Honduras: prensa, poder y democracia (Descargar Libro)

Honduras: prensa, poder y democracia.

Tegucigalpa CEDOH, Centro de Documentación de Honduras, Tegucigalpa, Honduras. 2002.

Descriptores Tematicos: prensa, poder, democracia, Honduras

 

INDICE

  • Capítulo I:  presentación
  • Capítulo II: El poder, la democracia y la prensa: una relación contradictoria y difícil
  • Capítulo III: La prensa como instrumento de poder
  • Capítulo IV: La prensa y su relación con el poder. El poder como fuente de enriquecimiento ilícito de la prensa
  • Capítulo V: La prensa y los valores democráticos
  • A. Fondo de reptiles. Los periodistas y la corrupción en Honduras
  • B. Los ojos del poder
  • C. Dos décadas de periodismo hondureño por dentro
  • D. Prensa, poder y ciudadano: el caso hondureño
  • E. La modelación social. Reflexiones sobre el entramado prensa – poder
  • F. Periodismo trivial 
  • Capítulo VI: Comentarios
  • Capítulo VII: Anexos
  • Anexo I: El foro Ciudadano
  • Anexo II: Foro Ciudadano: carta abierta al colegio de periodistas de Honduras
  • Anexo III: carta pública a los dueños de medios de comunicación 

Del autoritarismo a la democracia

(Fragmento)

La relación entre el poder y la prensa, entendido el primero como una conjunción complementaria de la economía y la política, es tan vieja como viejos son sus protagonistas. Desde los inicios mismos de la prensa, en sus manifestaciones más primarias, se fueron conformando sus relaciones, casi siempre difíciles y contradictorias, con los círculos del poder.

La invención de la imprenta por Juan Gutenberg en la Europa medioeval, significó un gran impulso a la divulgación de la palabra escrita y generó, como era de esperar, las reticencias y resistencia de los monarcas absolutos de entonces, que se afanaron por poner bajo su control y limitar los alcances de aquel invento tan novedoso como sospechoso.

Unos siglos más tarde, Napoleón Bonaparte, que tenía sobradas razones para conocer las veleidades y fluctuaciones de la prensa en su relación con el poder, no vaciló al momento de expresar sus deseos de gobernante absoluto y poner en claro sus pretensiones de control sobre los periodistas de la época. “La libertad de prensa, dijo el Emperador, debe estar en manos del gobierno, la prensa debe ser un poderoso auxiliar para hacer llegar a todos los rincones del Imperio las sanas doctrinas y los buenos principios. Abandonarla a si misma es dormirse junto a un peligro”1. Y, en el siglo XIX, otro gobernante, con una visión más práctica y utilitaria de la prensa, Otto Von Bismarck, desde la Cancillería prusiana ordenó la creación de un fondo presupuestario especial, destinado exclusivamente para comprar periodistas y convertir lo que debía ser información de prensa en un instrumento simple de la propaganda estatal. Curiosamente, esa asignación monetaria creada por Bismarck para fines tan específicos como deleznables, era conocida en los círculos políticos de entonces con el despectivo nombre de “fondo de los reptiles”2.

Prensa y poder, pues, han marchado juntos desde hace ya mucho tiempo, y sus relaciones, como un péndulo incesante, han oscilado y oscilan entre la confrontación y el halago, entre la vigilancia y la complacencia. El poder tiende inevitablemente a sospechar de la prensa, desconfía de sus intenciones y logros, la ve como una intrusa que husmea en sus pasillos y laberintos, buscando siempre descifrar los secretos mejor guardados, tratando de airear en público lo que la “razón de Estado” demanda conservar en secreto. Y la prensa, por su parte, si es independiente y profesional, insiste en fiscalizar las actividades del poder, persevera en la vigilancia y el control sobre la gestión pública. La prensa se va erigiendo así, poco a poco, en una especie de contrapoder, un espacio para la contraloría social, un instrumento para asegurar la transparencia y la corrección en las actividades del Estado.

Como es de suponer, una relación semejante no puede estructurarse sin confrontación ni conflictos. Posee, por naturaleza, una esencia contradictoria. Es contrapuesta, por definición. Entre más independiente sea la prensa, mayor será la tentación del poder por controlarla y ponerla a su servicio. Y, al revés, entre menos transparente y abierto sea el accionar gubernamental, mayor será el esfuerzo de la prensa por develarlo y cuestionarlo en público.

