Honduras: Nuevo escenario de la CIA y otros socios

Stella Colloni

Cuba Debate

El golpe militar en Honduras del pasado 28 de junio, contra el gobierno del presidente Manuel Zelaya,

surgido del Partido Liberal quien tomó caminos independientes, rechazando imposiciones como el Tratado de libre Comercio (TLC), uniéndose al proyecto latinoamericano de integración (ALBA) y creando alianzas con organizaciones populares, será desde hoy y para siempre uno de los mayores ensayos del terrorismo mediático, entre otros modelos. Pero también lleva muchos mensajes detrás.

La Organización de Estados Americanos (OEA) actuó tardíamente. El 26 de junio debía haber estado en Honduras, como lo reclamó el presidente Zelaya. Si bien tomó una posición ante la fuerte presencia de América Latina, que incluso llevó al Secretario General, José Miguel Insulza a entregar en manos propias el ultimátum a los golpistas, algunos sectores plantean dudas sobre la lentitud de esos movimientos.

Analizando el golpe en sí, que no se diferencia de todo lo actuado a lo largo del Siglo XX y lo que va del XXI por Estados Unidos en América Latina, este lleva otras cargas agregadas.

Abiertamente la televisora CNN, hizo todo lo posible por legalizarlo. Burdo y evidente ha sido el intento.

Durante el primer día del golpe, que comenzó con el secuestro extremadamente violento del presidente y el traslado ilegal a Costa Rica bajo monitoreo de las bases militares estadunidenses en Honduras, CNN intentó durante todo el día a través de una serie de entrevistas que se inculpara al presidente Zelaya.

La pregunta en términos generales era “¿Ud. No cree que el presidente Zelaya es responsable por haber intentado esta consulta que muchos rechazaban?”. Las respuestas mayoritariamente fueron contra el golpe, ante lo cuál, la primera acción resultó derrotada. Por no así la continuidad de la propaganda por otros medios.

La supuesta “objetividad” con que se reciben y leen mensajes, la mayoría de los cuáles siempre favorecen las posiciones del discurso hegemónico de la empresa, es falsa. Por una parte se descartan mensajes contrarios y no se informa sobre la realidad de que la mayoría del pueblo hondureño no tiene acceso a Internet y que otros miles están huyendo o en la clandestinidad ante la represión golpista.

Se contradice CNN. Zelaya había propuesto una consulta al pueblo el 28 de junio para saber si se apoyaba instalar otra urna en las elecciones de noviembre próximo para aprobar o no la instalación de una Asamblea Constituyente.

Si los golpistas pensaban -como argumentó CNN el 4 de julio pasado- que Zelaya tenía sólo el 30 por ciento de los votos. ¿Porqué no dejaron que se votara ese 28 de junio si iba a perder?.

¿Era necesario el golpe brutal para impedir la consulta cuando las urnas -según CNN- desfavorecían al mandatario y cuando incluso quedaba un nuevo escenario donde discutir democráticamente estas cuestiones como son las elecciones de noviembre próximo?.

Si el mandatario sólo tenía un respaldo mínimo, ¿por qué no esperar unas horas a su presunta derrota en la consulta y no presentarse a la madrugada en su casa secuestrarlo e imponer un golpe que siempre conlleva terrorismo de Estado?.

En este intento de razonamientos simples debemos citar otro ocultamiento. La historia regional no aparece como contexto, ni la ocupación colonial de esa región por Estados Unidos a lo largo del siglo XX, de lo que el nombre terrible de “repúblicas bananeras” para las naciones centroamericanas, cuyos pueblos han dado muestra de una larga resistencia.

La suma de víctimas en esas resistencias contra las dictaduras impuestas por Washington a lo largo de la mayor parte del siglo XX, alcanza a casi 400 mil muertes, si consideramos que en Guatemala solamente se registraron 90 mil desapariciones forzadas y más de cien mil muertos. Sumado a esto los muertos y desaparecidos bajo las dictaduras de la familia Somoza en Nicaragua y los militares en El Salvador, y luego en la guerra encubierta de Estados Unidos contra el pueblo nicaragüense no hay ninguna exageración en esa cifra.

Si el golpe en Honduras no se evalúa en los términos de esa realidad, es imposible entender el peligro que la actual asonada significa para América Latina y el porqué la única respuesta a esto es la restitución del mandatario.

Presidentes elegidos por la voluntad popular fueron derribados por invasiones e intervenciones a lo largo de la historia, tanto en los años 50, como 60, 70, 80. A dines de los años 90 y especialmente en el siglo XXI, el surgimiento de nuevos gobernantes, que se escapan del encuadramiento de la vieja Guerra Fría, provocó otros intentos golpistas fracasados como el de Venezuela en abril de 2002 contra el presidente Hugo Chávez o los intentos aparentemente “cívicos” con fuerzas paramilitares detrás, como lo actuado contra el presidente Evo Morales en Bolivia en septiembre del 2008.

Los golpes duros o “suaves” se multiplican en la tarea demoledora de desestabilizar gobiernos contando con el apoyo la National Encowment Foundation (NED) y la USAID (Agencia Internacional para el desarrollo (USAID), es decir la CIA estadounidense, responsable también de la guerra contra Nicaragua y la invasión a Panamá en 1989, entre otras actuaciones “memorables” en la región.

En 1983 el investigador y periodista argentino, Gregorio Selser escribió el libro “Honduras, República alquilada” publicado en México ese año, donde denunciaba la complicidad de las dirigencias políticas de ese país con la larga ocupación de las transnacionales fruteras y otras y la intervención militar de Estados Unidos.

Marcando su respeto cpor el pueblo hondureño, sometido a la infamia de dictaduras y poderes congresionales que lo traicionaban siempre, Selser demostró documentadamente que Honduras fue un país utilizado por Washington como plataforma de agresión regional desde los tiempos en que las compañías fruteras imponían a los gobernantes de turno.

Por esta razón es imposible hablar de lo que está sucediendo en ese paíss sin mencionar la presencia de bases militares de Estados Unidos y el ocultamiento de ese factor es parte del golpe.

No es un “olvido” común que no se registre en los antecedentes todo lo que sucedió en esa región, donde la multimillonaria ayuda militar de Estados Undios sostuvo los criminales dictadores centroamericanos.

Está documentado que desde esas bases en territorio hondureño partió en 1954 la invasión contra el presidente legítimo de Guatemala Jacobo Arbenz y lo actuado en los años contra El Salvador, y Nicaragua.

