Del Sur hacia el Norte: Economía política del orden económico internacional emergente (Descargar Libro)

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Giron, Alicia; Correa, Eugenia

CLACSO https://www.clacso.org.ar/

Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Buenos Aires. octubre. 2007.

ISBN: 978-987-1183-78-4.

 

 

Descriptores Tematicos: Nuevo Orden Economico Internacional, Economia Politica, Relaciones Economicas Internacionales, Cooperacion Sur-Sur, Globalizacion, Desarrollo Economico y Social, America Latina, Argentina, Brasil, China

INDICE

  • Prólogo
  • Introducción
  • Parte I. Circuitos imperiales: finanzas, energía y poder y su impacto en América Latina
  • Circuito monetario y actores del orden económico internacional
  • Energía y poder: precios del petróleo
  • Argentina y América Latina, organizaciones económicas multilaterales y gobernabilidad. La economía política por otros medios
  • China y América Latina: auge y caída del Consenso de Beijing y el Consenso de Washington
  • Parte II Inserción financiera y exclusión social
  • Metas de inflación, desempeño económico y distribución del ingreso
  • Regímenes cambiarios e integración
  • Gobierno corporativo e inversionistas institucionales
  • Inversión extranjera directa y de cartera en América Latina: la carrera financiera a fondo
  • Mercados de capital emergentes y desarrollo e integración
  • Globalización financiera y exclusión social
  • Parte III Globalización e inserción internacional de Argentina
  • Estrategia para la inserción financiera internacional de Argentina en el marco del Plan Fénix
  • Deuda externa y soberanía: análisis y lecciones de la reciente reestructuración argentina
  • Argentina frente a la viabilidad institucional del Mercosur
  •  
  • Parte IV Agenda, perspectivas y escenarios de la cooperación Sur-Sur
  • Elementos a considerar para una agenda de investigación económica en América Latina
  • Democracia y participación política de las mujeres en el proceso de integración social
  • Economía del cuidado, equidad de género y nuevo orden económico internacional
  • Economía solidaria y autogestión en Brasil: síntesis de una investigación
  • Globalización, empresas transnacionales y desarrollo en América Latina
  • IBSA: una opción de cooperación Sur-Sur

 

 

Prólogo 

Aldo Ferrer*

(Fragmento)

Este libro se ocupa de un tema fundamental para América Latina:

el comportamiento del sistema internacional que encuadra el desarrollo económico y social de nuestros países. Cuenta con importantes contribuciones sobre diversos aspectos de la realidad planetaria, que ahora llamamos globalización, y una excelente introducción y resumen que realizaron sus coordinadoras, Alicia Girón y Eugenia Correa. Su publicación constituye un aporte significativo al tratamiento de las materias que aborda.

Una obra de semejante alcance motiva las propias reflexiones sobre las mismas cuestiones y vuelve a plantear un viejo dilema; a saber, el contrapunto entre el contexto externo y las realidades internas como determinante del curso de los acontecimientos, del subdesarrollo o el progreso, de la subordinación o la capacidad de decidir el propio destino en el orden global. En definitiva, debe explicarse por qué, frente al mismo escenario internacional en el pasado y en la actualidad, algunos países inicialmente rezagados fueron capaces de pasar al frente y otros no.

En efecto, en la experiencia contemporánea, determinados países asiáticos como Corea, Taiwán y Malasia han logrado surgir no sólo del subdesarrollo, sino incluso de la condición colonial, hasta convertirse en naciones industriales emergentes. En cambio, los países de América Latina, que conquistaron su independencia hace dos siglos, no se han zafado todavía del subdesarrollo y la dependencia.

Los países exitosos no prosperaron porque consiguieron cambiar su contexto externo, lo cual es imposible dada la insignificancia de su poder relativo, sino porque transformaron su relación con el resto del mundo a partir de su propia transformación interna. Este es, también, el dilema de América Latina. Por razonables y oportunas que sean nuestras reflexiones respecto de la necesidad de crear un nuevo orden mundial más equitativo, nuestra capacidad de impulsarlo es vecina a cero.