Esa lucha constante entre la vocación de denuncia y el afán del secreto, caracteriza siempre, en última instancia, la relación entre el poder y la prensa. No importa cuán democrático y pluralista sea un gobierno, siempre habrá en su interior fuerzas y tendencias que pugnan por reducir el campo de acción de la prensa. Nunca faltan funcionarios que prefieren el silencio y la secretividad antes que el debate abierto sobre la gestión pública. La llamada “cultura del secreto”, que convierte al burócrata en celoso guardián de las intimidades oficiales, termina, más temprano que tarde, erigiéndose en muralla que la prensa independiente no sólo debe sortear sino también derribar.

No es casual que las llamadas leyes que regulan el acceso a la información, según el grado de permisividad o limitación que contengan, se hayan ido convirtiendo poco a poco en algo asi como termómetros válidos para medir la escala de apertura de las sociedades y el nivel de transparencia en los gobiernos democráticos.

En los regímenes totalitarios, o simplemente autoritarios, la relación del poder con la prensa discurre por vías verticales, ya sea a través del principio duro del “ordeno y mando” o por la forma menos elocuente de la discreta pero férrea censura. El poder traza la línea que marca el límite de la permisividad en la prensa, establece las reglas del juego y se ocupa directamente de su estricto cumplimiento. La prensa, en tal situación, deja de ser un contrapoder para convertirse en apéndice del poder. Se transforma en su contrario y, abandonando su espíritu fiscalizador y crítico, se reduce a cumplir la función de propagandista del régimen.

En la Alemania nazi, para citar uno de los ejemplos más siniestros, la información y la propaganda llegaron de hecho a ser sinónimos, y la prensa quedó, en lo fundamental, convertida en un instrumento más al servicio de la guerra desatada por Adolfo Hitler. La prensa como prolongación del esfuerzo bélico. Los periodistas como soldados al servicio del nacional socialismo. En la antigua Unión Soviética, la libertad de prensa, por supuesto, no era más que una ficción. Pero en la época más difícil, durante el estalinismo, la prensa alcanzó niveles de abyección y servilismo increíbles, saturando sus páginas con loas interminables al poder y orquestando las estructuras del culto a la personalidad más sistemático y casi perfecto que la historia humana había conocido hasta entonces. Una prensa gris y monótona, cargada de adjetivos y símbolos, de contenido pobre y aburrido, sirviente fiel y obsequiosa de los diferentes circuitos del poder político.

En los Estados democráticos la situación cambia, tanto en su contenido como en su forma. La relación entre la prensa y el poder adquiere nuevos matices, se construye bajo otros parámetros y modelos. La naturaleza democrática del sistema requiere, para realizarse, que la prensa sea independiente y se constituya en un ente fiscalizador y vigilante. Pero, al mismo tiempo, la esencia propia del poder, en tanto que factor de coerción social y mecanismo de control político, demanda, para hacerse fuerza real, subordinar a la prensa y someterla, sutil y discretamente, a sus designios últimos.

Y así, el Estado democrático también contiene, en su interior, las fuerzas que apuntan al control de la prensa. Las formas que adquiere ese control y los mecanismos que utiliza son otros, menos directos y brutales que los del totalitarismo, pero igualmente pretenciosos y preocupantes. La búsqueda de la sumisión de la prensa pasa por la necesidad de crear una “prensa amiga”, discretamente conciliadora, sospechosamente tolerante y comprensiva. No se le censura pero se le seduce. No se le reprime pero se le atrae. Se trata, en última instancia, de buscar su neutralización sin alterar su imagen de prensa independiente. Se pretende, a fin de cuentas, suavizar sus aristas críticas sin lesionar su reputación de vigilante.

