Paulo Freire. Contribuciones para la pedagogía (Descargar Libro)

paulo-freire-contribuciones
Moacir Gadotti/ Margarita Victoria Gomez/ Jason Mafra/ Anderson Fernandes de Alencar

ISBN 978-987-1183-81-4

CLACSO https://www.clacso.org.ar/

Buenos Aires: , enero de 2008

 

INDICE

  • Prefacio 
  • Primera Parte. Por una educación popular crítica.
  • Una experiencia de educación popular según premisas de la pedagogía crítica
  • Educación popular, cultura e identidad desde la perspectiva de Paulo Freire.
  • Educación popular-juventud-participación: Una alianza posible
  • El diálogo en la obra de Paulo Freire como referente para el diálogo intergeneracional
  • El concepto de praxis en Paulo Freire
  • Apuntes que señalan una nueva concepción educativa
  • Pedagogía crítica para procesos de formación en ciudadanía y desarrollo local
  • Pedagogía crítica: algunos componentes teórico-metodológicos
  • Escuela ciudadana: espacio de diálogo entre las pedagogías de la pedagogía freireana
  • La escuela pública como expresión de educación popular
  • Formación de técnicas y técnicos del campo: Una propuesta freireana
  • Repensando la pedagogía crítica a partir de las unidades productivas recuperadas por sus trabajadores en Uruguay
  • Los círculos de cultura: una posibilidad para dialogar y construir saberes docentes
  • Dispositivos de la educación en red que se procesan en subjetividades democráticas 
  • Segunda Parte. Por una pedagogía participativa.
  • Posfácio. Paulo Freire, tecendo o amanhã 
  • Pedagogía crítica y formación docente
  • Cómo una investigación abre puertas impensadas: Una autocrítica necesaria
  • Pedagogía de la insumisión
  • Nuevo horizonte de diálogo para el pensamiento freireano
  • Los lugares de encuentro con Paulo Freire
  • La incidencia de Paulo Freire en el contexto bolivariano
  • A infoinclusão e as estatísticas para a América Latina
  • A conectividade do presente com a história em Freire e Foucault
  • La enseñanza de las ciencias como necesidad de supervivencia: Reflexiones hacia una pedagogía crítica para la sustentabilidad
  • La reforma de la educación superior universitaria en América Latina: una aproximación crítica desde el pensamiento freireano
  • Proyección de la propuesta de Paulo Freire
  • Hacia una pedagogía de las diferencias des de los aportes de la propuesta de Paulo Freire
  • Posfácio. Paulo Freire, tecendo o amanhã 
  • Marcelo Hernández*
  • Pedagpgía de la insumisión

 

(Fragmento) 

La obra de Paulo Freire forma parte del pensamiento pedagógico en diversos países del mundo y de una manera especial en toda Latinoamérica. La dimensión que ha cobrado su producción lo convierte en un referente inevitable y, como ocurre con todos los autores clásicos, las múltiples lecturas que de él pueden hacerse estarán en relación con los diversos anclajes epistemológicos desde donde se realicen. No es la intención de este trabajo forzar su obra hacia ciertos posicionamientos; nos proponemos recuperar aquellos aportes que contribuyan a sostener una pedagogía que no se subordine a los intereses de la clase privilegiada.

En medio del actual desarrollo de las ideas pedagógicas, y desde los planteos de Freire y la pedagogía crítica, nos tomamos la libertad de hablar de una pedagogía de la insumisión. Apoyarnos en estas concepciones nos obliga a ser rigurosos con sus planteos y también a reflexionar sobre las posibilidades de actualizar el debate a partir de la extensa producción del intelectual brasileño y la corriente de pedagogía crítica.

Partimos de recuperar la indignación que debe despertar todo orden social injusto, y junto a ella la posibilidad de enfrentar la dominación, sin la cual sería imposible mantener el equilibrio que permite la reproducción de las desigualdades. No se trata de un abordaje de la dominación como determinación; en su resistencia y en las alternativas que se logren conformar se asienta la esperanza.

Disputando todos los espacios educacionales posibles

 

El debate entre la corriente nacida en Francia que postuló la teoría de la reproducción y la corriente de la pedagogía crítica ha reforzado la idea de la escuela como ámbito donde transcurre lo educacional. A pesar de que ambas corrientes han realizado aportes más amplios, la fuerza de la contradicción entre una escuela que sólo reproduce las relaciones sociales de producción y otra que ofrece grietas desde donde impulsar la transformación resumió notablemente ambos planteos. Desde nuestra perspectiva, consideramos que es necesario ampliar el análisis de lo educacional más allá del ámbito escolar y cuestionarnos acerca de las prácticas que pueden definirse tanto al interior de las instituciones educativas como por fuera de ellas.

Los medios de comunicación, las fábricas, las bibliotecas y las ONG, entre otros, son también espacios en los que se conforman senti-dos. No sólo la escuela es un sitio donde la permanencia de una cantidad de horas diarias abre la posibilidad a la conformación de sujetos disciplinados a un orden social. Mientras un obrero permanece en la fábrica produciendo bienes, siempre se está buscando la forma de ocultar el conflicto que es inherente a esta forma de producción. Hacia el interior de las organizaciones sociales también se da una batalla por la imposición de sentidos a través de conceptos que se intentan instalar, como empoderamiento, voluntariado, liderazgo, gerenciamiento y gestión, que no son exclusivos del ámbito de las empresas, y que se ponen en circulación en estos espacios con la pretensión de construir hegemonía. Cuando la clase oprimida quiere informarse, queda mayormente bajo las garras de unos medios masivos de comunicación que en la actualidad se encuentran en manos de grandes grupos económicos, responsables de poner en acción refinados mecanismos para manipular los hechos y dejar bien lejos cualquier posibilidad de problematizar las condiciones materiales de existencia de la mayoría de los trabajadores y desocupados.

En diferentes espacios en los que se pone en juego lo educacional, pertenezcan estos o no a la educación formal, los sujetos también pueden recibir una formación crítica a partir de las grietas que se abren como resultado de la lucha y la acumulación histórica de organizaciones independientes de los trabajadores, movimientos sociales, educadores críticos, medios de comunicación alternativos, etc. Una formación que debe quedar velada al momento de asistir al mercado para buscar trabajo, debido no sólo a que ninguna empresa lo considerará como algo que le suma valor a la fuerza de trabajo, sino que implicaría la negación inmediata de cualquier empleo. En otros ámbitos, este ocultamiento puede darse por una decisión conciente, en la que en pos del “progreso” individual se acepta subordinar la mirada de la sociedad a aquellos sentidos que la hegemonía va imponiendo.

En el caso de la institución escolar, hoy la discusión debe contemplar la considerable expansión que ha experimentado la educación privada en Argentina y otros países de la región. En estos microespacios habitan los patrones, y ya no se trata sólo de discutir el carácter del Estado y las posibilidades de intervención en el espacio público, sino que aparece aquí la relación capital-trabajo sin ninguna mediación y de la misma forma en que puede darse en otras empresas de producción o de servicios.

La pedagogía de la insumisión implica entonces una propuesta de educación popular, que no se define por la pro-institucionalización o la anti-institucionalización, sino por disputarle al capital absolutamente todos los espacios educacionales posibles. 