En esos años también ya se había sido instalado uno de los más poderosos sistemas de radar en las bases militares de Honduras. Una de las más antiguas es Palmerola donde Estados Unidos tiene ubicada la estratégica pista de aterrizaje de más de dos mil 600 metros de largo, para ingresar equipos de ataques e instalar la tropa que necesite.

No es el único sitio militar en Honduras para ubicar tropa en acciones de “depliegue rápido” contra cualquier país de la región.

Con la alta tecnología de estos últimos años, Estados Unidos puede vigilar un extenso territorio, incluyendo el Caribe, desde sus bases en Honduras.

En los fatídicos años 80 en una sesión secreta 44 diputados del Partido Liberal y 34 del Partido Nacional, a espaldas del pueblo, acordaron la implantación del Centro Regional de Entrenamiento (CREM) para “instruir” a soldados salvadoreños, que asesinaban y desaparecían aldeas enteras en su país y a otros militares cuyas naciones estaban bajo dictaduras.

En los últimos años muy cerca de la frontera con Nicaragua tropas norteamericanas entrenaron mercenarios para ir a Irak.

El pueblo hondureño quedó aprisionado en las telarañas de los armados contrainsurgentes de la Guerra Fría, con instalaciones militares estadounidenses que sirvieron y sirven como rampas para atacar a otras naciones.

La actual Corte Suprema de Honduras fue una implantación del antiguo “virrey” de ese país John Dimitri Negroponte, quien nunca dejó de mantener sus subordinados militares, empresariales y políticos, desde que fue embajador de Estados Unidos en los años 80, y actuó como un gobierno en las sombras.

Esto también surge de su paso como subsecretario de Estado del gobierno de George W, Bush por Honduras hace un año atrás donde después de sus reuniones con el actual presidente de facto Roberto Micheletti y con la Corte Suprema se incrementaron los preparativos golpistas a través de la embajada estadounidense en Tegucigalpa que estuvo todo el tiempo actuando con la oposición golpista. Y hay que destacar ahora la participación de la inteligencia israelí como un socio duro, que acompaña acciones similares en otros países de la región.

Para las organizaciones sociales hondureñas y para la mayoría de países del mundo la única respuesta posible es la restitución presidencial, lo que por supuesto ha engendrado contradicciones internas en Estados Unidos.

Pero hay otro punto esencial: en este golpe en Honduras, apoyado por la alta jerarquía de la Iglesia Católica, donde se mata, persigue y reprime a miles de personas, entre ellos a periodistas, clausurando radios, y produciendo inocultables acciones de terrorismo de Estado, se están probando nuevos métodos.

De hecho la brutalidad con que actuaron estaba destinada a desafiar a toda América Latina. El desprecio de los golpistas por las instituciones internacionales como la OEA o la ONU indica que asumen el desconocimiento que en tiempos del ex presidente Bush se tenía de las mismas.

Uno de los efectos duros del paso de Bush fue la desacreditación y debilitamiento de las instituciones internacionales cuando invadió Irak, con la imposición al mundo de gravísimas violaciones a los derechos Humanos, cuyos símbolos temibles fueron y son Guantánamo y las cárceles secretas en todo el mundo.

Hay algo más en este golpe de lo que poco se da cuenta. No es sólo la repetición de viejos moldes golpistas, tan antiguos que parecen increíbles en pleno siglo XXI, con la activa participación del poder oligárquico, sino que hay ingredientes fuertemente provocativos, como si hubiera sido pensado para poner al presidente de Estados Unidos Barack Obama, frente a un hecho consumado. Esto hace difícil volverse atrás, sin activar lo que ya se está planteando al interior de ese país: algunas demandas de los halcones, recordando su actuación en contra del ex presidente James Carter, en tiempos en que este tuvo roces con las dictaduras de la región y aludiendo a “debilidades” del nuevo gobernante. Es un conocido juego mafioso.

En este caso se da la aparición de algunas figuras, voceros de esos halcones. Uno de ellos es el propio ex subsecretario Roger Noriega, quien participa activamente de la Fundación UnoAmérica, el nuevo Frankestein de la NED y la USAID.

Esta “fundación” creada en Colombia como tal a fines de 2008, pero cuyos “militantes” ya estaban actuando en diversos países, ha reclutado a los militares de las viejas dictaduras, a las derechas más extremas y el neozazsimo y se compromete a actuar supranacionalmente como antes los dictadores coordinadamente en la contrainsurgente Operación Cóndor.

Esto evidencia que hay mucho más detrás de este golpe. El ensayo es superador y el esquema empresarial de los golpistas hondureños, que se dicen “dispuestos a resistir”, funciona porque hay mucho dinero de sostén detrás de los mismos.

Como lo hubo para mantener el fracasado paro patronal golpista en Venezuela, y a los patrones del transporte en Chile tantos años atrás y a los de Bolivia. Este golpe tiene mensajes hacia muchas direcciones y por eso mismo América Latina debe ser una muralla. Cualquier puerta entreabierta, cuando se desconocen y desafían todas las reglas internacionales, será vista como una “debilidad” por los halcones que nunca se fueron.

El golpe en Honduras, un país ocupado militarmente, es una prueba dura, pero también el mensaje de la renovada América Latina es fuerte, preciso y el mundo dio su veredicto.

Para Europa también es el mensaje como en los tiempos de la doctrina Monroe(1823). Les están diciendo que América es para los americanos (norteamericanos) a días de firmarse un tratado entre el viejo continente y esa subregión.

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Cronología de golpes y dictaduras en Honduras

– 1933-1948: El dictador Tiburcio Carias Andino controla con mano de hierro el país, apoyado por las tiranías de países vecinos y las bananeras norteamericanas.

– 1956: En octubre de 1956, un golpe militar destituye al presidente Julio Lozano Díaz. Se forma una Junta Militar compuesta por el general Roque J. Rodríguez, el coronel Héctor Caraccioli y el ingeniero Roberto Gálvez Barnes. Gobierna hasta 1957.

-1963: En octubre de este año, el coronel Osvaldo López Arellano llega al poder tras liderar un golpe de Estado, deponiendo así al presidente Ramón Villeda. López Arellano gobierna hasta 1971 con un gabinete militar.

– 1972: Tras un breve mandato de Ramón Ernesto Cruz, López Arellano perpetra un nuevo golpe de Estado que le mantiene en el poder hasta 1975. Después de un escándalo relacionado con el pago de un soborno por parte de una empresa estadounidense, López Arellano deja el poder.