En el fondo, todo se reduce a una contradicción simple: en tanto que democrático, el Estado necesita respetar a la prensa y estimular su autonomía funcional; pero, en tanto que expresión instrumental del poder, ese mismo Estado requiere de una prensa conciliadora y amigable, dispuesta a conceder y a autocontenerse. De esta forma, en la sociedad democrática, la relación entre la prensa y el poder discurre por vías mas horizontales aunque menos lineales, más abiertas pero menos evidentes. Su esencia conflictiva se expone en forma cruda o se encubre y se disfraza. Si se insiste en la independencia y el rol fiscalizador, entonces la relación se abre y muestra su naturaleza conflictiva. Si, por el contrario, se transa y se reduce el espíritu crítico, entonces la relación se hace subterránea y amistosa

Los mecanismos que utiliza el poder para seducir y someter a la prensa son amplios y variados, tanto como lo son los esfuerzos y afanes de la prensa por mantener su independencia y libertad. En esta lucha de influencias y rechazos, el forcejeo se produce en un polémico espacio en el que concurren, además de las pretensiones del Estado, los intereses empresariales y políticos de los dueños de la prensa así como la formación profesional y el compromiso ético de los periodistas mismos. El espectro es muy amplio y la lista de procedimientos y fórmulas que se utilizan para ganar la guerra o, al menos, algunas de sus más importantes batallas, es tan vasta como interminable. Mientras unos medios de comunicación sucumben y acceden a los halagos del poder, mimetizándose con él, otros se aferran a su independencia y optan por la vía que la vocación profesional les señala. Mientras unos periodistas insisten en conservar su autonomía profesional y ser fieles a su condición de comunicadores de la verdad y vigilantes de la gestión pública, otros se doblegan y rinden ante la seducción monetaria y los privilegios y canonjías que el poder alegremente les concede. Es, como en el caso de Bismarck, cuando empieza a funcionar a plenitud “el fondo de los reptiles”.

O sea que, la corrupción – porque de eso se trata en realidad -, a través de las múltiples y sinuosas formas que adopta, se va convirtiendo poco a poco en una de las fórmulas preferidas del poder para atraer y subordinar a la prensa. Sin la crudeza de la amenaza ni la ferocidad de la censura, el poder, por la vía discreta y siempre estimulante de la corrupción, va, gradualmente, alcanzando sus fines: realizarse a plenitud con el menor número de cortapisas posible, con la menor vigilancia social y sin mayor fiscalización pública (…) 

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Golpe de estado en Honduras: La OEA le pidió 72 horas al presidente Zelaya para negociar su vuelta al país

Página/12

 

El secretario general de la entidad, José Miguel Insulza, afirmó que “junto a representantes de varios países, la OEA realizará las gestiones diplomáticas dirigidas a restaurar la democracia y el Estado de derecho, y la restitución del presidente José Manuel Zelaya Rosales”. De esta manera, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner tomó la decisión de postergar su viaje.

 

La Organización de Estados Americanos (OEA) le dio este miércoles 72 horas a Honduras para reinstalar a Manuel Zelaya como presidente, o de lo contrario será suspendida su pertenencia, dijo un comunicado.

La asamblea general de la OEA instruyó a su secretario general José Miguel Insulza para que “junto a representantes de varios países, realice las gestiones diplomáticas dirigidas a restaurar la democracia y el Estado de derecho, y la restitución del presidente José Manuel Zelaya Rosales”.

“De no prosperar estas iniciativas en un plazo de 72 horas, la Asamblea General Extraordinaria aplicará inmediatamente el artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana para suspender a Honduras”, agregó.

La OEA se declaró “profundamente preocupada por la crisis política en la República de Honduras como resultado del golpe de Estado” contra Zelaya “que produjo una alteración inconstitucional del orden democrático”.

La resolución de la OEA sostuvo que Zelaya “es el presidente constitucional de Honduras” y exigió en un plazo de 72 horas “la restauración inmediata, segura e incondicional del presidente a sus funciones”.

“Habíamos planificado un retorno para este jueves. En vista de que la OEA solicitó 72 horas, esperaremos esas horas para continuar con este proceso”, insistió Zelaya.

Inicialmente -el miércoles- Zelaya había dicho que el jueves regresaría a Honduras, acompañado por el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, y por la presidenta argentina Cristina Kirchner.

Zelaya fue expulsado del gobierno y del país el domingo por las fuerzas armadas. Desoyendo a la justicia que la había declarado ilegal, Zelaya estaba determinado a realizar ese día una consulta popular cuyo fin último era reformar la Constitución para poder ser reelecto.

 

 

La Chiqui (Mirta Legrand) y Honduras

Sandra Russo

Página/12

Dice Mirtha Legrand que ella estaba esperando ansiosamente que hablara la Presidenta después de la derrota electoral, pero que cuando salió, habló de Honduras. “A mí qué me importa Honduras”, reflexionó en cámara la Señora, la más Señora de todas las Señoras Argentinas. A la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en cambio, Honduras le importa tanto que ha decidido acompañar al presidente Manuel Zelaya en su regreso a Tegucigalpa.