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España vivirá una situación económica extremadamente delicada tras el verano

La tormenta que se viene …

El Economista

 crisis

No hay semana que no aparezcan datos sobre la economía española. Las previsiones, la hagan analistas, bancos o compañías de seguros, organismo internacionales o Universidades son espeluznantes: el paro alcanzará cifras astronómicas, o lo que es lo mismo, tras el verano se vivirá con crudeza la mayor crisis del capitalismo de las últimas décadas. Con un desempleo superior al 20% la contracción del consumo puede paralizar la economía hasta límites inexplorados. Mientras, los políticos patrios y los sindicatos del sistema sonríen y hacen cuentas de cómo no perder poder.

La economía española vive inmersa en un proceso de ajuste de una intensidad sin precedentes y sin visos de recuperar tasas de crecimiento cercanas a su potencial a corto y medio plazo. Esta situación que es el resultado de una serie de factores endógenos que se han visto acentuados por la crisis internacional? llevará a una caída del 1,6 por ciento del Producto Interior Bruto en 2010, con un déficit del 11,8 por ciento.

El desplome de la construcción, el alto endeudamiento de familias y empresas facilitado por unas condiciones financieras exuberantes durante la bonanza, una estrategia fiscal demasiado expansiva para la posición cíclica de la economía nacional y la ausencia de reformas estructurales en los mercados de productos y, sobre todo, en el laboral han agudizado la dinámica de desaceleración de la actividad española hasta sumirla en una profunda recesión. La combinación de esos factores en un entorno de restricción de liquidez en los mercados crediticios globales configura un proceso en el que la adaptación a la situación se produce a través de fuertes caídas de producción y de empleo.

Son algunos de los aspectos tratados desde distintas posturas, por los expertos del Observatorio deCoyuntura de elEconomista, entre los que se encuentran Lorenzo Bernaldo de Quirós,Gregorio Izquierdo, Federico Prades,Gonzalo Solana, Fernando Fernández,Manuel Balmaseda, Ángel Laborda, Rafael Domenech y Antonio Cortina.

¿Cuánto tiempo tardará?

En este escenario, la pregunta fundamental no estriba ya en determinar cuál será la contracción del PIB, sino en cuánto tiempo se tardará en volver a la senda de crecimiento estable y sostenido capaz de generar empleo.

A la vista de los principales indicadores, elEconomista prevé un retroceso del PIB en 2009 de alrededor del 4 por ciento. Esta proyección es similar, aunque algo más negativa, que la del consenso de los analistas. La caída no es mayor gracias al desplome de las importaciones, que permite augurar una aportación positiva del sector exterior al crecimiento del PIB de casi dos puntos. Esto significa un retroceso de la demanda nacional próximo al 6 por ciento. La inversión en equipo caerá a tasas cercanas al 30 por ciento, mientras que la inversión en construcción lo hará cerca del 11 por ciento.

En estas condiciones, es preocupante que los costes laborales sigan creciendo a tasas del 3 por ciento, sobre todo en un contexto de fuerte desinflación como el que experimentará la economía española en 2009. La inflación media del año se situará en el -0,3 por ciento, salvo que se produzca una sustancial elevación de los precios de petróleo.

El peor trimestre

El ajuste experimentado en el primer trimestre ha sido abrupto y mucho mayor que el de anteriores etapas recesivas. Lo ha sido tanto en términos de actividad económica ?donde estamos considerando como ?normales? descensos de la producción industrial superiores al 20 por ciento?, como de precios?revirtiendo el diferencial crónico con nuestros socios europeos? y de empleo, con tasas de paro que se han duplicado en menos de un año. El ahorro de las familias ha respondido con un fuerte movimiento alcista a la crisis y ha recuperado tasas positivas que se han visto compensadas por el rápido aumento del endeudamiento del sector público. Esto ha inducido una corrección bajista del déficit por cuenta corriente, más de cuatro puntos, que, no obstante, es demasiado abultado para una economía en recesión.

Un déficit externo de las dimensiones del español es extraordinariamente preocupante. Refleja la vulnerabilidad del crecimiento futuro si no se produce una recuperación de los mercados de crédito internacionales, y España no es capaz de restaurar una posición financiera intertemporal sostenible, punto sobre el que existe una considerable incertidumbre a la vista de la evolución de las cuentas públicas. El déficit de ahorro nacional supone un lastre duradero para la recuperación. Al mismo tiempo, el sector exterior puede yugular el crecimiento nacional a pesar de que España forme parte de la Unión Económica y Monetaria. El riesgo devaluatorio ha desaparecido, pero no así la posibilidad de que se produzca una súbita contracción de los flujos de capital recibidos por la economía española si ésta sigue incumpliendo su restricción presupuestaria intertemporal.

De Narvaez en apuros y contragolpe oficial

Horacio Verbitsky

Página/12

De Narvaez

Pompas de jabón

La presión de los gordos de la Mesa de Enlace, De Narváez y los medios adictos refleja el apuro del filántropo colombiano, quien piensa en un escenario de catástrofe que fuerce a la justicia a autorizar su candidatura presidencial. Una oposición capaz de desencadenar el caos pero no apta para conducirlo. El águila guerrera del alfonsinismo y los niños prodigio del kirchnerismo tardío.

Las posiciones del bloque vencedor en las elecciones han sido fijadas con sinceridad. La Nación cita a un anónimo empresario que antes de los comicios opinó que “si los Kirchner ganan, serán insoportables, y si pierden, se tornarán más resentidos”. Para Hugo Biolcati, el 60 por ciento del electorado respalda a los gordos de las patronales agropecuarias y si la presidente CFK los convoca no están dispuestos a sostener “esas reuniones interminables que no conducen a nada”. Francisco De Narváez dijo que la paciencia tenía un límite y que quería ver preso a Néstor Kirchner. Está claro el único camino aceptable para todos ellos. Pero habrá que ver si el gobierno se deja. CFK ha mostrado que tiene temple y decisión de resistir, pero sólo el tiempo dirá si también posee un plan estratégico viable para frustrar el oscuro desenlace que aquellas fuerzas propician.

La agenda legislativa que plantean apunta a desfinanciar al Estado y de ese modo estrangular al gobierno. La merma en las facultades de reasignación presupuestaria del jefe de gabinete y la normalización del Instituto de Estadística y Censos, son medidas razonables que lejos de perjudicar al gobierno nacional lo beneficiarían. De hecho en los años de vigencia de los llamados con gran imaginación superpoderes, la reasignación de partidas no superó el 5 por ciento del presupuesto nacional. En cuanto al INDEC, su avasallamiento a nadie le causó más daño político que al gobierno, porque le quitó credibilidad al discurso de todos los funcionarios sobre cualquier tema. De otro modo no hubieran proliferado las versiones contradictorias y absurdas sobre la gripe A (de la presunta exageración de sus efectos para distraer de otras cuestiones al supuesto ocultamiento de su gravedad), así como las inconsistentes denuncias sobre la preparación de un fraude electoral. Pero la participación a las provincias del impuesto al cheque y la supresión y/o disminución de las retenciones al comercio externo de cereales y oleaginosas, tiene el objeto de crear una crisis fiscal que deje al gobierno a la deriva, abra el camino para un ajuste tradicional sobre la inversión y el consumo y precipite un desenlace institucional, por decirlo de algún modo.