– 1978: Golpe de Estado contra Juan Alberto Melgar. El triunvirato formado por Policarpo Paz García, Domingo Álvarez Cruz y Amílcar Zelaya Rodríguez constituye la nueva junta militar que gobierna Honduras hasta 1980. Policarpo ejerce como presidente hasta 1982. Le sustituye Roberto Suazo Córdova, elegido en las urnas y quien forma el primer gobierno civil hondureño en más de un siglo. Sin embargo, la enorme influencia del Ejército en la política del país no desaparece.

– 2009: 28 de Junio – Golpe de Estado en Honduras propiciado contra Manuel Zelaya

América LatinaL: profundización del antineoliberalismo o restauración conservadora

Emir Sader

La Jornada

 

América Latina se ha caracterizado en esta década por un viraje espectacular que la ha trasformado de territorio privilegiado de políticas neoliberales en el eslabón más frágil de la cadena neoliberal. Gobiernos que de distintas formas enfrentan los modelos neoliberales han proliferado, pudiendo llegar a 10. A pesar de que la revista británica The Economist anunció que con la crisis esos gobiernos no se extenderían más en el continente –porque la crisis impondría la agenda de la derecha, centrada en el ajuste fiscal y en el combate a la violencia–, desde entonces triunfó el gobierno de Mauricio Funes y del Frente Farabundo Martí en El Salvador.

A partir de la elección de Hugo Chávez, en 1998, la derecha ha intentado, de distintas maneras, recobrar fuerza, tumbar a esos gobiernos y recuperar la apropiación del Estado en sus manos: el golpe de 2002 en Venezuela, el intento de impeachment de Lula, en 2005, las sucesivas ofensivas de los grandes agricultores en Argentina, del separatismo en Bolivia. Actualmente el golpe en Honduras, la derrota electoral del gobierno en Argentina y la elección de Pepe Mujica como candidato del Frente Amplio en Uruguay son otras tantas de las últimas escaramuzas entre las dos fuerzas que ocupan el campo político en América Latina a lo largo de esta década.

América Latina se debate entre profundizar las trasformaciones progresistas operadas por esos gobiernos o la restauración de la derecha. Donde se debilitan esos gobiernos, no gana ningún sector de izquierda, sino que se fortalece la derecha. Las primeras corrientes que fracasaron en la lucha antineoliberal fueron las provenientes de la llamada ultraizquierda, sean grupos políticos de corte doctrinario u organizaciones sociales que no han roto con la visión corporativa de la “autonomía de los movimientos sociales”. El campo político ha quedado polarizado entonces entre esos gobiernos –más moderados o más radicales– y la derecha.

La elección de Mujica como candidato del Frente Amplio representa más claramente el intento de profundización de las trasformaciones antineoliberales. Su condición de favorito en las encuestas apunta en esa dirección. Por el contrario, la derrota del gobierno argentino representa el intento de frenarlas y de construir un recambio de derecha. El golpe de Honduras, conforme a su desenlace, puede terminar con un gobierno que daba pasos en la dirección antineoliberal o permitir que el retorno de Zelaya recobre con más fuerza esa dinámica. Lo mismo se puede decir de Brasil: las elecciones presidenciales de 2010 pueden hacer que el gobierno de Lula sea un largo paréntesis en la dominación de la derecha o la profundización de las transformaciones iniciadas, con la victoria de Dilma Rousseff, que crece rápidamente en las encuestas, apoyada en 80 por ciento del respaldo popular y solamente 6 por ciento de rechazo del gobierno de Lula. Todo apunta hacia una gran victoria de Evo Morales y el MAS en las elecciones de diciembre de este año, garantizando la continuidad y la profundización del proceso de fundación del nuevo Estado boliviano.

Los efectos de la crisis sobre los países del continente estrechan los márgenes de las políticas de conciliación de clases desarrollada por gobiernos como los de Argentina, Brasil, Uruguay, entre otros, obligándolos a definiciones entre seguir con las concesiones al gran empresariado –en particular al capital financiero– o la intensificación de las políticas sociales como eje obligado de un gobierno antineoliberal.

Hay visiones que nunca han considerado a esos gobiernos como diferenciados de sus antecesores neoliberales, pero que en la práctica corren a saludar la posibilidad de su sustitución por la derecha. En ésas –que combinan catastrofismo y derrotismo– no habría ningún cambio significativo: una derecha sustituiría a la otra. Cambalache, ninguno es mejor, todo es igual. Las visiones que se limitan al plano de la crítica están al margen de los procesos reales de enfrentamiento al neoliberalismo en el continente.

El futuro de América Latina se decide entre la profundización de las trasformaciones apenas empezadas o procesos de restauración conservadora en que serán derrotados el campo popular y las izquierdas en su totalidad. El futuro sigue abierto, la disputa hegemónica frente al agotamiento del neoliberalismo y las alternativas, entre lo viejo que insiste en sobrevivir y lo nuevo que encuentra dificultades para nacer, es lo que marca el presente latinoamericano.

 

Honduras: Ejército impide llegada de Zelaya tras asesinar a dos manifestantes

kaos América
 

Dirigentes sociales advierten que las movilizaciones seguirán mañana. Micheletti se enfrenta al aislamiento nacional e internacional

Tras los acontecimientos vividos hoy en Tegucigalpa la situación, lejos de definirse, tal y como señalaba ayer el presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, se ha vuelto más complicada y peligrosa para lxs luchadorxs sociales.

Tras la fuerte arremetida del Ejército en contra de los cientos de miles de personas que esperaban la llegada de Zelaya al aeropuerto capitalino -que provocó la muerte de dos personas y un número no conocido de heridos- y la imposibilidad de que el avión en donde viajaba el presidente depuesto por el golpe de estado aterrizara en Honduras -dados los obstáculos colocados por el Ejército y las amenazadas de ser “interceptado” por la fuerza aérea hondureño-, los dirigentes sociales han anunciado que a partir de mañana volverán a las calles para exigir la salida del Micheletti y su gabinete golpista. Un “presidente” que, tras las informaciones salidas a la luz en horas de la tarde según la cual los empresarios que apoyaron el golpe han llamado a la negociación desmarcándose del propio Micheletti, y la negativa de la policía a la orden de reprimir a los inconformes en el día de hoy-, han dejado a éste con el sólo apoyo del Ejército. Un aislamiento al que también lo ha sometido la comunidad internacional tras que Honduras fuera apartada de la Organización de Estado Americanos (OEA) en el día de ayer.