El golpe que tuvo lugar en Honduras debe importarnos mucho, me permito sugerirle a la Señora, que siempre está tan informada, puesto que se trata de una nueva forma de golpe de Estado, tan atípica que los militares que secuestraron al presidente de madrugada y lo sacaron del país por la fuerza de las armas estaban obedeciendo órdenes de la Corte Suprema de Justicia, que el Partido Liberal, al que pertenece el presidente Zelaya, avaló el golpe y que el Congreso en su conjunto lo validó. Toda esa torta de instituciones, nunca antes vista en una maniobra de una ilegalidad vehemente, grotesca y desfachatada, se saca de encima así a la molestia que es Zelaya, elegido constitucionalmente, pero que había virado a las políticas del Alba, en desmedro del ALCA.

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Ofensiva derechista en Perú, Honduras, Argentina y otros.

Ante la ofensiva derechista en el continente: Basta de cambiar lo que hay, hagamos lo nuevo

Profesor J.

 

En Chile todas las candidaturas, incluyendo las de izquierda y aún la más avanzada de Marco Enríquez, hijo del fundador del MIR, organización rebelde que marcó indeleblemente la historia chilena, se proponen algunos ajustes estructurales y mantener a la población subordinada al voto y a la adscripción ideológica de este o del otro referente. Justamente lo que necesita y exige el empresariado, muy bien dispuesto a negociar con las izquierdas en tanto aseguren el predominio del aparato estatal por sobre todas las cosas, que, al fin y al cabo, es el que decide en última instancia todas las variantes del poder.

En Argentina las diferentes propuestas convergen en el uso acentuado del aparato del estado para reorientar la acumulación de la exportación de la soja transgénica. En Brasil la izquierda se dedica a domesticar a la población para sujetarla a los ritmos posibles de gobiernos de discurso avanzado, como el de Lula. Un partido más de izquierda como el PSOL, aún aliado a las corrientes trosquistas, obtendría el más ridículo de los resultados electorales, por lo que el destino del MST y demás corrientes izquierdistas no pasará de discursos y acciones efectistas que no perturben el control estatal. El movimiento social del continente espera que el MST retome las banderas de lucha, de ocupaciones y control territorial, y deje se funcionar como ridículo furgón de cola del neoliberalismo lulista.

El globo de ensayo capitalista de orientar a las fuerzas armadas hondureñas a jugarse por el golpe de estado, no es más que eso, ya que queda demostrado que si la población no asegura desde abajo los resortes de continuidad, las aventuras y procesos de avance de la derecha más reclacitrante proseguirán a ritmo acelerado en todas partes. Ya se ha soltado la bola de que un nuevo golpe puede amenazar al gobierno salvadoreño. Nada de extraño que los yanquis estén experimentando para ver las reacciones.

La estrategia capitalista ha sido asegurar enclaves regionales y bolsones de contrapoder en prácticamente todos los países donde se han instalado gobiernos progresistas, como la media luna en Bolivia, Zulia en Venezuela, Guayaquil en Ecuador, San Pedro Sula en Honduras y otros más. La otra cara de esta estrategia es el desarrollo intensivo de las mafias del narcotráfico, que permiten mantener el acoso sistemático de la policía y fuerzas militares contra las barriadas populares y regiones estratégicas, como se ha ido acrecentando en los últimos años en la zona norte de México, fronterizo con USA, y como ya es tradición, en las favelas de Brasil y en general en los barrios periféricos del continente.

En Perú se ha llevado a efecto otro globo de ensayo como fue la masacre de Bagua, que resultó un tiro por la culata para las instituciones del poder, básicamente debido a la fortaleza de las comunidades amazónicas, que no se amedrentaron con el genocidio gubernamental, sino más bien levantaron nuevas iniciativas en diferentes lugares.

La opinión pública internacional se movió a favor de los comunarios, así como de inmediato hubo de volcarse hacia Honduras, hechos que de manera ninguna pueden atribuirse a casualidades, sino que más bien obedecen a la estrategia de endurecimiento capitalista, que bien puede aceptar algunos gobiernos progresistas que asuman la crisis y se desmoronen para luego asumirlos ellos, pero de allí a observar pasivamente como se produce un viraje continental hacia una ola de gobiernos avanzados de discurso antineoliberal y aún anticapitalista, hay un gran trecho, por lo que no será extraño que asistamos en los próximos días a nuevas iniciativas de recuperación capitalista empresarial del control de los estados y territorios.