Hombre apurado

De Narváez cree que en tal caso y ante una convocatoria urgente a elecciones presidenciales como la que propiciaron en los últimos meses Elisa Carrió, Mariano Grondona y el propio Biolcati, la Corte Suprema de Justicia podría habilitar su candidatura, mediante una interpretación sobre la primacía de los tratados internacionales de Derechos Humanos sobre la Constitución, que limita esa posibilidad a los nacidos en la Argentina. De Narváez y sus asesores temen que el fenómeno mediático que en pocos meses convirtió a un perfecto desconocido en el instrumento para castigar al ex presidente Kirchner, se disipe a medida que la mayor exposición pública ilumina las distintas facetas de su personalidad. Es lo que ya le ocurrió a Graciela Fernández Meijide, quien en las legislativas de 1997 también batió al aparato bonaerense. Las pompas de jabón son bellas pero fugaces.

De Aerolíneas al dentista

Los cambios en el gabinete nacional se adelantaron cuando el filántropo colombiano insinuó que había coordinado con Sergio Massa el corte de boletas en Tigre. Aníbal Fernández tenía hora con el dentista, porque se le había roto un diente. Recién al regresar con la boca dormida supo que pasaría a la jefatura de gabinete de ministros. Cuando a Julio Alak lo llamaron a la residencia de Olivos, creyó que recibiría alguna reprimenda por el conflicto que mantenía con Jorge Pérez Tamayo, dirigente del sindicato de los pilotos y comandante del avión presidencial, por la adquisición de nuevos aviones para Aerolíneas Argentinas y su dotación de pilotos. Nadie se sorprendió tanto como Alak cuando supo que en vez de Boeing, Embraer o Airbus, su horizonte estará en el Consejo de la Magistratura, la justicia federal, las cárceles y la seguridad. El único de los designados que estaba en antecedentes de lo que le esperaba es el nuevo ministro de Economía, Amado Boudou, cuya sintonía con la presidente es evidente. Desde el alejamiento de Roque Fernández, Carlos Rodríguez y Pedro Pou, la conducción económica no caía en manos de alguien formado por el Centro de Estudios Macroeconómicos, CEMA, cuyas enseñanzas no se focalizan en políticas distributivas ni de inclusión social. Si esto no le impidió diseñar la recuperación para el Estado del sistema jubilatorio, es previsible que Boudou no le hará ascos a ninguna orientación que le fije la presidente. Esta disciplina y la capacidad comunicativa son necesarias, pero no suficientes. En un trabajo de diciembre de 2008 para el CEFIDAR sobre la progresividad tributaria, el especialista Jorge Gaggero planteó que además de la evasión y la elusión sería recomendable reducir la alícuotas del IVA para estimular las actividades económicas internas, eliminar las exenciones a las actividades financieras y especulativas e incrementar la presión sobre las personas con alta capacidad contributiva. Al mismo tiempo destacaba la necesidad de una dirección más eficiente y racional de los subsidios.

Tiempo de descuento

Gaggero formó parte de un equipo convocado durante la gestión de Felisa Miceli para elaborar propuestas en ese sentido, pero Kirchner dejó esa reforma en suspenso cuando una tapa de Clarín alertó al sector financiero. La resistencia del gobierno a la receta ortodoxa de apreciar el peso e incrementar la tasa de interés le permitió establecer en sus primeros años un círculo virtuoso de alto crecimiento, rentabilidad empresarial, impulso a la obra pública de interés social, generación de empleo, disminución de la pobreza y acumulación de divisas. La redistribución de esos superbeneficios hubiera requerido modificar la estructura tributaria, volviéndola más progresiva. Lo que no se hizo en aquellas circunstancias únicas será mucho más difícil ahora, cuando el crecimiento se ha detenido por la crisis internacional y se ponen en fila todos quienes tienen algún agravio contra Kirchner: por la ESMA y los retratos de los dictadores, por la Corte Suprema, por el largo congelamiento de las tarifas domiciliarias de las empresas privatizadas y por su liberación, por la renegociación dura de la deuda pública y por la refinanciación de los préstamos garantizados, por el alejamiento del FMI, por el retiro del acuerdo al Obispo Castrense y los desaires al cardenal de Guardia de Hierro, por las retenciones a las exportaciones agropecuarias e hidrocarburíferas, por la decisión de no reprimir la protesta social, porque él es feo, porque ella es linda y porque los dos ya nos tienen cansados, ¿viste?

Triunfalismo opositor

El triunfalismo opositor no se compadece con los datos objetivos. Así como al gobierno nacional le cuesta admitir la derrota, la oposición tiene dificultad para reconocer que aun así no es razonable considerarlo liquidado. Pero del mismo modo el kirchnerismo debe definir con claridad qué rumbo piensa transitar de ahora en adelante. El ex presidente anunció ante el grupo Carta Abierta que se proponía recorrer todo el país, lo cual sólo dice que no piensa enclaustrarse. Alguna precisión mayor suministran los carteles que mencionan su gratitud a los sectores más humildes. Pero entre la participación en la vida interna del Partido Justicialista, a cuya presidencia renunció antes de que lo eyectaran, y la creación de una nueva fuerza política con los movimientos sociales a los que relegó a partir de 2007, hay demasiado espacio. Ni siquiera quienes formaron parte del primer intento de transversalidad están de completo acuerdo acerca de las posibilidades de su reanudación. Una cosa era la convocatoria a sumar fuerzas formulada desde la conducción del principal partido del país, otra muy distinta la propuesta de creación de uno nuevo. Sobre todo si entre ambas etapas medió una derrota como la bonaerense, a la que puede atribuirse la confusión subsiguiente. Sólo la debilidad relativa en que ese resultado dejó al gobierno explica que la presidente se haya sometido una vez más a la ceremonia colonial del Tedeum, en la que el vicepresidente de la Iglesia católica, Luis Villalba, escogió en el tesoro dormido de los Evangelios las piezas adecuadas para echarle en cara las mismas imputaciones que a diario le dirigen las cámaras agropecuarias, los medios de prensa y sus partidos de la oposición.

Diálogos

La propuesta presidencial de diálogo, tanto sectorial como político, es una iniciativa que sorprendió a quienes se ilusionaban con su parálisis, consecuencia del resultado electoral, que facilitara la acometida. El mensaje fue pensado a la medida de los gordos de la Mesa de Enlace, que se atribuyen la victoria y quieren cobrar el premio. No habrá discusiones parciales, advirtió CFK. El gobierno tendrá la amplitud de convocar y escuchar a todos y entonces se verá la viabilidad de las propuestas que los sectores económicos le acerquen, dijo. Si los patrones del campo quieren que les quiten las retenciones deberán explicarle a los representantes de los trabajadores y de los otros sectores económicos cómo compensará esa merma el gobierno que, como recordó la presidente, después de oír a todos tomará una decisión. Lejos de la luz pública fue Julio De Vido quien comenzó a concertar estas posiciones, con el secretario general de la CGT, Hugo Moyano y con el jefe de la UIA, Héctor Méndez. Así se gestó el encuentro de los sindicalistas de la industria con el director de la AFIP, de la que declararon salir conformes, y la postergación de una nueva megadevaluación, el reclamo unificador de todas las patronales. De todos modos, es desaconsejable confiar en que esta prórroga sea algo más que una dilación táctica.

