Argentina: Un dato negativo que expresa la continuidad de la dependencia

Sigue la extranjerización de la economía, con buena salud de los grupos concentrados

 

Emilio Marín

La Arena

 

En algunos casos ese predominio de las multinacionales en Argentina se logró adquiriendo empresas vía privatizaciones o con inversiones directas. Esas multis se abrieron paso en el mercado doméstico a los codazos, arropados por el crédito de los bancos extranjeros con los cuales están vinculados por mil lazos públicos o reservados.

En otros ejemplos esa mayor porción de negocios se logró con la ayuda del Estado rioplatense, que en los ´90 vendió a precio vil las empresas estatales con el cuento de que sobrevendría un mejor servicio y más barato para los argentinos. En otros años, proporcionó contratos más que redituables para lo que se llamó la «Patria contratista».

Lo cierto es que de una u otra forma, más los resultados predecibles cuando en un mercado monopolizado juegan –con el referí comprado- determinados jugadores estrellas y otros que son del montón, el capitalismo local está cada vez más concentrado y extranjerizado.

La Encuesta de Grandes Empresas reveló en 2007 que de las 500 mayores firmas hay 337 extranjeras y sólo 163 nacionales. Tomando el dato aislado se podría deducir que el kirchnerismo es más entreguista que el menemismo, pues en 1993 esta relación era de 219 y 281 respectivamente. En realidad la cifra no debe ser tomada así, en el aire. Si se pone en el contexto del resto de la economía, esa conclusión política favorable al hombre de Anillaco sería invalidada. Es que ahora hay más intervención del Estado no sólo con controles sino incluso con una decena de empresas y servicios donde directamente tomó el control (Correo, Aerolíneas, eliminación de las AFJP, designación de directores y/o veedores en directorios de firmas privadas, etc).

De todas formas, con esos matices, idas y venidas, es evidente que el peso de las multinacionales sigue siendo muy elevado en la economía local. Hay renglones donde hay un dominio absoluto, de cien por ciento, como el de las terminales automotrices. Ford, Volkswagen, Citroen-Peugeot, General Motors, Fiat, Iveco, Renault, Toyota y otros socios de la Asociación de Fábricas de Automotores son todos foráneos.

La lógica de estos ejecutivos es hacer aquí lo que le ordenan en Detroit, París, Turín y otras capitales donde funcionan sus casas matrices. La consecuencia está a la vista. En octubre de 2008, las terminales de Adefa estaban concluyendo un año perfecto, con récord de ventas (628.000 unidades) pero ante los primeros nubarrones en Estados Unidos y Europa, tras el estallido de Wall Street, comenzaron a suspender y hasta despedir masivamente empleados. Abrían el paraguas cuando en Argentina aún no llovía…

Por eso es cuestionable que la presidenta de la Nación haya acudido en junio pasado a la planta de General Motors en Alvear, próxima a Rosario, a conceder un préstamo de 70 millones de dólares. Ese dinero de la Anses mereció mejor destino, entre empresas nacionales de las Pymes, cooperativas, familias campesinas, fábricas recuperadas, etc. Que a la GM la ayude la administración Obama, que hoy es su mayor controlante.

 

Los bancos, a full

Los bancos que operan en nuestro país, salvo excepciones, no dan créditos blandos a pequeñas empresas ni tan siguiera a particulares con alguna entrada fija importante con vistas a construir o adquisición de vivienda. La operatoria lanzada en 2007 en tal sentido fue un fracaso estruendoso. A lo sumo son los bancos oficiales –que por medio del Nación y el Bapro encabezan la lista de entidades por depósitos- los que tienen algunas operatorias favorables a la producción y, por ende, el empleo.

Tal amarretismo de préstamos y las ofertas a intereses muy pero muy elevados que generalmente son enjuiciadas en las solicitadas de CAME, no se condice con los números robustos que caracterizan a los balances.

En 2008 las ganancias bancarios superaron los 4.400 millones de pesos, según estadísticas incompletas del Banco Central, pues faltaban dos meses para completar el ejercicio.

Los bancos tienen en el BCRA 47.7 mil millones de pesos, o sea 30.000 millones por encima de lo exigido, una masa que potencialmente podría engrosar su oferta de créditos.