Así, resulta delicado mantener la pugna en el estricto campo institucional y tendrán que ser los propios protagonistas sociales los que asuman la conducción de los procesos desde abajo, por una parte exigiendo mayores avances a los gobiernos y por otra caminando sus propios pasos de consolidación territorial y social en la forma de contrapoderes que no sean únicamente para la autodefensa o lucha por los derechos conculcados, sino, básicamente, para constituir órganos de administración local, de autogobierno popular, de organización en comunidades, conformación de sus propias normas jurídicas y de procedimientos, así como la inmediata formación de redes de economía directa entre las mismas comunidades que aseguren el suministro de alimentos, productos de necesidades elementales y energía alternativa.

Después de los acontecimientos de Perú y Honduras, así como de los resultados electorales que se han visto en los últimos períodos, como en Argentina, donde el kirchnerismo, el gran aliado de Chávez, fue vilipendiado siendo derrotado ignominiosamente, al punto que Kirchner hubo de presentar su renuncia a la presidencia del Partido Justicialista, estas medidas se convierten en necesidades urgentes para evitar el avance de la contra y para consolidar espacios sociales irreductibles capaces de continuar independientemente de las modificaciones que se realicen en los gobiernos y estados en las pugnas de los derechistas con los progresistas.

Será muy importante una seria política de alianzas entre ambos factores, la autoorganización comunitaria y los gobiernos progresistas, donde estos últimos dejen de incentivar la subordinación y acepten la autonomía de las comunidades, ya que dirigiendo de arriba hacia abajo sólo reproducen los mecanismos que luego por su vez utilizan los empresarios con su control mediático y financiero. Por su vez, los movimientos sociales y comunidades deberían cerrar filas con estos gobiernos progresistas que entiendan su protagonismo y respeten sus deliberaciones, participar en las elecciones y volcar masivamente su votación hacia esos sectores, arrinconando juntos, desde arriba y desde abajo, a las huestes empresariales, entendiendo que la conducción estratégica de los procesos se encuentra en las comunidades y su capacidad de empoderamiento, no cediendo esas capacidades a ningún representante, ya que con ello sólo se incentivan las negociaciones y conciliábulos por arriba, la corrupción y el burocratismo.

Con esa alianza de factores es posible no sólo frenar la ofensiva empresarial, sino avanzar seriamente hacia profundos cambios estructurales que no derivan de las medidas de gobierno sino de la conformación de otra sociedad por abajo, que sustituirá a la actual. Dentro de poco los gobiernos progresistas tendrán que tomar definiciones: o entregan nuevamente la máquina estatal a la derecha empresarial o se suman a empujar desde abajo los cambios de hegemonía necesaria para asegurar la construcción de otra sociedad desde abajo y ya no más desde arriba.

Profesor J

profesor_j@yahoo.com

http://clajadep.lahaine.org

 

 

Argentina: el irresistible ascenso de un burgués nacional

José Steinsleger

La Jornada

 

De la mano de mis mayores, evoco los paseos sabatinos por el centro de Rosario. Casa Tía era ineludible sitio de parada. A bajo precio, la gente compraba prendas de vestir, lápices y cuadernos, golosinas, utensillos varios, billetes de lotería o, simplemente, tomaba un helado. Mi abuelo cristiano admiraba la capacidad empresarial de Casa Tía, y el abuelo judío aclaraba que el nombre venía de te-ta (tía, en checo), comercio fundado por un par de judíos de Praga: Carlos Steuer y Federico Deutsch. Poco antes de la invasión nazi (1939), Steuer y Deutsch emigraron a Colombia y años después, en Buenos Aires, registraron la firma Tiendas Industriales Argentinas (TIA, 1946, Tata en Uruguay). Doris, hija de Steuer, se casó en Bogotá con Juan de Narváez, bisnieto de un presidente de Colombia y terrateniente cafetalero que tuvo el acierto de promover el grano tomándole una simpática foto a Juan Valdez, alias de un argentino que los exportadores convirtieron en icono mundial del café colombiano.