En cambio podríamos, desde adentro, construir una inserción internacional compatible con nuestro desarrollo. Dicho de otro modo, somos impotentes para cambiar el mundo, pero decisivos para determinar cómo estamos en él.

Es preciso, entonces, observar simultáneamente el escenario mundial y las realidades nacionales que determinan buenas o malas respuestas a los desafíos que plantea la globalización. También resulta oportuno partir de algunos consensos básicos sobre dos cuestiones fundamentales; a saber, la globalización y el desarrollo, y las relaciones entre ambos. Detengámonos brevemente sobre estos temas.

La globalizaciòn

Constituye un sistema de redes en las cuales se organizan el comercio, las inversiones de las corporaciones transnacionales, las corrientes financieras, el movimiento de personas y la circulación de información que vincula a las diversas civilizaciones. Asimismo, es el espacio del ejercicio del poder dentro del cual las potencias dominantes establecen, en cada período histórico, las reglas del juego que articulan el sistema global. Uno de los principales mecanismos de la dominación radica en la construcción de teorías y visiones que son presentadas como criterios de validez universal pero que, en realidad, son funcionales a los intereses de los países centrales.

Las redes de la globalización abarcan actividades que trasponen las fronteras nacionales. Su peso relativo en el conjunto de la economía mundial ha crecido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, las actividades que se desarrollan dentro de cada espacio nacional constituyen la inmensa mayoría de la actividad económica y social.

Las exportaciones representan el 20% del producto mundial, del cual el 80% se destina a los mercados internos. Las filiales de empresas transnacionales generan alrededor del 10% del producto y de la acumulación de capital fijo en el mundo, lo que indica que el 90% del producto se realiza por empresas locales y otro tanto de las inversiones se financia con el ahorro interno. Las personas que residen fuera de sus países de origen representan el 3% de la población mundial, vale decir que el 97% de los seres humanos habitan en los países en los que nacieron.

En el plano real de los recursos, la producción, la inversión y el empleo, el espacio interno tiene un peso decisivo. Sin embargo, en la esfera virtual de las corrientes financieras y la información, la dimensión global es dominante y contribuye a generar la imagen de que se habita en una aldea global, sin fronteras. Según ella, los acontecimientos estarían determinados por el impacto de las nuevas tecnologías y, por lo tanto, por fuerzas ingobernables e incorregibles por la acción pública o de organizaciones de la sociedad civil. Una de las expresiones de esta postura es la teoría de las expectativas racionales, según la cual los actores económicos anticipan e inhiben las decisiones del Estado que pretenden interferir en el funcionamiento natural de los mercados.

Esta imagen fundamentalista de la globalización es funcional a los intereses de los países y los actores económicos que ejercen posiciones dominantes en el orden global. En realidad, la aparente ingobernabilidad de las fuerzas operantes en el seno de la globalización no obedece a fenómenos supuestamente indominables sino a la desregulación de los mercados, que es una expresión transitoria del comportamiento del sistema mundial(…) 

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El doble error de Robert McNamara

Damien Millet y Eric Toussaint

L’Humanité

 

Robert McNamara, secretario de Estado norteamericano de Defensa y luego Presidente del Banco Mundial, activo partidario de la intervención en Vietnam y feroz anticomunista, acaba de morir a la edad de 93 años. Sus actuaciones entre 1961 y 1981 contribuyeron a dar forma a la economía mundial de hoy. En el momento de los balances Éric Toussaint y Damien Millet revelan la amplitud de los desastres causados en su carrera, apoyada en el tríptico comercio, guerra y deuda.