Gente Fina

El problema del bloque en gestación es que su capacidad para desencadenar el caos no va acompañada por la aptitud para conducirlo en forma satisfactoria para los intereses que debería contener. El cuestionado es un gobierno que en seis años no sustentó las políticas públicas en la represión, algo que los emprendedores inmobiliarios del gobierno porteño no comprenden. La sesión pública de la Legislatura, en la que el ministro Guillermo Montenegro defendió la designación del comisario Fino Palacios como jefe de su nueva policía metropolitana fue un ejercicio formal de rendición de cuentas y una burla en lo sustancial. Maurizio Macri aspiraba a lograr la mayoría absoluta de la Legislatura, para no depender de los acuerdos siempre difíciles con el kirchnerismo. Pero el mediocre desempeño de Gabriela Michetti (quien no perdió en la Capital menos votos que Kirchner en la provincia) lo aleja de esa utopía. Montenegro y Macri sólo dieron razones personales para su confianza en Palacios. Según el ministro el juez de la causa por el atentado a la DAIA y la AMIA no hubiera dejado pasar ocho meses desde la indagatoria si su intención fuera procesarlo, argumento falso dado que hace apenas un mes la Cámara de Apelaciones rechazó los planteos de prescripción de los hermanos Carlos y Munir Menem y devolvió el expediente al juez Ariel Lijo. Ante una pregunta acerca de si también entraba y salía de su despacho el ex fiscal José Barbaccia, destituido y procesado en la misma causa, Montenegro dijo que eran amigos desde la infancia. Si sus sentimientos no se han modificado al conocer la responsabilidad de su amigo en el encubrimiento del más grave atentado terrorista en la historia argentina su aprecio por la cosa pública tampoco le da para encuadrar esa relación dentro de un marco institucional. Por las dudas, Macri dijo que confirmaría a Palacios aun cuando fuera procesado, lo cual anuncia tiempos movidos. El jefe de PRO acaba de adquirir su propio Moreno, al que se le reprochan encubrimientos algo más graves que los del pintoresco fighter kirchnerista. Su argumento ante la dirigencia judía fue antológico: no deberían ser prejuiciosos, porque ése es el camino que conduce a Auschwitz, les dijo, como si imaginara un campo de concentración para comisarios. El nazismo le causa tanta gracia como la prostitución. Agregó que conoce a Palacios desde hace dos décadas, cuando intervino en el equipo que lo rescató de un secuestro. Buen dato para imaginarse la ineficiencia y la maldad que siguen: el jefe de ese equipo, comisario Carlos Sablich, pasó a retiro y fue procesado por torturar a uno de los detenidos, quien en consecuencia recuperó la libertad.

 

 

Las muy limitadas opciones de Obama

Immanuel Wallerstein

La Jornada

Obama3

Durante las últimas semanas la atención mundial ha estado fija en Irán, donde ha habido mucho desasosiego público por las impugnadas elecciones presidenciales. Ahora queda claro que Mahmoud Ahmadinejad pronunciará su juramento como próximo mandatario de Irán con el pleno respaldo del ayatollah Ali Khamenei. El presidente Barack Obama ha estado bajo considerable presión, sobre todo por parte de las fuerzas conservadoras en Estados Unidos, que empujan a que asuma una posición “más dura” acerca de las elecciones iraníes.

Parece ser que al mismo tiempo ha estado recibiendo de Pekín el consejo contrario. M.K. Bhadrakumar reporta que Pekín advierte contra “dejar que salga de la botella el genio de los disturbios populares en una región altamente volátil que está esperando estallar”. El mal ejemplo para Pekín es Tailandia, país que no puntea en la pantalla de radar de la mayoría de los comentaristas y políticos estadunidenses.

En cualquier caso, en realidad no queda claro lo que significa asumir una posición “más dura”, pero sí que Obama ha insistido en ser cauteloso en sus declaraciones públicas. Tomen nota de lo que ocurrió durante este mismo periodo. El 24 de junio la Casa Blanca anunció que planea volver a tener un embajador en Siria, lo que deshace una decisión que tomara el presidente Bush hace cuatro años. Y el 25 de junio el presidente Hugo Chávez, de Venezuela, anunció que su país y Estados Unidos restaurarían sus embajadores, los mismos a quienes se declaró persona no grata en los últimos días del gobierno de Bush.

Uno se pregunta qué sintió Obama cuando leyó las transcripciones de las cintas del presidente Nixon, desclasificadas el 23 de junio. Entre otras cosas, estas grabaciones revelan una conversación que tuvo Nixon con el secretario de Estado, Henry Kissinger, el 20 de enero de 1973, en torno a un arreglo que el gobierno de Estados Unidos estaba a punto de pactar con el gobierno de Vietnam del Norte. Nixon y Kissinger veían esto como un acuerdo que les salvaba la cara y que haría posible que Estados Unidos se retirara de la guerra “con honor”, sabiendo que tras un “intervalo decente” el acuerdo daría por resultado una victoria militar para el Viet Minh.

Tenían un pequeño problema. El acuerdo lo había resistido, por obvias razones, el presidente Nguyen Van Thieu, de Vietnam del Sur. La discusión entre Nixon y Kissinger era al respecto cómo manejar esto. Kissinger dijo que el problema era si Thieu “aceptaría dejarnos ratificar” el acuerdo. Nixon dijo: “Dejarnos… ja, ja”. Nixon expresó entonces que Kissinger debía dejarle saber a Thieu que Estados Unidos “cortaría la asistencia” si se negaba a aceptar. Y continuó: “No sé si la amenaza va demasiado lejos o no, pero voy a hacer cualquier maldita cosa… (le) cortaría la cabeza si es necesario”.

Lo que sí sabe Obama es que ya no es posible para el presidente de Estados Unidos cortar las cabezas de nadie, enemigos o amigos, que lo desafíen. Ya había mostrado Obama su entendimiento de esta nueva realidad en julio de 2007, cuando respondió a un videoentrevistador durante la campaña presidencial. La pregunta fue: “¿Estaría usted dispuesto a reunirse por separado, sin condiciones previas, durante el primer año de su gobierno, en Washington o en cualquier otra parte, con los líderes de Irán, Siria, Venezuela, Cuba y Corea del Norte?” Y la respuesta fue: “Estaría dispuesto”. De inmediato lo atacó su contrincante demócrata en las elecciones primarias, Hillary Clinton, diciendo que eso era “ingenuo”. Ahora, como secretaria de Estado, Hillary Clinton está llevando a cabo la promesa de Obama.

La realidad es que Obama no tiene muchas opciones. Parece no haber ningún modo práctico de poderle “cortar la cabeza” a Ahmadinejad, Chávez, Assad, Castro o Kim Jong-II. Tampoco son éstas las únicas cabezas que no puede cortar. Tampoco puede quitar del cargo al primer ministro de Israel, Netanyahu. Tampoco puede hacer que Hamas desaparezca de Gaza. Sarkozy, Merkel, Putin y Hu Jintao, todos parecen muy seguros en sus posiciones. De hecho, pronto se dará cuenta, si no es que ya lo sabe, de que no hay mucho que hacer acerca del primer ministro de Irak, Nouri al-Maliki, aunque sea probable que Maliki se distancie más y más de la política estadunidense.

Así que, ¿qué va hacer un pobre presidente? Puede refugiarse en la famosa frase del ex mandatario John F. Kennedy, frase que Obama ha citado más de una vez: “nunca negociaremos por miedo, pero nunca tendremos miedo a negociar”. Eso no significa que el presidente de Estados Unidos esté sin poderes. Simplemente significa que lo mejor que puede hacer es negociar mientras esquiva las pullas en casa.

Al final, Obama comparte la preocupación de Pekín –no dejar que salga de la botella el genio de los disturbios populares en un mundo que hoy es realmente muy “volátil”– y ningún gobierno está seguro de lo que vaya a ocurrir. Los gobiernos de todas las franjas pueden hacer concesiones ante los disturbios populares, pero los gobiernos de todas las franjas no están realmente dispuestos a someter sus políticas y poder a las demandas populares.