Siguiendo la ruta de los negocios, el matrimonio se instaló en Buenos Aires. Pero el mayor de los hijos, no quiso estudiar. Francisco (Bogotá, 1953) entró a trabajar en Casa Tía a los 17 años, y en 1980 ya era gerente general de las 65 tiendas que cubrían todo el territorio, de La Quiaca (Jujuy) a Tierra del Fuego. Mucha chamba. ¿Qué hacer en un mundo donde el dinero empezaba a contar más que el trabajo?

En 1983, Francisco de Narváez se naturalizó argentino, y votó por el radical Raúl Alfonsín. Pero a inicios de 1990 descubrió a su ídolo: el presidente Carlos Menem. No fue un proceso fácil. Deprimido y sin saber qué hacer con tanta lana, intentó el suicidio en un cuarto del hotel Hyatt, de Buenos Aires (1992).

No… Mejor, no. ¡Mejor ser moderno! Junto con su fiel amigo, el magnate Mauricio Macri (actual jefe de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), Francisco se incorporó a la fiesta menemista. La noche porteña supo de él. Las mejores chicas le llamaban billetera mata galán. Y así acabó con Casa Tía, símbolo de la movilidad social y expansión del mercado interno. Valuada por Carrefour en mil 500 millones de dólares, la empresa familiar se vendió en 700 millones (1998).

En la Universidad de Harvard, De Narváez fue sensación. ¡La teoría llevada a la práctica! Sin un título de secundaria, Fernando explicó a la demudada crema académica mundial: “La mayoría de la gente que despedí tenía más de 25 años de experiencia; en conjunto me deshice de 3 mil 500 empleados con 5 mil años de experiencia… despedí a todos, desde cajeros a gerentes. Fue una decisión difícil de tomar y aún vivo con eso… No tiene sentido pensar en forma justa. No hay justicia”.

Superado el trance, el joven se dedicó a comprar medios de comunicación y empresas fantasmas domiciliadas en islas del Caribe. En agosto de 1999 se estrelló el vuelo de una línea aérea de la que era parte del directorio. Murieron 65 personas. De Narváez fue procesado por recortar gastos de mantenimiento. Entrevistado por sus propios medios, explicó que Argentina entraba en un proceso de globalización y de “modernización de los sistemas de distribución… Yo soy un tipo concreto. No me permito fantasear”.

Pues bien. Si en este mundo no hay justicia… ¿por qué no apoyar al Partido Justicialista? Siempre fui peronista, asegura De Narváez. En una larga entrevista con el periodista Jorge Fontevecchia comentó: “En 1993 compré la biblioteca del general Perón por sólo 148 mil dólares, y su traje de gala en 93 mil…” Y fue honesto: Quienes tenemos poder adquisitivo superior a la media, tenemos muy poco compromiso con la historia y con el país.

–¿Y esa serpiente de agua tatuada en el cuello?

–Es del horóscopo chino, y en el brazo tengo un anagrama chino que dice crisis es oportunidad. Pero de vez en cuando recurro a la carta solar. No son la verdad revelada, pero dan una orientación en épocas de desorden. También creo en la rencarnación budista. En otra vida fui guerrero, y en algún momento cruzado.

En 2002, el pragmático empresario sin empresas se afilió al Partido Justicialista (PJ). Apoyó a Carlos Menem en 2003, a Néstor Kirchner en 2004, y en 2005 ganó una banca de diputado en las listas del ex presidente Eduardo Duhalde. Durante tres ciclos legislativos, de cada 100 sesiones faltó 61 veces en 2006, 69 en 2007 y 86 en 2008. El único proyecto que presentó en tres años de gestión fue para conmemorar el trigésimo segundo aniversario del fallecimiento de Perón.

Desencantado con el gobierno de Cristina Fernández y distanciado de Néstor Kirchner (presidente del PJ), De Narváez consiguió el apoyo de los agresivos terratenientes soyeros de la Sociedad Rural, y la derecha del PJ. El domingo pasado, De Narváez ganó las elecciones legislativas en el estratégico bastión electoral de la provincia de Buenos Aires, cosa que al oficialismo le representó la pérdida de la mayoría en ambas Cámaras del Congreso. Y de paso, acabó con los Kirchner.

 

Golpe de estado en Honduras: Y luego, ¿qué?

Editorial de El Tiempo de Honduras

 

En política -dicen- se sabe cómo empiezan las cosas, pero nunca cómo terminarán. Quienes se coludieron para dar el golpe de Estado para derrocar al presidente de la República, José Manuel (Mel) Zelaya Rosales, jamás imaginaron el repudio mundial que esto les depararía ni las graves consecuencias para Honduras y su pueblo.