La situación en estos momentos, según informaciones facilitadas por Radio Liberada a Kaos en la Red, es confusa y complicada. Tras el toque de queda impuesto por el gobierno golpista, “mucha gente se ha quedado varada en locales sindicales”. La medida, según lxs compañeros presentes durante todo el día en las movilizaciones, se trata de “una medida para reprimir. Hay mucha prensa suelta, sin que se sepa dónde están”. Además, añade el reporte, “hay compañeros de las organizaciones indígenas y campesinas que no se sabe donde están. Se reportan heridos de bala, no se tienen números”. (Ver audios adjuntos enviados por Radio Liberada).

Zelaya, por su parte, ha viajado a El Salvador en donde se reunirá con los presidentes de Argentina, Ecuador y Paraguay, así como José Manuel Insluza, Secretario General de la OEA, que hoy mismo volaron hasta allá tras descartar ayer acompañar a Zelaya en su intento por viajar a Tegucigalpa

Represión y cerco mediático como respuesta a las masivas movilizaciones

Desde primera hora de la mañana lxs hondureñxs tomaron las calles capitalinas con la intención de marchar hasta el aeropuerto internacional de Toncontín. Ante la llegada de los centenares de miles de manifestantes, tanto la policía como el Ejército optaron por pactar su retirada. Sin embargo, cuando algunos de los presentes comenzaron a tratar de entrar a las instalaciones del aeropuerto –en todo momento tomado por francotiradores- el Ejército optó por disparar fuego real y gases lacrimógenos. Tras unos instantes de tranquilidad, el Ejército volvió a arremeter contra lxs manifestantes. El resultado fueron dos muertos, uno de ellos de nombre Iris Obed Murillo Mendoza, tal y como informó Radio Liberada.

Tras conocerse a través de Radio Globo que empresarios golpistas como Ricardo Maduro, Rafael Ferrari o Carlos Flores Facussé habían dejado sólo a Micheletti, éste convocó una rueda de prensa en la que se informó de que se le había enviado una carta al representante de la OEA en Honduras, Jorge Miranda, proponiendo el inicio de las negociaciones entre una delegación del organismo internacional y otra del gobierno de Micheletti. Sin embargo, añadió que él no tenía que negociar con nadie “más que la población hondureña”.

Asimismo, Micheletti acusó a Nicaragua de estar dirigiendo elementos de su Ejército hacia la frontera hondureña. Punto que casi inmediatamente negó Daniel Ortega, presidente de Nicaragua.

Poco después de que el presidente golpista afirmara que en Honduras “todo el mundo tenía el derecho a expresar su opinión”, Radio Globo (que estaba informando desde primera hora desde dentro de las manifestaciones) vio su señal interceptada, momentos después de que el Ejercito comenzara a agredir a los manifestantes.

Responsabilidad de los EEUU

En entrevista con TeleSUR después de que Zelaya cejara en su intención de aterrizar en Tegucigalpa, el presidente hondureño declaró que se reuniría con los presidentes y funcionarios que hoy viajaron a El Salvador para decidir qué nuevas acciones tomar a partir de mañana. Asimismo, informó de su intención de tratar de ingresar al país próximamente.

Zelaya, por otro lado, se refirió a la necesidad de que la comunidad internacional (y especialmente los EEUU, se pronuncie sobre lo sucedido en el día de hoy, señalando que el gobierno de Obama “debe tomar medidas inmediatas” para acabar con el golpe.

Kaos en la Red hizo en el día de hoy (domingo 5 de julio) un seguimiento constante de los acontecimientos. A continuación incluimos un resumen de ese seguimiento en forma de cronología.

CRONOLOGÍA

Anoche

La Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) suspendió a Honduras de este organismo por violentar el artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana que establece que cuando se constate que se ha producido la ruptura del orden democrático en un Estado Miembro y que las gestiones diplomáticas han sido infructuosas, se puede suspender a dicho Estado.

 

La medida fue aprobada este sábado con el voto unánime de sus 33 miembros (excepto Honduras que es el 4), durante una reunión extraordinaria convocada para conocer el informe presentado por el secretario general, José Miguel Insulza, tras la visita que realizó el pasado viernes a Honduras.

 

México: El PRI logra la victoria en las elecciones legislativas

EFE

El Partido Revolucionario Institucional (PRI), que estuvo en el poder en México durante 71 años, hasta el 2000, ha sido el vencedor de los comicios legislativos celebrados hoy y ha ganado también en al menos cuatro de los seis estados en disputa.

Al cerrar las urnas, las empresas encuestadoras dieron sus primeros sondeos a pie de urna y ubicaron al Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la cabeza con un 40%, seguido del Partido Acción Nacional (PAN), con 29% y el izquierdista Partido de la Revolución democrática (PRD) con un 15%.

Mientras que el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), del Instituto Federal Electoral (IFE) a las 22.45 horas locales (03.45 GMT), con la mitad de los votos escrutados, daba al PRI un 35,65%, al PAN 26,87% y al PRD 12,34%. Este recuento concluirá mañana a las 20.00 horas locales (1.00 GMT del martes) y el miércoles se conocerán los resultados oficiales.

Con estos datos, el presidente Felipe Calderón, del PAN, reconoció la nueva composición que tendrá la Cámara de Diputados y convocó a unir esfuerzos para recuperar el crecimiento económico del país, que atraviesa por una recesión.

El PRI gobernó a México durante siete décadas, la mayor parte de esa etapa como partido hegemónico y totalitario, con un discurso progresista hacia el exterior y otro más duro en lo interno.

Hace nueve años fue desbancado del poder por el PAN que, con Vicente Fox como candidato, le arrebató la Presidencia en los comicios de 2000, triunfo que fue refrendado en 2006 por Felipe Calderón.

En ese año, el PAN por primera vez en la historia ganó la mayoría en la Cámara de Diputados con 206 de las 500 bancas, seguido del PRD con 126 y un PRI a la baja con 106, el resto se lo repartieron otros cinco partidos.

Esa composición en la Cámara de Diputados se podría revertir de confirmarse los primeros resultados de hoy, que darían al PRI hasta 244 asientos, y sumados los del Partido Verde Ecologista de México, podrían otorgarle la mayoría absoluta.

El PAN se quedaría con entre 141 y 149 diputados, y el PRD con entre 68 a 76.

En tanto, los llamamientos, desde distintas corrientes políticas, a anular el voto en protesta por lo que consideran inmovilismo de la clase política, tuvieron un impacto entre los electores, ya que esta opción, según el PREP, atrajo al 6,13% de los votantes. El porcentaje de abstención se calcula en un 60%.