Primer Presidente – Director General de la multinacional automovilística Ford sin ser miembro de la familia Ford, McNamara sólo permanecerá en este cargo cinco semanas antes de llegar a ser Secretario de Defensa de los Estados Unidos, bajo la presidencia de John F. Kennedy (1961-1963), cargo que mantendrá con el presidente Lyndon B. Johnson (1963-1968), McNamara es uno de los principales artífices de la agresión militar de los EE.UU. a Vietnam, guerra a menudo denominada “la guerra de McNamara”. Ejerció continuas presiones para enviar allí más tropas militares, en total más de 500 000 soldados. Alrededor de 1 millón de combatientes comunistas y patriotas vietnamitas y 4 millones de civiles fueron asesinados entre 1961 y 1975. Años más tarde, McNamara reconocería sus errores : “Nosotros, los miembros de las administraciones Kennedy y Johnson, participes directos en las decisiones sobre Vietnam (…) nos equivocamos, estábamos terriblemente equivocados.” Además añadirá: “Yo nunca había visitado Indochina, y no comprendía nada de su historia, de su lengua, de su cultura, de sus valores. Era totalmente insensible a todo ello. (…) Cuando se trataba de Vietnam, estábamos en posición de decidir una política para una tierra desconocida para nosotros.”

 

En 1968, cuando la situación llego a ser muy difícil para los EE.UU., McNamara es nombrado presidente del Banco Mundial, donde se va a comportar como un misionero, continuando la campaña anticomunista. Su llegada marca un giro significativo en el Banco Mundial que da un acelerón a la deuda, al utilizarla como una verdadera arma geopolítica. De 1968 a 1973, el Banco Mundial concertó más préstamos que durante todo el periodo 1945-1968. Se incitaba a los países del Sur a pedir préstamos masivamente, para financiar la modernización de su aparato de exportación y para vincularles más estrechamente al mercado mundial. De hecho, McNamara empuja a los países de Sur a someterse a las condiciones asociadas a estos préstamos, a aceptar infraestructuras inútiles, presupuestos sociales insuficientes, a construir grandes presas ruinosas en un medioambiente saqueado, a deudas colosales… El cebo utilizado: liquidez puesta a disposición de gobiernos locales sin ningún mecanismo de lucha contra la corrupción y la malversación de fondos públicos. A cambio de esta liquidez, los gobiernos aceptan la mayor parte de las recomendaciones del Banco Mundial.

 

¿A quién se otorgan estos préstamos? En plena guerra fría, el Banco Mundial interviene para oponerse a la influencia soviética y a las diferentes tentativas nacionalistas y antiimperialistas. La estrategia fue doble. Por una parte, el Banco Mundial apoyó a los aliados estratégicos de los EE.UU. en las diferentes regiones del planeta (Mobutu en Zaire, Suharto en Indonesia, Pinochet en Chile, las dictaduras brasileña y argentina…) para reforzar el área de influencia estadounidense. Por otro lado, el Banco Mundial prestó de manera condicionada a países que intentaban aplicar políticas en ruptura con el modelo capitalistas dominante, para poder ejercer un control sobre sus políticas económicas (Nasser en Egipto, N´Krumah en Ghana, Manley en Jamaica, Sukarno en Indonesia…).

 

Al principio de los años 1980, los países del Sur, endeudados en exceso, sufren de lleno el alza brutal de las tasas de interés y la caída de los precios de las materias primas, cuya producción aumentan sin cesar para pagar su deuda, lo cual que acreciente la competencia entre ellos, al mismo tiempo que la demanda no crece en el Norte. Las consecuencias serán terribles para los pueblos del Sur que están obligados por el FMI y el Banco Mundial a desangrarse para pagar a los ricos acreedores.

 

McNamara es culpable de haber dirigido en Vietnam una guerra colonial. También tiene la culpa como presidente del Banco Mundial entre 1968 y 1981 de haber conducido a los países del Sur a un sobreendeudamiento trágico. La gestión de McNamara durante veinte años tenía dos objetivos llevados a buen término: recuperar la ventaja sobre los países que habían afirmado su voluntad de independencia y aumentar la dominación sobre los pueblos del Sur |1| . Hoy, es triste que McNamara no haya sido obligado a rendir cuentas al respecto.

Notas

|1| Para profundizar el tema leer el libro de Eric Tousssaint, Banco mundial, el golpe de estado permanente, El Viejo Topo, Barcelona, Enero 2007 (http://www.cadtm.org/spip.php?article2563 ); Editorial Abya-Yala, Quito, Julio 2007; CIM, Caracas, Agosto 2007; Observatorio DESC, La Paz, Noviembre 2007. Ver también en francés: « Robert McNamara, artisan de la mise au pas des peuples » Damien Millet et Eric Tousssaint, http://www.cadtm.org/spip.php?article4565

 

Tomado de Rebeliòn

El peligro acechante: ¿A qué teme Washington en América latina?