A estas alturas, con el presidente Zelaya en el exilio, nuestro país está prácticamente aislado de la comunidad internacional, y de hecho cercado comercial y políticamente por sus vecinos del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), que le han sellado sus fronteras.

Que nosotros sepamos, esta acción diplomática mundial de rechazo a un golpe de Estado es inédita a nivel centroamericano, latinoamericano y universal. Denota un paso más en la evolución del derecho internacional, puesto que no se admite la ruptura de los principios básicos del sistema democrático, principalmente los de la separación orgánica de las funciones de los poderes en el Estado y la subordinación efectiva de la fuerza militar al poder civil, encarnado en el Ejecutivo.

En este contexto, cualquier Estado que admitiera el rompimiento de estos principios en otro Estado, legitimándolo con su reconocimiento, sentaría para sí mismo el precedente con el que, en cualquier momento en el futuro, pudiera excusarse -por no decir justificarse- la consumación de un hecho similar en su país. Esa es, en realidad, la razón fundamental del rechazo total al golpe de Estado del 28 de junio/09.

De allí la posición a este respecto de Estados Unidos y del resto de los estados americanos, de la OEA , de la Unión Europea, de la Organización de las Naciones Unidas y de las integraciones regionales latinoamericanas SICA, ALBA, Grupo de Río, y de cada país, en particular, lo mismo que de los núcleos económicos y comerciales como el G-8, el G-16 y el G-22.

La forma en que se han ido desarrollando y siguen desarrollándose los acontecimientos al interior del país permanecen en el limbo para los hondureños, pues los medios de comunicación locales ignoran su obligación informativa, por colusión los más y por coerción oficial los menos.

En este sentido, nunca se había sufrido en Honduras una violación tan profunda y masiva de la libertad de expresión, debido a la intervención gubernamental, ni en las más oscuras épocas de franca dictadura, y que ahora encierra a la sociedad hondureña en una auténtica burbuja, lo cual constituye un caso incuestionable del protagonismo del “latifundio mediático”, en su condición de actor consustancial del golpe de Estado.

Este capítulo de destrucción de los derechos constitucionales a informar y a ser informados, que viola asimismo la Carta Democrática Interamericana y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, no sólo afecta al periodismo hondureño sino al periodismo internacional, y, por lo tanto, a toda la población mundial que tiene derecho a saber cuánto ocurre en nuestro país.

Ante la consumación de tanto atropello y la contundente condena mundial, el pueblo hondureño debería preguntarse: Y luego, ¿qué? . (www.tiempo.hn)

Honduras: Los miembros del Gabinete del Gobierno del Presidente Zelaya se dirigen al pueblo hondureño y a la comunidad internacional

Comunicado urgente desde la candestinidad

 

Rebelión

 

 

 

Considerando:

 

Que el domingo 28 de junio, a tempranas horas de la mañana, el Presidente Constitucional de la República José Manuel Zelaya Rosales, fue secuestrado por un grupo de militares, trasladándolo a Costa Rica, desde donde él mismo denunció en conferencia de prensa a nivel internacional, el golpe de Estado por parte de las Fuerzas Armadas y el Congreso Nacional.

 Considerando:

 Que el Congreso Nacional de la República, hizo aparecer una renuncia con una firma falsificada, desmentida por el propio Presidente Zelaya y su Gabinete.

 

Considerando:

 

Que, con argumentos fuera de la realidad, procedieron a aceptar la supuesta renuncia del Presidente y de su Gabinete de Gobierno, para luego nombrar de manera ilegal e inconstitucional a Roberto Micheletti Bain, quien prestó juramento como Presidente de Facto.

 

Considerando:

 

Que la familia del Presidente José Manuel Zelaya Rosales y los miembros de su gabinete están siendo perseguidos, sin el goce de ninguna garantía legal.

 

 

Considerando:

 

Que el Presidente de facto y su ilegítimo gobierno junto a diputados y grupos militares han decretado un toque de queda de 9:00 de la noche a 6:00 de la mañana, violentando los derechos garantizados en nuestra Carta Magna.

 

 

Considerando:

 

La imposibilidad que tiene en estos momentos el pueblo hondureño para recibir información objetiva y el cierre de medios de comunicación independientes, en otro flagrante y consumado atentado a la libertad de expresión.