Traducción: Ramón Vera Herrera

 

 

México: El círculo vicioso de un régimen que se niega a morir

Manuel Aguilar Mora

Rebelion

 

Una derrota aplastante del gobierno

La victoria del PRI el 5 de julio era esperada como algo casi inevitable pero al llegar ha sorprendido por la enorme magnitud que tomó, literalmente aplastando al PAN, arrebatándole bastiones que parecían inexpugnables como algunas gubernaturas de estados (San Luís Potosí y Querétaro) y de municipios (Guadalajara, Zapopan, los del populoso “cordón azul” del Estado de México entre los más importantes) y disminuyendo drásticamente sus diputados (en cerca de 70 y quedándose con sólo 143 la menor cantidad desde 1997), convirtiéndose en la segunda fuerza muy alejada de la mayoritaria integrada por los 237 diputados de la bancada priista que, con su aliado el Partido Verde (PVM), logra alzarse con la mayoría absoluta de las 500 curules de la Cámara de diputados. Sobrepasándolo por casi diez puntos (más del 36% de la votación total contra el 27.6% del PAN) el PRI arrincona al panismo en una situación de gran debilidad. La derrota de su partido pone al presidente Felipe Calderón en la posición más incómoda posible a la mitad de su mandato.

En los próximos tres años Calderón será el rehén del PRI, partido con el cual cogobierna, y junto a los otros resultados generales de las elecciones intermedias, es ya el presidente de México más cercado por circunstancias desfavorables a su administración: gravísima crisis económica (a un millón podrá llegar el número de desempleados a finales del presente año), una violenta campaña del ejército contra el narcotráfico impugnada por la gran mayoría de la ciudadanía, un partido perdedor y dividido y una extrema derecha desprestigiada, derrotada y a la defensiva.

Ni toda la costosísima parafernalia propagandística que inundó a la población con sus mensajes típicos de las “guerras sucias” aprendidos de sus modelos estadounidense y español, el Partido Republicano y el Partido Popular respectivamente; ni el uso político de la epidemia de influenza; ni el clima de miedo auspiciado por el ejército en las calles y la demagogia discursiva de los líderes reaccionarios panistas, impidieron esta debacle electoral. Un día después, el 6 de julio, Germán Martínez debió renunciar a la dirección del PAN asumiendo personalmente un fracaso que le pertenece igualmente e incluso en mayor proporción al mismo Calderón. La debacle de la extrema derecha clerical de su partido, su aliada privilegiada, aposentada por el presidente en posiciones clave en el gobierno, abre un periodo en que los tres años siguientes serán, en el mundo oficial, ante todo el adelanto prematuro de la preparación de la sucesión presidencial para el 2012.

Impacto de los anulistas

La consecuencia principal del 5 de julio, a saber, el PRI y el PAN como el gran triunfador y el gran perdedor respectivamente, no es la única entre los resultados sorprendentes de unas elecciones que fueron excepcionales, literalmente fuera de la regla de las tradicionales y apáticas elecciones intermedias. Como las anteriores de su tipo, éstas también se caracterizaron por una gran abstención (más del 56%), aunque no como preveían la mayoría de las encuestas que la pronosticaban muy arriba del 60%.

No obstante, la protesta ciudadana reflejada en el excepcional monto del voto nulo impactó y ha contribuido a cuestionar la legitimidad de estas elecciones. Si al factor del abstencionismo le sumamos el fenómeno del anulismo que las ha caracterizado, o sea el altísimo porcentaje del voto nulo cifrado en más del 6%, resulta que menos de un 35% del padrón electoral es la base de la escasa legitimidad que tendrá la próxima Cámara de diputados. Del 2 de julio del 2006, fecha de las elecciones presidenciales, al presente año el porcentaje de los anulistas (calificativo dado a los partidarios del voto nulo ya incorporado al idioma político) más que se duplicó, pasando del 2.6% al 6.2% y en el Distrito Federal llegando incluso a cuadriplicarse alcanzando más del 10%, es decir un porcentaje mayor al de la mitad de los partidos contendientes. Cerca de un millón y medio de votos, en su abrumadora mayoría de protesta, expresaron su oposición a los partidos gobernantes principales y su hartazgo del fraudulento y carísimo sistema electoral: cerca de mil millones de dólares se gastaron en las elecciones del 5 de julio que equivalen a un voto que cuesta tres veces más caro que el voto en Estados Unidos. Este fenómeno del crecimiento de los anulistas es una de las expresiones más claras del límite al que ha llegado el sistema. En los próximos años millones de ciudadanos, muchos de ellos trabajadores, serán los cimientos de las nuevas alternativas que hoy están ausentes en la crisis sistémica que atravesamos.

Otros perdedores y ganadores

Entre estos dos polos característicos del 5 de julio, el regreso triunfal del PRI como la fuerza mayoritaria absoluta, junto con su aliado el Partido Verde (PVM), en la Cámara de diputados (ya lo es en la de senadores), posición que había perdido en 1997, y el crecimiento de una fuerza social, todavía desorganizada pero poderosa, que se expresó en el voto nulo, hubieron otros ganadores y perdedores.

Uno de los principales perdedores de los comicios ha sido el PRD, quien en su caída libre llegó hasta el 12% del total, después de haber rasguñado el 30% en 2006. De este modo el PRD caerá de la segunda fuerza legislativa de la Cámara de diputados a una lejana tercera fuerza, posición que amenaza disputarle el PVM. Las divisiones del partido son la causa principal de este desastre, el cual se debe adjudicar principalmente a la corriente mayoritaria representada por Los chuchos, cuyos objetivos no esconden una posición abiertamente conciliadora con el gobierno de Calderón. La perdida de dos de los municipios conurbados con la Ciudad de México, Ecatepec (el más grande de la República con más de tres millones de habitantes) y Nezahualcoyotl (igualmente muy populoso) dan una idea del tamaño del desastre perredista.

López Obrador (AMLO) y su movimiento se colocaron en un punto intermedio entre los ganadores y los perdedores. Enfrentado con la dirección del PRD, el líder populista concibió la estrategia de llamar a sus partidarios a votar por el PRD donde sus candidatos respondían a su corriente (básicamente en el Distrito Federal) y a sus pequeños partidos aliados el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Convergencia (PC) en varios estados de la República. No sin protestas de sectores de sus seguidores, muchos de los cuales dejaron de serlo, AMLO con esta línea decidió pulsar sus fuerzas para los próximos años decisivos. Este barroquismo electoral no podía dejar de tener un alto precio por mantenerse unido a la tendencia declinante del propio PRD de la cual el mismo era causa y efecto.

Por eso en el Distrito Federal, dentro de su descenso generalizado, el PRD salvó lo sustancial de lo que constituye la joya de su corona: mantuvo su dominio en doce delegaciones (municipios), perdiendo sólo dos, la periférica Cuajimalpa y la fundamental Iztapalapa, esta última en uno de los casos peculiarisímos de la jornada. El PAN conservó sus dos bastiones tradicionales en la Benito Juárez y la Miguel Hidalgo (las dos delegaciones predominantemente burguesas y pequeño burguesas) y conquistó Cuajimalpa. El PRI, batido en toda la línea desde 1997, cuando perdió la jefatura de gobierno, sigue sin recuperar terreno en la capital de la República. Cómo se expresará su estrepitoso regreso nacional en esta plaza clave del mapa político del país, será una de los procesos determinantes del próximo periodo.