Manuel Freytas

IAR Noticias

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El punto central para la preservación del sistema capitalista -tal cual lo expresan y admiten todos los analistas oficiales- es la preservación de la “gobernabilidad” que las crisis cíclicas y periódicas ponen en riesgo, tal como está sucediendo ahora con el proceso recesivo con desocupación a escala mundial. En este escenario, los “enemigos de paja” que Washington inventó para preservar el “orden constitucional” regional van a ser reemplazados por otro enemigo más peligroso y “real” incubado en el marco de los estallidos y protestas sociales que se avecinan.

A) La “gobernabilidad” del sistema

¿Qué es la “gobernabilidad” y para que la utiliza el sistema?

En términos de organización política y social, la “gobernabilidad” es el control, en oposición al descontrol.

El sistema capitalista (como cualquier sistema de poder) necesita tener el control político y social (ya sea por medio de la fuerza o por medio de la persuasión) como condición prioritaria para desarrollar su modelo económico de explotación del hombre por el hombre, y su dinámica de apoderamiento del trabajo social y de concentración de riqueza en pocas manos.

Para cumplir esa misión (de controlar para desarrollar su modelo económico) el sistema capitalista utiliza (y a utilizado históricamente) dos formas de dominio: El militar (gobiernos de fuerza) y el político (gobiernos persuasivos).

Traducido en planos de la realidad: El control por vía militar se llama “dictadura”, y el control por vía persuasiva se llama “democracia”. Toda la historia del capitalismo hasta el presente se construyó sobre esta dinámica funcional de “contrarios”, que se complementan como alternativa de dominio.

Ambas metodologías de control responden a un solo objetivo: Preservar y reciclar el dominio del sistema capitalista (explotador y depredador del planeta) a modo de “civilización única”. Sin la lógica del control militar (la fuerza) o sin la lógica alternativa del control político (la persuasión) el sistema capitalista no podría existir. Y no podría existir por una razón central: Socialmente (y matemáticamente) la acumulación de riqueza en pocas manos en el sistema capitalista genera más rechazo (racional o inconsciente) que aceptación.

Los perjudicados (los explotados y expulsados del sistema) superan infinitamente en número a los beneficiados (los incluidos dentro del sistema). Como resultante del accionar del sistema capitalista: En estos momentos, la mitad de la población mundial vive en condiciones de “pobreza estructural”, y de esa cifra hay 1000 millones de personas que sobreviven en condiciones de hambre e indigencia (sin cubrir sus necesidades elementales de supervivencia). El resultante del sistema capitalista en la sociedad humana no se puede discutir porque es estadístico y matemático, pero si se puede deformar y ocultar por medio de la manipulación cultural y mediática. Seguir leyendo “El peligro acechante: ¿A qué teme Washington en América latina?”

Sabían y ayudaron un poquito

Juan Gelman

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La Casa Blanca conocía desde hacía meses el golpe que se preparaba en Honduras, aunque ahora los voceros del Departamento de Estado finjan una inocencia sorprendida. El actual embajador estadounidense en Tegucigalpa, Hugo Llorens, lo sabe muy bien: el 12 de septiembre de 2008 llegó al país centroamericano y, nueve días después, el ahora golpista general Romeo Vásquez declaraba por la emisora HRN que lo habían buscado “para botar del gobierno al presidente Manuel Zelaya Rosales” (www.proceso.hn, 21-9-08). Agregó: “Somos una institución seria y respetuosa, por lo que respetamos al Señor Presidente como nuestro Comandante General y nos subordinamos como manda la Ley”. Igualito que Pinochet antes de alzarse contra Salvador Allende. Cualquier semejanza es apenas obra de la realidad.