 

Considerando:

 

Que todos los países miembros de la Comunidad Internacional, incluida la Unión Europea, la OEA, los países del Cono Sur, los miembros del ALBA, el sistema de integración Centro americana (SICA), y la ONU, condenan el golpe de estado militar, desconociendo totalmente al gobierno usurpador e ilegal, y que exigen la restitución inmediata e incondicional del único Presidente Constitucional de la República, José Manuel Zelaya Rosales.

 

LOS MIEMBROS DEL GABINETE DE GOBIERNO DEL PRESIDENTE ZELAYA AL PUEBLO Y A LA COMUNIDAD INTERNACIONAL DECLARAN:

 

1. Que el único gobierno legalmente constituido y electo por el pueblo es el del ciudadano José Manuel Zelaya Rosales,

 

2. Que estamos organizados, junto a miembros de la sociedad civil, obreros, trabajadores, partidos políticos y sociedad en general en una resistencia pacífica, desconociendo la instalación del Gobierno y Presidente de Facto que pretenden dar un zarpazo a la democracia de nuestro país

 

3. Que el pueblo hondureño ha reaccionado valiente pero pacíficamente en contra de este golpe a la democracia

 

4. Que reiteramos que estamos en pie a la par de nuestro Presidente, atentos para defender la democracia y estamos seguros de que gracias al contundente apoyo del noble pueblo hondureños y de la comunidad internacional restableceremos el Estado de Derecho y se reinstalará el Gobierno de José Manuel Zelaya Rosales electo por el pueblo, para que cumpla su periodo constitucional y continúe su incansable labor en favor del pueblo hondureño.

 

Exhortamos a todo el pueblo hondureño para que continuemos defendiendo pacíficamente la democracia para que en las próximas horas restablezcamos el orden y la paz en nuestra amada Honduras.

 

 

Tegucigalpa MDC 29 de junio del 2009.

 

 

ENRIQUE FLORES LANZA, MINISTRO DE LA PRESIDENCIA

EDUARDO ENRIQUE REINA, SECRETARIO PRIVADO

REBECA SANTOS, SECRETARIA DE FINANZAS

FREDIS CERRATO, SECRETARIO DE INDUSTRIA Y COMERCIO

CESAR SALGADO, MINISTRO DEL FHIS

RICCI MONCADA, MINISTRA DE ENERGIA

EDWIN ARAQUE, PRESIDENTE BANCO CENTRAL DE HONDURAS

JACOBO LAGOS, MINISTRO DE STAFF PRESIDENCIAL

MARCIO SIERRA, VICEMINISTRO DE LA PRESIDENCIA

BEATRIZ VALLE, MINISTRA DE RREE POR LEY

CARLOS ORBIN MONTOYA, MINISTRO ASESOR

RODOLFO PASTOR FASQUELLE, MINISTRO DE CULTURA, ARTES Y DEPORTES

MILTON JIMENEZ PUERTO, PRESIDENTE COMISION NAC. BANCA Y SEGUROS RICARDO ARIAS, VICEMINISTRO DE LA PRESIDENCIA

JORGE MENDEZ , GERENTE DE SANAA

FRANCISCO FUNES, GERENTE DEL INA

MARCO VELASQUEZ, VICEMINISTRO DE TRANSPORTE Y VIVIENDA

MARCO TULIO CARTAGENA, SUBGERENTE DEL INA

ADA SERRANO, DIRECTORA DEL PANI

JOSE MEDINA, MINISTRO DE LAS ETNIAS

ANGEL MURILLO SELVA, MINISTRO DE AGRICULTURA Y GANADERIA

MAYRA MEJIA, MINISTRA DE TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL

MARLON BREVE, MINISTRO DE EDUCACION

MARCO BURGOS, MINISTRO DE COMISIÓN PERMANENTE DE EMERGENCIAS

KAREN ZELAYA, MINISTRA DE COOPERACION

DORIS GARCIA, MINISTRA DEL INSTITUTO NACIONAL DE LA MUJER

JORGE ALBERTO ROSA, GERENTE HONDUTEL

SUYAPA PRUDOT, MINISTRA DEL INSTITUTO HONDUREÑO PARA LA NIÑEZ Y LA FAMILIA

 

 

 

Este comunicado en inglés en Tlaxcala: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=7999&lg=en