El mayor triunfo de AMLO lo consiguió en Iztapalapa, la delegación masivamente proletaria del Distrito Federal que, con sus tres millones de habitantes y su casi medio millón de votos, tiene más distritos uninominales que varios estados. Por eso mismo este bastión perredista constituía una pieza fundamental en la puja interna partidaria entre las dos corrientes. Con una complicada pero astuta maniobra, AMLO respondió a sus enemigos en el tribunal electoral (aliados sin rubor de Calderón) y a Los chuchos del PRD, quienes lograron que se desconociera a su candidata Clara Brugada a la jefatura delegacional, cuyo nombre sin embargo ya estaba en las boletas que no podían ser cambiadas a menos de un mes de la elección. La táctica de AMLO ideó una fórmula cuyo barroquismo parecía anunciar un fracaso completo, pero que ante el azoro general resultó otra de las victorias más sorprendentes de la jornada. Propuso, ante una asamblea multitudinaria de sus partidarios, votar por Clara Brugada a través del voto por el candidato del PT, Rafael Acosta (alias Juanito) y que éste asumiera el compromiso de que si resultaba ganador, renunciaría a favor de ella. De esta forma un votante partidario de AMLO debería entender que en la boleta el nombre de Clara Brugada con el escudo del PRD, en realidad era la candidatura de la representante de Los chuchos que se oponía a su candidata y que para lograr su triunfo debía cruzar el logo del PT. El resultado fue que Juanito resultó triunfador y hoy dice prepararse no para renunciar sino para pedir licencia a favor de Brugada.

La división del PRD es un hecho, ¿Cuándo se dará la escisión formal del mismo? AMLO ha declarado que permanecerá en el partido, dejándole a sus antagonistas la decisión de expulsarlo. Al mismo tiempo durante sus giras por todo el país en estos años ha organizado, según declara, más de 2 millones de representantes del “gobierno legítimo” en más de 2000 municipios, con entre 12 y 15 mil comités ciudadanos. (Newsweek en español, 06.07.09) ¿Qué es esto sino los inicios de un nuevo partido?

Sonora, la excepción trágica

El 5 de junio, un mes exactamente antes de las elecciones, el incendio de la guardería ABC de Hermosillo, capital de Sonora y la muerte de 48 infantes y niños, cimbró al estado y conmocionó al país. En un mes la situación política de esa entidad cambió radicalmente. Eduardo Bours, el gobernador priista se disponía a utilizar las elecciones a gobernador estatal, que coincidían con las federales, como plebiscito de su mandato y alzarse desde el 5 de julio como uno de los posibles candidatos presidenciales de su partido, el PRI. La ventaja de candidato escogido por él para sucederlo era de 10 puntos con respecto al candidato panista. En el mes que transcurrió entre la tragedia y las elecciones esa ventaja se evaporó y resultó ganador el candidato del PAN, Guillermo Padrés. Así Sonora se convirtió en el único estado de los seis que realizaron elecciones a la gubernatura en que perdió el candidato del PRI.

Una lección excepcionalmente importante para el futuro. La avalancha priista que daba por descontado apuntarse la victoria en Sonora, priista desde siempre, encontró un dique en las cuatro multitudinarias manifestaciones de repudio sin precedente que cimbraron a Hermosillo durante ese mes y expandieron el repudio a todo el país a la política del IMSS y de todo el sector salud de los gobiernos federal y estatales de subrogación de guarderías a empresarios privados. Una protesta nacional nuevamente se alzó contra la política de las privatizaciones de los servicios públicos fundamentales de la salud. La altanería y el cinismo desplegados tanto por el gobernador sonorense como por las autoridades federales (el procurador general, el director del IMSS, entre otros), durante el mes que precedió a las elecciones fue un factor decisivo que pesó en el sentir nacional y que se expresó en el repudió a Calderón y su partido y en la derrota más significativa del PRI en la jornada que fue la de Sonora, en donde un voto de castigo eliminó toda esperanza de Bours de ser el candidato presidencial de su partido.

El sarcasmo de la historia

Hace nueve años los guías de la opinión pública progresista, los expertos politólogos e incluso muchos que se consideraban gente de izquierda, apostaron al “voto útil” contra el PRI para realizar la “transición democrática”. El triunfo de Fox les llenó la boca de elogios y de ilusiones sobre el tránsito de México, hubo incluso quienes hablaron de una “revolución democrática”. Mas modestos, la mayoría se conformó con la llegada, por fin, de una “democracia sin adjetivos”, como lo puso Enrique Krauze en una frase que se hizo famosa. Así el PAN, la derecha, con su acompañante esencial, la extrema derecha, llegó a Los Pinos avalada con el manto de una victoria electoral democrática apabullante, que incluía el voto de muchos progresistas. Con Calderón esa extrema derecha se aposentó en el centro del gobierno y el 5 de julio cosechó lo que había sembrado. En nueve años de panismo más que solucionar los gravísmos problemas del país, se han profundizado y multiplicado. Al desastre del gobierno rapaz y desvergonzado de Fox se ha añadido la mano dura y la insensibilidad política manifiesta de un presidente recluido en Los Pinos que durante los tres años transcurridos de su gobierno no ha podido realizar un solo mitín abierto en la ciudad de México, escenario en esos mismo años de varios miles de manifestaciones y actos públicos multitudinarios.

Ante esta situación, los sectores capitalistas dominantes han decidido la vuelta del PRI. Pero ¿alguna vez se fue? Por supuesto que no y de hecho, el gobierno verdadero es el del llamado PRIAN, en donde el PRI siempre tuvo un papel fundamental y a partir del 5 de julio será predominante, con la perspectiva muy clara de conquistar, ahora si, ¡”democráticamente”! como partido de oposición, la presidencia de la república en el 2012. Mostrándose “renovado” para el siglo XXI, según presume su presidenta, Beatriz Paredes, en sus cumbres ya se preparan los posibles candidatos presidenciales dispuestos a relevar a los torpes panistas, siendo el gobernador mexiquense quien despunta apoyado multimillonariamente con el presupuesto de la riquísima entidad federativa más populosa, el gobernador atlacomulquense del estado de México Enrique Peña Nieto.

La incomprensión de la verdadera naturaleza del viejo sistema de dominación político mexicano, de su resistencia, de sus fuerzas y raíces profundas en un país con un proletariado sin cabeza (según la clásica definición de José Revueltas) y de una base clientelar masiva y populista, ha provocado que a la multitud de autores “transitólogos” se les haya escapado el significado de la maniobra de la “transición pactada” del 2000, en la que la nueva pintura azul que remplazó la tricolor en la mansión de Los Pinos fue confundida con una real democratización de México.

Después del 2000 el charrismo, lejos de debilitarse, tuvo una luna de miel con Fox y la continuó con Calderón (¡Elba Esther Gordillo!), la corrupción de los panistas ha sido proverbial y en su corta trayectoria ya rivalizó con la septuagenaria del PRI, el fraude colosal del 2006 no le pidió nada al de 1988 y así podríamos seguir.

El viejo sistema de dominación no ha sido desmantelado a pesar de algunas innovaciones democráticas insertadas en el añejo tinglado que sigue respondiendo, en lo esencial, a las necesidades políticas de los capitalistas nacionales y extranjeros. No hubo en todo el siglo XX una verdadera e histórica vocación democrática de la burguesía en México y no la va adquirir el capitalismo senil del siglo XXI.