Por estados, de los seis que renovaron hoy a sus mandatarios, el PRI renovaría su control en tres de ellos, Colima, Campeche y Nuevo León y arrebataría San Luis Potosí al PAN, según los primeros resultados. Están en duda, Sonora, gobernado por el PRI, y Querétaro en manos del PAN, donde los resultados son muy ajustados y aún no permiten perfilar un ganador.

Otro derrotado en estos comicios legislativos es el izquierdista PRD que ha sufrido en los últimos años un deterioro por pugnas intestinas por el control del partido entre corrientes que apoyan al ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, que se niega a reconocer al gobierno panista, y dirigentes afines al diálogo.

Pero el PRD mantiene el control en la capital del país, que gobierna desde 1997, pues este domingo al renovarse las 16 vice alcaldías, gana en doce y pierde en dos (Cuajimalpa e Iztapalapa), la primera ante el PAN y la segunda ante el PT (también de izquierda y aliado a López Obrador).

El PAN se mantiene en Benito Juárez y Miguel Hidalgo, sus dos principales bastiones en la capital.

La importancia de estos comicios radica en las posiciones que ganan los partidos de cara a las elecciones presidenciales de 2012, para la que ya los partidos grandes comienzan a proyectar a sus posibles candidatos.

 

Italia: En los orígenes de la decadencia

Rossana Rossanda

Sin Permiso

El diagnóstico del estado de la política en Italia es simple: la mitad de los ciudadanos se ha abstenido en las elecciones europeas, en las segundas vueltas de las administrativas y en el referéndum aún mucho más. El escenario es semejante en toda Europa. Los socialistas han perdido en todas partes, el parlamento europeo es ampliamente de centro derecha. Las izquierdas radicales son más débiles de lo previsto y las italianas han desaparecido de escena. Italia carece de una socialdemocracia, debilitada por lo demás en otras partes. Por todas partes despunta o se refuerza una extrema derecha. La señal es la opuesta a la que proviene de los Estados Unidos, en absoluto tenida en cuenta, en la práctica, en Europa.

En Italia Berlusconi no supera, como esperaba, el 35%, y es menos fuerte que hace un año. La Liga alcanza el 10, son inseparables. Fini juega su propio juego. Si esto conduce a una crisis de gobierno, será desencadenada y gestionada desde la mayoría (y apoyada por el Vaticano a través de Casini). La minoría está dividida entre un A D en descenso, dividido y confundido, y una izquierda radical hecha añicos. Ni tan siquiera los Verdes parecen librarse de la crisis, a pesar de que Obama en los EE UU y muchos otros en Europa ven en la ecología una inversión necesaria y un valor-refugio. La opción bipartita que había sido común a Berlusconi y Veltroni se ha venido abajo.

1. Si estamos de acuerdo en lo que hace a este sintético resumen, queda por ver si se comparte el porqué de este resultado. En mi opinión, en lo que respecta a Italia habrá que buscarlo lejos, al tiempo en que transcurre mi generación, que por otro lado no es más que un breve momento histórico. De hecho, el desastre actual parece mayor en la medida en que la izquierda de la posguerra era más fuerte que en otras partes. Nunca fue mayoritaria, tal como observaba Norberto Bobbio, precisamente porque estaba representada, en un país surgido del crisol del los años veinte y treinta en Europa, por comunistas y socialistas y un fuerte sindicato que aplastaron entre ellos y la DC una interesante tercera fuerza (Justicia y Libertad1)

Esta forma adoptada por la izquierda, desde la resistencia a 1956, es bastante diferente a la de las otras de occidente. Los socialistas y los comunistas, libres de las disputas de los años treinta encubiertas por el fascismo, estaban entonces unidos y los comunistas parecían, salvo para la DC y para el “partido americano”, suficientemente desvinculados de la URSS (considerada esta por otra parte no como un peligro inminente). Así, después de 1956 y de la ruptura con el PS, el PCI supera gradualmente, en cantidad y cualidad de audiencia al hasta entonces más fuerte PCF, al hacer suya una ancha franja de opinión. Resulta difícil separar de esto la sólida cimentación del sentido común republicano, constitucional, antifascista; y todo ello, además, coloreado con un tono de concepción clasista (vivísima en la resistencia, incluso en Justicia y Libertad y más tarde en el catolicismo de Dossetti y de la corriente de Base de la DC)

2. El escenario cambia en los años sesenta–setenta, en correspondencia con la gran modernización del país en la composición social, productiva y cultural. El PS cambió de frente, en el PCI se abre un debate, el sindicato crece y cambia su estructura de base, un área de izquierda radical comienza a aparecer separada de los comunistas, que sin embargo crecen en peso.

El cortocircuito lo produce el movimiento de 1968. Contrariamente al resto de Europa esto acaece en presencia de un fuerte partido comunista que no lo ataca frontalmente, pero con cuya hegemonía termina. 1968 se prolonga en Italia durante un decenio. Como en ninguna otra parte, modificó diversos parámetros de la cultura, produjo la densa politización de grupos extraparlamentarios distinta de la del partido comunista, promovió un vasto asociacionismo que se vivía como contracultura y contrapoder. Es una segunda y tumultuosa modernización del país que se sitúa a la izquierda del PCI pero no reduce su fuerza en la opinión de las masas, todo lo contrario.

Los comunistas alcanzarán un tercio de los votos, el sindicato es fuerte, la intelectualidad está politizada y es abundante como nunca. El “movimiento” critica al PCI y a la CGIL pero se inclina por la pertenencia al sindicato (el más cambiado) y el voto al PCI; las elecciones de 1975 le dan a la izquierda todas las grandes ciudades.

Esta tendencia no parece ser mellada por el Compromiso Histórico (1973)2 poco tenido en cuenta por la opinión. Es como si tan solo la abstención comunista de 1976 en relación con el gobierno de Andreotti hubiese revelado su verdadero sentido. Es en ese momento cuando se rompe toda esperanza de las minorías del movimiento, el propio movimiento se divide y una pequeña parte del mismo (no se necesitan muchos para disparar) se echa en serio a las armas (homicidio de Coco en Génova)

Sin embargo, el electorado sostendrá siempre al PCI hasta la muerte de Berlinguer, el cual por otra parte, hace, en los últimos años, y aislado del grupo dirigente, un giro a la izquierda

3. Demasiado tarde. A nivel mundial 1968 no había sido pasado por alto a las clase dominantes que se valieron de él. El PCI no comprendió el sentido de la abolición del patrón oro, ni la crisis de la energía de 1954 y mucho menos los cambios estructurales del capital y de las tecnologías en marcha y la recomposición de las estrategias que le siguieron (Trilateral)

No comprendió realmente las subjetividades que se agitaron en contra del mismo. No entendió ni siquiera, con la excepción de un pequeño sobresalto en lo concerniente a las mujeres, la revolución pasiva que se estaba desarrollando desde el principio entre las generaciones en las relaciones familiares y de autoridad. No comprendió la magnífica brecha que se abría al anticomunismo en el movimiento.