El 2 de junio de este año, Hillary Clinton acudió a Honduras para participar en una reunión de la OEA. Entrevistó a Zelaya y le manifestó su disconformidad con el referéndum que el mandatario planeaba llevar a cabo simultáneamente con las próximas elecciones presidenciales. Funcionarios norteamericanos señalaron que “no creían que ese plebiscito fuera constitucional” (The New York Times, 30-6-09). Seis días antes del golpe, el diario hondureño La Prensa informaba que el embajador Llorens se había reunido con políticos influyentes y jefes militares “para buscar una solución a la crisis” causada por el referéndum (www.laprensahn.com, 22-6-09). La “solución” encontrada es notoria.

Es difícil suponer que los mandos militares de Honduras, armados por el Pentágono y formados en la Escuela de las Américas, que a tantos dictadores latinoamericanos les enseñó cómo hacerlo, se hayan movido sin el acuerdo de sus mentores. Por lo demás, los golpistas no ocultaron las razones de su acto: Zelaya se estaba acercando demasiado al “comunista” de Chávez, el venezolano más odiado por la Casa Blanca: en julio de 2008, bajo su mandato, Honduras adhirió a la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), el nuevo “eje del mal” en América latina. Demasiado, ¿verdad?

Demasiado, sí, porque Honduras es territorio estratégico para el Pentágono, que desde la base de Soto Cano, donde se estacionan efectivos de la fuerza aérea y de la infantería estadounidenses, no sólo domina América Central: este verdadero enclave es fundamental en el esquema militar de EE.UU. para una región rica en recursos naturales. Aunque nunca tocó los intereses de las corporaciones extranjeras ni de los dueños locales del poder económico, Zelaya constituía un peligro de “desestabilización”. Cabe señalar que el referéndum sobre la convocatoria o no de una Asamblea Constituyente que podría permitir la reelección de Zelaya no era vinculante. Nadie se molestó en Washington por la reforma constitucional que permitió en Colombia la reelección de Alvaro Uribe, gran aliado de EE.UU., que ni siquiera fue plebiscitada. Es que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

Los golpistas hondureños son impresentables. El general Romero Vásquez Velásquez, echado por Zelaya, de regreso con el golpe y autor del secuestro y expulsión del presidente, fue alojado en la penitenciaría nacional en 1993 junto con otros diez miembros de una banda acusada de robar 200 automóviles de lujo (www.elheraldo.hn, 2-2-93). Era entonces mayor del ejército; como general, se dedica a robar un gobierno elegido en las urnas. Otro impresentable es el ministro consejero Billy Joya, que no hace honor a su apellido (o sí, según se mire): fue jefe de la división táctica del batallón B3-16, el escuadrón de la muerte hondureño que torturó y “desapareció” a numerosas personas en los años ’80. El “Licenciado Arrazola” –uno de sus alias– es un experto en la materia: estudió los métodos de las dictaduras argentina y chilena (www.michelcollon.info, 7-7-09). Son antecedentes conocidos, pese a lo cual, o por eso mismo, fue elegido para formar parte del régimen golpista, tan democrático pues.

La represión en Honduras continúa. El jueves de la semana que pasó fue detenido el padre de Isis Obeid Murillo, el joven de 19 años asesinado por el ejército en el aeropuerto de Tegucigalpa: tuvo la peregrina idea de exigir públicamente justicia para su hijo (www.wsws.org, 11-7-09). Los salvadores de la democracia expulsaron a periodistas de Associated Press, desaparecieron de la pantalla al Canal 21 y efectivos armados ocuparon el canal 36 (Miami Herald, 1-7-09). Es la concepción de la libertad de prensa que caracteriza a los golpistas.

La Casa Blanca sigue blanda con lo que calificó de “acto ilegal”. Hillary se niega a llamarlo “golpe de Estado” porque eso implicaría automáticamente el cese de la ayuda económica y militar estadounidense a Honduras. Las conversaciones sobre un arreglo pacífico que tienen lugar en Costa Rica, en las que el presidente Oscar Arias actúa de mediador a pedido de Obama, son una farsa. Pero tienen un costado importante: entrañan un reconocimiento oficioso del régimen impuesto. Arias ya anunció que tratará de “presidente” tanto al golpista Micheletti como al mandatario elegido en las urnas y depuesto. Esto sí que es ecuanimidad.