Ahora vemos como, más que irónica, la historia se ha demostrado francamente sarcástica con todos aquellos partidarios del “voto útil” que hace nueve años llamaban a votar por Fox para “sacar al PRI de Los Pinos” y ahora con la versión novísima del “voto útil” que es el “voto diferenciado”, convocan a votar por el PRI para echar al PAN y “diferenciar” los votos con otros partidos para equilibrar la fuerza del primero. Insertos en el círculo vicioso de un régimen que se niega a morir. Todos ellos son incapaces de concebir y entender que la democratización real, verdadera, popular, histórica ya sólo podrá ser obra de los trabajadores y de sus aliados, los millones de sectores de oprimidos y explotados de México.

El único camino

Para las fuerzas populares y sus vanguardias de izquierda tanto democráticas como socialistas se abre un nuevo periodo. Ya desde la crisis terminal del PRD que se produjo con la abierta división posterior al 2006 era evidente que se comenzaría a plantear la cuestión de un(os) nuevo(s) instrumento(s) organizativo(s) y político(s) de la lucha por la democracia y la emancipación de los trabajadores y sus aliados. La debacle perredista del 5 de julio es consecuencia directa de esa ruptura.

La fuerza todavía importante de la figura y la pelea de AMLO contra lo que el llama “la mafia” sigue siendo fundamental. Pero a pesar de la terquedad de AMLO, prácticamente se ha cerrado un ciclo, el que comenzó en 1988 bajo la ilusión masiva, que contagió a la mayoría de la izquierda socialista de entonces, de que la dirección burguesa de Cuauhtémoc Cárdenas conduciría a la real y verdadera democratización de México. El PRD dominó y se chupó a la mayoría de los medios y los cuadros de izquierda durante el periodo que está concluyendo, los cuales por cierto, en su gran mayoría se han perdido para la lucha democrática y revolucionaria.

En esos veinte años no solamente no se ha derrotado al PRI sino que éste se apresta a regresar fortalecido y avalado con un triunfo democrático como “partido de oposición” según los criterios de los teóricos neoliberales de la “democracia sin adjetivos”. Ha fracasado ostensiblemente el reformismo nacionalista neocardenista del PRD, de Cuauhtémoc Cárdenas y de sus seguidores. Ese reformismo ideológico y político lo reivindica también AMLO aunque él lo expresa de un modo plebeyo y fajador que en ocasiones no impide, sino promueve la movilización masiva. Pero el muñequeo con las despreciadas pero finalmente respetadas instituciones, la pelea en el cuadro de las leyes burguesas, el modelo de Juárez como símbolo patrio, la reverencia a Martin Luther King y a Salvador Allende como los modelos de la lucha contemporánea, “la revolución de las conciencias” más que de las estructuras, todo ello hace del movimiento del “presidente legítimo” un movimiento populista, no clasista, no de los trabajadores, de sus familias, de sus aliados.

Su meta es lograr ser presidente de la República en el 2012. Es evidente que es conciente de la situación caótica en la que se hunde el país. En esa catástrofe inevitable está su apuesta. Considera que en los próximos tres años será posible que los grupos dominantes entiendan que él es el indicado para gobernar el país. Uno de sus más cercanos colaboradores que pidió no ser identificado, lo ha dicho inmejorablemente: “El único escenario en que lo dejarían llegar a la presidencia es si el país se encontrara en total caos. Sólo un líder tan fuerte como López Obrador ha demostrado que sería capaz de restaurar el orden en el país” (Citado en Newsweek en español, 06.07.09)

Pero el caos del sistema capitalista que se avecina, el cual en parte ya vivimos cotidianamente, no se resolverá con la mano de un “hombre fuerte”. Más bien esa solución es la preferida de los capitalistas. La solución de los trabajadores es colectiva y se forjará en las luchas próximas: manifestaciones, paros, huelgas, comités de base, consejos y congresos de trabajadores y pueblo oprimido y por fin con revoluciones socialistas. Esto es lo que nos prepara el futuro de la crisis por la que atravesamos.

Coaliciones, frentes, movimientos nuevos, inéditos y ricos en innovaciones serán los instrumentos que harán posible la solución popular de la crisis.

Por supuesto, falta mucho para avanzar por esa vía, pero se puede comenzar a plantear las cuestiones estratégicas desde hoy e intentar probar los métodos de organización unitarios en los conflictos cotidianos presentes en los sindicatos, en las escuelas, en las colonias, en el campo y en todo acto social por modesto que sea.

AMLO en una entrevista en la mencionada revista Newsweek define el principal objetivo de su movimiento como de “la transformación del país, hacer historia, la política es hacer historia. Lo que queremos es transformar a México. Sólo ha habido tres transformaciones en nuestra historia. La independencia de 1810, la Reforma de 1857 y la Revolución de 1910. Queremos la cuarta transformación de la vida pública del país”.

Ciertamente su pasado heroico será siempre lección vital para los pueblos. Y el pueblo de México tiene un pasado heroico cuya épica inspirará las nuevas gestas. Pero también es cierto que cada presente es inédito, que la historia no se repite, que a nuevas situaciones corresponden nuevas tareas, que el imperialismo capitalista hoy plantea problemas jamás confrontados por la humanidad, que se necesita hacer un gran esfuerzo para solucionarlos que requiere la colaboración colectiva de personas, clases, naciones del muerdo entero.

Hoy el pueblo de México está en una situación similar a la de los pueblos de América Latina y sus problemas son los de ellos. La vocación internacionalista será uno de los principales nuevos factores que será integrado en la visión transformadora del futuro. El impulso de independencia y rebeldía popular será en el futuro tan poderoso como lo fueron en las hazañas liberadoras y emancipadoras del siglo XIX y del siglo XX, pero la solución de los problemas actuales no será una simple repetición de las gestas pasadas sino el producto de la imaginación y la invención de las luchas del pueblo trabajador y oprimido de México en el siglo XXI.

 

Honduras: ¿Es ilegítimo consultar al pueblo?

Marcos Roitman Rosenmann

La Jornada

El principal argumento para derrocar al presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, es un contrasentido: en un régimen democrático no es posible consultar al soberano. La razón esgrimida es bastarda. La propuesta, dicen los alzados, lleva implícita una trampa: la intención oculta de Manuel Zelaya de perpetuarse en el poder. En otros términos, las fuerzas armadas actúan para mantener el equilibrio político y no desestabilizar el orden constitucional, anticipándose a una dictadura presidencialista, inspirada en la reforma venezolana. Así, se ponen el parche antes de la herida y dan por bueno que en elecciones subsiguientes los votantes se decantarán por Zelaya si éste decide presentarse. Todo un análisis de futuribles no comprobados. Seguir leyendo “Honduras: ¿Es ilegítimo consultar al pueblo?”

Una guerra colonial de conquista en Afganistán

James Cogan

WSWS

 

La mayor operación militar desde que la administración Obama llegó al poder se encuentra actualmente en marcha en la provincia de Helmand al sur de Afganistán. Unos 4.000 marines junto con cientos de soldados británicos están tratando de imponer el control sobre una una población de etnia pastún que se ha opuesto a la ocupación dirigida por Estados Unidos desde que la invasión de 2001 derrocó al régimen talibán e instaló un régimen títere.

Al mismo tiempo, debido principalmente a la coacción financiera y política de Washington, el gobierno pakistaní ha lanzado a su ejército a una brutal ofensiva contra el pueblo pastún al noroeste de Pakistán. Su crimen es que comparten una historia, un lenguaje y una cultura comunes con los pastunes de Afganistán y proporciona apoyo a la insurgencia talibán a través de la poco definida frontera entre ambos países.