Del todo extraño le resulta el 1977 italiano, muy reactivo frente a los cambios en el trabajo pero equivocado en la previsión, del mismo modo que no había comprendido antes la formación del extremismo de la Brigadas Rojas y de Primera Línea, del cual no veía otra cosa que el peligro que constituían para su acreditación como fuerza de gobierno. Berlinguer practica severamente el estado de excepción, siguiendo en esto a Moro, también él dubitativo y aislado en la DC

En los años ochenta sobrevino el salto tecnológico, especialmente en la información y en todo lo referente al movimiento de capitales y la financiarización, pero los comunistas leen solo en términos de política antisoviética la restauración de Thatcher y Reagan, menospreciando el estancamiento de la URSS de Breznev, no comprenden el intento de Andropov, titubean con respecto a Solidarnosc en Polonia como habían titubeado con respecto a Praga; el berlingueriano “final de la fuerza propulsora” de 1917 llega cuando la descomposición del PCUS está ya avanzada y ha habido una total carencia de relaciones con el disenso incluido el de izquierdas del este. Así hasta Gorbachov.

Con Craxi y después con la muerte de Berlinguer la crisis del PCI avanza mucho, si bien no en términos electorales, y comienza la de la CGIL. El fin de la primera república es sobre todo el fin de ambas fuerzas.

4. En los años ochenta el movimiento del 68, se agota por completo, abatido junto a las Brigadas Rojas, con las cuales, sin embargo no había tenido nada que ver, al ser el radicalismo e incluso el extremismo una cosa, y otra muy distinta tomar las armas.

Se forma y estructura, como algo nuevo, tan solo el filón del segundo feminismo. Con 1989 la crisis del PCI simplemente termina, la “inflexión” conduce a otro partido, en las ideas y organizativamente, y se hace sin una revuelta de base. Rifondazione nace como una vuelta al ayer y se debatirá sin tregua sobre cómo convertirse en una clave para el futuro; ni el Pci ni Rc hacen un balance histórico del comunismo y de su propia función en Italia. Lo que había sido la totalidad del área de la izquierda se encuentra a caballo, entre las desilusiones y la fibrilación, mientras socialistas y comunistas se precipitan en el vacío.

Bruscamente salta hecho pedazos lo que durante veinte años había parecido ser sentido común, el rechazo del “sistema”. Las izquierdas se reducen hasta ser pequeños grupos, algunas se depuran, no lograrán o quizá no querrán ya unificarse.

Desde entonces una perpetua discontinuidad produce explosiones de movimiento puntuales y casi siempre sin relación las unas con las otras. El sobresalto de aquel enorme movimiento por la paz y después el del sindicato en el Circo Máximo no darán lugar a una recuperación constante, incluso como consecuencia de la sensación de impotencia que se deriva de la nulidad de su resultado

5. El 89 ha sido completamente administrado por la recuperación del capital y en su forma pre keynesiana. La ideología de los Fukuyama y de los Huntington –derrota definitiva del socialismo y choque de civilizaciones— golpea a fondo a la izquierda histórica, que padece los hundimientos de los socialismos reales, no los afronta y se rinde; las socialdemocracias por todas partes y los ex comunistas en Italia practican con celo y arrepentimiento las políticas liberales

Pero también las culturas difusas de las izquierdas radicales navegan a la deriva, agotadas. Muchas percepciones del 68 se cuecen en su propia salsa volcadas en el resentimiento hacia lo que el movimiento obrero, antaño venerado, no comprendió: sacrificó la persona a la colectividad, el individuo al partido, el conflicto de los sexos al “economicismo”, la tierra al desarrollo devastador. Menospreció la dimensión de lo sacro, de la etnia, de los ciclos. Glorificó la razón contra la emoción, el occidente contra la diversidad, el porvenir respecto del presente. El posmodernismo le ha echado una mano. Esta es la tendencia mayoritaria. Quedan, pero muy minoritarios, algunos movimientos. La transmigración hacia la ecología es la más fuerte

El hundimiento de la política en la corrupción y en la bajeza y la salida a superficie de Berlusconi no tiene freno. El área antiguamente comunista y socialista ni tan siquiera intenta una recomposición en dirección a la socialdemocracia. La despolitización sigue a la desilusión; se vive en el inmediato presente porque la memoria del pasado está prohibida y no se sabe qué cosa querer para el futuro. Incertidumbre, resentimiento, miedo. Proteccionismo de los todavía empleados ante una crisis que no comprenden. Nunca, parafraseando a Guicciardini, la gente italiana ha sido tan infeliz y tan mala.

6. Si “izquierda” tuvo un sentido en el siglo XlX y en el XX era libertad, igualdad, fraternidad, descendientes de la herencia de la revolución francesa. La primera, de la idea de democracia, la segunda de Marx, la tercera (con sentido distinto al que se le había dado en 1789) como solidaridad entre los seres humanos. Estas recorrerán entre tragedias todo el siglo XX. Su rechazo no significa que haya aparecido una nueva descendencia. Significa el repliegue de la libertad en el individualismo y la reorientación de la necesidad de pertenencia hacia categorías metahistóricas (religiones, nacionalismos, etnias y otros presuntos orígenes). Significa negar la igualdad de derechos (y no solo ni tan siquiera según la interpretación que hace de esto una parte del movimiento de las mujeres) y hacer del éxito del más fuerte el principio y motor de la sociedad. Significa ahogar la fraternidad en el odio y en el miedo hacia el otro y hacia el diferente. Berlusconi y Bossi hubieran sido impensables en los años 60

Esta es hoy la mitad de la Italia que habla. La hegemonía ha pasado a la derecha. Su triunfo indica una revolución antropológica antes que política. La degeneración de la política es concausa y consecuencia de la misma. Al menos si política significa, no marxianamente sino arendtianamente, “preocuparse del mundo”. A partir de este tosco intento de boceto me gustaría discutir.

Rossana Rossanda es una escritora y analista política italiana, cofundadora del cotidiano comunista italiano Il Manifesto. Acaba de aparecer en España la versión castellana de sus muy recomendables memorias políticas: La ragazza del secolo scorso [La muchacha del siglo pasado, Editorial Foca, Madrid, 2008]. Rossana Rossanda es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO .

Traducción para http://www.sinpermiso.info : Joaquín Miras

 

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2692

 

Alemania en el desastre afgano

Rafael Poch

La Vanguardia

 

Afganistán no es un “estado fallido”, sino un “estado fallido inducido” por treinta años de intervencionismo militar extranjero. Ese intervencionismo se retroalimenta históricamente y hoy se justifica en la necesidad de luchar contra sus propias consecuencias

El Parlamento alemán aprobó esta semana sin problemas el envío a Afganistán de cuatro grandes aviones de reconocimiento electrónico Awac, y de los 300 soldados que los acompañan, un dispositivo que costará, para lo que queda hasta fin de año, 4,2 millones de euros. Cuatro de las cinco fuerzas políticas del espectro parlamentario, todas menos el Partido de la Izquierda (Die Linke), votaron a favor de este incremento de la polémica participación en la guerra del Hindukush, rechazada por un 69% de la población, según la última encuesta.

El envío de los Awac se ha visto rodeado de una contraversia sobre su utilización. El Ministro de Defensa, Franz Josef Jung, afirma que la misión de los Awac es “mejorar la seguridad aérea”, en lo que incluye la “seguridad de la población afgana”. Los aviones, no tienen “nada que ver” con la localización de objetivos militares en el suelo. La oposición habla de “escalada militar” y afirma que los aviones se envían para aumentar la capacidad y eficacia de las armas y de los combates terrestres.

Alemania tiene más de 3600 soldados destacados en Afganistán, que se suman a los 1400 que participan en la “misión antipiratería” de Somalia y a otros 2200 en Kosovo. Como Japón, el país ha roto lo que le quedaba del sentido común nacido de los desastres que sembró en la Segunda Guerra Mundial.

Según el SIPRI, hoy Alemania es el tercer mayor exportador mundial de armas, con un 10% del comercio mundial a su cargo, solo por detrás de Estados Unidos y Rusia. Concluida hace veinte años la guerra fría, Alemania alberga, en la base de Büchel (Renania-Palatinado), hasta 20 bombas atómicas de Estados Unidos. La cifra es una estimación, porque la democracia germana no alcanza para transparencia en esta materia. El 24 de abril se registró en el Bundestag una de las votaciones más relevantes del año, en la que los partidos minoritarios intentaron promover una resolución para retirar esas bombas americanas de suelo alemán. La votación se perdió por 80 votos contra 427, sin que los medios de comunicación hicieran más noticia que la estrictamente necesaria. Para quien conociera el movimiento pacifista alemán de los ochenta el panorama es desolador.

Hoy la participación en la guerra de Afganistán es lo que marca la divisoria entre la “seriedad” y la “marginalidad” política en este país. Quienes apoyan la guerra, incluido el Partido Verde ( lo que ilustra la conversión de ésta fuerza política en algo parecido a un apéndice modernista del tradicional conformismo socialdemócrata alemán), son los partidos “respetables”. Naturalmente, olvidando el detalle de que el 69% de los alemanes no lo son, y están contra esa guerra.

El contingente afgano está desplegado en el norte del país, un grupo de provincias con centros en Faizabad, Kunduz y Mazarí Sharif. La zona ha sido siempre considerada la más tranquila de Afganistán –ya lo era en la época de la invasión soviética- con una débil presencia talibán desde que ese movimiento apareció en la segunda mitad de los noventa. Pero la presencia militar alemana se complica. Sobre el papel está para apoyar misiones civiles de reconstrucción, sin embargo los soldados ya son incapaces de salir de sus guarniciones sin tener, bien preparado, el dedo en el gatillo de sus armas.

En la zona de Kunduz, donde los talibán eran muy poco populares la última vez que estuve allí en el 2002, las patrullas alemanas están siendo atacadas en ocasiones por grupos de treinta o cuarenta hombres. En la última de ellas tres soldados alemanes murieron la semana pasada. Ya llevan 35 soldados muertos. Los 2118 muertos civiles registrados en 2008 en el conjunto del país, fueron un 40% más que los de 2007. En el norte se hace necesario que las patrullas alemanas blindadas vayan cubiertas por helicópteros, la misma evolución táctica que los soviéticos experimentaron en los ochenta. La evidencia del despropósito es meridiana.

Los argumentos mencionados por los estrategas de la intervención han sido; 1-impedir que Afganistán se mantenga como santuario de redes terroristas internacionales. 2-Impedir que se convierta en un estado narcotraficante y 3-Promover la democracia y los derechos humanos. Ninguno de estos objetivos ha mejorado. En cuanto a desarrollo, la ONU sitúa a Afganistán en el puesto 173, sobre 178, el país nunca había producido y exportado tanto opio, el 92% mundial, y como dice Richard Tanter del Nautilus Institute, “la verdadera cuestión estratégica es si no hay otros medios, mas allá de una guerra muy contraproducente, para garantizar que un futuro gobierno afgano no tolere tales santuarios”.

En este contexto es comprensible que se estimule a la opinión pública con dudosos informes policiales, siempre en vísperas de polémicas decisiones parlamentarias. En el caso de los Awac, el debate se vio acompañado, el mismo día, por un informe del Ministerio del Interior según el cual la proximidad de elecciones (septiembre), “convierte a Alemania en objetivo especial de terroristas islámicos desde hace algún tiempo”. “El peligro terrorista está aumentando” (…) “los terroristas observan a la opinión pública alemana y buscan influirla, su objetivo es forzar una retirada del Bundeswehr”, dijo el jueves el Secretario de Estado de Interior August Hanning, coincidiendo con la votación en el Bundestag y con el funeral por los tres soldados muertos, celebrado en la localidad de Bad Salzungen. Los medios de comunicación hicieron un considerable eco de ese informe, cuya lectura sugiere que quienes se oponen a la guerra hacen el juego al terrorismo, un mensaje intimidatorio clásico de los belicistas, del que llama la atención la completa ausencia de datos e indicios. La situación recordó la vivida en septiembre del 2007 cuando en vísperas de la ratificación parlamentaria de la participación alemana en la guerra se anunció el descubrimiento de una “célula yihadista” que se disponía a cometer “atentados de dimensiones inimaginables” en diversas ciudades alemanas con material aparentemente proporcionado por la propia policía…

En el debate público, aunque la mayoría de los alemanes son partidarios de una rápida retirada de Afganistán, esa posición apenas está representada. En la última sesión dedicada a Afganistán realizada en la sede de la Sociedad Alemana de Política Exterior (DGAP), un think tank conservador con el habitual nivel de conformismo y ausencia de independencia, no había ni un solo ponente que representara esa opción antibelicista mayoritaria, y la discusión transcurrió sobre la conveniencia o no de destacar tanques pesados a la guerra o del poco dinero que Alemania destina a asuntos “civiles” en Afganistán: 200 millones de euros, incluidos fondos para la policía, frente a los 500 millones que se lleva la actividad militar.

