidar que si algo pone de relieve una crisis como la que vivimos y en general un sistema social como el capitalismo que condena a la muerte por hambre o falta de agua, a la ignorancia, a la enfermedad y al desamparo a millones de personas cuando se dispone de recursos suficientes para evitarlo, es su incapacidad para practicar la fraternidad. Es decir, su radical fracaso para humanizar a los seres humanos. Por eso, quizá si la izquierda comenzara a trabajar para poner en marcha prácticas políticas de este otro signo, fraternales, de emociones y afectos, de reunión, de deliberación y debate, en lugar de dedicarse simplemente a gestionar o simplemente a radicalizar sobre el papel sus programas, las salida a la crisis que vivimos y a las que vendrán, serían diferentes.

Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada (Universidad de Sevilla). Su página web: http://www.juantorreslopez.com