El coste humano ya ha sido descomunal. En un salvaje acto de castigo colectivo el ejército pakistaní ha obligado al menos a dos millones y medio de personas a salir de sus casa en organizaciones tribales como Bajaur y Mohmand, y del distrito del valle Swat en la provincia de la frontera noroeste. Estados Unidos está completando el ataque con ataques aéreos casi diarios contra las casas de supuestos dirigentes insurgentes paquistaníes, particularmente en las tribus de Waziristan del norte y del sur. Sólo esta semana los misiles estadounidenses han masacrado al menos a 80 hombres, mujeres y niños.

Tras casi ocho años de combates en Asia Central, Obama ha intensificado el conflicto hasta un nivel nuevo y sangriento, la “guerra AfPak [Afganistán-Pakistán]” que se está emprendiendo a ambos lados de la frontera. No hay indicios de que vaya a acabar. David Kilcullen, ex-consejero del general David Petraeus, el general que contribuyó a planear la oleada de tropas tanto a Iraq como a Afganistán, contó esta semana al diario británico The Independent lo que se está discutiendo abiertamente en la Casa Blanca y Downing Street: “Estamos pensando en al menos 10 años de guerra en Afganistán y éste es el mejor escenario posible y al menos la mitad de lo que será un combate bastante mayor. Éste es el compromiso que se necesita y esto es lo que se le debería decir al pueblo estadounidense y británico, y se le debería decir que esto implicará un coste”.

La verdad es que los gobiernos de Estados Unidos, Gran Bretaña y de otros países que participan en la guerra se lo están diciendo a sus pueblos lo menos posible. Están siendo ayudados por unos medios de comunicación corruptos se permiten a sí mismos ser censores y sólo ofrecen las noticias más asépticas.

Periodistas británicos que habían estado “empotrados” con las fuerzas de la OTAN en Afganistán dijeron a The Guardian el mes pasado que la cobertura de la guerra era “lamentable”, “indignante” e “indefendible”. Thomas Harding del Telegraph admitió: “Se nos ha estado diciendo constantemente que todo vas estupendamente y está bien, y se nos ha mentido a nosotros y al público” (véase: “A lack of cover”, http://www.guardian.co.uk/

Típico de las mentiras oficiales era la declaración que citaba USA Today del comandante estadounidense en Afganistán, el general Stanley McChrystal, de que las tropas estadounidenses estaban en Helmand para “crear una nueva atmósfera en la que la gente rechazara a los talibán y su cultura de miedo e intimidación”.

Como reconoció la semana pasada el New York Times, a decir verdad los talibán están ganando apoyo debido al odio que existe hacia los ocupantes estadounidenses y de la OTAN, y hacia su gobierno títere en Kabul. En 3 de julio la corresponsal Carlotta Gall señaló que “el humor del pueblo afgano se ha inclinado hacia una revuelta popular en algunas partes del sur de Afganistán” y que la gente “había tomado las armas contra las tropas extranjeras para proteger sus casas o en un momento de ira por la perdida de familiares en ataques aéreos”.

Para acabar con la resistencia el cuerpo de marines está imponiendo un régimen de “miedo e intimidación” a los 250.000 habitantes del valle del río Helmand. Las tácticas dirigidas por el general McChrystal están inspiradas en métodos de contra-insurgencia que aplicó en zonas rebeldes de Iraq. Las principales ciudades ya han sido puestas bajo control militar. El movimiento de la población hacia los mercados, tiendas y hospitales se controlará y seguirá por medio de toques de queda, checkpoints y constantes registros e interrogatorios en la calle. Se presionará a los dirigentes locales para que identifiquen a los insurgentes, que entonces serán asesinados o capturados por los escuadrones de la muerte de las fuerzas especiales, a los que los medios de comunicación llaman diligentemente “patrullas de combate de reconocimiento”.

Resulta sorprendente que en el momento en que la administración Obama ha intensificado la guerra, prácticamente haya abandonado el pretexto original que se utilizó para justificarla.

¿Qué ha pasado con Osama ben Laden? Apenas se le menciona, si es que se hace, y al Qaeda cada vez está más relegada al fondo en la propaganda oficial y en los relatos de los medios.

Esta no es una cuestión baladí. La aparente base legal por la cual las tropas estadounidenses están en Afganistán es la “Autorización para el uso de la fuerzas militar”, la resolución conjunta aprobada por el Congreso estadounidense el 18 de septiembre de 2001, una semana después del 11 de septiembre. La resolución autorizaba la fuerza militar con el propósito de capturar o destruir a los dirigentes de al Qaeda, empezando por ben Laden, para prevenir futuros ataques terroristas.

Casi nueve años después, apenas se finge que las tropas estadounidenses están en Afganistán para cazar a al Qaeda. En vez de ello, se ha declarado que la guerra es contra los “talibán”, una etiqueta que se aplica indiscriminadamente a cualquier afgano que se resista a la ocupación dirigida por Estados Unidos. Sin embargo, en ningún momento se había acusado a los talibán de haber estado implicados en el 11 de septiembre. La justificación de la administración Bush para atacar al gobierno islamista de Kabul era que habían rechazado un ultimatum para entregar a Estados Unidos a los dirigentes de al Qaeda.

El abandono del pretexto original para la invasión plantea la cuestión de con qué supuesta justificación legal el gobierno estadounidense y sus aliados han continuado e intensificado la guerra. La verdad es que no tienen ninguna. Nada sino la realidad de una guerra imperialista de saqueo y dominación.

La ocupación de Afganistán dirigida por Estados Unidos y la terrible violencia que envuelve a Pakistán es la culminación de 30 años de intrigas imperialista estadounidenses en Asia Central para establecer un dominio estratégico y económico en la región rica en recursos.

Desde 1979 los gobiernos estadounidenses financiaron y proporcionaron suministros a una insurgencia islamista para derrocar a un gobierno afgano respaldado por la Unión Soviética. En los noventa la Casa Blanca de Clinton animó a su aliado paquistaní a ayudar a instalar a los talibán en Kabul en la creencia de que sería beneficioso para las aspiraciones de las compañías estadounidenses ganar el control de los principales proyectos petrolíferos y de gas en Kazajastán u otros Estados de Asia Central y construir oleoductos a través de Afganistán. Cuando la guerra civil y la inestabilidad impidieron realizar estos planes, se explotó la presencia de al Qaeda, al menos hacia 2000, para empezar a preparar una conquista directa del país por parte de Estados Unidos.

Los ataques del 11 de septiembre proporcionaron el pretexto para poner en marcha el plan. Al igual que un acceso potencial a los recursos en los países vecinos, la ocupación de Afganistán proporciona a Estados Unidos y sus aliados de la OTAN una base estratégica para proyectar fuerza contra rivales que pretenden una influencia regional como Rusia, China, India e Irán.

La guerra AfPak no es una guerra contra el terrorismo o por la democracia o para ayudar al pueblo afgano que sufre desde hace mucho tiempo. Es una guerra colonial e indefinida cuyo objetivo principal es convertir a Afganistán en un Estado cliente de Estados Unidos y asegurar que Pakistán sigue están firmemente anclado bajo la influencia geopolítica de Washington.

La clase trabajadora debe exigir la retirada inmediata e incondicional de todas las tropas estadounidenses y extrajeras, el final de las operaciones militares imperialistas en Asia Central y el derecho de los pueblos afgano y paquistaní a determinar su propio futuro.

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

 

Enlace con el original:

http://www.wsws.org/