A pesar de todo, la idea de que se hace necesaria una “estrategia de salida” de aquel avispero ha sido defendida en el Bundestag hasta por un diputado cristianodemócrata bávaro, Hans-Peter Uhl, que quiere ver las tropas fuera el año que viene. Su punto de vista ha sido calificado de “irresponsable” y “descabellado” por el Ministro de Exteriores y Vicecanciller socialdemócrata, Frank Walter Steinmeier. Por su parte el Ministro de Defensa dice que tal retirada no será posible “antes de 2014” y la Canciller Merkel, advierte de que, “no vamos a salir corriendo porque la intervención no tiene alternativa”. En realidad la alternativa no es simplemente irse, sino irse tras retomar el dialogo con los talibán, que Washington mantuvo mientras creyó en la viabilidad de los oleoductos que deseaba trazar a través de Afganistán, e invertir cantidades ingentes de dinero en la estabilización del desastre resultado de treinta años de intervención y militarismo extranjero allá.

En los primeros cinco meses de 2009 se han registrado 800 muertos civiles en Afganistán, lo que denota un incremento del 24% respecto al año anterior, señala un informe del Secretario de Naciones Unidas, Ban Ki Mon. Para Winfried Nachtwei el elocuente portavoz de Defensa de los Verdes en el Bundestag, es un “éxito” que en el norte haya “pocas bajas civiles”. En realidad ese “éxito” tiene que ver, como cualquier observador de la realidad afgana conoce, con la composición étnica y el menor favor que la resistencia armada siempre tuvo en el norte del país. Las encuestas señalan que entre los votantes del Partido Verde, que entró en 1982 en el Bundestag como una fuerza “pacifista y antibelicista”, se registra el mayor nivel de aprobación a la participación en la guerra. Una vergüenza.

“La seguridad de Alemania se defiende en el Hindukush”, es la receta acuñada por los políticos locales para justificar la participación. Se dice que Alemania tiene que ser “valiente” y echar por la borda los escrúpulos antibelicistas de los que su estado y clase política -no así su sociedad- se ha liberado por completo. En el Bundeswehr, hasta se rescatan las “gloriosas tradiciones” y ejemplos del ejército alemán de la Segunda Guerra Mundial.

“Si ponemos una fecha de salida crearemos un vacío que se rellenará con un gobierno adverso a nuestros intereses”, dijo el General Reiner Glatz en la citada sesión de la Sociedad Alemana de Política Exterior. El General, como casi todos, parece haber olvidado que el intento europeo, incluyendo en el concepto a la URSS, de instalar en Afganistán un gobierno “favorable a nuestros intereses” fue lo que generó, hace treinta años, el “problema afgano”. La cronología invasión soviética/, señores de la guerra/ financiación occidental de la resistencia/,promoción occidental del radicalismo sunita contra el chiita/, integrismo/, taliban/, Bin Laden/, santuario afgano de Al Qaeda/, etc., sigue a aquel propósito inicial de un gobierno favorable que les ha costado a los afganos de las últimas dos generaciones más de un millón de muertos y varios millones de refugiados, desplazados y una verdadera maldición. Hoy los occidentales siguen destruyendo aquella sociedad y armando el país, para evitar las consecuencias de su anterior destrucción. Dicen que no pueden dejar de hacerlo, sería peligroso, “podrían haber de nuevo atentados en Nueva York, Londres y Madrid”, pero no hay nada más peligroso que esta irresponsabilidad autista acumulada a lo largo de treinta años de intentos de configurar “gobiernos favorables” en Kabul. En un 90% Afganistán es un desastre inducido. El país no es un “estado fallido”, sino un “estado fallido inducido” por treinta años de intervencionismo militar extranjero. Ese intervencionismo se retroalimenta históricamente y hoy se justifica en la necesidad de luchar contra sus propias consecuencias.

La historia ofrece pocos ejemplos de mayor estupidez y ceguera, y quienes dicen que irse sería peor e ignoran todo ese pasado de treinta años de desastres inducidos por los europeos (incluidos soviéticos y americanos), son la mejor demostración. De Afganistán no solo hay que irse. Hay que irse tras una negociación con los taliban. Hay que irse tras un acuerdo regional que implique a todos los vecinos del país. Hay que irse invirtiendo allá ingentes cantidades de dinero en reconstrucción civil, probablemente mucho menos dinero que lo que se gasta hoy en guerra. Hay que irse para implicarse en la reparación y los paliativos por el daño hecho a lo largo de tres décadas. La OTAN que ensaya allá su conversión en un bloque militar del Norte enfocado a la intervención bélica en el Sur, debe desaparecer y dar paso a un intento de política decente, con un propósito civil y bajo un mando cien por cien civil. La seguridad y estabilidad de este mundo es un todo. Si no hay seguridad y una vida en paz en el Hindukush, ¿por que tiene que haberla en los Alpes?

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Algunos datos sobre Afganistán (*)

-Solo el 37,6% de las ayudas prometidas a Afganistán entre 2002 y 2011 han sido materializadas.

-La intervención extranjera está militarizada y no dirigida a la satisfacción de las necesidades básicas de la población.

-92 de cada 100 dólares de la contribución internacional a Afganistán se destinan a actividades militares.

-Los indicadores humanitarios apenas han cambiado desde 2002: el 30% de la población ingiere menos alimento del necesario y el 61% de los hogares se encuentran por debajo del umbral de seguridad alimentaria. El 47% de los niños y niñas de 6 a 13 años no van a la escuela. En mortalidad infantil, acceso a agua potable y sanidad, los indicadores no han variado desde el inicio de la última intervención extranjera.

-La cifra de refugiados (3 millones) es la misma que bajo el gobierno talibán y de los señores de la guerra.

-Todos los indicadores sobre droga (superficie cultivada, producción, exportación) han aumentado desde el inicio de la última intervención. En Afganistán se produce hoy el 92% del opio mundial.

(*)Fuente: Centre d´Estudis per la Pau J. M Delás –Justicia i Pau. Informe nº 4, 2008.

http://www.lavanguardia.es/