Reinician las Conversaciones Migratorias entre Cuba y los Estados Unidos

Gramma

Seis años después de haber sido suspendidas por la administración Bush, fueron reanudadas las rondas de conversaciones migratorias entre Cuba y los Estados Unidos

Declaración de Prensa de la Delegación Cubana a las Conversaciones Migratorias con los Estados Unidos, Nueva York, 14 de julio del 2009

El 14 de julio del 2009, seis años después de haber sido suspendidas por la administración Bush, fueron reanudadas las rondas de conversaciones migratorias entre Cuba y los Estados Unidos. La delegación cubana estuvo presidida por Dagoberto Rodríguez, viceministro de Relaciones Exteriores y la delegación de los Estados Unidos fue encabezada por Craig Kelly, subsecretario Asistente Principal para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado.

En esta vigesimoprimera ronda migratoria, Cuba ratificó su compromiso inequívoco con los acuerdos migratorios vigentes entre los dos países y presentó a la parte norteamericana una propuesta de nuevo acuerdo, con el objetivo de garantizar una emigración legal, segura y ordenada entre los dos países y cooperar de forma más efectiva en el enfrentamiento del tráfico ilícito de personas.

El viceministro Dagoberto Rodríguez, jefe de la delegación cubana declaró:…” Hemos tenido una sesión de trabajo fructífera que valida la utilidad del mecanismo de estas rondas para evaluar la marcha de los acuerdos migratorios. Cuba cumple rigurosamente su compromiso con la letra y el espíritu de los acuerdos migratorios. Avanzamos en la identificación de áreas en las que ambas partes debemos trabajar y cooperar para garantizar el cumplimiento de estos acuerdos y propusimos alcanzar un nuevo acuerdo en materia migratoria”.

La delegación cubana reafirmó, asimismo, la preocupación de que no se podrá alcanzar el objetivo convenido al suscribir los acuerdos migratorios, de garantizar que la emigración desde Cuba sea legal, segura y ordenada, mientras que en los Estados Unidos existan la Ley de Ajuste Cubano y la política de pies secos-pies mojados, que estimulan las salidas ilegales y el contrabando de personas, al ofrecer un tratamiento diferenciado a los cubanos que arriban ilegalmente al territorio de los Estados Unidos.

La delegación cubana propuso celebrar la próxima ronda de conversaciones migratorias, en el mes de diciembre, en La Habana y ratificó su disposición a continuar los intercambios para buscar solución a los asuntos pendientes y fortalecer la cooperación en el área migratoria.

 

México: gobierno y sistema, más ilegítimos que nunca

Guillermo Almeyra

La Jornada

 

Sólo votó 43.74 por ciento de los empadronados, a pesar de los miles de millones de pesos gastados por el gobierno para instar a votar y dar legitimidad al espurio presidente Felipe Calderón

Las elecciones realizadas el 5 de julio pasado demuestran una vez más la ilegitimidad del gobierno y la crisis del sistema. Sólo votó 43.74 por ciento de los empadronados, a pesar de los miles de millones de pesos gastados por el gobierno para instar a votar y dar legitimidad al espurio presidente Felipe del Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, impuesto por el fraude hace tres años.

Así, si se suma la abstención de más de 56 por ciento con los votos anulados, que se duplicaron y ascendieron a 5.04 por ciento del padrón, y si dividimos ese casi 44 por ciento entre los tres grandes partidos y los partiditos menores, veremos que el Partido Acción Nacional (PAN), clerical derechista, partido de gobierno, no representa sino una porción reducida de los electores, y el “ganador”, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), expulsado del gobierno hace nueve años por corrupto y antidemocrático, llega cuando mucho a cerca de 15 por ciento del padrón, mientras el Partido de la Revolución Democrática (PRD), cuya dirección conciliadora con el gobierno provocó el repudio de muchos de sus votantes tradicionales, queda tercero (estaba segundo), lejos de los dos primeros que, en realidad, consiguieron un resultado cuatro veces menor que el heterogéneo “partido” de la abstención y del voto nulo, el cual, en realidad es la fuerza mayor.