Los primeros diez bancos en el ranking por depósitos tienen el 76 por ciento del total (LA ARENA 23/4). Y en ese pelotón de avanzada hay varias entidades extranjeras, como el Banco Francés (3º), Santander Río (4º), ambos españoles; el británico HSBC (7º) y el estadounidense Citibank (8º).

El total de depósitos asciende a 236.000 millones de pesos pero los créditos no llegan a la mitad, 149.000 millones, y no son para cualquiera.

Dato al margen: algunos millonarios argentinos, disconformes con lo que pagan aquí las entidades, buscaron mejores rendimientos en bancos off shore o emprendimientos aún menos cristalinos que esos, que ya es mucho decir. Algunos fueron estafados por el estadounidense Bernard Madoff, quien dejó un tendal por 50.000 millones de dólares.

Entre los perjudicados están «una ex dueña de una empresa cementera y el ex dueño de un canal de televisión deportivo», informaba «La Nación» del 27/5. ¿Era una forma piadosa de referirse a Amalia de Fortabat y Carlos Avila? Como se trataría de dinero no declarado y sacado al exterior para no pagar impuestos, es muy difícil identificar a los estafados por Madoff. Incluso las demandas judiciales no se hicieron a nombre propio, para no deschavarse, sino como grupo de inversores…

 

Falsa bandera

Uno de los que tiene que hacer frente a esos resarcimientos, porque operaba aquí a cuenta de Madoff, es el Banco Santander. Sin embargo, ni pestañea por esos pagos pues tiene muchísimo más por ganar. En Argentina y resto de Latinoamérica, sobre todo México, tiene 6.000 oficinas, 94.000 empleados y 41 millones de clientes. Vestido con los colores nacionales de varios de esos países, el Santander está listo para festejar el Bicentenario tal como lo propone Cristina Fernández. Sus banqueros hasta son capaces de gritar «Viva la Patria», aunque son más borbones que Fernando VII.

Hablando de falsa bandera, ese es el modus operandi de Techint, que motorizó a la Unión Industrial, Asamblea Empresaria Argentina, Centro de Exportadores, Fundación Mediterránea, Cámara de la Construcción, Bolsa de Comercio, Centro de Industriales Metalúrgicos y los variados seminarios de industriales de primer nivel para que salieran en su defensa, frente a la estatización de tres firmas suyas que decidió el gobierno de Venezuela.

Héctor Méndez, de UIA, Luis Pagani de Arcor-AEA y demás directivos de aquellas entidades, hicieron destempladas declaraciones contra Hugo Chávez. Incluso presionaron al Congreso argentino, que ya aprobó una ley acordando la incorporación de Caracas al Mercosur, para que anule ese ingreso. Entre los activistas de esta cruzada seudo patriótica están Paolo Rocca, Luis Betnaza y Daniel Novegil, respectivamente el presidente y los dos principales directivos del monopolio siderúrgico.

Que esos grupos concentrados defiendan con uñas y dientes sus negocios, es archisabido. Pero no deberían hacerlo enfundándose en la celeste y blanca porque se trata de una trasnacional con sede en el paraíso fiscal de Luxemburgo y que tiene en Argentina sólo el 20 por ciento de su personal.

Se trata de un peso pesado a nivel mundial, con 22.000 empleados y 51.600 millones de dólares de facturación anual de negocios en México, Colombia, EE UU y Asia, más los de su casa en Italia. Venezuela le cortó un tentáculo, Sidor, aunque lo pagó a precio de oro, 1.970 millones de dólares, que no fueron óbice para que el monopolio castigara al gobierno bolivariano con ese boicot a su llegada al Mercosur.

Concluida en lo fundamental esa maniobra, a mediados de junio, Rocca y los directivos de Tenaris, su firma de tubos sin costura para la industria petrolera, se fueron felices a repartir los dividendos de 354 millones de dólares. A la semana siguiente apretaron a sus empleados jerárquicos para que aceptaran «voluntariamente» un recorte del 15 por ciento de sus salarios.

No vaya a creerse que Cristina se disgustó mucho con Rocca. El día antes que se confirmara el reparto del dividendo millonario, la presidenta anunció que prorrogaba la «ley Techint», de 1.200 millones de pesos de subsidios para la promoción industrial de las grandes empresas.

 

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