Es evidente que entre las abstenciones se cuentan las de quienes, por haber emigrado fuera de sus sedes, no podían votar, y la de los enfermos, más las clásicas de los desinteresados de siempre, y no pueden ser contabilizadas todas en el sector que repudió las elecciones. Pero lo cierto es que más de la mitad del país no escuchó las exhortaciones gubernamentales, patronales, de la Iglesia y de los aparatos partidarios a acudir a las urnas y, por lo menos, demostró desinterés. El gobierno nacido del fraude ahora es doblemente ilegítimo, por su carácter minoritario y por su derrota ante el desprestigiado PRI.

El PAN, en efecto, vio caer el número de sus diputados de 206 a 141 y perdió la mayoría en la Cámara de Diputados, que pasó a manos del PRI, que obtuvo 237 de los 500 diputados y que, con sus aliados del Partido Verde Ecologista (22), tiene mayoría absoluta en dicha Cámara. En cuanto al PRD, perdió 40 por ciento de sus diputados (conserva sólo 71, muchos de ellos, además, adversarios de la dirección y partidarios de Andrés Manuel López Obrador, quien llamó a votar por los partidos del Trabajo y Convergencia y venció de modo aplastante al PRD en la zona obrera de la capital, la delegación Iztapalapa, con Juanito, un candidato popular desconocido).

El PRI es un partido de derecha, al igual que el PAN, aunque de una derecha laica, no clerical. Es un partido de caudillos con su respectiva clientela, de burócratas sindicales corrompidos, de caciques “campesinos” que hace tiempo no ven el campo ni en fotografías. Ha estado aliado con el PAN (y con la dirección derechista del PRD) en todas las porquerías posibles y, por supuesto, podrá volver a estarlo y formar una especie de mayoría de geometría variable, un PRIAN, en todas las cuestiones donde el interés de los grandes capitalistas nacionales y extranjeros estén en juego.

En el PRI, además, militan gobernadores asesinos, como el de Oaxaca o el del estado de México, o cómplices de pederastas, como el de Puebla, todos ellos ligados con la extrema derecha y los empresarios, y uno de sus exgobernadores –de Quintana Roo, la zona donde está Cancún– estuvo preso largo tiempo por dirigir el narcotráfico en el sur. Su triunfo, por tanto, aunque debilita al PAN como partido, no debilita a la burguesía sino que le da ciertas garantías, al menos en los sindicatos y organizaciones campesinas que controla burocrática y gansterilmente. De todos modos, en el PRI –a diferencia del PAN– existen aún restos de una ala laica, anticlerical, nacionalista, lo cual provocará tensiones en ese partido en el momento de pretender privatizar el petróleo o la energía eléctrica o de anular la legislación laboral para “flexibilizar” todavía más el mercado de trabajo y rebajar aún más los salarios reales…

En cuanto al PRD, desaparecida la ilusión de poder cogobernar con una política de derecha panista-priísta, probablemente presenciaremos una doble emigración de oportunistas (o no): hacia el PRI o hacia López Obrador, que refuerza su estructura paralela; fuera del PRD, consiguió que el Partido del Trabajo y Convergencia conserven su registro electoral (que podrá utilizar si no obtiene el del PRD) y sigue organizando a millones de personas, muchas de las cuales no votaron esta vez.

De la otra campaña y de los grupos de izquierda, mejor no hablar, pues sigue presente la tarea no realizada y muy resistida de la unificación de la izquierda social y política detrás de un programa común, de frente único, para aparecer como alternativa anticapitalista.

De todos modos, ahora, después del reacomodo interburgués, vienen los problemas reales: la crisis que se agrava, el problema social, la pérdida de la válvula de escape de la emigración y de las remesas, la presión del capital financiero internacional para acabar con la estatización de Pemex, el crecimiento del narcotráfico y el desgaste consiguiente del Ejército. Como siempre, en la cancha se ven los caballos, y la cancha, esta vez, está en pésimas condiciones…